III. Exégesis de Mt 9,9-13

1) Análisis literario

A. Estructura de Mt 9,9-13

La unidad de la perícopa fue discutida en base a la poca importancia que en 9,10-13 se le da al nombre de Mateo, y en el cambio de lugar del banquete de 9,10-13. Es cierto que tanto 9,9 como los 9,10-13 presentan una completes en sí mismos que posibilita el que históricamente fueran dos hechos distintos; pero en la composición literaria de Mt el relato reúne elementos de innegable coherencia. En efecto, el término cobrador de tasas de 9,9 se debe unir literariamente a los de 9,10.11 quienes son equiparados con los pecadores en 9,10.11. Ellos, a su vez, se relacionan con los que están mal de 9,12. Todos ellos tienen necesidad del médico de 9,12, de la misericordia de 9,13, y son llamados por Jesús en 9,13.

Dentro de esta unidad, se da una primera división basada en que, por una parte, las acciones de Jesús son distintas, y, por otra, los lugares en donde éstas se desarrollan son también distintos. La primera acción se desarrolla en un lugar indeterminado de Cafarnaún, luego de que desembarcaron (9,1), y la segunda en una casa que también es indeterminada.

En la segunda parte se da a su vez una subdivisión en tres partes distintas en función de los personajes que intervienen: 1) Jesús con los discípulos con los cobradores de tasas y pecadores; 2) la crítica de los fariseos a los discípulos; y 3) la respuesta de Jesús.

En función de estas notas literarias, presentamos la siguiente estructura:

1. La llamada de Mateo (9,9)

2. La comida de Jesús con cobradores de tasas y pecadores (9,10-13)

a) Presentación de la situación (9,10).

b) Crítica de los fariseos a los discípulos (9,11).

c) Respuesta de Jesús (9,12-13).

B. La llamada de Mateo

1. Análisis literario de Mt 9,9

La estructura de la llamada de Mateo es similar a las de los otros apóstoles.

 

Mateo

Simón y Andrés

Santiago y Juan

Contexto

9,9a

pasando ... vio

4,18

caminando ... vio

4,21a

pasando más adelante ... vio

Llamada

9,9b

sígueme

4,19

vengan detrás mío

4,21b

los llamó

Respuesta

9,9c

le siguió

4,20

le siguió

4,22

le siguió

Mt y Mc construyen el relato de la misma manera: una frase participial + ver + el objeto con las frases descriptivas. La llamada es expresada directamente (4,19; 9,9b) o indirectamente (4,21b), mientras que la respuesta es la misma en todos los casos. Hay dos diferencias: 1) a Mateo no le es dada una tarea similar a la que ha sido dada a los primeros en 4,19b; y 2) no se hace referencia a que Mateo haya dejado algo como los otros (4,20.22). A pesar de ellas, las similitudes muestran que nos encontramos ante un patrón literario para los relatos de llamada, el cual probablemente fue construido sobre la base del relato de la llamada que Elías hace a Eliseo en 1Re 19,19-21.

Mateo resalta el poder de la palabra de Jesús. También aquí se repite el término de la orden de Jesús en la respuesta. El presente histórico dice 9,9 (cf. Lc 5,27) subraya que la palabra de Jesús permanece para siempre. Semánticamente se da una oposición entre la posición inicial de Mateo (sentado) y la final (habiéndose levantado).

2. Comparación de Mt 9,9 con sus paralelos sinópticos

Las principales variantes son las siguientes:

1) en la conexión con la perícopa anterior, mientras Mc 2,13 separa la llamada de lo precedente con la enseñanza de Jesús, Mt une ambos relatos. Mientras Jesús se alejaba del lugar ve a Mateo. Por este medio, además de abreviarse el relato, se refuerza la unidad literaria de las tres controversias presentadas en 9,2-17.

2) Mt nombra a Jesús, y al igual que en 4,21 agrega allí.

3) el nombre del llamado no es Leví de Alfeo (Mc y Lc) sino Mateo. Dada sus implicancias teológicas, la analizaremos al realizar la exégesis del versículo.

4) no se dice que deje todas las cosas antes de seguirlo (Lc 5,28), lo que en Lc soluciona una de las diferencias que encontramos entre la llamada de Mateo y la de los otros apóstoles.

5) el verbo seguir en Lc se encuentra al imperfecto (5,28) mientras que en Mc al aoristo, al igual que la lectura preferible de Mt.

C. La comida de Jesús con sus discípulos y con muchos de los cobradores de tasas y pecadores

Realizamos para cada una de las subsecciones el análisis literario y la comparación con sus paralelos.

1. Presentación de la situación (Mt 9,10)
a) Análisis literario de Mt 9,10

La construcción y sucedió + verbo finito es hebraizante y presenta un hecho que sucede mientras se lleva a cabo una acción. Y aquí está coordinando ambas acciones en vez de subordinarlas. El genitivo absoluto estando el sentado referido a Jesús sugiere para Hagner que Jesús era el huésped de honor del banquete. El verbo habla de una comida especial. Puede considerarse como sinónimo de reclinarse que se encuentra en la profecía de Jesús de 8,11, por lo cual ambos textos se conectan. Con su característico he aquí Mt llama la atención sobre la extraña combinación de invitados que están en este banquete.

La repetición del mismo verbo para la acción de Jesús y para la de los que estaban con él, refuerza la idea de compañía que ya se encuentra expresada por medio de la preposición. El imperfecto estaban sentados presenta el aspecto iterativo: los cobradores de tasas y pecadores se van añadiendo al grupo formado por Jesús y sus discípulos.

Después de 8,23 vuelven a ser nombrados los discípulos de Jesús.

b) Comparación de Mt 9,10 con sus paralelos sinópticos

Las principales variantes son las siguientes:

1) Mateo cambió el presente histórico sucede por el aoristo sucedió.

