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PACTO ENTRE LOS MAYORES Y MENORES DE LA CIUDAD DE ASIS

1210 - 9 de noviembre

En nombre de Dios, amén. Que el Santo Espíritu nos asista con la gracia divina. En honor de nuestro Señor Jesucristo, y de la bienaventurada Virgen María, y del Señor Emperador Otón, y del Señor Duque Leopoldo.

Ha sido acordada la presente instrucción y disposición perpetua, para el bien de la paz y de la concordia entre los mayores y menores de Asís.

Por la presente no se establece ningún pacto por separado, ni con el Señor Papa o con sus legados o legado, ni con el Emperador o Rey y sus embajadores o legados: ni con alguna ciudad, castillo o persona Mayor en particular. Por el contrario todo lo establecemos en común con todas las predichas personas y siempre para el honor, bienestar y progreso del Común de Asís.

Nadie, ni de entre los Mayores ni de entre los Menores, causara división alguna en la ciudad de Asís, tanto entre sus ciudadanos, como con los extranjeros. Lo dicho es igualmente valedero para los hombres Menores de Asís. Todos han de hacer causa común en las cosas comunes, y comunitariamente realizarán las cosas que hay que ejecutar en favor de la ciudad, al estilo de los buenos ciudadanos.

Si alguno de entre los Mayores o de entre los Menores, lo que Dios no permita, obrare en contrario a lo aquí establecido, sea en perjuicio de las personas o de sus patrimonios, quedará a disposición del Cónsul o de los Cónsules de turno. Y estos estarán obligados a castigarlos, eliminando el perjuicio.

La presente instrucción y disposición no será jamás violada, aunque algunas expresiones puedan causar ofensa a las partes. Estas estará siempre obligadas a volver a la observancia de este instrumento y a la vida común. Y permanecerán firmes en las cosas comunes, tal como se ha dicho.

Todo aquél que haya sido ciudadano de Asís y de sus suburbios dos o tres años antes de la toma de la capital, y durante el tiempo de la caída o dos o tres años después, hubiere prometido servidumbres obligatorias a alguien, y si de hecho las hubiere padecido; o si hubiese sido capturado en servidumbre, y ocupado realmente como siervo, será absuelto del vasallaje y de las servidumbres.

Quien hubiere entregado pan y carne, o bien pan o carne, y no haya hecho donaciones, ni haya dado albergue, ni dado dinero en ayuda del ejército: pero, si según pactado, realizó otro tipo de servicios con su patrimonio o su persona, y aquellos a los cuales se le pueda probar que estuvieron sometidos a vasallaje, y tienen un capital de 100 lib., le dará al Señor o a los Señores, 100 sol.. Si tiene más dará más, y si menos, menos; hasta que pueda alcanzar la suma de 1000 sol.. Entonces será absuelto del vasallaje y de las servidumbres mencionadas.

Quien pague a su Señor o a sus Señores tributo anual de vasallaje del monto de dos cocidos, dos piezas de carne o de pollos, y tiene un capital de 50 lib., entregue o dicho Señor 12 lib. y será absuelto del vasallaje y servidumbre. El Señor lo deberá absolver y liberar. A más capital, más pagará. A menos, menor será el pago, hasta que se alcance lo sumo de 100 sol. De todos modos, por codo tributo en especies deberá corresponder un mínimum de 100 sol. Si el tributo fuere menor que el indicado, entonces menos dinero deberá pagarse en su lugar. Cada persona deberá pagar proporcionalmente o su tributo.

Si estuviere pagando tributo y hubiere ofrecido donativos y albergue, y tiene un capital de 50 lib., entregue solo 15 lib. a su Señor, y quede libre de vasallaje y servidumbres. Pero si más tuviere más ha de pagar. Si menos, menos, del modo acostumbrado.

Si tuviere que pagar dos tributos anuales de vasallaje, uno de pan y carnes, otro de pan y pollos o queso, y contare con 50 libras de capital entregue al Señor o a los Señores el monto de 15 lib, y más si es que más tiene, menos si tiene menos, tal como hemos dicho. Pero siempre de modo que al final no pague menos de 100 soldi. En ese momento será absuelto de vasallaje y servidumbres. Y en estos dos tributos quedarán comprendidas todos las otros posibles servidumbres.

En caso de ser varias las personas los que tuvieren que pagar el tributo, entonces cada persona pagará en dinero proporcionalmente o lo que deberá tributar en especies.

Si el interesado no quisiere pagar 15 lib de su capital de 50 lib., entonces dará en cambio parte de su patrimonio. Realizado el aforo se entregará el equivalente al dinero. entre 10 y 15 lib, o entre 10 y 12 lib.

Si el Señor no quisiere recibir parte del patrimonio o parte del dinero, el interesado presentará de todos modos lo que tiene entre manos y el Señor tomará lo que quisiere.

Si alguno hubiere hecho un donativo de tres soldi, se lo tendrá en cuenta a la hora de pagar el tributo, como aumento o descuento de su pago.

El feudo será siempre propiedad de su Señor.

Si aconteciere que el Cónsul u otro Curia, recibiere el pago en parte de una persona y en parte de otro, lo máximo 6 denarios por cada libro debido, entonces hará redactor el documento de manumisión. Y si el Señor no quisiere recibir la parte que le corresponde, el Cónsul lo obligará igualmente o dar la libertad o dicho hombre. La parte rechazado será depositado en la Iglesia mayor hasta el próximo futuro consulado, y en ese entonces el Cónsul o los Cónsules, gastarán el dinero paro la utilidad del Común, según su parecer, con el consejo de la ciudad.

