IV
Cuando
oramos los salmos en fraternidad, si queremos hacer una oración respetuosa
tanto de las exigencias del texto de los salmos como de las necesidades del
orante de los salmos, podemos recurrir al empleo de modalidades muy diversas.
No
es sólo cuestión de creatividad, imaginación, inventiva... frecuentemente
vemos hacer encomiables esfuerzos y despliegue a un equipo de liturgia, o al
encargado o encargada de la oración de la fraternidad. Preparada
esmeradamente... y la oración resulta cansadora, la gente apenas
participa.... cuando no se producen reacciones francamente negativas.
Cuando
encaramos la oración grupal de un salmo tenemos que tener en cuenta:
*
la situación personal de los participantes;
*
el número de gente reunida para la oración;
*
los "existenciales" que están condicionado positiva o negativamente
al grupo orante.
Un
estado de angustia personal o colectiva influye sobre el modo de orar. No se
puede escoger idénticas fórmulas para
la celebración de un acontecimiento gozoso que exige
fiesta, alegría.
El
secreto de una oración bien preparada radica en la capacidad para optar por
el modelo apto, adecuado al estado de ánimo, a la situación existencial de
los orantes concretos.
Un
pequeño grupo de gente amiga exige una forma de oración que poco o nada
puede tener que ver con la de una asamblea multitudinaria. Muchos caminos nos
queda por recorrer para un correcto uso de los mecanismo propios de los medio
masivos de comunicación.
Un
grupo de convivencia encuentra más difícil una oración espontánea,
comunicativa, que un grupo que se encuentra con el fin exclusivo de orar, sin
tener que comparar inmediatamente después vida y plegarias.
Pero
no es solo cuestión de tener en cuenta respetuosamente la situación del
orante. También es necesario considerar atentamente el texto literario que
tenemos entre manos.
Puede
parecer obvio, pero no es sólo cuestión de orar de cualquier modo, y con
cualquier inspiración. Es un esfuerzo serio de ponerse en sintonía con la
Inspiración, bíblica. Es dejarse llevar por el mismo Espíritu que animó a
los salmistas, por el mismo Espíritu que hizo orar al mismo Jesús. No se
trata de poner un texto escrito delante y tomar de este hecho ocasión para
proferir nuestros anhelos a Dios. Es ponerse a la escucha del Espíritu para
clamar a Dios (Rom. 8, 14‑17).
No
tenemos más remedio que respetar el género literario, la estructura, la
teología, el medio ambiente vital, etc.,
del salmo. Estamos ante una realidad objetiva que nos impone por sí
misma un cierto estilo de oración.
El que dirige la
oración fraterna tiene que tener en cuenta que solamente ha recibido el
encargo de ayudar a la oración de la fraternidad. No tiene que montar un
espectáculo ni dar muestras de las habilidades propias. Tiene que saber
mezclar algunos ingredientes que hacen de un acto comunitario de oración... o
una pesadilla o una celebración:
El saber
"cronometrar" una celebración es un verdadero don. Dosificar los
elementos, cortar a tiempo, esperar lo suficiente. La oración no puede
alargarse indefinidamente, ni puede terminar abruptamente. El tiempo dedicado
a la oración no puede dejar nerviosos a participantes que no saben bien para
donde están siendo dirigidos y que generalmente tienen el tiempo medido.
No
todos los grupos, edades, culturas.... dosifican unívocamente el tiempo, los
espacios, los silencios, las lecturas, los cantos... Para unos un tipo de
oración puede resultar rutinaria. Para
otros puede ser normalidad de la vida. Para uno el ritmo puede resultar lento,
para otro contemplativo... Estamos ante otro de los dones preciosos del
animador de la oración: la dosificación de los elementos que la componen,
haciendo que el ritmo sea el adecuado a cada persona y a cada grupo orante.
No
se pueden usar en una oración todos los mecanismos aprendidos, atosigando a
los hermanos que oran con dinámicas, juegos, signos, ejercicios... Otro
secreto: usar solamente los elementos precisos: lo justo y lo apropiado para
cada texto, cada grupo, cada ocasión.
No
es novedoso. Estos diferentes modos de orar los salmos son utilizados con
frecuencia en encuentros, retiros, y en la oración diaria de nuestras
fraternidades. Como memoria y material útil para introducir a los nuevos, ofrecemos algunas de las posibilidades que pueden facilitar
la oración sálmica, sin que pretendamos agotar la imaginación y el esfuerzo
creativo de los hermanos y hermanas.