2) el lugar en donde se desarrolla el banquete queda más indeterminado que en Mc o Lc. Tenemos solamente la expresión en la casa 9,10 sin el artículo de él (Mc 2,15; Lc 5,29). Jesús esta recostado a la mesa en la casa. ¿De qué casa se trata? ¿De quién es? Se presentan cuatro posibilidades respecto del propietario:

a) Mt no supo y lo dejo de modo ambiguo como en 2,11.

b) de Jesús: Mt parece pensar que Jesús tenía un casa en Cafarnaún (4,13; 9,1) y que allí se encuentra "en casa" (9,10.28; 13,1.36; 17,25) y, allí paga la tasa del templo (17,24).

Indicios a su favor serían: (i) en 9,9 Jesús llama a Mateo y es Mateo quien estaba siguiendo a Jesús, por tanto es razonable pensar que Jesús entró en su casa; (ii) es más probable pensar que los fariseos fueron a la casa de Jesús que a la de Mateo; (iii) sentados con Jesús implica que Jesús es el anfitrión; (iv) en 9,13 Jesús dice que vino a llamar –con sentido de invitar– a pecadores lo que hace suponer que él es el anfitrión.

c) de Mateo: Lc dice que Leví es el que ha invitado (Lc 5,29) y así lo ve la interpretación eclesial posterior.

d) de Pedro: esto es lo que lleva a pensar 8,14, pero sobre todo 17,15 en donde la casa está en referencia a la casa de Pedro.

Para Davies & Allison, la solución se encuentra en considerar la casa de 9,10.28; 13,1.36; 17,25 en referencia a la casa de Pedro de 8,14. Para Luz, si la casa es de Jesús o de Pedro (8,14) o de cualquier otro, a Mt no le interesa. Gnilka no le da importancia.

3) en la segunda frase se subraya el hecho de que han venido con el agregado de habían venido. Ella tiene a Jesús en el centro, como queriendo mostrar literariamente que se encontraba rodeado por ambos grupos.

4) se omite Mc 2,15c por razones tautológicas.

2. Crítica de los fariseos a los discípulos (Mt 9,11)
a) Análisis literario de Mt 9,11

Aparecen por primera vez los fariseos como grupo que critica el actuar de Jesús y sus discípulos. El imperfecto decían resalta el valor reiterativo o permanente de la acusación. El presente come presenta a Jesús comiendo con ellos como un hecho habitual. El y de la crítica es más explicativo que aditivo: con cobradores de tasas, es decir, con pecadores.

La crítica se dirige a los discípulos y en ella los fariseos llaman a Jesús maestro que, como vimos, es un título cristológico que le dan aquellos que no creen en él (cf. 8,19). A su vez el pronombre posesivo de ustedes indica la separación que existe entre los fariseos y los discípulos, y corresponde al posesivo en sus sinagogas (Mt 4,23; 9,35; 10,17). La objeción no sólo se dirige a los discípulos sino que también es contra los discípulos.

Un paralelo sinóptico es el que refiere la ida de Jesús a comer a casa de Zaqueo, un jefe de recaudadores que despierta la murmuración de los presentes (cf. Lc 19,1-10).

b) Comparación de Mt 9,11 con sus paralelos sinópticos

Las principales variantes son las siguientes:

1) en vez de los escribas de los fariseos (Mc 2,16) o los fariseos y sus escribas (Lc 5,30), se simplifica en los fariseos (9,11). Mt usa esta expresión por ser más común, y no habla aquí de los escribas porque de ellos ya había hablado en la controversia anterior en 9,3-6.

2) Mt evita la reiteración de la frase come con pecadores y cobradores de tasas de Mc 2,16.

3) la crítica es introducida de forma más clara; con por qué causa (Mt 9,11; Lc 5,30), en vez de por qué (Mc 2,16) que era ambiguo (cf. Mt 17,19 / Mc 9,28).

4) la crítica de los fariseos se refiere sólo a come 9,11, no tiene y bebe de Lc 5,30c que puede verse como innecesario. Además en Mt y Mc, la crítica se refiere sólo a la actitud de Jesús, mientras que en Lucas se incluye en la crítica tanto a Jesús como a sus discípulos.

3. Respuesta de Jesús (Mt 9,12-13)
a) Análisis literario de Mt 9,12-13

La respuesta de Jesús está dividida en tres partes. En ella se hace referencia solamente a los pecadores. Cada subsección contiene un par de opuestos: 9,12 fuertes – los que están mal; 9,9,13a misericordia – sacrificio; 9,9,13b justos – pecadores ð entran en escena dos parejas de actores según una lógica de exclusión: o se pertenece a un grupo o se pertenece al otro.

El participio aoristo habiendo escuchado puede significar o que Jesús escuchó o que le fue transmitido ð no sabemos si fariseos estaban en la casa durante el banquete.

1) Primera parte: 9,12

A pesar del paralelismo estructural con la tercera parte (9,12.13) y el aparente paralelismo de los términos (de 9,12 con 9,13b), no se trata de un verdadero paralelo. Las dos sentencias tienen un tema diferente (sanar – llamar). Lo más probable es que se trate de dos dichos originariamente independientes, y que Mc unió al redactar su evangelio.

Respecto de la presente sentencia, su presencia en los padres muestra que perteneció a una tradición independiente antes de formar parte de de Mc. En dichos paralelos la oposición es exclusiva: ¡sólo los que están mal tienen necesidad del Médico! El proverbio si bien es la primera vez que se encuentra en la escritura, ya era conocido entre los griegos.

El participio presente los que están fuertes esta 6x en Isaías, denotando a quienes están en una posición de fuerza o poder. En Is 1,23-24 se identifican con los príncipes (cf. Is LXX 3,1.2.25; 5,22; 22,3). Respecto de los que están mal se encuentra al singular en Ez 34,4 en referencia a la oveja desatendida por sus pastores. En la crítica Jesús había sido llamado Maestro mientras que en la respuesta se presenta como el médico. En ella Jesús identifica a los que están mal con los cobradores de tasas y pecadores y a los fuertes con los fariseos.

