IIº

F A M I L I A S 

DE  S A L M O S

 

1.‑ LOS HIMNOS

Todo el salterio fue llamado por los hebreos "tehillim", alabanzas, himnos, aleluya al estado puro. El himno, más que un modelo o un género literario es una de las actitudes más profundas del hombre orante. La alabanza, la adoración es el acto típico del hombre religioso. Si es cierto que el  hombre se distingue entre los demás seres de la creación por su capacidad de adorar, de dar culto gratuito a Dios, en cuanto lo reconoce como Dios en cuanto Dios... entonces el himno, de alabanza pura, es el acto humano por excelencia. Si admitimos también que el hombre es el único ser de la creación que es capaz de dar gracias...

El himno es contemplación libre y espontánea de Dios, de sus obras cósmicas e históricas. Se alaba y agradece a Dios por su gran gloria, por el solo hecho de existir. Qué grande es tu nombre! quién será igual a Yahveh, nuestro Dios? (8, 2.1O; 113, 5) El himno es gozo, maravilla, estupor, adoración. Quiero cantar a Yahveh mientras viva, cantar a mi Dios mientras exista, Mi gozo está en Yahveh (Salm. 1O4, 33‑34)

Los himnos, como todo género literario, presentan ciertas constantes a nivel de estructura.

invitatorio a la alabanza:

corporativo‑imperativo, música (lira, cítara, tamboriles, etc.) ritual (aplausos, prosternación, canto).

corpus del himno: 

 desarrolla las motivaciones de la profesión de fe dirigiéndose al "tú" de Dios los poemas más recientes) al "‘El"  divino (los poemas más arcaicos). Las alabanzas pueden ser "descriptivas", “genéricas”, o "narrativas", más motivadas y  seleccionadas.

 conclusión:

 frecuentemente en "inclusión" con el invitatorio (8,2.1O;  145, 1.21)

Sobre este entramado general vemos que se organizan en el salterios himnos con temática diferente.

a.‑ himnos a la creación

Los salmos de la creación son guías que conducen al Pueblo de Dios a encontrar y honrar al creador del mundo en la gracia vivida de la salvación. El mundo bíblico, efectivamente, es siempre un "creado" o un "cosmos" no apropiado para contemplar en un idilio teorético, sino para descubrir la historia como revelación del Creador (Salmo 8, 19, 29, 1O4, 148).

Salmo 104:

¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, // arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,

levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;  // tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros. // Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.

Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas; // al increparlas tú, emprenden la huida, se precipitan al oír tu trueno,

y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste;  // un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.

Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;  //  a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros; // sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.

De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra;  //  la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan,  //  y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre.

Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó;  //  allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña; //  los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.

Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;  //  mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva, //  los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.

Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;  //  el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.

¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.

Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños;  //  por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.

Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento; //  tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.

Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan. //  Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.

¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije!  //  El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.

A Yahveh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.  //  ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo.

¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!b.‑ los himnos de Sión

Un antiguo Midrash decía que :

"Diez porciones de belleza han sido dadas por Dios al mundo, y a Jerusalén ha recibido de las diez, nueve. Diez porciones de ciencia han sido dada al mundo por el Creador, y Jerusalén ha recibido nueve. Diez porciones de sufrimiento han sido dadas al mundo por el Creador, y Jerusalén ha recibido nueve."

Sión es el centro del corazón, de la alegría y del dolor de todo fiel. Apenas se presenta a los ojos del creyente "la santa morada del Altísimo” (46,5) renace la esperanza, porque "Yahveh Seba'ot está por nosotros y con nosotros" (46,1,8,12). "Yahveh ama las puertas de Jerusalén más que todas las moradas de Jacob" (82,7).  Bajo la presencia de Dios en  el templo nace para Israel, santificación, estabilidad y protección.

Los himnos a Sión están presentes en otros libros de la Biblia, como por ejemplo en Is. 2, 1-5. Son por excelencia el cántico del peregrino. Parecería que estamos ante un tipo de himnos muy arcaicos, dado que solamente en dos, el 84 y el 122, se menciona el templo.