Cuando
se reza un salmo en la liturgia de las horas o como interleccional en la
liturgia de la palabra de la misa, se intercala una frase corta, fácilmente
memorizable, que expresa alguna de las posibles ideas con las cuales el salmo
puede ser recitado. Es como una consigna
que guía a la fraternidad reunida.
El
que dirige la oración tiene que leer previamente el salmo, interiorizarlo, y
de acuerdo al las necesidades del grupo puede tomar simplemente la antífona
que presenta la liturgia de la horas o el salmo interleccional del día. Si ve
conveniente cambiar la "consigna" para la oración del grupo, puede,
por ejemplo, escoger:
a)
o bien una de las frases del salmo mismo;
b)
o bien una sola de sus palabras claves (por ejemplo, la más reiterada);
c)
o bien una de las preocupaciones vitales del grupo.
Tenemos
entonces o una frase, o una
palabra, o una interjección... con carácter meditativo, o de intercesión, o
de acción de gracias, que pude ser recitada o cantada, al principio y al
final, como una gran inclusión que da sentido a todo el salmo, o bien
intercalada luego de cada versículo, cada dos...
Salmo
4: Dios mío, Defensor mío.
Confíen en el Señor
Dios es mi padre y mi madre y me mima
Tu luz ha huido de nosotros
Torpes de corazón
Salmo
8O(79) Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Salmo
82(81): Hasta cuándo se pondrán ustedes jueces,
de parte del culpable?
Resulta
de mucha ayuda a la
oración de la fraternidad cuando
el encargado de prepararla hace alguna introducción al salmo con la finalidad
que una mejor comprensión del texto vehicule mejor los sentimientos y la
vivencias del grupo orante.
No
siempre se tiene tiempo para una preparación muy original. Por eso se puede
siempre recurrir a alguna buena introducción. Tomamos a continuación el
material que ofrece Salmos y Cánticos del Breviario, un librito con
traducción y comentarios de Schökel, Mateos, Valverde;
ediciones cristiandad, 1977. Añadimos algunos comentarios personales.
Es simplemente un ejemplo de cómo se puede preparar una introducción muy
simple, que aclare el sentido del texto.
El
Salmo 4 es una súplica en la que domina la expresión de la confianza: es
desde esta actitud el salmista se encara con sus enemigos y anima a sus
amigos. La confianza se basa en previos beneficios de Dios, que ya ha
experimentado el salmista de modo personal e íntimo."
El título de Dios :Justicia mía, defensor mío, es un título ganado en
la experiencia vital del orante, que solamente en Dios ha encontrado quien le
haga justicia.
Angustia, angosto... oprimido, opresión. Anchura, libertad, espacio
abierto. Es la experiencia que está en la raíz del Yasah
(de donde Jesús). Es la experiencia de salvación. Es la experiencia
del niño que estando en el útero materno, en un espacio angosto, oscuro y
oprimido, sale a la luz del día, a respirar a pleno pulmón. Cuando todas las
puertas están cerradas, Yahveh abre una salida.
La súplica presenta a los enemigos, que son torpes de corazón y viven
abrazado a vanidades, sombras, a cosas inexistentes. El lenguaje apunta a la
idolatría. Los ídolos no pueden salvar.
Los tiempos son difíciles: no se puede hablar en voz alta, el enemigo es
poderoso, y la clandestinidad se impone. Silencio y fidelidad.
El orante se dirige también a gente amiga, pero que se ha dejado ganar
por la duda y la desconfianza, porque no ven la luz del rostro de YAHVEH. Hay
que seguir confiando, no pecar, permaneciendo fiel a la alianza y al culto.
El salmista termina expresando su experiencia personal, que solo conduce
a la confianza filial en un Yahveh padre‑madre con gran dosis de
ternura.
"Estos temas de la experiencia espiritual, expresados en símbolos
sencillos, pueden muy fácilmente ser traspuestos al contexto cristiano,
llenándose así con el nuevo significado de la experiencia religiosa
cristiana: anchura, alegría, luz, paz, sueño tranquilo... El lenguaje
ascético expresa muchas veces el término "consolación" para
semejante experiencia."
Es
el modo tradicional, pero en el uso habitual , generalmente no pasa de ser
simiescamente tradicional. No basta dividir el grupo en dos "coros"
al estilo de los monjes. Hay que observar ciertas reglas en la recitación.
l.‑
Se supone el uso de una antífona adecuada a la celebración y al grupo
2.‑ Es bueno siempre incluir alguna breve introducción que oriente
la recitación del salmo, apenas indicada en el breviario oficial con algunas
citas o del nuevo testamento o de los padres de la iglesia.
3.‑ La recitación ha de ser pausada, con espacios
suficientes entre "coro y coro".