2) Segunda parte: 9,13a

La expresión vayan entonces y aprendan que significa relaciona con 11,29 aprendan de mí y 28,19 habiendo ido, en consecuencia, hagan discípulos. La citación de Os 6,6 con su introducción en 9,13a, que se repite en 12,7 es exclusiva de Mt para todo el NT. La contraposición no se encuentra ni siquiera en aquellas ocasiones en las que se habla del sacrificio. En ambos lugares de Mt, el contexto es el de una disputa con los fariseos. La tercera vez que se encuentra misericordia en Mt (Mt 23,23), también se trata de un contexto que menciona a los fariseos y  también es de Mt ð 1) la citación es una inserción redaccional de Mateo, y 2) refleja una traducción directa del evangelista, del texto masorético.

3) Tercera parte: 9,13b

En el contexto el simbolismo es claro: los fuertes son los justos y los que están mal son los pecadores. Los que se encuentran mal tienen necesidad de la salud así como los pecadores de la justicia. Es un dicho introducido por el verbo venir que resume la totalidad de la obra de Jesús bajo un aspecto particular. Es el mensajero del Señor (cf. Dan 9,23; 10,14.20; 11,2; Tob 12,18) que viene a invitar al banquete. El verbo llamar (utilizado para llamar al segundo grupo de apóstoles 4,21), en el contexto de un banquete tiene el sentido de invitar (cf. Mt 22,3.4.8). Su presencia, frecuente en el contexto de un banquete, mostraría que el dicho se encontraba originalmente en esta perícopa.

La oposición los ... sino no es una oposición exclusiva, sino una negación dialéctica que significa "no tanto .... como". Presenta dos enunciados de los cuales uno es negado mientras que el otro es afirmado. Con dicho modo se resalta el elemento afirmado. Ambos términos confieren a la expresión un carácter semítico, que unido al uso mateano de justos otorga al dicho una gran probabilidad de haber sido dicho por el mismo Jesús.

b) Comparación de Mt 9,12-13 con sus paralelos sinópticos

Las principales variantes son las siguientes:

1) Mt y Lc tienen el aoristo dijo mientras Marcos tiene el presente histórico dice.

2) no se especifica el motivo de la llamada de los pecadores (a la conversión Lc 5,32). La variante puede ser para armonizar con Lc o explicar por qué los justos no son llamados.

2) Exégesis de Mt 9,9-13

A. Exégesis de Mt 9,9

1. Identidad de Mateo

Respecto de la identidad de Mateo surgen principalmente dos cuestiones. La primera a partir de la variante textual con los paralelos sinópticos; y la segunda a partir de cómo se comprendía socialmente, en el momento en que fue llamado Mateo y en el momento en que fue escrito el evangelio, a un telonés.

Mateo se encuentra 5x en el NT (Mt 9,9; 10,3; Mc 3,18; Lc 6,15; Hch 1,13) de las que todas menos la presente, son listas de los apóstoles. El nombre, que no aparece en la LXX, significa "regalo de Yahveh" (2Re 24,17; 1Cro 9,15; Neh 8,4) o "fiel".

a) Relación de Mateo con Leví

Aparte de la teoría que explica la diferencia en los nombres como un simple error, existen dos modos de explicar porqué Mt cambió el nombre de Leví por el de Mateo.

1) Dos nombres para la misma persona

A simple vista se podría suponer que Mt sabía que Mateo tenía dos nombres (Simón Pedro, Saulo – Pablo) y que el otro nombre de Leví era Mateo. Esto lo supo por medio de la tradición o porque Mt y el apóstol Mateo son la misma persona y de esta manera él estaría poniendo su nombre en la obra. Esta segunda hipótesis estaría alimentada por la suposición de que para desarrollar su cargo de cobrador de tasas tendría que conocer el griego, además de su lengua materna aramea, y que se trataría de un hombre ordenado y minucioso.

Esta propuesta tiene varias debilidades: ? la disimilitud de Mc y Lc; con llamado se introduce un nuevo individuo (27,16) y no un segundo nombre o un título de una persona ya conocida (4,18; 10,2; 26,3.15). Si hubiese querido introducir un sobrenombre, debería haber construido la frase con el artículo, al igual que lo hizo con Pedro en 4,18; ? dos nombres diversos arameos para la misma persona no es normal, y que Mt fuera el apóstol Mateo supondría que siendo un testigo ocular, construyó su obra sobre la base de Mc.

La mayoría de los estudiosos descartan hoy en día esta hipótesis.

2) Dos personas distintas

Esta posibilidad ya está en la Iglesia antigua, aunque sin unanimidad. El motivo sería porque Leví no está en la lista de los apóstoles y de este modo se establece que la persona llamada no es una persona ordinaria sino un apóstol. Ello explicaría también la variante textual que encontramos en Mc 2,14 que cambia el nombre de Leví por el de Santiago, lo cual está de acuerdo con Mc 3,18. ¿Porqué incluir a Mateo en el grupo de los apóstoles? Quizás porque Mt supone que alguien llamado por Jesús debe ser parte de los doce (cf. 4,16-20) o porque en Mt los discípulos en la mayoría de los textos se identifican con ellos. Algo similar está en 27,56 donde la desconocida Salomé es sustituida por la madre de los Zebedeos, a la que Mt puso en escena también en 20,20. Pero, ¿porqué se cambió a Leví por Mateo y no por otro apóstol?

·       siendo Mateo un cobrador de tasas se acentuaría en la composición mateana el tema de la misericordia expresado en la perícopa.

·       Mateo sería el único de la lista de los apóstoles que es levita.

·       el apóstol Mateo era la fuente de los dichos hebreos del Señor que usó Mt.

·       Mateo era de una familia importante o el discípulo original de la zona de la Iglesia de donde viene nuestro evangelio.

·       porque el nombre de Mateo tiene un significado simbólico que reflejaría al discípulo como aquél que aprende.

