Primera Parte

LOS ESCRITOS DE SAN FRANCISCO

Presentación general

Introducción

Los "Escritos" de San Francisco no deben ser entendidos como un programa presentado por él, al modo de definiciones de lo que él pensaba y quería que los otros pensasen. No tenemos que entender a Francisco de forma abstracta, porque él no es un intelectual. Lo que escribió es la sobreabundancia de lo que sentía delante de Dios y de las personas. A Dios lo celebra, a los hombres los exhorta.

En esos escritos, auscultamos, palpamos, entramos en contacto con su experiencia viva, con su personalidad, con sus intenciones. Es así que encontramos en Francisco una propuesta de vida.

Pero es claro que no podemos quedarnos sólo con los Escritos. Todas las "Fuentes" exigen una lectura atenta y crítica, son necesarias para entender a Francisco en su tiempo, en su tierra; un tiempo y una tierra que él vivió como intensamente suyos. Y todos los otros estudios que nos aluden a conocer el hombre medieval son también fundamentales.

En esta sección, queremos ofrecer una visión breve, pero de conjunto sobre los "Escritos".

Cada uno de ellos tiene que ser leído, meditado, rezado, asimilado. Pero cada uno de los mismos se vuelve muy reducido si no fuera bebido y vivido en el conjunto de todos los otros.

¿Cuáles son?

Los Escritos de San Francisco que poseemos hoy son poco más de treinta. Podemos decir que son treinta y ocho. Hay diversas formas de agruparlos y de contarlos. Proponemos la siguiente:

A. Exhortaciones (son 3):

1. Amonestaciones

2. Testamento

3. Cántico "Oid, pobrecillas"

B. Textos de propuesta de vida o legislativos (son 6):

4. Regla No Bulada

5. Regla Bulada

6. Regla para los Eremitorios

7. Forma de Vida para Santa Clara

8. Ultima Voluntad a Santa Clara

9. Fragmentos de otra Regla No Bulada

C. Cartas (son 11):

10. Primera Carta a los Fieles

11. Segunda Carta a los Fieles

12. Primera Carta a los Custodies

13. Segunda Carta a los Fieles

14. Primera Carta a los Clérigos

15. Segunda Carta a los Clérigos

16. Carta a toda la Orden

17. Carta a un Ministro

18. Carta a los Gobernantes de los Pueblos

19. Carta a Fray León

20. Carta a san Antonio

D. Oraciones (son 10):

21. Oración ante el crucifijo de San Damián

22. Exhortación a la alabanza de Dios

23. Alabanzas para todas las Horas

24. Oficio de la Pasión

25. Paráfrasis del Padre Nuestro

26. Bendición a Fray León

27. Alabanzas al Dios Altísimo

28. Saludo a la Bienaventurada Virgen María

29. Saludo a las Virtudes

30. Cántico de las Criaturas

E. Fragmentos en otros libros:

31. Bendición al hermano Bernardo

32. Bendición a Santa Clara

33. Testamento de Siena

34. Dictado de la Verdadera y Perfecta Alegría

35. Carta a Fray Jacoba

36. Carta a los Boloñeses

37. Carta a los Frailes Franceses

38. Normas sobre el ayuno a Santa Clara

Más adelante vamos a hacer una presentación de cada uno de estos escritos. Quedará explicado, entonces, porque hay otras formas de agrupar y contar los Escritos de San Francisco.

No auténticos o inseguros

En la última edición de los escritos, hecha por Kajetan Esser en 1976, presenta como dudosos o seguramente no auténticos 24 textos que antes habían sido atribuidos a San Francisco. Pertenecen a este grupo: las cartas a Fray Angelo de Pisa, a Fray Bernardo, a Fray Elías, a la condesa Juana, al eremitorio de Porto Vegla; las oraciones "Absorbeat" (que las "Fonti Francescane" italianas consideran auténticas), "Sancta Dei Genitrix Maria", la "Oración Simple por la Paz" (que surgió en Francia en 1914) y otras oraciones, pero principalmente la "Regla de los hermanos y hermanas de la penitencia", que anteriormente había sido incluida por el propio Esser en su librito de los "Opúsculos".

Historia de los Escritos

¿Cómo llegaron hasta nosotros los Escritos de San Francisco? Algunos tienen una documentación muy antigua, otros constan en colecciones medievales. Y otros fueron descubiertos hace poco tiempo.