4.‑ La recitación en dos coros tiene variantes y puede incluir,
como complemento alguna de las modalidades que estamos presentando.
Se trata de comprender
el sentido del salmo. Entendido, interiorizado... entonces para orarlo...
reescribirlo, reeditarlo en nuestras coordenadas geográficas, temporales,
culturales. Bautizar el salmo con nuestros nombres, nuestras plazas, ciudades.
Orar nuestras victorias y nuestros fracasos, nuestras enfermedades y
curaciones. Se trata de ubicar nuestros propios motivos para la acción de
gracias, los grandes hechos de nuestra historia, nuestros próceres y nuestras
batallas ganadas y perdidas. Traducir medidas y pesos, lugares y fechas. Decir
quiénes son los enemigos y en qué ponen ellos su confianza y en qué y en
quiénes no la podemos poner nosotros, nosotros que confiamos solamente en el
Señor.
Se ora el salmo en
ronda. Cada uno toma, por turno, un versículo y trata de leer el texto,
glosándolo, traduciéndolo con palabras propias, como continuando la oración
del salmo. De modo muy sencillo, descomplicado, natural. No se trata de hacer
discursos o dar una clase, sino de volcar afectos, sentimientos, vida,
urgencias, alegrías.
Tomamos el salmo 4, y
sobre el texto original haremos dos ejemplos muy simples de glosas, una de
carácter más personal, otro más comunitario.
Podemos hacer el
ejercicio como tarea de los hermanos durante un tiempo de oración personal,
que luego se pone en común en estrictísimo clima de oración.
El único problema
consiste en la ideologización casi inevitable de la glosa... no muy lejana
posiblemente a la del autor literario del salmo. La oración glosada de los
salmos supone o bien un grupo de cierta homogeneidad, o bien de buena madurez
espiritual. Cuando se nombran cosas muy concretas y contemporáneas de los
orantes se corre el riesgo de herir susceptibilidades. Los enemigos de alguien
del grupo puede ser el amigo del compañero de oración.
a)
no se puede hacer de la oración una ocasión para disputas teológicas,
ideológicas, pastorales o políticas.
b)
un grupo maduro tiene que ser capaz de orar con los sentimientos, con la vida, con las opciones de los hermanos,
aceptando la pluriformidad, y respetando la dinámica propia de cada uno de
los individuos del grupo.
Cuando
clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero, en la angustia tú me abres salida;
tenme piedad, escucha mi oración.
Vosotros,
hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón, amando vanidad,
rebuscando mentira? // ¡Sabed
que Yahveh mima a su amigo, Yahveh escucha cuando yo le invoco.
Temblad,
y no pequéis; hablad con vuestro corazón en el lecho ¡y silencio! //
Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Yahveh.
Muchos
dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha?» ¡Alza sobre nosotros la luz de tu
rostro! Yahveh, //
tú has dado a mi corazón más alegría que cuando abundan ellos de
trigo y vino nuevo.
En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo, pues tú solo, Yahveh, me asientas en seguro.
Grito, Dios...
por ver si me escuchás
fijáte en nuestra América
Lapobre
no te olvidés que sos vos
para muchos, mucha gente
quien, único, nos puede hacer
justicia.
vos sos la única justicia
el único abogado defensor de
causas perdidas
Estoy en celda oscura
no hay puerta en la pared, no
hay ventanas,
Muchos andan a tientas, sin
entender,
angosta y angustiosa...
corriendo tras promesas vanas,
agarrándose a cuanta secta
aparece,
viviendo de apariencias,
buscando figurar,
sos vos, Señor, mi única
salida.
Apiadate escuchá lo que te pido
que es bien poco
Hay gente
que se cree ser humano;
están abrazados al viento,
son pura fachada .
Son tiempos difíciles para los fieles
ahora se ríen de vos y de tu
Hijo en Cruz.
Con muy pocos podemos hablar
medio vergonzantes, entre
amigos.
Voy a ser infidente:
Dios es mi mamá
y mi mamá me mima...
Mirá Dios,
que la gente no cree más en
nada,
y andan diciendo por ahí,
que si en verdad hubiera Dios,
que Dios escucha cuando lloro.
las cosas andarían mejor,
y que no morirían los
niños de hambre.
Un consejo
no metan la pata.
Si quieren hablar,
en la cama,
en voz baja,
no abran la boca!
Sean justos, hagan justicia
pobres como Jesús.
confíen en Dios...
y en más nadie.
Señor, levantate
que la gente ya no cree,
ya no espera,
que podamos decir
No se
a quién podré convencer
quién me va a creer
que Dios me ha dado a mí
más alegría
que todo el dinero y todos los
coches,
todo el confort y todo el lujo
de los poderosos.