A pesar de que la última hipótesis es sugerente, parece probable que como se sabía que Mateo era publicano se le atribuyó la historia de vocación de Leví. No resulta probable que la comunidad haya venerado al apóstol Mateo como fundador o garantizador de la tradición. ¿Cómo llegó a ser un evangelio según Mateo? esto fue puesto como una conclusión posterior a la redacción de 9,9.

b) Mateo como telonés

Traducir telonés por "publicano" o "cobrador de impuestos" es inadecuado ya que los publicanos no existían para la época del evangelio y la expresión "cobrador de impuestos" es demasiado general. La traducción correcta sería "cobrador de tasas o peajes". El término implica tanto al pequeño empleado como al gran recaudador.

1) Diversas opiniones

Muchas opiniones se dieron acerca de su condición y valoración social. Se afirmaba que no se trataba de una persona que rechazaba las normas de piedad sino de alguien considerado deshonesto u ocupado en algo degradante. Hay algo claro: nadie paga con gusto los impuestos al estado y menos si es un dominador extranjero.

En la literatura rabínica había cuatro listas de ocupaciones que exponían a una cierta degradación social. Las tres primeras en razón de que ponen al que las ejerce ante el peligro de ser deshonesto, o porque son antiestéticas, o por el frecuente contacto con mujeres que supone dicha ocupación. Todas estas ocupaciones eran tenidas como sospechosas de ser deshonestas. Pero en la cuarta ocupación ya no sólo se pensaba que pudieran ser deshonestos sino que la deshonestidad era tenida como la regla. Debido a ello, no podían ser admitidos como testigos en los juicios, ni ser parte de las asambleas farisaicas y el arrepentimiento no les era aceptado a menos que restituyesen lo robado. Se discutía incluso hasta qué punto una casa se volvía impura al entrar los cobradores de tasas o los ladrones.

ð hay diferencias: la principal estriba en la importancia que se le da al hecho de que cobren para el opresor o el que se trate de una ocupación deshonesta. Para clarificar veremos la situación histórica del momento de la vida de Jesús y del de la comunidad, y luego las citas de los evangelios sinópticos que hacen referencia a ellos.

2) Situación histórica

En modo general el cobro de impuestos en la antigüedad se realizaba por medio del remate por anticipado de una "zona fiscal" a una persona, la cual luego cobraba para resarcirse de su pago. En las provincias romanas los publicanos se ocupaban de la cobranza de los impuestos con el apoyo de los militares. Respecto del período que nos toca (Palestina después de Herodes) es importante considerar cuáles lugares estaban bajo el poder romano y cuáles eran gobernados casi independientemente. Dependían en última instancia de Roma pero administraban por sí mismos las propias finanzas fijando sus propios impuestos.

Judea estuvo bajo el control de los romanos entre el 6–41 d.C., y después de un breve interludio de Herodes Agripa I (41–44) volvió a estar bajo el control romano hasta la revuelta. Galilea, en cambio, estuvo durante este tiempo bajo el control casi independiente de Herodes Antipas. En este período la cobranza de impuestos no fue encargada a terceros sino que estuvo bajo control directo de los Romanos. Como no era necesario que el cargo fuera desempeñado por un ciudadano romano, de hecho muchos eran judíos ð en Galilea durante el ministerio de Jesús la cobranza de peajes estuvo bajo el control de Herodes Antipas: ¿eran tan odiados en la Galilea al tiempo de Jesús como lo eran en la Judea en donde trabajaban directamente para el opresor, o en ambas localidades luego de la destrucción del templo?

3) Tradición sinóptica

El vocablo telonés se encuentra sólo en la tradición sinóptica. En la presentación de estos personajes los evangelios parecen estar de acuerdo con la literatura rabínica. La animosidad contra ellos puede verse por con quién están presentados (ladrones y adúlteros Lc 18,11; prostitutas Mt 21,32; gentiles Mt 18,17) o por el motivo por el cual se los nombra (ejemplo de amor egoísta Mt 5,46, signo del amor incondicional de Dios para con los pecadores Mt 9,9-10; recalcar la honestidad necesaria para la conversión Lc 3,12; 19,1-10).

La frase cobradores de tasas y pecadores aparece en tres lugares de los evangelios sinópticos: Mt 9,10ss (Mc 2,15; Lc 5,29ss); Mt 11,19; Lc 7,34; 15,1. Al igual que en nuestra perícopa en 11,19 se trata de una controversia. Pero aquí es importante tener en cuenta la situación histórica ya que el texto leído luego del año 44 haría alusión a una asociación de Jesús con traidores o "colaboracionistas"; lo que no era así antes del año 44, ya que los cobradores de peajes no trabajaban en aquel tiempo para los romanos.

Lo mismo vale para 18,17 en donde encontramos asociado el cobrador de peajes al gentil, así como en 5,46-47, que es una asociación válida para después del año 44, cuando los cobradores de peaje dependían del gobierno romano y eran claramente considerados como judíos que se habían hecho a sí mismo como gentiles.

4) Conclusión

¿Hasta qué punto eran "colaboracionistas" (o judíos que se habían hecho a sí mismos como gentiles) o personas consideradas como deshonestas? y ¿Jesús era considerado o no como traidor por asociarse con ellos? Ello cambia tanto geográfica como históricamente. Los de los evangelios eran cobradores de peajes o personas que trabajaban para ellos, los cuales hasta el año 44 no dependían directamente de los romanos. En el Talmud los cobradores de peajes no eran considerados impuros por el contacto con los gentiles sino por la deshonestidad con que trabajaban. Por tanto la asociación de Jesús con ellos era mal vista por ser ellos considerados como gente deshonesta, pero no más.

Respecto de Mateo en particular, el que se hallase "sentado al mostrador de peajes" muestra que es un empleado subalterno de Herodes Antipas, que cobraba los derechos de entrada o peaje en los límites de una circunscripción.