Vamos a presentarlos en tres grupos: 1) los testimonios más antiguos; 2) las colecciones medievales; 3)Otros descubrimientos.

1. Los testimonios más antiguos

a) Autógrafos

Tres de los Escritos de San Francisco llegaron hasta nosotros tal como salieron de sus manos. Dos, la "Bendición a Fray León" y las "Alabanzas al Dios Altísimo", están en los dos lados de un mismo pergamino, conservado y expuesto en la Basílica de San Francisco en Asís. Un tercero, la "Carta a Fray León", está expuesto en la catedral de Espoleto. Son pergaminos pequeños, que Fray León guardó consigo hasta el final de su vida.

b) El códice B. 24 de la Biblioteca Vallicelliana en Roma

Pertenecía a la Abadía benedictina del Subiaco y contiene un misal en que se transcribió (entre los años 1219 y 1238) la "Primera Carta a los Clérigos". Es el códice más antiguo con un escrito de San Francisco. Contiene el signo de la "tau con la cabeza", como la bendición a Fray León.

C) Un sermón de 1231

Predicando a los universitarios de París, el día 13 de julio de 1231, un dominico citó la "Amonestación 6", atribuyéndola explícitamente a San Francisco.

2. Las colecciones medievales

Hay cuatro colecciones antiguas, ya estudiadas por Paul Sabatier (1858-1928) y Sofronio Clasen Ofm (+1975).

a) El códice 338 de Asís

Pertenecía al Sacro Convento de Asís y fue secuestrado en 1810, pasando a pertenecer al gobierno italiano, que desde 1981, permitió que volviese a ser guardado en el convento.

Fue escrito por los frailes del Sacro Convento antes de 1279, en tiempos del Ministro General Alberto de Pisa o en el de Aymón de Faversham.

b) la Compilación de Avignon

También es conocida como colección "Fac secundum exemplar", por su prólogo. Es el trabajo de un fraile que hacia el año 1340, reunió informaciones sobre San Francisco que no constaban en la "Leyenda Mayor".

C) El grupo de la Porciúncula

Son ocho Manuscritos hechos por copistas profesionales, provenientes de conventos de la estricta observancia en Italia central. Son del siglo XIV, uno de ellos ciertamente de antes de 1370.

d) El grupo del norte o de la provincia de Colonia

Son once manuscritos, también hechos por copistas profesionales, pero de fuera de la Orden: canónigos regulares o crucíferos de Renania o de los Países Bajos. Son de fines del siglo XIV o del comienzo del XV.

Esos cuatro grupos suman unos treinta códices, que constituyen la base de casi todos los otros manuscritos conocidos.

Todas esas colecciones presentan las "Admoniciones", la "Segunda Carta a los Fieles", la

"Carta a toda la Orden", el "Saludo a las Virtudes". Las tres primeras traen también la "Regla Bulada" y el "Testamento".

Asís, Avignon y el Norte consignan también la "Regla para los Eremitorios" y las "Alabanzas para todas las Horas". Avignon y Porciúncula contienen la "Bendición a Fray León" y el "Saludo a la bienaventurada Virgen Maria". Asís y Avignon copian el "Oficio de la Pasión" y el "Cántico de las Creaturas". Sólo Avignon trae la "Oración ante el Crucifijo de San Damián" y la "Carta a San Antonio". Sólo Porciúncula tiene la "Carta a un Ministro" y la "Regla No Bulada". La de Avignon copia un trocito del cap. 16 de la "Regla No Bulada".

3) Otros descubrimientos

Hay también algunas colecciones conservadas en códices del siglo XIV y XV. La más importante está guardada en el Antonianum de Roma. En Oxford guardan el códice 525, escrito entre 1384 y 1385. En la Biblioteca Guarnaci, de Volterra está el códice 225. En la Biblioteca Vallicelliana de Roma está el códice B131. Numerosos manuscritos transcriben sólo uno o dos Escritos, generalmente la "Regla Bulada" y el "Testamento". Todos esos pergaminos fueron descubiertos en los últimos años del siglo XIX o en el siglo XX.

EL "Oid, Pobrecillas" sólo fue encontrado en 1976.