Salmo 87

Ha sido fundada sobre los santos montes //  ama Yahveh: las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. // Glorias se dicen de ti, ciudad de Dios: 

«Yo cuento a Rahab y Babel entre los que me conocen. Tiro, Filistea y Etiopía, fulano nació allí.»  // Pero de Sión se ha de decir: «Todos han nacido en ella», y quien la funda es el propio Altísimo. //  Yahveh a los pueblos inscribe en el registro: «Fulano nació allí»,  // y los príncipes, lo mismo que los hijos, todos ponen su mansión en ti.  

c.‑ los himnos de Yahveh Rey

Existen en el salterio himnos que tiene en su núcleo la invocación a Yahveh Rey, con una descripción de su reino eterno (Sal 93), universal (94,2; 96,1O), dialécticamente en lucha y triunfador de sus enemigos que son los enemigos de Israel, y sobre las  fuerzas del mal (1O, 1O) 

El humus vital de estos salmos es difícil de precisar, y posiblemente sean muy arcaicos, en conexión con rituales de entronización del dios Marduk en Babilonia, en la solemnidad del año nuevo..., en medio de una celebración dramatizada en la cual el rey, representación visible de la divinidad, actualizaba ritualmente la pasión, la muerte, la resurrección, el matrimonio sacro y la entronización del dios de la vegetación.  No siempre es tan clara una relación tan estrecha con cultos paganos y tampoco es claro el momento en los cuales estos salmos eran rezados.  

Salmo 96

¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra, //  cantad a Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día, //  contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.

Que grande es Yahveh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. // Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahveh los cielos hizo; //  gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.

Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder, //  rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad, //  postraos ante Yahveh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!

Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente. //  ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra.

Exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,  //  ante la faz de Yahveh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.

2.‑ LAS SUPLICAS

Estos salmos son composiciones bien "humanas", populares, muy parecidas a la vida de los pobres, que conoce mejor el color de la miseria que el de la alegría. Estos salmos fascinantes ocupan casi una tercera parte del salterio. En ellos está como personificada la tragedia del dolor y del mal.

Una serie de experiencias existenciales constituyen el primer actor del drama triangular que es la súplica. El enemigo puede ser una enfermedad grave que amenaza la vida y que en la perspectiva de la retribución es un signo de la maldición divina (sal. 6; 22; 38; 88) Puede también ser un pecado que separa al creyente de su Señor haciéndole experimentar el silencio de Dios (Sal 6; 38; 51; 130). A veces es una tragedia nacional la pesadilla de un proceso judicial, que puede terminar en pena capital. Otras es un enemigo implacable que con sus persecuciones (7,2; 142, 7), y su odio (35, 19; 38, 20) o su violencia (86, 14) parece ser una potencia demoniaca contra la cual el fiel solamente puede invocar la ayuda divina.

El segundo actor del drama es Dios. El salmo en ciertos casos asume el tono de un proceso oral a puertas abiertas, al cual Dios es convocado, como sucede en el libro de Job. En la disputa nace la eterna pregunta que concluye en un interrogante sin respuesta: " por qué? hasta cuándo?" (6,4; 14, 22‑3; 35, 17; 42, 10; 43, 2; 90, 13). O se transforma en un acto de acusación contra Dios y su indiferencia: "Hasta cuándo, Señor, seguirás esperando?" (35, 7). Para volver intensa la interpelación se traen a colación los motivos que el Señor tendría para intervenir: la gloria de su nombre ante los enemigos de Israel, su fidelidad a las promesas, la inocencia del orante.

El tercer actor es el yo del fiel, que frecuentemente articula el drama en tres actos, distribuidos en tres dimensiones de tiempo: la felicidad perdida del pasado, el trágico presente que hace contraste con el ayer lleno de dicha, y la esperanza del futuro. Es significativo que este último acto es visto como ya en acción. Dios, mudo y lejano, oye la súplica, interviene y libera. El fiel hace un voto, asegura un sacrificio de acción de gracias, y proclama a la asamblea la gracia recibida.

a.‑ súplicas personales

Oraciones para enfermos, encarcelados que protestan su inocencia, declaraciones de inocencia de un sufriente, protestas que parecen casi postular la ordalía como prueba de inocencia, confesiones del pecado, y sobre todo lamentaciones individuales. Estos son los materiales que componen el género de la suplica personal.