2. La llamada al seguimiento

La narración del relato es lo que Bultmann llama una "escena ideal" sin valor histórico. Pero esto no quiere decir que no tenga ningún valor documental para nuestro conocimiento de la vida de Jesús. Los relatos de llamados no presentan la realidad desde un punto de vista psicológico sino teológico. En efecto nada dicen de los motivos de la adhesión instantánea de los elegidos por Jesús. Ellos ilustran con vigor la autoridad de la palabra de Jesús quien con absoluta libertad los lleva a una ruptura total por medio de su seguimiento. La orden de Jesús es una orden mesiánica. Es el don de participar en la salvación propuesta a aquellos que son dignos (cf. Lc 9,61-62). Ella supone un cambio en la forma y circunstancias en que se vive. Implica la adhesión a Jesús como nota distintiva del ser discípulo suyo en comparación con los de los rabinos que lo eran sólo de su enseñanza. Dichas circunstancias nuevas liberan a Mateo de su pasado y le comunican nueva vida, la cual es simbolizada en el banquete que continúa inmediatamente a la llamada (9,10).

El tema del seguimiento entraña tres aspectos relacionados: el del llamado (4,18-22; 9,9), el de la comunidad de destino (8,18-22) y el de la ruptura con el mundo (10,37-39).

El participio aoristo habiéndose levantado implica que Mateo dejó su profesión al igual que los llamados previamente (4,18-20), con lo cual cumple la condición para el seguimiento expresada en la respuesta de Jesús de 8,22. Dicho renunciamiento predispone para alcanzar, por medio del seguimiento, la vida eterna (cf. Mc 10,17.21; Jn 8,12; Ap 14,4). El dejar todo tiene como motivación la adhesión a Jesús (Mt 19,29).

Jesús, en cuanto profeta que anuncia una nueva doctrina y una nueva visión de la realidad, reconoce el destino que le espera. La llamada implica solidarizarse con dicho destino de Jesús (8,19-20; 10,38) y esperar la recompensa del profeta (5,12).

Para el lector la llamada implica: a) que Jesús y solamente Jesús es quien tiene la iniciativa en la vocación a la vida cristiana; b) que Jesús es absolutamente libre al momento decidir a quién invitar, ya que el llamado es alguien criticado por quienes ejercían influjo sobre la opinión común; y c) la gratuidad de Dios, ya que el llamado no tenía ningún mérito para convertirse en apóstol.

La pronta respuesta de Mateo –vista desde Jesús– es un signo del poder de su mirada y de su palabra, las cuales pueden arrancar a un hombre de su situación de pecado introduciéndolo en una vida nueva. Vista desde Mateo, dicha respuesta es una invitación al lector a reconocerse como pecador e incapaz de salvarse a sí mismo.

B. Exégesis de Mt 9,10-13

1. Presentación del banquete del Reino (Mt 9,10)

La situación resulta una lógica consecuencia a partir de lo relatado previamente: los pecadores han escuchado hablar del perdón acordado al paralítico y los cobradores de tasas de la llamada de Mateo. Entonces todos ellos vienen a encontrar a aquel, que a diferencia de los fariseos, no los trata con desprecio sino que los invita a compartir su mesa.

Una primera pregunta que podríamos plantearnos es ¿cómo compaginar la posibilidad de que Jesús haya tenido una casa propia con el hecho de la misión permanente? (8,19s.23.28; 9,1; 11,1; 13,54; 15,21.29; 16,13; etc.). La ambigüedad del texto puede ser dejada por Mt para que signifique –para el lector– que la casa de Jesús (= la Iglesia) es también la casa de su seguidor (casa aquí más que el lugar de habitación o edificio, implica hogar o lugar de la intimidad de Jesús con los suyos).

Los pecadores son quienes o tienen una forma de vida que inmoral o llevan a cabo un trabajo considerado deshonesto, casi siempre a causa del trato con los gentiles. Ello no implica de parte de ellos una oposición consciente a Dios, que es el sentido que el término asumirá en las cartas paulinas (cf. Rom 5,8.19; Gal 2,17). La comida con ellos tiene el mismo sentido que el llamado de Mateo en cuanto implica el perdón (9,8) y manifiesta la amistad gratuita de Jesús (cf. 11,19). Cumple lo profetizado por Jesús en 8,11 al referirse a los que habiendo sido excluidos resultarían aceptados en el reino de los cielos.

En su casa Jesús está a la mesa, en una actitud que significa ofrecer paz, confianza, hermandad, perdón... compartiendo su vida. Luego de haber recorrido con ellos un camino de aprendizaje por medio de sus palabras y obras, se detiene para ofrecerles la vida, simbolizada en el alimento que se comparte. Participar del mismo alimento es participar de la misma vida, creando un vínculo de hermandad entre los comensales. Como los discípulos aceptan la invitación de Jesús que no excluye a ninguno, demuestran estar en aquel proceso de aprendizaje al que los fariseos serán especialmente invitados. Su comportamiento refleja su confianza en Jesús como Maestro que les enseña vivencialmente a no excluir a nadie de su oferta de amor. La postura de los comensales "reclinados a la mesa" indica que se trata de un banquete y que se trata de hombres libres. La misma era característica de la cena pascual como signo de liberación.

Una pregunta formulable respecto de este banquete es ¿cuál es su conexión, si la tiene, con la eucaristía? Considerando el vocabulario, difícilmente se podría subrayar alguna, pero en cuanto que todo banquete manifestaba una unión íntima entre los comensales, este banquete de algún modo expresa, anticipa y prepara la comunión de la eucaristía, que alcanzará su plenitud en el banquete de las bodas definitivas del Cordero (Ap 19,7-9). Es a la luz de aquel banquete escatológico que es necesario comprender a todos los banquetes con el Jesús terrestre ð no es necesario, reconocer una alusión directa a la eucaristía para poder concebir a este banquete como un símbolo de amistad, libertad, comunión y alegría: es el banquete mesiánico, el del reino de Dios. La casa presenta un ambiente de perdón, libertad y fiesta en torno a Jesús, en la experiencia de una hermandad que no excluye a ninguno.

