V I

 

RELECTURAS DE SALMOS

 San Francisco compuso dos tipos de oraciones al estilo de los salmos.

Hay una serie de oraciones que llamaría “sálmicas”, excelentes para acompañar nuestras habituales oraciones litúrgicas, supliendo alguno de los salmos o cánticos propuestos por el breviario, o para integrar los momentos de oración informal en encuentros, asambleas o retiros.  A veces son oraciones explícitas, otras trozos de la Regla u otros escritos, inmediatamente utilizables como salmodias.

El segundo grupo está compuesto por los salmos del así llamado “Oficio de los misterios del Señor”, o “Oficio de la pasión”. Es bien interesante contemplar cómo Francisco de Asís usa con suprema libertad el texto inspirado, haciendo un collage de textos, agregando palabras o frases, produciendo textos literario totalmente nuevos.

La traducción la tomo de “Oremos con el Hermano Francisco”, edición del Cefepal de Chile.

SAN FRANCISCO DE ASÍS

oraciones sálmicas

SOLO TU ERES SANTO, SEÑOR DIOS,

y sólo Tú obras maravillas.

Tú eres fuerte, Tú eres grande; Tú eres el Altísimo; Tú eres el Todopoderoso, Tú, Padre santo, Rey del cielo y de la tierra.

Tú eres Trino y Uno a la vez, Señor Dios, Bien total; Tú eres el único Bien; Tú eres todo Bien; Tú eres el sumo Bien, Señor Dios vivo y verdadero.

Tú eres caridad y amor; Tú eres sabiduría; Tú eres humildad; Tú eres paciencia; Tú eres seguridad; Tú eres descanso; Tú eres alegría y alborozo; Tú eres equidad y templanza; Tú eres riqueza sobradísima.

Tú eres la belleza; Tú eres la dulzura; Tú eres nuestro amparo; Tú eres nuestra salvaguardia; Tú eres nuestra defensa; Tú eres la fuerza; Tú eres el refrigerio.

Tú eres nuestra esperanza; Tú eres nuestra fe; Tú eres la gran dulcedumbre nuestra.

Tú eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor ¡oh Dios Todopoderoso, nuestro dulcísimo y misericordioso Salvador

SANTO, SANTO, SANTO ES EL SEÑOR TODOPODEROSO,

Aquél que es, que era y que vendrá: ¡Alabadle y exaltadle eternamente!

Digno eres, Señor Dios nuestro, de recibir honor, loor y gloria, y ser proclamado bendito: ¡Alabadle y exaltadle eternamente!

Digno es el Cordero inmolado de recibir poder y divinidad, sabiduría e imperio, honor y gloria, y ser proclamado bendito: ¡Alabadle y exaltadle eternamente!

Bendigamos al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo: ¡Alabadle y exaltadle eternamente!

Bendecid al Señor, todas las obras del Señor: !Alabadle y exaltadle eternamente!

Entonad alabanzas a Dios, todos sus siervos, los que teméis a Dios, pequeños y grandes: ¡Alabadle y exaltadle eternamente.

Alabado sea el Dios glorioso por el cielo y la tierra, por toda creatura en el cielo y la tierra y los abismos, por el mar y cuanto el mar encierra; ¡Alabadle y exaltadle eternamente!

Gloria al Padre, por Hijo, en el Espíritu Santo: ¡Alabadle y exaltadle eternamente!

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. ¡Amén! ¡Alabadle y exaltadle eternamente

CÁNTICO DEL HERMANO SOL:

 

ALTÍSIMO, OMNIPOTENTE Y BUEN SEÑOR, a Ti loor y gloria, honor y toda bendición: a Ti solo, Altísimo, Te convienen, y ningún hombre es digno de nombrarte.

¡Alabado sea, mi Señor, en todas las creaturas tuyas, especialmente el señor hermano Sol, por quien nos das el día y nos alumbras, y es bello y radiante con grande esplendor: de Ti, Altísimo, es significación!