Ediciones impresas

En los tiempos modernos, las ediciones de los Escritos están ligadas al nombre de algunos estudiosos que las publicaron. Vamos a presentar: 1) Lucas Wadding, 2) Paul Sabatier, 3) Lemmens y Boehmer, 4) Kajetan Esser.

1. Lucas Wadding

Desde la invención de la imprenta, se publicaron Escritos de San Francisco. Pero no eran

colecciones sistemáticas ni estudios críticos.

La primera edición organizada fue hecha en 1632 por Lucas Wadding, el fraile irlandés que publicó los "Annales Minorum". Fue él quien por primera vez uso la palabra "Opúsculos", después ampliamente adoptada. Opúsculos quiere decir "obritas", por eso preferimos hablar siempre de "Escritos" de San Francisco.

El libro de Wadding tenía 710 páginas de tamaño gigante. Recogió junto con los escritos propiamente dichos discursos, alocuciones, exhortaciones, oraciones. Era una edición preciosa pero confusa. En casi tres siglos, tuvo muchas traducciones y muchos resúmenes, hasta que los editores modernos se dedicaron a estudiar lo que era realmente auténtico y lo que era apócrifo.

En 1748, Fray Manuel de San Buenaventura publicó en Portugal una colección llamada "Polyanthea seu Florilegium Seraphicum", en que incluye el texto de Wadding.

La primera traducción de Escritos de San Francisco debe ser una francesa de 1632. Las italianas comenzaron a aparecer hacia fines del siglo XVIII. En el siglo XIX, se multiplicaron en casi todas las lenguas occidentales.

2. Paul Sabatier

En el final del siglo XIX, cuando el mundo occidental estaba sumergido en el positivismo, y en el laicismo, Paul Sabatier, un pastor protestante francés, discípulo de Renán, hizo surgir una nueva primavera al publicar una "Vida de San Francisco", en 1893. El estaba dedicado al estudio científico de los pergaminos que hablaban de San Francisco y revolucionó las búsquedas franciscanas, ya entonces bastante insatisfechas con el trabajo de Wadding, que incluía en pie de igualdad obras legítimas y tantos otros escritos inseguros o ciertamente expúreos.

Las sucesivas publicaciones de Sabatier, siempre ampliamente acogidas o discutidas, animaron a otros estudiosos a salir al campo para rever los Escritos de San Francisco y sus Fuentes históricas. La "Cuestión Franciscana" movilizó a mucha gente en Europa.

Fue así que nacieron las primeras ediciones críticas de los "Escritos", ampliamente esperadas. Pero esto aconteció sólo a comienzos del siglo XX.

3. Lemmens y Boehmer (1904)

En menos de cuatro meses, en 1904, fueron publicadas dos ediciones críticas: la de Lemmens y la de Boehmer.

El franciscano Leonardo Lemmens publicó su "Opuscula sancti patris Francisci Assiensis sec, codices mss, emendata et denuo edita PP. Collegii S. Bonaventurae ad Claras Aquas", en Quaracchi, cerca de Florencia. Trabajó sobre el códice 338 de Asís comparándolo con otros manuscritos, en número bastante reducido, todos pertenecientes al grupo de la Porciúncula. Como se limitó a los escritos en latín, no incluyó, el "Cántico de las Creaturas", cuyo original era en italiano y estaba en el códice 338.

Heinrich Boehmer era un laico, tenido como uno de los más calificados estudiosos de la Universidad de Tubinga. La obra salió dentro de las "Analekten zur Geschichte des Franciscus von Assisi". Tenía 146 páginas, sin contar las 72 de introducción. Presenta la historia de los Escritos, la edición de Wadding y distingue los diversos escritos del Santo. Usó principalmente los Manuscritos de la colección de Avignon, 60 códices. Para El, la Regla de la Orden Tercera no era ya un documento auténtico.

Después de esas dos ediciones críticas, el número de escritos de San Francisco quedó bastante reducido, pero seguro. Es interesante que las dos obras fueron hechas independientemente, pero resultaron coincidentes en casi todo. Y es preciso reconocer que la colaboración de Sabatier, con sus investigaciones y publicaciones, fue muy grande.