2. La crítica de los fariseos (Mt 9,11)

Bajo la mirada de los fariseos los cobradores de tasas y pecadores representan la gente que se niega a practicar la ley como ellos la conciben; el "pueblo de la tierra" a quienes describen en Jn 7,49 como esa gente que no conoce la ley son unos malditos. Su actitud está basada en sus expectativas de que Dios manifieste su predilección por los justos en modo mayor que por los pecadores. A partir del significado de comer con otros en el medio cultural, para ellos el comer con ellos no implicaba sólo contaminarse cultualmente sino incluso moralmente ð la conducta de Jesús es escandalosa para los tutores de la ortodoxia, por lo que se sienten obligados a pedir explicaciones. Su lectura los lleva a pensar que Jesús no es un buen Maestro y por este motivo es que se lo critican a sus discípulos, único caso en el que encontramos esta peculiaridad.

a) La tentación de los fariseos a los discípulos

Con su modo de obrar, ellos demuestran que Juan Bautista tenía razón cuando los definió como raza de víboras (cf. 3,7) ya que no plantean la crítica a Jesús y con su crítica "tientan" tergiversando lo sucedido. Su incapacidad de leer el banquete como símbolo de la misericordia de Dios los lleva a presentar a Jesús como asociado al tentador (cf. 9,34; 12,24) cuando en realidad son ellos los que están actuando de la misma manera que el tentador.

La tentación que plantean no es irracional; tiene su fuerza de atracción en el hecho de que es verdad que estamos invitados a demostrar nuestro amor a Dios incluso en lo que comemos, pero no tienen en cuenta que hay prioridades en el amor a Dios. Es de notar que en el contexto del siguiente lugar en donde se encuentra nuestra citación de Oseas, en 12,7, tenemos la expresión el Hijo del Hombre es Señor del sábado (12,8) que refleja la supremacía del valor del hombre sobre el de la ley.

b) Resonancia para la comunidad del evangelista

¿La crítica de los fariseos refleja una crítica de los fariseos a la comunidad de Mt sobre la comunión en la mesa de los cristianos provenientes del judaísmo con los paganos convertidos al cristianismo? ¿Mt 9,9-13 refleja que en dicha liberalidad la comunidad mateana se refirió al comportamiento y a las palabras de Jesús en su vida terrenal?

¿La llamada a personas del "pueblo de la tierra" reflejaría la llamada de los gentiles, y se estarían considerando las controversias que presenta Hch 10 y Gal 2,11-18? Se uniría la intervención de los fariseos que se oponen en 9,9-13, con las de los escribas de 9,1-8, ya que en ambos casos las críticas están dirigidas contra la misericordia de Jesús que da la bienvenida a los religiosamente marginados en la comunidad mesiánica y les otorga los regalos del perdón y de la fraternidad.

3. La respuesta de Jesús (Mt 9,12-13)

Asumimos que la respuesta de Jesús a la crítica que los fariseos habían planteado a sus discípulos no se dirige a los fariseos, o al menos, no solamente a ellos.

a) Jesús como Médico (9,12)

Jesús piensa que el "encuadramiento" de su actividad para con los cobradores de tasas y pecadores que le han dado los fariseos al llamarlo Maestro del modo que ellos lo entienden es incompleto. Por ello se presenta como Médico en lugar de Maestro. En efecto no dice "no son los sabios sino los ignorantes los que tienen necesidad de Maestro". En el comportamiento de Jesús con los cobradores de tasas y pecadores se presenta algo más que una simple enseñanza que puede no comprometerse con la realidad vivida por el "alumno". La lectura que hace Jesús mismo de su actitud es la de ofrecer una llamado al encuentro más que una enseñanza al modo de los rabinos.

En Jesús, en efecto, se experimenta la oferta de salvación que Dios hace a los hombres. En su actitud de mostrarse amigo de los despreciados, Jesús manifiesta la misericordia de Dios que hace salir su sol sobre malos y buenos (5,45) para que por medio de la experiencia de su amor puedan ser atraídos a la conversión.

Pero Jesús no niega que ellos sean pecadores o que se encuentren mal ð su amor no supone el engaño sino que construye sobre la verdad. Con el proverbio, que llama la atención sobre una verdad aceptada por todos pero a veces olvidada o dejada de lado con negligencia, Jesús no deja espacio a sus oponentes para posteriores argumentaciones.

Con su respuesta Jesús armoniza 9,12 con la citación de Isaías de 8,17 ya que por medio de su presencia en el banquete Jesús está cargando con las flaquezas y enfermedades de ellos, al amarlos gratuitamente y al asumir los conflictos que por este amor hacia ellos tiene con los fariseos. El hombre hecho a imagen y semejanza de Dios que es comunidad de amor, encuentra su salud o sanación en una relación de amor. El hombre sano es el hombre relacionado con Dios, con sus hermanos y con la creación.

Su respuesta no implica que los que son fuertes no sean tenidos en cuenta, sino que Dios desea que todos sean fuertes y que todos se hagan cargo de los que no lo son. Desafortunadamente algunos de los "que son fuertes" mostraron estar internamente "mal" en su actitud para con el ministerio de salud llevado a cabo por Jesús para con los que se encuentran mal. Si ellos no se reconocen como necesitados y no están dispuestos a ocuparse de los que están mal, ellos mismos se auto–excluyen de la salvación del Médico.

La distinta apreciación de los personajes (los cobradores de tasas y pecadores son comprendidos como los que están mal), y de su propia misión (no se considera como Maestro sino como Médico), es lo que le permite a Jesús verse a sí mismo y a la realidad de un modo tal que su comportamiento es el opuesto al de los fariseos.