¡Alabado seas, mi Señor, por la hermana Luna y las Estrellas: en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas! ¡Alabado seas, mi Señor, por el hermano Viento, por el Aire y la Nube, por el Cielo sereno y todo Tiempo: por ellos a tus creaturas das sustento!

¡Alabado seas, mi Señor, por la hermana Agua, la cual es muy útil y humilde, preciosa y casta!

¡Alabado seas, mi Señor, por el hermano Fuego: por él nos alumbras la noche, y es bello y alegre, vigoroso y fuerte!

¡Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre Tierra, que nos mantiene y sustenta, y produce los variados frutos con las flores coloridas y las hierbas!

!Alabado seas, mi Señor, por quienes perdonan por tu amor, y soportan enfermedad, tribulación: bienaventurados quienes las soporten en paz, porque de Ti, Altísimo, coronados serán!

¡Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la Muerte corporal de quien ningún hombre viviente puede escapar! ¡Ay de aquéllos que mueran en pecado mortal! ¡Bienaventurados los que encuentre cumpliendo tu muy santa voluntad: pues la muerte segunda no les podrá hacer mal!

¡Alabad y bendecid a mi Señor y gracias dad, y servidle con grande humildad!

TODOS NOSOTROS, AMEMOS DE TODO CORAZÓN,

 

con toda el alma,

con toda la mente,

con todas las fuerzas y las energías,

con nuestro entendimiento todo,

con todo empeño y todo afecto,

con todas nuestras entrañas,

con todos nuestros anhelos y voluntades;

amemos, pues, al Señor Dios

quien nos dio y nos da a todos

todo el cuerpo, toda el alma

y toda la vida;

quien nos creó y redimió,

y por sola su misericordia nos salvará;

quien a nosotros,

miserables y míseros,

pútridos y fétidos,

ingratos y malvados,

nos colmó y colma de todos sus bienes.

Ninguna otra cosa deseemos,

ninguna otra cosa queramos,

nada nos agrade ni deleite,

sino nuestro Creador,

Redentor y Salvador,

el solo Dios verdadero,

quien es pleno Bien,

todo Bien y Bien total,

el genuino y sumo Bien:

pues solo El es bueno

compasivo y amable,

lleno de dulzura y suavidad.

El solo es santo y justo,

verdadero y recto;

El solo es benigno,

sencillo y puro.

De El es, por El y en El,

todo perdón,

toda gracia y toda gloria

para todos los penitentes

y todos los justos,

para todos los bienaventurados

que con El gozan en los cielos.

Nada, pues, nos impida,

nada nos aparte,

nada nos estorbe:

mas en todo lugar,

toda hora y todo tiempo,

a diario y sin cesar,

confesemos todos,

con verdad y humildad,

elevemos en el corazón,

amemos, honremos y adoremos,

sirvamos y bendigamos

alabemos y glorifiquemos

ensalcemos y agradezcamos

y de todo demos gracias

al altísimo, sumo y eterno Dios,

Trinidad y Unidad,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Creador del universo,

y Salvador de cuantos pongan en El

su fe y su esperanza y su amor.

El es sin principio y sin fin,

inmutable e invisible,

inenarrable e inefable,

incomprensible e inescrutable.

El es bendito y alabado,

glorioso y exaltado,

sublime y excelso,

 suave, amable y deleitable,

todo deseable siempre

 y sobre todos los bienes,

por los siglos de los siglos.

¡Amén!

(1 R. 23/23‑34)TEMED Y HONRAD,

bendecid y alabad dad gracias

 y adorad al Señor Dios Omnipotente,

en su Trinidad y Unidad,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Creador de todas las cosas.

 

Haced penitencia,

dignos frutos de penitencia.

Pues, sabedlo: pronto moriréis.

Dad y se os dará,

perdonad y se os perdonará.

Pues, si no perdonáis a los hombres sus ofensas,

tampoco el Señor os perdonará

Confesad vuestros pecados: 

¡dichosos los que morirán

en la santa Penitencia! 