4. Kajetan Esser OFM. la edición critica (1976-1989)

En los primeros decenios de este siglo, los investigadores encontraban prácticamente un manuscrito franciscano por mes: o de las fuentes históricas o de los Escritos. Estaban empeñados en resolver la "Cuestión Franciscana". El resultado fue un conocimiento cada vez más acabado de los Escritos.

Quien más se destacó en el estudio de los Escritos y de los orígenes franciscanos fue Kajetan Esser OFM (1913-1978), de la Provincia de Colonia. Hizo una tesis de doctorado sobre el "Testamento". Para eso, comparó uno por uno todos los pergaminos que copiaban el "Testamento". Descubrió así la dependencia entre los diversos códices y estableció las bases para una edición critica. Continuó con el estudio de todos los Escritos de San Francisco.

En 1968, el Consejo Plenario OFM encargó a una comisión la preparación de una edición crítica. Esta publicó sus trabajos en 1972: reunió 196 códices que contenían los Escritos, sin contar otros 56 que sólo tenían la "Regla No Bulada" y el "Testamento". Y Esser continuó sus estudios.

En 1976, como en 1904, salieron dos ediciones críticas, pero esta vez, las dos hechas por franciscanos. Una fue de Esser, otra de Fray Juan Boccali, OFM, que publicó una concordancia de los Escritos de San Francisco y de Santa Clara.

La obra de Esser fue editada en alemán, con un tiraje bien reducido. en 1978, salió una edición menor, en latín, reduciendo el aparato crítico al mínimo, para uso de los alumnos. Sirvió de base para numerosas traducciones a las lenguas modernas.

Para tener una idea de cómo se hace una edición crítica

Lo fundamental es estudiar todos los pergaminos antiguos para llegar a establecer un texto seguro, es decir, lo más próximo posible al que fue escrito en tiempo de San Francisco.

La gente podría decir que "cuanto más antiguo el pergamino, más próximo es al texto verdadero". Pero ese principio, aunque válido, y que hace que el códice 338 de Asís sea muy respetado, no es siempre una garantía. Un documento más reciente puede haber copiado más fielmente un texto antiguo que una copia intermedia. Por eso, sólo para tener una idea, veamos algunas reglas que han sido establecidas:

Cuando un texto comparado con otro, muestra que le fueron hechas correcciones para que el latín quedase mejor o se le librase de expresiones italianas, se confía más en el texto sin correcciones.

Cuando un texto fue corregido quedando más parecido con una fórmula casi decorada, por ejemplo, por la lectura constante de la Regla o del testamento, es preferible la forma diferente.

La Orden evolucionó bastante. A veces, los copistas ya no entendían más algunas cosas sobre una vida fraterna o costumbres antiguas y corregían de acuerdo con las costumbres de su tiempo. Un buen conocimiento de la historia puede ayudar a restablecer el texto corregido, encontrado en algunas copias.

A veces las correcciones fueron hechas porque el lenguaje teológico de Francisco y el de sus compañeros es anterior a la Escolástica. En este caso, es más antiguo el texto menos correcto, o con lenguaje ciertamente mas antiguo.

San Francisco usaba una prosa desprolija, normalmente sin belleza de estilo. Entre un pergamino que tiene un texto más bonito y otro con un lenguaje más rudo, es preciso optar por el memos bonito.

La edición de Esser

Esser presentó los Escritos de San Francisco en orden alfabético. Pero es claro que el orden alfabético de los títulos en latín se torna completamente diferente en otras lenguas. Como tampoco da para usar el orden cronológico, porque no se sabe exactamente la fecha en que fue redactado cada escrito. Hay diversas tentativas de distribuir los Escritos por grupos como nosotros hicimos (exhortaciones, legislativos, cartas...), pero esto tampoco es fácil.

En la edición de Esser hay una sección de "Opúsculos dictados". Se trata de escritos cuya redacción no es conocida a través de manuscritos que los presenten como tales. Están sólo en las fuentes biográficas, como noticia: el autor dice que San Francisco dicto algún tema y lo menciona, sin pretender que el texto fuera exactamente así: lo que se garantiza es que el tema es auténtico, no el texto con todas sus palabras. El problema es que, sobre esa base, podrían coleccionarse muchos otros "dichos y palabras" de San Francisco. Preferimos llamarlos "Fragmentos encontrados en otros libros".