Eso sí, les aseguro
apenas pongo la cabeza en la
almohada
ya estoy dormido
en paz con mi conciencia
Dios está conmigo... estoy
seguro.
Sentados a la orilla de río extranjero
lágrimas como ríos surcaban nuestras mejillas
de la patria, la nostalgia, apretando el corazón
hay
sauces, en Babilonia
allí colgamos las guitarras
ofendidos
que la osadía tuvieron
los que presos nos llevaron
los que hasta la ropa nos robaron
la osadía, de pedirnos cantares de alegría
canciones de nuestra tierra
nuestros cantos y poemas
son alabanzas a nuestro Dios
y no las cantamos
para divertir a extranjeros
que se ríen de Dios.
¡Que me caiga muerto aquí mismo
si me olvido de ti, patria mía!
¡Que un mal rayo me parta
si entono una canción
conformado al cautiverio
olvidando el retorno!
Mira, Señor, estos bárbaros
nos destruyeron la ciudad!
¡cantaban y gritaban
destruyendo y arrasando
hasta sus cimientos!
¡Ay imperio desvastador!
¡cómo me gustaría verte sufrir
lo que a nosotros nos haces padecer!
Tú me examinas, Señor y me
conoces
sin necesidad de
electrocardiogramas, encefalogramas, análisis y rayos X.
Sin usar test psicológicos que
te descubran
mi modo de ser, ni interminables
sesiones siquiátricas
que hagan luz sobre la oscuridad
de mi inconsciente.
Sin espías electrónicos o
humanos
Tú sabes lo que hago; sin
radar, a distancia, comprendes mis designios;
Todos mis caminos te son
familiares,
aunque no los tienes registrados
en una computadora.
Sin micrófonos ocultos, ni
teléfonos intervenidos,
apenas la palabra está en mi
boca,
ya tú la conoces totalmente.
Como el aire que respiro, me
rodeas por completo
porque en ti vivo, me muevo y
existo.
El conocimiento que tienes de
mí es admirable,
y no alcanzo a comprenderlo.
Estás más íntimamente
presente en mí, que yo mismo.
A dónde podría alejarme de ti
y ocultarme de tu mirada?
Si pudiera ir hasta una
constelación
distante millones de años luz
de la tierra, allí estás,
si bajara a un refugio
antiaéreo o, más aún, si pudiera llegar
al centro de la tierra, allí
estás presente.
Si en una cápsula espacial
girara en el espacio a miles de
Kilómetros por Hora, o me
instalara en una estación espacial,
aún entonces tu mano me conduce
y tu poder está presente,
Si dijera, que me encubra al
menos las tinieblas,
tú me verías, aún sin
reflectores ni rayos infrarrojos,
para ti, es lo mismo la luz que
las tinieblas.
Tú en efecto, me formaste en el
seno de mi madre,
Tú hiciste esa computadora
admirable de mi cuerpo,
con innumerables circuitos, con
doce mil millones de
células cerebrales, que
registran y conservan como en un magnetófono todas
las experiencias vividas desde
mi nacimiento, y aún antes de él.
Mi embrión
tú lo viste y los días de mi vida figuraban
inscritos todos en tu libro, sin
necesidad de un máquina del tiempo
que te trasladara a ese fruto
que aún no existía.
"Oh profundidad
de tu riqueza y de tu sabiduría y ciencia"
"Cuán insondables son tus
juicios e irrastreables tus caminos".
Al ver el mal en el mundo, al
ver cómo prosperan
los hombres corrompidos e
injustos, las mafias y los que oprimen
al pobre y desvalido, me
pregunto: Señor, Porqué no los destruyes?
Ellos se rebelan contra tí, se
oponen a tus designios,
atacan a sus hijos.
Cómo no tenerlos por enemigos y
desterrarlos?
Examíname, oh Dios, ve mis
sentimientos espontáneos,
dáte cuenta de mis reacciones.
Hazme comprender si es errado mi
camino,
guíame por tus caminos que no
son mis caminos,
hazme entrar en tus
pensamientos, que no son mis pensamientos.
Que comprenda que todo colabora
para el bien de los que te aman;
que acepte en mi vida el
sufrimiento,
que nace del luchar contra el
sufrimiento,
el triunfo aparente del mal, por
el camino de Aquel,
que es el Camino, en una
comunión de destino con El.
Los
salmos a veces tienen una estructura literaria propicia a la proclamación de
un lector o cantor, mientras la asamblea escucha y medita en silencio. Para
una correcta "proclamación" de la Palabra de Dios contenida en el
salmo, es conveniente contar con alguien que lea con sentido o que haga de la
canción motivo para el gozo del espíritu. No ayuda para nada una lectura
incomprensible o una voz insufrible y desentonada.