¡Desdichados los que mueran

despreciando Penitencia!

Hijos del demonio serán

cuyas obras practicaron

al fuego eterno se irán.

 

¡Mucho cuidado, por tanto!

Y de todo mal guardaos:

hasta el fin de la vida

seguid en la buena senda.

(1 R. 21/2‑10)

Salmos del oficio de los misterios del señor

SALMO 1

TE ALABARE, SEÑOR, PADRE SANTÍSIMO, Rey del cielo y la tierra, porque me has consolado.

Tú eres mi Dios y mi Salvador: estaré seguro y nada temeré.

Mi fortaleza y mi gloria es el Señor, ­El se ha constituido en mi salvación.

Tu diestra, Señor, relumbra por su fuerza; tu diestra aplasta al enemigo; por la inmensidad de tu gloria derribaste a mis adversarios.

Maravíllense los pobres y exulten: buscad al Señor y revivirá vuestra alma.

Alabadle los cielos y la tierra, el mar y cuantos seres en él pululan.

Porque Dios salvará a Sión; reedificará las ciudades de Judá.

Otra vez habitarán en Sión, la pasarán por herencia a sus hijos.

Y la heredarán los descendientes de tus  siervos; y los que aman tu nombre en ella morarán. Gloria al Padre.

SALMO 2

¡PIEDAD DE Ml, OH DIOS, TEN COMPASION DE Ml, pues en Ti confía mi alma!

Bajo la sombra de tus alas espero, hasta que se desvanezca la maldad.

Clamaré a mi Padre santísimo y altísimo, a mi Dios, que tanto hizo por mí.

Desde el cielo me envió la liberación, y confundió a los que me pisoteaban.

Envió su compasión y su fidelidad; me libró de enemigos poderosísimos, y de cuantos me odian y se enfurecen contra mí.

Armaron trampas ante mis pasos; abrumaron mi alma.

Cavaron ante mí una fosa y ellos mismos cayeron en ella.

Mi corazón está pronto, oh Dios, pronto está mi corazón: quiero cantar y entonar un himno.

Despierta, gloria mía; despertad, salterio y cítara: quiero despertar de madrugada para cantar al Señor.

Quiero alabarte, Señor, entre los pueblos cantarte un himno entre las naciones.

Pues tu misericordia es inmensa como el cielo, y tu fidelidad se encumbra hasta las nubes.

Ensalzado seas en los cielos, oh Dios, y resplandezca tu gloria sobre toda la tierra. Gloria al Padre.

SALMO 3

ACLAMAD A DIOS, LA TIERRA TODA, cantad la gloria de su nombre, dad a Dios gloria y alabanza!

Decid a Dios: ¡Qué tremendas son tus obras, Señor, por tu fuerza desmedida

Te adulan tus enemigos! Adórete la tierra y cántete himnos; cante himnos a la gloria de tu nombre.

Venid, oíd, cuantos teméis al Señor; os contaré todo lo que hizo por mi alma.

A Él gritó mi boca; mi lengua proclamó su alabanza.

El escuchó mi voz desde su santo templo; desde allí mi grito resonó en sus oídos.

Pueblos, bendecid a nuestro Dios; haced retumbar la voz de su alabanza.

En El se bendecirán todas las tribus de la tierra; dichoso le llamarán todas las naciones.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el Único que obra maravillas.

Y bendito sea para siempre su glorioso nombre; su majestad llenará toda la tierra.

Amén. Amén.

Gloria al Padre.

SALMO 4

Escúchete el Señor en el día de la angustia protéjate el nombre  del Dios de Jacob.

Envíete socorro desde su santuario; desde Sión sea tu apoyo.

Recuerde todos tus sacrificios; sea bendito tu holocausto.

Otórguete cuanto pida tu corazón; cumpla cabalmente todos tus designios.