El esquema es más o menos el siguiente:

introducción:

invocación, llamado

corpus de la súplica

* Dios y su silencio

* yo y mi sufrimiento

* ellos, los enemigos

conclusión

 * voto de sacrificio

* alabanza en la asamblea   

·       oráculo de escucha         "yo soy tu salvación"    

·        

Salmo  38:

Yahveh, no me corrijas en tu enojo, en tu furor no me castigues. //  Pues en mí se han clavado tus saetas, ha caído tu mano sobre mí; // nada intacto en mi carne por tu enojo, nada sano en mis huesos debido a mi pecado.

Mis culpas sobrepasan mi cabeza, como un peso harto grave para mí;  mis llagas son hedor y putridez, debido a mi locura; //  encorvado, abatido totalmente, sombrío ando todo el día.

Están mis lomos túmidos de fiebre, nada hay sano ya en mi carne; //  entumecido, molido totalmente, me hace rugir la convulsión del corazón. // Señor, todo mi anhelo ante tus ojos, mi gemido no se te oculta a ti.

Me traquetea el corazón, las fuerzas me abandonan, y la luz misma de mis ojos me falta. //  Mis amigos y compañeros se partan de mi llaga, mis allegados a distancia se quedan; //  y tienden lazos los que buscan mi alma, los que traman mi mal hablan de ruina, y todo el día andan urdiendo fraudes.

Mas yo como un sordo soy, no oigo, como un mudo que no abre la boca;  // sí, soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en sus labios.

Que en ti, Yahveh, yo espero, tú responderás, Señor, Dios mío.  //  He dicho: «! No se rían de mí, no me dominen cuando mi pie resbale!».

Y ahora ya estoy a punto de caída, mi tormento sin cesar está ante mí. //  Sí, mi culpa confieso, acongojado estoy por mi pecado.

Aumentan mis enemigos sin razón, muchos son los que sin causa me odian,  //  los que me devuelven mal por bien y me acusan cuando yo el bien busco.

¡No me abandones, tú, Yahveh, Dios mío, no estés lejos de mí!  //  Date prisa a auxiliarme, oh Señor, mi salvación!  

b.‑ súplicas comunitarias

Aquí el protagonista es la nación hebrea, golpeada por el abandono de Dios, por un enemigo político, por una guerra, una epidemia, una sequía, una invasión de langostas, de un cisma. A nivel teológico se desarrolla en estos salmos una doctrina embrional del pecado  que, irrumpiendo en la santa asamblea del Señor, siembra problemas, ruina, guerra, de acuerdo al tradicional módulo retributivo. Primero hay que arrepentirse. Luego viene la indispensable purificación, con toda su coreografía ritual (lamentación, agua lustral, cenizas, llanto, vestidos, etc,.). A través de la expiación y del castigo, que tienen una función pedagógica y liberadora, el pueblo encuentra su identidad de nación santa y bendita. La lamentación comunitaria, el ritual de la confesión de los pecados, son los instrumentos sacramentales para obtener la reconciliación

La estructura de estas súplicas es sustancialmente idéntica a las personales:

introducción

 * invocación a Yahveh "pastor de Israel"      

 * motivación de la esperanza en las acciones salvíficas de la historia de salvación  del pasado.

 corpus de la súplica 

 * Dios ahora ausente y antes presente        

 * nosotros y nuestro sufrimiento       

 * autoacusación por los pecados y  acusación del enemigo                     

conclusión  

* oráculo de salvación

Salmo 80

Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que estás sentado entre querubes, resplandece  // ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio!

¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos! // ¿Hasta cuándo, oh Yahveh Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?

Les das a comer un pan de llanto les haces beber lágrimas al triple;  //  habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.

¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos salvos! //  Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella, //  le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.

Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros de Dios;  //  extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Río sus renuevos.

¿Por qué has hecho brecha en sus tapias, para que todo el que pasa por el camino la vendimie,  //  el jabalí salvaje la devaste, y la pele el ganado de los campos?

¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña,  //  cuídala, a ella, la que plantó tu diestra!

