FRAGMENTO DEL

ACTA DE LA SENTENCIA

CONTRA SAXIPA

Yo, Juan Rodríguez de Benavides, escribano de Su Majestad en todos los sus Reinos y Señoríos, doy fe y verdadero testimonio de verdad a todos los señores que la presente vieren en como ante el muy noble señor licenciado Gonzalo Jiménez, teniente de gobernador y del capitán general en este Nuevo Reino de Granada, provincia de la ciudad de Santa Marta, por el ilustre y muy magnífico señor don Pedro Fernández de Lugo, adelantado y gobernador perpetuo de la ciudad de Santa Marta y en su provincia, por Sus Majestades y en mi presencia, Gonzalo de Inza, en nombre y como procurador que es de los conquistadores de este dicho Nuevo Reino, por virtud del poder que de ellos trae, del cual poder (doy) fe que lo tiene, puso por demanda al señor Fernán Pérez de Quesada, alguacil mayor de este dicho Nuevo Reino, en nombre y como curador que es de Saxsagipa Bogotá, como tenedor que es de los bienes del Bogotá muerto, que fue rebelde al servicio de Dios, Nuestro Señor, y al servicio de Su Majestad, de diez mil marcos de oro y diez mil esmeraldas, sobre lo cual fue (alegado?) ... hasta que consintieron ambas partes, y sobre ello fueron recibidas a prueba y se dio en ello la sentencia que se sigue:

Visto por mi este presente proceso, etc., fallo que debo de condenar y condeno al dicho Saxipa a cuestión de tormento para que diga y declare dónde está el dicho oro y piedras de dicho Bogotá que murió y fue rebelde al servicio de Su Majestad, el cual dicho tormento mando que le sea dado de cuerda, visto que acá en esta tierra, tan lejos de cristianos, no hay apero para le dar al presente otro; el cual mando que le sea dado conforme a los indicios (?) que del dicho proceso resultaron contra el dicho Saxipa, reservando en sí, como reservo, el poder para tornarlo las más veces que de derecho hubiere lugar, conforme a los indicios e sobre, en caso que la primera vez no declare la verdad. Y por esta mi sentencia juzgado así lo pronuncio y mando.

El licenciado Jiménez.

La cual dicha sentencia fue notificada a ambas las partes en este dicho día, mes y año susodichos. Y por parte del dicho Hernán Pérez de Quesada fue apelado de la dicha sentencia para ante la persona Real de Su Majestad y ante los señores del su muy alto Consejo Después de lo cual el dicho señor teniente, respondiendo a la dicha apelación, este dicho día dijo que, visto como si la dicha apelación se otorgase podría, en este medio tiempo según distancia que se pasaba, correr muchos peligros, ora por morir el dicho Saxipa o por se huir de la prisión, donde se perdería tan gran cantidad de oro y piedras esmeraldas que el dicho Saxipa trae del dicho Bogotá, de que a Su Majestad le venia muy grande perjuicio y a los conquistadores del dicho Nuevo Reino; y visto como asimismo como el dicho Saxipa es infiel, donde no se requería de tantos miramientos ni advertencias como a un cristiano, y visto asimismo la notoriedad que del dicho delito en este Nuevo Reino se tenía, que el dicho Saxipa tiene el dicho oro y  piedras y como él muchas veces dijo al dicho señor teniente que le henchía un bohío de oro de lo que el dicho Bogotá pasado tenía y que después mentía y engañaba a los cristianos y nunca lo hizo ni cumplió; y visto por el dicho señor teniente esto y otras cosas que le movieron, de que daría cuenta, siendo de ello servido, a la justicia en su persona para (la) que el dicho Hernán Pérez apela, que le denegaba la dicha apelación y mandaba y mandó que se ejecutase la sentencia como en ella se contenía.

El cual dicho auto fue notificado al dicho Hernán Pérez en su persona. Después de lo cual este dicho día el dicho Hernán Pérez de Quesada en el dicho nombre pedía a mí, dicho escribano, le diese por testimonio signado como otra vez tornaba a apelar como apelado... (roto) y protestaba contra el dicho señor teniente todos los daños y menoscabos que al dicho su parte podría ocurrir por ejecutar en él la dicha sentencia; a lo cual el dicho señor teniente respondió que sin embargo mandaba lo que tenía mandado.

Y luego el dicho señor teniente le mandó llamar ante sí al dicho Saxipa y con la lengua le requirió con paz, diciéndole como le quería dar tormento, que le diese el oro y piedras del dicho Bogotá, muerto, si no, que si en el dicho tormento recibiese algún... (roto), fuese a su culpa y no del dicho señor teniente, y le dio dicho tormento subiéndolo las manos atadas atrás por una viga. Lo cual daré más en forma si me fuere pedido y. . . (roto) mi signo.

En testimonio de verdad,

Juan Rodríguez Benavides.