Y nosotros nos alegraremos de tu salvación; nos gloriaremos en el nombre de nuestro Dios.

Colme el Señor todos tus anhelos; ahora sabemos que el Señor ha enviado a Su Hijo Jesucristo, para juzgar a los pueblos con justicia.

Él  hizo se hizo el refugio del pobre, su socorro en la angustia y la tribulación;

en El confíen cuantos conocen su nombre.

Bendito sea el Señor, Dios mío, porque se hizo mi defensor y mi refugio en el día de la tribulación.

Protector mío, cantaré para Ti: oh Dios, eres mi amparo, Dios mío, Misericordia mía.

Gloria al Padre.SALMO 5En ti Señor esperé: no seré confundido jamás; por tu justicia líbrame y sálvame. Vuelve a mí tu oído,  y sálvame.

Sé para mí, oh Dios, un protector, un alcázar donde pueda salvarme.

Tu, Señor, eres mi fortaleza, mi esperanza desde mi niñez.

En ti tengo mi apoyo desde que nací; desde el seno de mi madre eres mi protector: a Ti, sin cesar, sube mi alabanza.

Llénese mi boca de tu loor, en alabanza de tu gloria, para cantar tu grandeza todo el día.

Escúchame, Señor: benigna es tu misericordia; por tu inmensa ternura vuelve a mí tus ojos.

No apartes de tu niño tu rostro; respóndeme pronto, que me atormentan.

Bendito sea el Señor mi Dios, porque se ha hecho mi amparo, y mi refugio en el día de la tribulación.

Protector mío, cantaré para Ti: oh Dios, eres mi amparo, Dios mío, Misericordia mía.

Gloria al Padre

SALMO 6

¡Pueblos todos, batid palmas, festejad al Señor con voces de júbilo!

Porque el Señor es excelso y tremendo: el Gran Rey de toda la tierra.

Porque el santísimo Padre Celestial, nuestro Rey desde la eternidad, envió de lo alto a su Hijo muy amado, y obró la salvación en medio de la tierra.

Alégrense los cielos, salte de júbilo la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra; retoce el campo y cuanto en él existe.

Cantad al Señor un canto nuevo; cantad al Señor, toda la tierra.

Porque grande es el Señor y digno de toda alabanza; el Señor es tremendo, más que todos los dioses.

Tributad al Señor, naciones paganas, tributad al Señor gloria y honor; devolved al Señor la gloria de su nombre.

Ofrendad al Señor vuestros cuerpos y llevad su santa cruz; perseverad hasta el fin en sus santos preceptos.

Tiemble la tierra en su presencia; pregonad entre las naciones: Reina el Señor por su santa cruz.

Gloria al Padre...SALMO 7

¿Hasta cuándo me olvidarás? ¿Señor, será por siempre?

¿Hasta cuándo apartarás de mí tu rostro?

¿Hasta cuándo daré vueltas a proyectos en mi alma, y se afligirá mi corazón todo el día?

¿Hasta cuándo triunfará sobre mí el enemigo? Vuelve a mí tu mirada, escúchame, Señor y Dios mío.

Guarda la luz a mis ojos, que no me duerma en la muerte; que no diga mi adversario: Acabé con él.

Demasiado contentos se pondrían mis enemigos al verme tambalear; pero en tu bondad puse toda mi esperanza.

En tu salvación exultará mi corazón: alabaré al Señor por el bien que me hizo; cantaré el nombre del Señor, Dios Altísimo.

Gloria al Padre.

SALMO 8

¡Gritad de gozo a Dios, nuestro Salvador. aclamad con cantos de júbilo al Señor Dios, vivo y verdadero!

Porque el Señor es excelso y tremendo: el Gran Rey de toda la tierra.

Porque el Santísimo Padre celestial, nuestro rey desde la eternidad, envió de lo alto a su hijo muy amado, quien nació de la Bienaventurada Virgen santa María.

El me invocará: Mi Padre eres tú. Y Yo Le estableceré por encima de los reyes de la tierra.