¡Los que fuego le prendieron, cual basura, a la amenaza de tu faz perezcan!  //  Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste.

Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre invocaremos.  // ¡Oh Yahveh, Dios Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

3.‑ CONFIANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS

a.‑ salmos de confianza

Jeremías define a Yahveh como la "esperanza de Israel" (14, 8,; 17, 13). La confianza es la base de toda manifestación religiosa. El amén bíblico, sugiere el estar afirmado sobre una roca estable inconmovible; la seguridad sin ninguna especie de duda. 

Es frecuente también aquí separar los salmos de confianza personal y los de confianza comunitaria.  El salmo 4 es un canto vespertino de confidencias con Yahveh, pronunciado al término de un trabajoso itinerario cotidiano. El salmo 11 es el breve canto de la confianza imperturbable. El 16 es un texto de altísima mística. Y famosísimo es el salmo 23, el canto del pastor y del huésped divino.

De estos y otros salmos es fácil bosquejar algunas constantes temáticas y estilísticas. La base ideológica es siempre la confianza total en Yahveh. que hace palidecer todas las otras certezas y apoyos  humanos. Dios es considerado en clave fuertemente personal aún cuando fuera invocado en tercera persona. Es sentido como un "tú" destinatario de una diálogo de amor y no como un hecho ciego y neutro, tal como es frecuente encontrar en otras religiones‑culturas fuera de Israel. En estos salmos prevalece la lírica, la inspiración, y no tienen una estructura muy rigurosa que podamos describir y representar.

Salmo 16

Yo digo a Yahveh: «Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de ti»;   //  ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra: «¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!».

Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo. Mas yo jamás derramaré sus libámenes de sangre, jamás tomaré sus nombres en mis labios.

Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras;  //  la cuerda me asigna un recinto de delicias, mi heredad es preciosa para mí.

Bendigo a Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye;  //  pongo a Yahveh ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo.

Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa;  //  pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa.

Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre.

b.‑ salmos de acción de gracias

Al reconocimiento puro del himno se añaden algunos salmos con un  tipo de reconocimiento mas interesado, motivado por  algún don o gracia recibida. Del lamento vuelto hacia Dios silencioso y hostil durante la prueba, se pasa a la confesión confiada . La forma más interesada de esta oración no excluye, sin embargo, la aceptación de la voluntad de Dios y  de sus planes, aún cuando no coincidan plenamente con las expectativas del orante (Salmos 18, 22b, 30, 32, 34, 4O, 41, 66, 1O3, 1O7, 116, 118).

Algunos exégetas dudan ante la clasificación de algunos salmos. Porque en muchos coexisten la súplica con el reproche a Dios; la sensación de lejanía de un Dios sordo y mudo y la experiencia del desastre total, con la certeza de la salvación actual ya recibida a pesar de todos los pesares presentes. Es el caso típico del salmo 22(21), rezado por Cristo en la Cruz. Para poder co‑orar con Jesús, hay que padecer con Jesús. Solidarios en la opción y en la oración. 

invitatorio

 *  invitación a una alabanza agradecida

Situación vital cúltica

 * el ex‑voto se cumple en "asamblea" 

 a) liturgia oficial (quizá peregrinaciones a Sión  por Pascua, pentecostés, tiendas)

 b) liturgia privada (un día cualquiera, con la familia y los amigos, y con un sacrificio   de comunión.

c) liturgia solemne ( con coro y sacerdotes)

d) liturgia especial (los piadosos o "hasidim")

e) liturgia cósmica  (paganos y adversarios)

corpus del himno en tres direcciones:

a) del díptico del pasado trágico y del presente  feliz: es la alabanza verdadera y propiamente tal, más amplia en caso de acción de gracias nacional.

b) invitación a los oyentes a fin de que se una a la alabanza del beneficiario del milagro.

c) descripción de la atmósfera y del estado de ánimo alegre.

final

* con sacrificio

* otras veces se concluye con una simple oración en el espíritu de la teología profética.

Salmo 34

Bendeciré a Yahveh en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza; //  en Yahveh mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!

Engrandeced conmigo a Yahveh, ensalcemos su nombre todos juntos. //  He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores.

Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante.  //  Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias.  //  Acampa el ángel de Yahveh en torno a los que le temen y los libra.

Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija en él.  //  Temed a Yahveh vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada. //   Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen.

Venid, hijos, oídme, el temor de Yahveh voy a enseñaros. //   ¿Quién es el hombre que apetece la vida, deseoso de días para gozar de bienes?

Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;  //  apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella.

Los ojos de Yahveh sobre los justos, y sus oídos hacia su clamor, //  el rostro de Yahveh contra los malhechores, para raer de la tierra su memoria.

Cuando gritan aquéllos, Yahveh oye, y los libra de todas sus angustias; //   Yahveh está cerca de los que tienen roto el corazón, él salva a los espíritus hundidos.

Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera Yahveh;  //  Sí,. todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.

La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán que pagar.  //  Yahveh rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en él se cobijan.Compuestos posiblemente como textos para oración extra cúltica, las acciones de gracias no son frecuentes en el salterio. Por lo demás las súplicas siempre incluyen anticipadamente la acción de gracias por la escucha esperada y de algún modo cierta en la fe. Por eso es que, si bien no hay muchos salmos específicos de acción de gracias, tengamos que recoger frecuentemente expresiones de agradecimiento. Y se pueden vincular a este género otros salmos afines.

4.‑ LOS SALMOS REALES

Diez veces aparece en el salterio la palabra  "Mesías", ungido, consagrado. Para ver la importancia, piénsese que recurre solamente 18 veces en el libro de Samuel. El término se aplica principalmente al rey davídico. La salmogafía monárquica bíblica  gira alrededor de algunas líneas teológicas  que la vinculan y a la vez la distinguen de otras literaturas cortesanas del mundo oriental de la época.

El primer elemento a rescatar en la ideología davídica  está expresada en la profecía de Natán en el 2 Sam. 7.

Un segundo elemento hay que encontrarlo en la presencia de un módulo jurídico real, atestiguado en toda la medialuna fértil, reproducido en forma desmitificada en los salmos de entronización del salterio. El día de la coronación el rey era proclamado "hijo de Dios" (Sal. 2, 7)

El tercer elemento es el estilo cortesano, laudatorio del rey, propio de la literatura monárquica: un reino universal, gobierno ejercido con justicia y derecho, como el de Dios; soberanía eterna, señorío perfecto, etc. La tensión entre promesa y realidad hará que paulatinamente estos salmos reales vayan siendo ubicados en la figura del Mesías escatológico.

Encontramos varios tipos de salmos reales:

 

Salmos de entronización  2;72; 110.

Clásicos en la relectura mesiánica y en el uso litúrgico  cristiano.

Oraciones del rey

Oraciones por el rey

Cantos en honor del rey

Cantos atribuidos al rey.

Ejemplo típico el salmo 51‑50, atribuido a David, cuando su pecado con la mujer de Urías.  

Salmo 72

Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia: //  que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.

Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.  //  El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor.

Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad;  //  caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra.

En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna;   //  dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.

Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo;  //  los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos;  // todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones.

Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;  //  se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.

De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos; //  (y mientras viva se le dará el oro de Sabá). Sin cesar se rogará por él, todo el día se le bendecirá.

Habrá en la tierra abundancia de trigo, en la cima de los montes ondeará como el Líbano al despertar sus frutos y sus flores, como la hierba de la tierra. 

¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se bendigan todas las familias de la tierra, dichoso le llamen todas las naciones!  //  Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, el único que hace maravillas!

¡Bendito sea su nombre glorioso para siempre, toda la tierra se llene de su gloria! ¡Amén! ¡Amén!  

5.- SALMOS LITÚRGICOS

Si bien toda la colección de salmos se ha convertido en el fundamento de la liturgia tanto hebrea como cristiana hay salmos compuestos originariamente para la celebración de la liturgia. Su habitat es el templo, la asamblea reunida para la oración, la alianza, el sacrificio, la lectura de la ley.

a.‑ salmos de ingreso

Comparables a nuestro "acto penitencial" al inicio de la misa. Son liturgias "de ingreso", o liturgia "a la puerta" del templo. Contienen las condiciones de ingreso al culto y fundamentalmente la  fidelidad al decálogo, que verifica la autenticidad del culto en el espíritu. Los profetas habían muchas veces reclamado la unión entre culto y vida (Am. 5, 21‑24; Mi. 6, 6‑8; Jer. 6, 20; 7; Os. 6, 6;).