Es preciso saber que la mayor parte de los "Escritos" fueron dictados. San Francisco sabía mal el latín y llamaba a frailes que supiesen escribir. Pero después él reveía, corregía y, por eso, textos como el "Testamento" o el "Cántico de las Creaturas", ciertamente dictados, pueden ser aceptados como escritos por Francisco. De forma amplia, lo importante es saber que los Escritos que presentamos son del mismo San Francisco, aunque en varios puedan haber colaborado algunos de sus compañeros. En general, cada palabra fue aceptada por Francisco, que era cuidadoso en estos asuntos.

En 1989, Fray Engelbert Grau OFM, hizo una segunda edición de la obra de Esser (que había muerto en 1978). Las novedades son un índice bibliográfico, La presentación del "Oid, pobrecillas" (que fue encontrado sólo en 1976) Y una nueva forma de presentar la "Primera Carta a los Fieles".

Una nueva edición

En 1995 las "Edizioni Porziuncola", de Asís, presentaron una preciosa contribución a los estudios. Son las FONTES FRANCISCANI, es decir la Fuentes Franciscanas en latín. Un solo volumen, con 2.581 páginas en papel biblia que trae todas las Fuentes más importantes, con preciosas introducciones actualizadas. Están incluidos hasta los "Actus beati Francisci et sociorum eius" y también los "Escritos" la "legenda" y el "Proceso" de Santa Clara. Está prometido un nuevo volumen con las "Crónicas" y otros Documentos que están faltando.

Los que pueden leer los textos en lengua original y en la versión critica, no necesitan mas estar juntando libros, a veces raros, en las bibliotecas. En este cuaderno, esa nueva edición, fue inmensamente útil.

Breve presentación de cada uno de las Escritos

1. Amonestaciones –

Se trata de una colección de 28 textos cortos (sólo la primera es un poco mayor) que tienen una amplia presencia en los manuscritos medievales. Una de las Admoniciones fue el primer texto de Francisco citado fuera de la Orden (1231) por un fraile dominico. Hay que recordar que Francisco acostumbraba hacer alocuciones a todos los hermanos en los capítulos generales. Algunas de estas Amonestaciones pueden provenir de esos capítulos, aunque no todas. De los números 1 a la 13 los temas son variados; de la 14 a la 28 forman lo que se llaman "bienaventuranzas franciscanas". Probablemente son textos que sólo fueron dichos por Francisco y que fueron preservados porque alguien tomó nota. Y es hasta posible que haya sido alguien de fuera de la Orden (se piensa en un cisterciense secretario del Cardenal Hugolino), porque usa expresiones como "prelado", "siervo de Dios", etc, que no eran comunes en el medio franciscano.

Las Amonestaciones son un buen resumen de la propuesta espiritual de San Francisco.

2. Testamento

Después de la "Regla Bulada", el "Testamento" es el documento mejor y mas ampliamente documentado de San Francisco. Nadie duda de su autenticidad. El propio titulo "testamento" precede del texto del Santo. Se sabe que San Francisco lo dictó en sus últimos días, después de haber discutido varios puntos con los frailes. El quería que fuese leído siempre después de la Regla, y eso siempre fue hecho. Pero, desde el inicio, hubo discusiones al respecto del valor obligatorio de ese documento. Ya Gregorio IX declaró, en 1230, que el "Testamento" no era obligatorio. Pero no hay duda de que el expresa de manera muy candente el pensamiento del santo sobre su propia vida y la que Dios le había inspirado para los Frailes Menores.

3. Oid, pobrecillas

Este documento fue encontrado en 1976, después que salió el libro de Esser, por Fray Juan Boccali, que siguió las indicaciones de dos clarisas estudiosas y lo localizó en el monasterio de San Fidencio de Novaglie. Boccali le dio el nombre de "Palabras de Exhortación". Dos años después, publicó un estudio critico, al cual seguirían otros. Ya se tenía conocimiento de ese cántico por el "Espejo de Perfección" (90) y más todavía por la "Leyenda Perugina" (45). San Francisco lo compuso para Santa Clara y sus Hermanas "como canto" después de haber compuesto el Cántico de las Creaturas.