En este día el Señor nos mandó su misericordia; y la noche resonó con sus cantos.

Este es el día que hizo el Señor: día de alegría y de regocijo grande.

Porque un muy santo y amado Niño nos ha sido dado y nació por nosotros en el camino; y fue recostado en un pesebre, pues no había lugar para El en el mesón.

Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Alégrense los cielos, salte de júbilo la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra; retoce el campo y cuanto en él existe.

Cantad al Señor un canto nuevo; cantad al Señor, toda la tierra.

Porque grande es el Señor y digno de toda alabanza; el Señor es tremendo, más que todos los dioses.

tributad al Señor, naciones paganas, tributad al Señor gloria y honor; devolved al Señor la gloria de su nombre.

Ofrendad al Señor vuestros cuerpos y llevad su santa cruz; perseverad hasta el fin en sus santos preceptos.

Gloria al Padre...  

SALMO 9

¡Oh Dios, te conté mi vida! ¡Tienes mis lágrimas ante tus ojos!

Mis enemigos todos conspiran contra mí; convocaron a consejo para perderme.

Respondieron a mis favores con males; pagaron con odio mi cariño.

A cambio de mi amor me levantaron calumnias; y yo seguía en mi oración.

Padre mío santísimo, Rey del cielo y la tierra, no Te alejes de mí: se avecina ya la tribulación, y no hay quién me socorra.

Cuando Te llame, retrocederán mis enemigos, pues bien sé que Tú eres mi Dios.

Se me acercaron mis amigos y pronto se detuvieron; y mis deudos me tienen distanciado.

Apartaste de mí a mis conocidos: me hicieron el objeto de su asco: traicionado fui y no tenía salida.

Padre santo, no apartes de mí tu auxilio oh Dios, mira por mi defensa.

Acude pronto en mi socorro, Señor, Dios de mi salvación.

Gloria al Padre.

SALMO 10

Señor, Dios de mi salvación, de Día te llamo y paso la noche en tu presencia.

Llegue a Ti mi súplica: presta oídos a mis ruegos.

Escucha a a mi alma y líbrala; quítala de las manos de mis enemigos.

Tú me sacaste del seno de mi madre; desde niño de pecho,

Tú eres mi esperanza: del seno materno pasé a tus brazos.

Desde que fui concebido, Tú eres mi Dios; no Te apartes de mí.

Tú conoces mi vergüenza y confusión; Tú conoces mis temores y espantos.

Ante tus ojos están cuantos me atribulan: mi corazón no espera sino afrenta y rechifla.

Aguardo quien comparta mi tristeza: no hay nadie.

Por más que espero a que se me consuele, nadie se presenta

Oh Dios, los malvados se alzan contra mí; una turba de furiosos acosa mi alma sin reparar en Ti.

Ya me cuentan entre los que bajaron al sepulcro: ya me dan por hombre terminado, que vaga entre los muertos.

Mas Tú eres mi Padre santísimo, Tu eres mi Rey, Tú eres mi Dios.

Acude pronto en mi socorro, Señor, Dios de mi salvación.

Gloria al Padre. ..

SALMO 11

¡Apiádate de mí, Oh Dios, porque me pisotean; a toda hora el enemigo me atormenta!

Pisotéanme mis adversarios a toda hora; muchos son los que me acosan.

Mis enemigos todos conspiran contra mí; descargan contra mí sus mentiras.

Los que acechan mi alma convocaron a consejo, para perderme.

Se juntaron a escondidas; se confabulan a una contra mi.

Cuantos me ven se burlan de mi; se mofan y menean la cabeza.

Yo soy un gusano, y no ya un hombre, oprobio de la humanidad y desecho de la chusma.

A más de mis enemigos, mis amigos me cobran asco; y mis deudos se espantan de mí.

Padre santo, no apartes de mí tu auxilio; oh Dios, mira por mi defensa.

Acude pronto en mi socorro, Señor, Dios de mi salvación.