En esta línea la Biblia se diferencia de la ideología cúltica oriental. La pureza ritual exigida en los cultos religiosos era generalmente de tipo solo exterior.

La estructura de los pocos salmos de ingreso, (15 y 24) es muy simple y dialógica. 

* el fiel y su pedido de ingreso al templo    

 * el coro sacerdotal y la respuesta con   las condiciones.

Salmo 15:

Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte?

El que anda sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón,

y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo;

con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; que jura en su perjuicio y no retracta, 

no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás vacilará.

b.‑ salmos de peregrinación

Son pocos: comienzan con el imperativo inicial: "vengan!". Salmos 95, 24, 84, 122. Son cantos del peregrino en marcha hacia Jerusalén.

Salmo 84

¡Qué amables tus moradas, oh Yahveh Sebaot!

Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahveh, mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.  //  Hasta el pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido donde poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahveh Sebaot, rey mío y Dios mío! Pausa.

Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre.  //  Dichosos los hombres cuya fuerza está en ti, y las subidas en su corazón.

Al pasar por el valle del Bálsamo, lo hacen un hontanar, y la lluvia primera lo cubre de bendiciones.  //  De altura en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.

Yahveh Dios Sebaot, escucha mi plegaria, tiende tu oído, oh Dios de Jacob!  //  Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido.

Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad. //  Porque Yahveh Dios es almena y escudo, él da gracia y gloria; Yahveh no niega la ventura a los que caminan en la perfección.

¡Oh Yahveh Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!

6.‑ SALMOS SAPIENCIALES

En este campo no podemos delimitar con precisión los salmos. La sabiduría hebrea es una especie de cosmovisión que abraza todos los sectores de la existencia humana. Los salmos tocan temas sociales, éticos, teológicos, filosóficos, existenciales, catequéticos, y valorizan al hombre y a su vida presente en su integridad sin poner entre paréntesis la vida habitualmente llamada "profana".

Podemos distinguir, al menos, dos clases. Los salmos sapienciales y los salmos alfabéticos.

No tienen una estructura fija que se aplica a todos los casos. El alfabeto parecería ser simplemente de orden mnemotécnico en una cultura prevalentemente oral.

Para estudiar este género habría que recurrir a toda la literatura sapiencial, abundante en la Escritura. Habría que saber rescatar este modo de ver al mundo, tan típico de la revelación judeo‑cristiana.

Salmo 49

¡Oídlo, pueblos todos, escuchad, habitantes todos de la tierra,  // hijos de Adán, así como hijos de hombre, ricos y pobres a la vez!

Mi boca va a decir sabiduría, y cordura el murmullo de mi corazón;  // tiendo mi oído a un proverbio, al son de cítara descubriré mi enigma.

¿Por qué temer en días de desgracia cuando me cerca la malicia de los que me hostigan,  // los que ponen su confianza en su fortuna, y se glorían de su gran riqueza?

¡Si nadie puede redimirse ni pagar a Dios por su rescate!;  //  es muy cara la redención de su alma, y siempre faltará, //  para que viva aún y nunca vea la fosa.

Se ve, en cambio, fenecer a los sabios, perecer a la par necio y estúpido, y dejar para otros sus riquezas. //  Sus tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de edad en edad; ¡y a sus tierras habían puesto sus nombres!

El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja. //  Así andan ellos, seguros de sí mismos, y llegan al final, contentos de su suerte. 

Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su residencia!  //  Pero Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.

No temas cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su casa. //  Que a su muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él.

Aunque en vida se bendecía a sí mismo - te alaban, porque te has tratado bien -,  //  irá a unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz.

El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.

7.‑ LOS SALMOS HISTÓRICOS O DE ALIANZA

Para entender estos salmos hay que situarse en la perspectiva de la renovación de la Alianza. Dado que Israel tradujo con toda naturalidad en términos de alianza las inauditas relaciones de amor y protección de Yahveh, el Dios misterioso e inefable, con su pueblo. Son salmos apropiadísimos para ser recitados y recreados en las fiestas patrias, porque en esa ocasión se recitaban. Piénsese en solemnes renovaciones de la alianza en la historia  del pueblo de Israel, como en Jer. 34 o Neh. 5. Completan muy bien el cuadro hermenéutico literario. 