4. Regla No Bulada

A veces también llamada "Primera Regla", dejándose el nombre de "Segunda Regla" para la que estamos denominando "Regla Bulada". En verdad, no fue la primera. Algunos denominan "Proto-Regla" o "Regla Primitiva" a la que fue aprobada por Inocencio III en 1210. La Regla No Bulada es la versión final que resultó, en 1221, después que los capítulos generales fueron incluyendo modificaciones a la Regla Primitiva, a fin de adecuarla a la vida de una fraternidad que no paraba de crecer. Es el mayor de los Escritos de San Francisco. El es ciertamente su autor, pero tuvo la amplia colaboración de todos los frailes reunidos en los capítulos generales. Se trata de un documento vivo, ardoroso, lleno de oraciones y de citas bíblicas. Es imprescindible para llegar a conocer el pensamiento de Francisco y el de sus primeros compañeros sobre la Orden que estaba comenzando .

5. Regla Bulada

Le damos ese nombre porque fue aprobada por la bula "Solet annuere" de Honorio III (1223). Nunca hubo dudas en cuanto a la autenticidad ni en cuanto al texto de esta Regla. Son numerosísimos los manuscritos medievales que la traen, pero no necesitamos de los mismos: tenemos el pergamino original de la bula, que incluye la Regla, y está guardada en Asís (con muchas fotocopias modernas distribuidas en nuestros conventos). En los archivos del Vaticano también queda una copia, con pequeñas diferencias debidas a las fallas de los amanuenses. Es la "Forma de Vida" que vale desde 1223 para todos los Frailes Menores y, por eso, es ampliamente conocida por todos los franciscanos, que la saben de corazón.

6. Regla para los Eremitorios

Ya consta en el códice 338 de Asís y está muy bien representada en muchos códices. No tenía título. Le fue dado de acuerdo con el contenido. Debe haber sido escrita entre los años 1217 y 1220. Pero más tarde, como la Orden dejó de tener eremitorios del tipo considerado en este documento (por eremitorios entendían pequeños conventitos) los copistas intentaron hacer correcciones para los que lograban entender. Puede ser considerada un complemento de la gran Regla. Es un magnifico documento sobre la vida fraterna y la vida de oración.

7. Forma de Vida a Santa Clara

Sólo tenemos este documento porque Santa Clara lo copió en el capítulo VI de su Regla. También hizo una referencia a el en su Testamento. Fue dado por Francisco a poco del comienzo de la fundación de las Hermanas Pobres, probablemente en 1212 o poco después. Es muy corto, pero puede ser realmente el meollo de la propuesta de Francisco: las Hermanas debían vivir el Santo Evangelio integrándose en la vida de la Trinidad. Y Francisco promete cuidar de ellas como de sus hermanos. Es interesante observar la semejanza entre esa forma de vida y la antífona a nuestra Señora que hace parte del "Oficio de la Pasión".

8. Ultima Voluntad a Santa Clara

Este es otro escrito de San Francisco que sólo conocemos porque Santa Clara lo introdujo en el capitulo VI de su "Regla". Debe haber sido escrito en los últimos días de vida del Santo, más o memos en la época en que envió su bendición a Santa Clara. Es una fuerte exhortación a la vida en pobreza. En 2Cel 204, Celano habla de ese documento.

9. Fragmentos de otra Regla

No Bulada - Ya en 1904, Boehmer hacia notar que había diversas citaciones de la Regla de San Francisco que eran ciertamente anteriores a la "Regla Bulada" pero que tampoco constaban exactamente en la "Regla No Bulada". Francisco colocó algunas después de su presentación de la "Regla No Bulada". En realidad, son hasta más numerosas. Podemos encontrar estos fragmentos en tres fuentes: 1. El códice de la catedral de Worchester, 2. En la "Explicación de la Regla" escrita por Hugo de Digne entre 1245 y 1255 y 3. En la "Vida Segunda" de Celano.

10. Carta a un Ministro

Es un documento conocido desde fines del siglo XIV, porque Bartolomé de Pisa hace varias citaciones de él, sin colocar nunca el texto entero. Wadding presentó, más de una versión, sin dejar nada claro. Fue una sorpresa cuando los estudiosos comenzaron a encontrar códices que daban la carta completa. Algunas publicaciones fueron hechas antes de 1900, por Eduardo de Alençon y Paul Sabatier. No se sabe quien es el ministro que recibió la carta, pero se acostumbra a datarla con bastante seguridad antes de 1223 e, incluso, hasta antes de 1221, pero no puede ser muy anterior. Es un bellísimo escrito sobre la misericordia, que nos hace conocer bien de cerca a San Francisco.

