REZANDO EL PADRE NUESTRO

CON SAN FRANCISCO

Jerónimo Bórmida

Los Franciscanos, cuando hacemos alguna liturgia especial, usamos con frecuencia la "Paráfrasis del Padre Nuestro, compuesta por San Francisco "... A pesar de que los críticos no están seguros acerca de que la actual redacción de texto sea de su autoría literaria, sin lugar a dudas que es de Francisco el estilo creativo y libre de orar los viejos textos de la escritura y de la tradición. Piénsese solamente en el llamado "Oficio de la Pasión", una obra maestra en el arte de rezar recreando la Sagrada Escritura con fidelidad e imaginación.

INTRODUCCIÓN

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

VENGA A NOSOTROS TU REINO

HÁGASE TU VOLUNTAD

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

PERDONA COMO NOSOTROS PERDONAMOS DEUDAS

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

LÍBRANOS DEL MAL

CUADRO CONCLUSIVO

subsidios para la glosa del padre nuestro

 

paráfrasis del padrenuestro de san francisco

 

Santísimo Padre Nuestro: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!, que estás en los cielos: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para conocer, porque tú, Señor, eres la luz; inflamándolos para amar, porque tú, Señor, eres el amor; habitando en ellos y colmándolos para gozar, porque tú, Señor, eres el bien sumo, eterno, de quien todo bien procede, sin quien no hay bien alguno.

Santificado sea tu Nombre: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de la majestad y la hondura de los juicios (Ef 3,18).

Venga a nosotros tu Reino: para que reines tú en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde se halla la visión manifiesta de ti, el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía, la fruición de ti por siempre.

Hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra: para que te amemos con todo el corazón (cf. Lc 10,27), pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando todas nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a ti; y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndolos en los males y no ofendiendo a nadie (cf. 2 Cor 6,3).

El pan nuestro de cada día: tu amado Hijo. Nuestro Señor Jesucristo, dánosle hoy: para que recordemos, comprendamos y veneremos el amor que nos tuvo y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.

Y perdónanos nuestras deudas: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos. Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal (cf. lTes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en todo.

Y no nos dejes caer en tentación: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.

Mas líbranos del mal: pasado, presente y futuro. Gloria al Padre...

(San Francisco)