Para el lector estas palabras y hechos de Jesús, además de lo que significa para la comprensión de la vida del Señor, son una denuncia de la marginación y una invitación a hacerse cargo de los marginados de todo tipo, ofreciéndoles una relación –basada en el perdón, la comunidad de bienes y la libertad– que los rescate de su situación de marginación.

b) Leer en Oseas y aprender de Jesús la misericordia (9,13a)

1) Introducción

La misión de Jesús para con los pecadores es convalidada aquí por medio de una cita de la escritura por la que se presenta la opinión de Dios, y de este modo la actitud de los fariseos queda implícitamente, puesta como contraria a la escritura. Así como en el versículo anterior Jesús había sacado la cuestión del ámbito de la enseñanza para llevarlo al de la salvación simbolizada en el Médico, en esta parte vuelve la temática al encuadre de la enseñanza. Jesús niega su necesidad de aprender (supuesta en la crítica de los fariseos) y manda a los presentes a hacerlo. La consideración deja de ser la situación de necesidad de los que están mal para ser el querer de Dios.

A raíz de la distinta temática en consideración, Jesús ya no es el médico sino el maestro, por lo cual les manda a aprender a partir de la experiencia que viven el sentido de la escritura. La cita de Oseas es la clave de lectura que da Jesús para entender su comportamiento. El verbo aprender no describe un estudio de la Torá, sino un descubrimiento del verdadero sentido de las escrituras gracias a la actividad de Jesús (cf. 11,29; cf. 24,32). En 11,29 la expresión aprendan de mí agregará un aspecto importante a tener en cuenta: además de sus palabras deben prestar atención a su persona. Jesús no está recomendando el estudiar una vez más el sentido de Os 6,6 en sí mismo, sino el que descubran su sentido a la luz del comportamiento que él observa con los pecadores.

Respecto de los fariseos la composición del relato mateano del lugar en donde se encuentra por segunda vez la citación de Oseas, muestra que ellos no aprenden, ya que en vez de vayan entonces y aprendan en aquel momento Jesús les dirá si conocieran que significa. La incomprensión lleva a los fariseos a juzgar como culpables a aquellos que son inocentes, lo cual refleja por una parte, una falta de misericordia, y por otra, que se están atribuyendo una función que no les compete sino que es propia de Dios (cf. 7,1-2).

Pero la recomendación a sacar las consecuencias de la unión de la cita de Oseas con el comportamiento de Jesús, no se dirige sólo a los fariseos sino que es una invitación a todos los que escuchan sin definir quiénes son (el lector del evangelio se debe sentir alcanzado por las palabras de Jesús) a raíz de la problemática presentada por los fariseos.

Para entender dicha clave de lectura necesitamos entender previamente dos cosas: a) ¿Cómo entender la relación entre misericordia y sacrificio, es decir, cómo entender la oposición y no? y b) ¿qué valor acordar a misericordia en relación con sacrificio aquí?

2) Significado de la contraposición

Desde antiguo se discute cómo entender la antítesis "misericordia o sacrificio". Históricamente se han presentado dos posibilidades para su comprensión.

La primera entiende la expresión y no como una antítesis total entre uno y otro ð el sacrificio es rechazado por Jesús y por Oseas. Quien lo entendía así en la Iglesia antigua pensaba que Oseas había profetizado el fin del culto según la antigua alianza. Los que hoy sostienen esta interpretación piensan que para Mt resulte abolida la ley ceremonial.

La segunda, y a nuestro entender la correcta, es que se deba entender aquí la expresión y no como un idioma hebreo, es decir, como una negación dialéctica en el sentido comparativo. Ello significa en este caso "quiero misericordia más que o antes que sacrificio". En este modo lo comprende Oseas, el Targúm y la exégesis hebrea contemporánea.

3) Significado de misericordia en oposición sacrificio

Mateo no presenta la citación de Oseas como una profecía que halla su cumplimiento, sino como una fuente de halakha, un lugar en donde se puede aprender. La primera pregunta que cabe a raíz de la citación en sí misma es entonces ¿con qué significado Mateo ha utilizado misericordia? ¿Agota el término "misericordia", en el sentido que hoy se le da de amor compasivo de unos para con otros, el sentido con que Mateo lo ha utilizado aquí?

La naturaleza del hesed es la conducta en una relación, y como muestra de esa relación. El hesed de Dios se funda en la alianza con la cual Dios se empeñó con su pueblo (cf. 1Re 8,23; Is 55,3; etc.). Cuando el hombre es infiel y no puede presentar un derecho sobre el hesed de Dios, éste pasa a ser concebido como ayuda o bondad y adquiere el carácter de gracia que perdona (cf. Ex 34,6; Num 14,19; Jer 3,12). El contexto de Oseas es la relación de alianza y fidelidad de Israel con Yahveh. La totalidad del mensaje de Oseas está dominada por el mensaje de las obligaciones respecto de la alianza, y cuando en la mitad de las denuncias acerca de la infidelidad del pueblo a la alianza el profeta expresa los reclamos divinos como hesed antes que sacrificio, no cabe duda que entiende "fidelidad a la alianza" ð el hesed es el amor gratuito mostrado, o dispuesto a mostrarse en una relación. Se presupone al hablar de hesed que se trata de la experiencia de una relación. Por lo tanto, su sentido está dado por la naturaleza de la relación a la que hace referencia.

En Mt 9,13 no podemos dejar de lado ese sentido: Jesús desea afirmar que en la relación del hombre con Dios, lo que él desea no es tanto un sacrificio sino una actitud misericordiosa por la cual se exprese la adhesión personal de fe al amor de Dios ð el significado preciso de misericordia no radica sólo en la compasión que Jesús demostró al invitar a aquellos despreciados por los fariseos a su banquete (con lo cual su manera de actuar se asemeja a la de Dios que es rico en misericordia Ef 2,4); sino también en que su comportamiento se fundamenta y es expresión de su fidelidad a la voluntad divina.

El término sacrificio debe entenderse aquí en sentido trasladado: no se refiere al sacrificio cruento sino a la observancia del ideal levítico de la pureza que siguió siendo importante aún después de la destrucción del templo. La cita refleja que hay una forma de culto que no está en consonancia con la voluntad de Dios.