Esto es válido tanto para los ciudadanos como para los habitantes de los suburbios. El Común defenderá s sus hombres, y sostendrá como válidas y firmes todos los juicios de manumisión y absolución de vasallaje y servidumbres dictados en el presente o dictar el futuro por los Cónsules o por el Cónsul. Y todo lo que ha sido dicho o escrito con anterioridad, será observado y tenido como válido paro siempre,

Si alguno viniere a esto ciudad en son de paz, sepa que puede sentirse en ello salvo y seguro. Y podrá ser hombre libre en esto ciudad, o condición de que por 10 años hubiere vivido fuera de nuestra jurisdicción, y no hubiere en ese lapso prestado otros servicios al Común, y demostrare no haber sido en ese tiempo nuestro enemigo.

En todo lo referido en los capítulos anteriores en relación o la manumisión, se observará siempre el capitulo referido al vasallaje de los ciudadanos y de los habitantes de los suburbios. En cuanto al tiempo, que los hombres se regulen por esto carta de paz, en todas sus cláusulas. Es decir que, si fueren ciudadanos o suburbanos, se observen los plazos establecidos en esta oferta de paz.

Y si un Señor no quisiere dejar partir o su hombre, el mismo sujeto parta por su cuenta, del modo ya establecido, y sea manumitido y el Señor lo absuelva. Si no lo quisiere el Señor, el Cónsul lo obligue a dar la manumisión. Y será absuelto, con salvedad del instrumento de paz establecido en tiempo del Señor Ugolino, con excepción de los capítulos de vasallaje que contiene dicho instrumento. Lo demás se considera válido y firme, tal como está establecido para siempre, y tal como se lee en dicho documento.

También acordamos que el Cónsul deberá poner monos a las obras en lo construcción de la nueva iglesia de S. Rufino.

Todo el que hiere a otro en los calles de Asís, o no ser que fuere por mandato de los Cónsules, se expone o lo devastación de su propia casa, si es que la posee. Y todos sus demás bienes se pondrán ni servicio público para el bien común. Y el cónsul no le permitirá vivir dentro de la ciudad y del condado de Asís, donde gozaría de fortuna, y no será recibido en lo ciudad, o no ser que satisficiera lo mandado por los Cónsules o Cónsul de turno, y pagare 50 lib. como pena, si es que las posee. Si no las tuviere, pague lo que puede. Y si nada tuviere, será castigado en su propio persona.

Quien haya cumplido funciones de guardia de lo Señorío durante un año, no podrá ser guardia los siguientes tres años, tanto dentro como fuera. Los guardias serán escogidos entre los pregoneros, y sólo tendrán potestad en lo relacionado a la defensa de la fortaleza y de sus entornos.

El que fuere elegido Cónsul de lo ciudad estará obligado n observar y hacer observar todo lo que ha sido acordado en este documento.

A contar de este día, hasta cumplirse tres años, establecemos que el presupuesto militar y el pago de las deudas internos y externas de los ciudadanos, se pagará mediante lo recaudación en los dominios, tonto de dentro como de fuera de la ciudad. Para este fin se recaudará la suma de 2 sol. Y esto será todo nuestro gusto del año.

Si un cónsul o los cónsules debieron recaudar más dinero, entonces deberán ver ellos cómo proveer.

Todo el lucro obtenido en el ejercicio trienal, tanto de dentro como de fuera de la ciudad será propiedad del Común del Consulado de esta tierra. Deducidos los gastos de los Cónsules o del Cónsul, y los gastos del administrador (camerarius) de la ciudad, todo el sobrante se empleará en mencionado presupuesto y deudos, procurando el Cónsul pagarlos lo antes posible.

Todo lo que hubiere sido obtenido por los Cónsules, guardias, administrador (camerario) durante el tiempo de su ejercicio, será empleado en tal presupuesto y deudas. Y deberán pagarlo durante el trienio que les corresponde. Pero si no lo pudieren ejecutar en dicho lapso, los Cónsules posteriores estarán obligados a responder cuanto antes a las obligaciones contraídas, siempre que no haya por medio ningún fraude.

Lo que hubiere sido prometido a alguien para pago del presupuesto, y lo que hubieren solicitado los arriba mencionados para pago del presupuesto o paro saldar las deudas contraídas, y se hubiere satisfecho antes del consulado de Morangón, el Cónsul o los Cónsules de turno, estarán obligados a responder, sin fraude, a todo lo que hubiere sido otorgado y concedido.

Se designará una persona idónea para que guarde la pecunia recaudada y paro que la distribuya entre los acreedores, del modo más conveniente y sin malicia.

Nosotros Tiberio, Tra., Tancredo, Meréscoio, Bernardo, Gil Marcos, Bonvignon, designados por el Señor Carsedonio Podestá de Asís, y por los consejeros del Común y por todo el Común a fin de estudiar y corregir la Carta de manumisión, y todos los otros documentos del Común, redactados para restablecer la paz, confirmamos la Carta de paz, con excepción de los capítulos relacionados con los ciudadanos y con los suburbios. Y confirmamos la Carta de manumisión, tal como se lee y tal como esta arriba escrita.

El año 1210, el 9 de noviembre. En presencia de Ionarto, Fortisbracio, Gisierio, Bernardo, Greco, Berarducio, Bianco, y de muchos otros, en asamblea pública fue todo esto publicado y fue aprobado por todos, sin que nadie dijera nada en contrario.

Yo Juan, notario, he escrito todo lo anterior por mandato de los suscritos, y con mi autoridad autentico este ejemplar, que es copia fiel del original, escrito mi propia nono, sin nada añadir ni quitar.