Gloria al Padre.

SALMO 12

Con toda mi voz clamé al Señor, a gritos imploré al Señor.

En su presencia derramo mi oración; ante El expongo mi tribulación.

Va desfalleciendo mi espíritu: y Tú sabes, Señor, qué caminos seguí.

Por la senda que camino, me han escondido trampas.

Vuelvo la mirada hacia todos lados y busco; y no hay quien me conozca.

No hay adonde huir, ni quien me preste auxilio.

Por Ti soporté el oprobio; por Ti la vergüenza cubrió mi rostro.

Desconocido me he hecho para mis hermanos, forastero para los hijos de mi madre.

Padre santo, el celo de tu casa me consumió, y los oprobios de los que Te afrentan cayeron sobre mi.

En mi contra tus enemigos se conjuraron gozosos; latigazos llovieron sobre mí, y yo los perdoné.

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin causa.

Prevalecieron mis enemigos y cuántos injustamente me persiguen; he pagado deudas que no eran mías.

Levantáronse testigos inicuos; me preguntaron sobre cosas para mí desconocidas.

Me retribuyeron males a cambio de bienes: me calumniaron porque andaba por la senda del bien.

Mas Tú eres mí Padre santísimo, Tu eres mi Rey, Tú eres mi Dios.

Acude pronto en mi socorro, Señor, Dios de mi salvación.

Gloria al Padre.

SALMO 13

¡Oh vosotros todos los que pasáis por el camino! mirad y ved si hay dolor como mi dolor!

Toros furiosos me tienen acorralado; una pandilla de malvados me tiene sitiado.

Me acechan, me miran con desprecio; dividieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi túnica echaron suertes.

Horadaron mis manos y mis pies; contaron todos mis huesos.

Abren sus fauces para devorarme, como leones que rugen y despedazan.

Como el agua derramada me desvanezco y todos mis huesos se descoyuntan.

El corazón se me licúa como cera, se me derrite en medio del pecho.

El vigor se me seca como tiesto en el horno, y la lengua se me pega al paladar.

Hiel me dieron como manjar, y con vinagre aplacaron mi sed.

En el polvo de la muerte me tumbaron; colmaron el dolor de mis llagas.

Me adormecí y dormí... Pero resucité: mi Padre santísimo me recibió en su gloria.

Padre santo, me tomaste de la diestra, me guió tu voluntad; por eso, con gloria me levantaste.

¿Qué galardón hay para mí en el cielo sino Tú? ¿Y qué puedo querer fuera de Ti sobre la tierra?

Mirad, mirad, que soy Dios, dice el Señor: me exaltarán las naciones y me ensalzará la tierra.

Bendito sea el Señor Dios de Israel, que redimió las almas de sus siervos con su santísima sangre.

No fallarán cuantos en El confían: bien sabemos que viene el Señor, vendrá a hacer justicia.

Gloria al Padre...

SALMO 14

¡Oh Dios, ven en mi auxilio, Señor, date prisa en socorrerme!

Queden avergonzados y confusos los que buscan mi vida.

Retrocedan confundidos los que desean mi desgracia.

Márchense ruborizados, los que me decían: ¡Ja, ja!

En Ti exulten y se alegren cuantos Te buscan; repitan sin cesar: ¡Glorificado sea Dios! los que aman tu salvación.

Señor, yo soy pobre y desdichado, oh Dios, socórreme.

Tú eres mi amparo y mi Salvador: oh Dios no tardes más.

Gloria al Padre.SALMO15¡Cantad al Señor un canto nuevo, porque obró maravillas!

Consagró a su Hijo con el poder de su diestra; lo glorificó con su santo brazo.

Manifiesta ha hecho el Señor su salvación; a los ojos de los paganos reveló su justicia.

En este día el Señor nos mandó su misericordia; y la noche resonó con sus cantos.

Este es el día que hizo el Señor, día de alegría y de regocijo grande.