Pocos exégetas aíslan este sector de salmos, dado que los poemas pueden ser fácilmente catalogados en otros géneros literarios, especialmente entre los himnos y sapienciales.

Sin embargo estas composiciones tienen algo de específico, y se conectan con una de las cualidades fundamentales  de la fe  hebrea. El credo de Israel está vinculado a la historia y no a elucubraciones teóricas de tipo filosófico o teológico.

Cada una de estas composiciones tiene una óptica propia en la presentación de la teología de la historia.

El movimiento del salmo 78 es contemplativo, La historia sagrada es leída desde dos vertientes antitéticas en los salmos 105 y 106. El primero es optimista, seguro de que la bondad de Dios prevalecerá  sobre los obstáculos puestos por el hombre. El segundo, por el contrario,  pesimista, y mira la historia como una secuencia constante de "No" del hombre al amor de Dios. El 136 reelabora cúlticamente el credo, añade el artículo de fe sobre la "creación". El alfabético 114 es un himno a Dios del éxodo. El 135 tiene en su centro las acciones históricas de Yahveh en favor de Israel.

Salmo 105

¡Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!  ¡Cantadle, salmodiad para él, sus maravillas todas recitad; gloriaos en su santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!

¡Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso, recordad las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca!

Raza de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: él, Yahveh, es nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.

El se acuerda por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones, lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,  y que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna, diciendo: «Yo te daré la tierra de Canaán por parte de vuestra herencia».

 Aunque ellos eran poco numerosos, gente de paso y forasteros allí, cuando iban de nación en nación, desde un reino a otro pueblo, a nadie permitió oprimirles, por ellos castigó a los reyes:

«Guardaos de tocar a mis ungidos, ni mal alguno hagáis a mis profetas.» Llamó al hambre sobre aquel país, todo bastón de pan rompió; delante de ellos envió a un hombre, José, vendido como esclavo.

Sus pies vejaron con grilletes, por su cuello pasaron las cadenas, hasta que se cumplió su predicción, y le acreditó la palabra de Yahveh.

El rey mandó a soltarle, el soberano de pueblos, a dejarle libre; le erigió señor sobre su casa, y de toda su hacienda soberano, para instruir a su gusto a sus magnates, y a sus ancianos hacer sabios.

Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en el país de Cam. El aumentó a su pueblo en gran manera, le hizo más fuerte que sus adversarios;  cambió el corazón de éstos para que odiasen a su pueblo y a sus siervos pusieran asechanzas.

Luego envió a Moisés su servidor, y Aarón, su escogido, que hicieron entre ellos sus señales anunciadas, prodigios en el país de Cam.

Mandó tinieblas y tinieblas hubo, mas ellos desafiaron sus palabras. Trocó en sangre sus aguas y a sus peces dio muerte.

Pululó de ranas su país, hasta en las moradas de sus reyes; mandó él, y vinieron los mosquitos, los cínifes por toda su comarca.

Les dio por lluvia el granizo, llamas de fuego en su país; hirió sus viñedos, sus higueras, y los árboles quebró de su comarca.

Dio la orden, y llegó la langosta, y el pulgón en número incontable; comieron toda hierba en su país, comieron el fruto de su suelo.

E hirió en su país a todo primogénito, las primicias de todo su vigor; y a ellos los sacó con plata y oro, ni uno solo flaqueó de entre sus tribus.

Egipto se alegró de su salida, pues era presa del terror. El desplegó una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.

Pidieron, y trajo codornices, de pan de los cielos los hartó; abrió la roca, y brotaron las aguas, como río corrieron por los sequedales.

Recordando su palabra sagrada dada a Abraham su servidor, sacó a su pueblo en alborozo, a sus elegidos entre gritos de júbilo.

Y las tierras les dio de las naciones, el trabajo de las gentes heredaron, a fin de que guarden sus preceptos y sus leyes observen.