Viendo ambos términos en su relación recíproca misericordia y sacrificio son dos expresiones demasiado ligadas como para ser opuestas. Es en la manera en que Oseas construyó su discurso que se presentan como opuestas. La oposición puede entenderse si consideramos a la misericordia en relación con la gratuidad y al sacrificio con el pago o deuda ð gratuidad versus deuda. La expresión es una invitación a realizar un recorrido o conversión desde la actitud de sacrificio a la de la misericordia, desde la mentalidad de la deuda a la de lo gratuito. Se trata de una transformación. Desde la actitud del sacrificio que supone el "matar" o "sacrificar" para alcanzar una vida, a la de la misericordia que supone el ofrecerse. Mientras que el sacrificio "salda" mi situación frente a Dios y me deja libre y "distinto" de él, la misericordia con el ofrecimiento de mí mismo que me lleva al encuentro, supone el "perder" mi libertad al ofrecerla en una relación. Con estas palabras Dios invita a vivir la fidelidad como un encuentro personal, ya sea con Dios como con los que están "mal".

4) Alcance para el lector del evangelio

Si bien la citación de Oseas presenta una enseñanza, Mt no deja de lado su sentido de profecía escatológica que se está cumpliendo, ya que el banquete simboliza al escatológico. Ello esta apoyado por 18,17 que une a los gentiles con los cobradores de tasas y por 21,31 que habla de la precedencia de los cobradores de tasas en el Reino de los cielos.

Al analizar la citación de cumplimiento de Is en 8,17 vimos que su alcance era mayor al de las curaciones de 8,2-16 y que se refiere a todo Mt 8–9, y a la pasión y muerte. Del mismo modo, la presentación de Jesús como ejemplo de misericordia en 9,9-13, tiene un alcance mayor que la llamada de Mateo y la comida con los cobradores de tasas y pecadores, que es también Mt 8–9 y su pasión y muerte. Por otra parte, ambas citaciones se asemejan incluso en la intencionalidad con la que Mt las introdujo en su contexto. En ambos casos ellas demuestran la concordancia del obrar de Jesús con la voluntad del Padre.

En Mt 8-9 encontramos los relatos de milagros de Jesús como el poderoso Siervo de Dios que se presenta en su capacidad de ser misericordioso frente a los necesitados. Ello es posible en función del sentido prioritariamente pragmático que el término misericordia tiene tanto dentro del AT (Is 63,7; Sal 25,6; 89,50; Ne 13,14; etc.) como dentro de Mt en donde implica una ayuda misericordiosa (25,31-46) en contraposición a su concepción como un sentimiento de misericordia que se encuentra mayormente entre los griegos.

La actitud de Jesús para con los cobradores de tasas y pecadores es la misma que Oseas adjudica a Dios: el perdón antecede a la conversión del pecador (Os 2,4-25; 11,1-9). Tanto Pablo como Juan reafirmarán la idea (cf. Rom 5,8; 1Jn 4,10). La conversión se produce como respuesta al amor de Dios y no como condición previa al perdón. Por medio de la citación de Oseas se muestra que todos necesitan aprender a partir de las palabras de Oseas y del obrar de Jesús y de sus discípulos (= de la Iglesia) que la lealtad a la voluntad divina debe causar la ruptura de toda barrera, sea social, cúltica o religiosa.

c) La invitación a los pecadores (9,13b)

A lo largo de la perícopa se fue ampliando el número de las personas incluidas en la actividad de Jesús. Se pasa de un cobrador de tasas (9,9) a muchos cobradores de tasas y pecadores (9,10), hasta llegar finalmente a los pecadores en general. Por ello, en esta tercera parte, Jesús explicará su comportamiento refiriéndose al sentido de su misión. El es el mensajero que anuncia el reino de Dios y que presenta la invitación a participar de él, que ha quedado simbolizado en el banquete. Como se puede ver a raíz de su paralelo con 4,21, llamar significa invitar al seguimiento, a formar parte de la comunidad de Jesús.

El significado del presente dicho –al igual que el de los que son fuertes y de los que se encuentran mal– proviene de su contexto. Algunos lo entienden en sentido irónico como si significase que Jesús no vino a llamar a "aquellos que se creen justos" cuando en realidad no lo son, a los que se les aplicarían las palabras dichas por Jesús a los fariseos en Lc 16,15 ustedes son los que se dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce los corazones de ustedes; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable para Dios. Pero, este modo de entenderlo: ? quiebra el paralelismo con la primera parte de la respuesta (ya que "aquellos que están bien" no significa "aquellos que piensan que están bien"), y no se encuentra en ningún paralelo del NT. El concebirlo como una expresión irónica implica no reconocerlo como una negación dialéctica, expresión muy común tanto en el AT como en el NT. Es cierto que la idea se puede expresar sin recurrir a la negación dialéctica como en 23,23, pero ello no implica que no exista esta otra manera de hacerlo.

ð los pecadores son el grupo del cual Jesús extrae sus discípulos, así como los militares encuentran sus futuros candidatos entre los civiles. Jesús vino a presentar a los pecadores una nueva posibilidad de relación con Dios a través de la relación con su persona. Su invitación incluye –así como incluyó a los que son fuertes y a los que se encuentran mal– a justos y pecadores. Es claro que el pastor no prescinde de las noventa y nueve ovejas cuando encuentra la que le faltaba (Lc 15,3-7). Del mismo modo, Jesús, no desecha a aquellos que son "fuertes" y "justos", aunque centralice su acción en los que son conscientes de su necesidad. En Lc 19,9b Jesús, que se había invitado a comer a la casa de Zaqueo, dirá hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham. El que algunos de estos "que son fuertes" y "justos" no aceptaron esta manera de obrar de Jesús, como el caso del hermano mayor de la parábola (Lc 15,25-32), no implica que su invitación no los haya incluido a ellos también.

 

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