Bendito el que viene en nombre del Señor: el Señor es Dios; su resplandor nos ilumina.

Alégrense los cielos, salte de júbilo la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra; retoce el campo y cuanto en él existe.

Tributad al Señor, naciones paganas, tributad al Señor gloria y honor; devolved al Señor la gloria de su nombre.

(Gloria al Padre el día de la Ascensión hasta finalizar la octava de Pentecostés, se agregan los siguientes versículos:

Cantad a Dios, reinos de la tierra, cantad; entonad un himno a Dios, que sube por encima de los cielos, por el oriente.

Dará a su voz la potencia del fragor; dad gloria a Dios en Israel: su majestad y su poder aparecen en las nubes.

Maravilloso es Dios en sus santos: el Dios de Israel dará poder y fuerza a su pueblo.

¡Bendito sea Dios!

Gloria al Padre.

SALMO 16

Te ensalzaré, Señor, porque me has levantado, no dejaste reírse de mí a mis enemigos.

Señor, Dios mío, a Ti grité, y me sanaste.

Señor, sacaste mi alma de entre los muertos; me rescataste de entre los que bajan a la fosa.

Cantad un himno al Señor, vosotros sus santos; proclamad la memoria de su santidad.

Porque un instante dura su cólera; y toda la vida, su favor.

Las lágrimas duran una noche, y por la mañana vuelve la alegría.

En mi sosiego decía: Jamás vacilaré. Tu favor, oh Señor, afianzaba mi seguridad.

Pero apartaste de mí tu rostro: al instante caí en la angustia.

A Ti clamaré, oh Señor; Te suplicaré, Dios mío:

¿Qué ganarás en derramar mi sangre, en hacerme bajar a la fosa?”

¿Puede, acaso, alabarte el polvo, puede alabar tu fidelidad?”

Me oyó el Señor y se apiadó de mi: el Señor se hizo mi auxilio.

Trocaste mi lamento en canto de gozo; desataste mi cilicio y me ceñiste de alegría.

Ya no gemiré, sino que Te cantaré, Gloria mía; Señor Dios mío, Te celebraré por siempre jamás.

Gloria al Padre.  

SALMOS CONTEMPORÁNEOS

ERNESTO CARDENAL [1]

Hago una selección de salmos de Ernesto Cardenal, óptimo ejemplo de cómo releer los salmos inspirados haciéndolos oración de la vida de una pueblo. Es más fácil recomponer la situación vital de la Nicaragua del Salmista contemporáneo que la historia de Israel rememorada por los salmos de Biblia. 

Bienaventurado el hombre  Salmo 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido

ni asiste a sus mítines

ni se sienta en la mesa con los gángsters

ni con los Generales en el Consejo de Guerra

Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano

ni delata a su compañero de colegio

Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales

ni escucha sus radios

ni cree en sus slogans

 

        Será como un árbol plantado junto a una fuente

Libértanos tú  Salmo 11

Libértanos Tú

                 porque no nos libertarán sus partidos

 

Se engañan los unos a los otros

                   Y se explotan los unos a los otros

Sus mentiras son repetidas por mil radios

sus calumnias están en todos los periódicos

                   Tienen oficinas especiales para hacer Mentiras

Esos que dicen:

                      "Dominaremos con la Propaganda

La Propaganda está con nosotros"

Por la opresión de los pobres

por el gemido de los explotados

ahora mismo me levantaré

dice el Señor

les daré la libertad porque suspiran

 

Pero las palabras del Señor son palabras limpias

y no de Propaganda

 

Por todas partes están sus armamentos

Nos rodean sus ametralladoras y sus tanques

Nos insultan los asesinos llenos de condecoraciones

Y los que brindan en sus clubs

mientras nosotros lloramos en tugurios

Los que se pasan la vida en coctail-parties  

Sus acciones son como el heno de los campos    Salmo 36

No te impacientes si los ves hacer muchos millones

Sus acciones comerciales