Interpretación indiana de la bula

Por este tiempo debía enviar Pedrarias al bachiller Anciso al Cenú, como hervía siempre la fama y más la codicia del abundar en oro aquella provincia, como a hombre que tenía experiencia de aquellas tierras y que lo haría mejor que Pedrarias, su sobrino. Y como Anciso era jurista, debió parecerle que justificaba, con usar del requirimiento, mejor sus robos y violencias que iba a hacer a los vecinos del Cenú, que Juan de Ayora y Luis Carrillo‑sin él las suyas; y así dice él en su Suma de Geografía, cuasi al cabo della, hablando del Cenú, las palabras siguientes:

" Yo requerí, de parte del rey de Castilla, a dos caciques destos del Cenú, que fuesen del rey de Castilla, y que les hacia saber cómo había un solo Dios, que era Trino y Uno y gobernaba al cielo y a la tierra, y que éste ha venido al mundo y había dejado en su lugar a Sant Pedro, y que Sant Pedro había dejado por sus sucesor en la tierra al Santo Padre, que era Señor de todo el mundo Universo, en lugar de Dios, y que este Santo Padre, como Señor del Universo, había hecho merced de toda aquella tierra de las Indias y del Cenú al rey de Castilla, y que por virtud de aquella merced que el papa había hecho al Rey, les requería  que ellos le dejasen aquella tierra, pues le pertenecía; y que si quisiesen vivir en ella, como se estaban, que le diesen la obediencia como a su señor, y le diesen en señal de obediencia alguna cosa cada año, y que eso fuese lo que ellos quisiesen señalar; y que si esto hacían, que el Rey les haría mercedes y les daría ayuda contra sus enemigos, y que ponía entre ellos frailes o clérigos que les dijesen las cosas de la fe de Cristo, y que si algunos se quisiesen tornar cristianos, que les harían mercedes, y que los que no quisiesen ser cristianos, que no les apremiarían a que lo fuesen, sino que se estuviesen como se estaban.

Respondiéronme que en lo que decía que no había sino un Dios y que éste gobernaba en el cielo y la tierra y que era señor de todo, que les parecía bien y que así debía de ser, pero que en lo que decía que el papa era señor de todo el Universo, en lugar de Dios y que el había hecho merced de aquella tierra al rey de Castilla, dijeron que el papa debía estar borracho cuando lo hizo, pues daba lo que no era suyo, y que el Rey, que pedía y tomaba la merced, debía ser algún loco, pues pedía lo que era de otros, y que fuese allá a tomarla, que ellos le ponían la cabeza en un palo, como tenían otras, que me mostraron, de enemigos suyos, puestas encima de sendos palos, cabe el lugar; y dijeron que ellos se eran señores de su tierra y que no habrá menester otro señor. Yo les torné a requerir que lo hiciesen; si no, que les haría la guerra y les tomarla el lugar y que matara a cuantos tomase, o los prendería y los vendería por esclavos. E respondiéronme que ellos me pondrán primero la cabeza en un palo, e trabajaron por lo hacer, pero no pudieron, porque les tomamos el lugar por fuerza, aunque nos tiraron infinitas flechas e todas herboladas, e nos hirieron dos hombres con hierba y entrambos murieron de la hierba aunque las heridas eran pequeñas; y después prendí yo en otro lugar a un cacique dellos, que es el que dije arriba que me había dicho de las minas del Nocri, e hallelo hombre de mucha verdad e que guardaba la palabra, y le parecía mal lo malo y bien lo bueno; y cuasi de esta forma se hacen allá todas las guerras .

Todo esto es lo que Anciso dice formalmente y a la letra en el lugar alegado. ¿Qué mayor argumento ni más claro, confesado por su boca de la ignorancia y ceguedad del bachiller Anciso y de quien ordenó el tal requirimiento y de todos los que creían que por él sé excusaban las tan horribles e impías guerras y robos y calamidades que a aquellas gentes por ellas los españoles les causaban? ¿Qué evidencia les hizo Anciso en su requirimiento para constituillos en culpa de contumacia y que él tuviese legitima causa de invadillos, tomalles el pueblo, matándolos y captivándolos? ¿Qué injurias o daños representaba haber el rey de Castilla o España o el mismo Anciso dellos rescebido? ¿Qué tierras o bienes le habían usurpado, que pídiéndoles la restitución dellas fueron en mora constituídos, después de muchas veces rogados y requeridos? ¿Qué bárbaros, incultos y hombres bestialísimos no escarnecieran de aquel requirimiento y de quien lo hizo? ¡ Y que afirme Anciso, como testigo de vista, que de aquella forma que él hizo la guerra a los vecinos de la provincia del Cenú se hicieron allá todas las guerras! Quid egemus testibus? ex ore tuo, oh bachalarie Anciso, te iudico, y pregúntote si eran obligados a creerte luego que el Dios que les hacías saber era Trino y Uno, y así de las otras particularidades de tu requirimiento. ¿Bastabas tú, quizá, con gente armada, que venias a robar su oro, sus haciendas sus mujeres y hijos y su libertad, por testigo? ¿ Y qué sabían qué cosa eran frailes, ni clérigos, que nunca jamás habían visto ni oído; ni fe, ni Cristo, ni qué era ser cristiano, y las demás que habían de ser entre ellos por disparates tenidas, puesto que en si fuesen margaritas divinas? Aunque yo para mí por cierto tengo, que mucho de lo que Anciso aquí dice fue fingida fábula y no historia del todo allí acaecida porque parece ser imposible en dos años poder aquellos caciques entender qué cosa era Sant Pedro, ni papa, ni otros términos y sentencia que allí Anciso refiere, como fuese aquella la primera vez que españoles entraron allí y no supiesen vocablo ninguno de su lengua, cuanto menos en una hora que pudieron en aquello tardar, y por esto tengo por cierto que del papa ni del rey dijesen aquellas palabras los indios.

 

(Historia de Indias, Lib. III Cap. 63).