Se
puede "proclamar" el salmo con muchas variantes:
a)
uno que proclama y los demás escuchan en silencio.
b)
uno que proclama mientras el resto de los hermanos siguen en su Biblia
c)
uno que proclama y el grupo que cada tanto responde con aclamaciones
d)
uno que proclama y el grupo que acompaña, como en off, con alguna palabra,
exclamación, gesto, que condense algunos
de los elementos centrales del salmo celebrado, o alguna de las vivencias
actuales del grupo orante. Es un elemento muy antiguo de la piedad cristiana,
especialmente oriental, que es retomado hoy frecuentemente por grupos de
oración tipo "yoga". Pueden incluirse respiración, gestos
corporales, etc.
e)
uno que proclama y el grupo escucha y medita ayudado por un buen audiovisual,
diapositivas, música... exige un tiempo previo muy largo de preparación.
Hay
salmos cuyo ambiente vital y finalidad exige una cierta dramatización de su
recitación orante. A veces el mismo texto del salmo lo explicita: "Y
todo el pueblo diga: Amén ." ( Salmo 1O6(1O5), 48).
Esto
nos permite rescatar algunos mecanismos muy simples de la poesía hebrea: el
paralelismo que hace que un verso, refiere (paralelismo sinonímico) o
complemente (paralelismo sintético), o contraste (paralelismo antitético), o
desarrolle en varios tramos (paralelismo gradual) la idea del verso anterior.
Las
inclusiones, los estribillos, los acrósticos... todos son elementos que
generalmente aparecen de modo muy claro y evidente en los salmos y que
favorecen una recitación diversificada.
La
forma litánica de muchos salmos hace propicia una tipo de recitación donde
uno o varios lectores lanzan propuestas a la asamblea que responde con una
estribillo entusiasta, hablado o cantado. Es fácil integrar aquí alguna
música muy popular.
La
propuesta de los lectores puede también luego volverse intervención
espontánea de los hermanos que siguen glosando el salmo.
ORANTE 1.‑
Den gracias a Yahveh, porque es bueno
TODOS A CORO:
PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA
ORANTE 2.‑
Que lo digan los redimidos de Yahveh
TODOS A CORO:
que es eterna su misericordia
ORANTE 1.‑
que nos ha reunido de todos los países
TODOS A CORO:
porque es eterna su misericordia
ORANTE 1.‑
nos libró de la dictadura
TODOS A CORO:
porque es eterna su misericordia
ORANTE 2.‑
diga el pueblo oriental
TODOS A CORO:
porque es eterna su misericordia
LECTOR Dios
mío, escucha mi oración
TODOS no
te cierres a mi súplica
LECTOR hazme
caso y respóndeme
TODOS me
agitan mis ansiedades
LECTOR me turba
la voz del enemigo
TODOS los
gritos del malvado
LECTOR descargan
sobre mí calamidades
TODOS y me
atacan con furia
LECTOR se me
retuercen dentro las entrañas
TODOS me
sobrecoge un pavor moral,
LECTOR me asalta
el temor y el terror
TODOS me
cubre el espanto
LECTOR y
pienso," Quién me diera alas de paloma
TODOS para
volar y posarme
LECTOR emigraría
lejos
TODOS habitaría
en el desierto.....
Es
como rumiar el salmo. Es como dejarlo madurar hasta que añeje, hasta que dé
frutos maduros en el interior del orante. Para que el ejercicio sea fructuoso
hay que recordar todo lo que dijimos en esta introducción. contemplar la
historia, lenguaje llano, la propia vida, con toda su contingencia.
Es
preferible que sean expresiones muy concisas, no reiteraciones de un pasaje
largo. Basta una palabra, una expresión. Siempre que haga eco en una
situación vital del orante, de su vida personal, de la vida de su familia, de
su pueblo, de la historia... Son como badajos que hacen sonar campanas
interiores. En el que las pronuncia y posiblemente en el grupo que ora.
Se
puede hacer la recitación de varias maneras,
1.‑
Siempre es conveniente introducir y motivar el salmo.
2.‑
Se puede cantar o recitar coralmente la antífona.
3.‑
Luego todos oran el salmo en silencio, procurando hacer propia la oración del
salmista. Esto durante cinco o diez minutos.
4.‑
se dejan otros diez minutos para reconstruir el salmo con aquellas palabras,
expresiones, versos que más expresen la situación actual del orante.
5.‑
Se vuelve a cantar o recitar la antífona'