11. Primera Carta a los Fieles

Fue Paul Sabatier quien publicó por primera vez este Escrito, en el año 1900. Lo encontró en el códice de Volterra. Le dio el nombre de "Verba vitae et salutis" (Palabras de vida y de salvación) y dice que se trataba de un primer esbozo del escrito hoy conocido como "Segunda Carta a los Fieles" (que todavía no había sido publicada en aquel tiempo). Lemmens y Boehmer aceptaron el escrito pero dijeron que se trataba de un resumen posterior. Esser consiguió probar que se trataba realmente de una primera versión, más antigua, de la otra y le dio el nombre de "Carta a los Fieles" -"primera recensión"-, corrigiendo el título dado por Sabatier. Esa primera versión, esta muy de acuerdo con lo que dicen el "Anónimo Perugino" (41) y la "Leyenda de los Tres Compañeros" (60), es escrita en plural, tanto por los frailes, como por San Francisco. Es un bellísimo y simple documento que habla de los que hacen y de los que no hacen penitencia.

En la segunda edición de la obra de Esser, Grau aprovechó estudios hechos por Pazzelli

y mostró que, de hecho, no se trata de una carta sino de una "alabanza" a Dios por los que hacen penitencia: los que denominamos Hermanos y Hermanas de la Penitencia. Y que el título de Sabatier era correcto.

12. Segunda Carta a los Fieles

Wadding publicó, esta carta dividida en dos, basándose en un manuscrito. Pero hoy tenemos muchos otros manuscritos, inclusive del siglo XIII, que transcriben el texto como una única carta. Su autenticidad está aceptada. Tal vez se pueda situar la primera recensión alrededor de 1212 y la segunda alrededor de 1222. Bastante más larga, nos hace pensar en una especie de "Regla Primitiva" de los Frailes Menores que se fue transformando en la "Regla No Bulada": en la medida en que aumentaba el número de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia y en que las dificultades iban apareciendo, la Carta fue creciendo. Es fácil percibir como muchos trozos nuevos fueron agregados para aclarar los errores de los cátaros, que debían influenciar a muchos hermanos. La división en doce capítulos y los subtítulos ciertamente no son originales.

13. Primera Carta a los Custodios

Era un escrito completamente desconocido hasta 1902, cuando fue publicado por Sabatier, que lo encontró en el códice de Volterra. W. Goetz quiso ver en él una compilación de la "Carta a los Clérigos", de la "Segunda Carta a los Custodios" y de la "Carta a las Autoridades de los Pueblos". Pero, al encontrar la "Primera Carta a los Clérigos" en el Misal del Subiaco, constató que la "Primera Carta a los Custodios" también era auténtica. Fue reconocida en las ediciones de Lemmens y Boehmer (1904). La "Segunda Carta a los Custodios" hace una alusión a ella. El tema es sobre la Eucaristía. Parecen evidentes sus conexiones con la "Sane cum olim" de Honorio III (1219) y también su lenguaje pre-escolástico. Custodios, en ese tiempo, eran todos los superiores de la Orden de Frailes Menores.

14. Segunda Carta a los Custodios

Fue bastante discutida pero, hoy en día, su autenticidad es aceptada. Fue publicada por primera vez por Wadding en 1623. El estaba haciendo una traducción al latín de una carta que recibiera en español, pero que, a su vez, había sido traducida del latín, porque se conservaba otrora en Zaragoza un manuscrito que era venerado como autógrafo. Por eso, tenemos la certeza de que el texto no es el original. Pero el escrito es fácil de aceptar, tanto por el estilo de San Francisco, como por el tema y además porque cita la "Carta a los Clérigos", la "Primera Carta a los Custodios" y la "carta a las Autoridades de los Pueblos". También se dirige a todos los superiores de la Orden y también habla de la Eucaristía. Se puede demostrar que es una segunda versión, un tanto modificada, de la primera.

15. Primera Carta a los Clérigos

Ya recordamos que el códice b24 (llamado por Esser RV2) contiene la "Primera Carta a los Clérigos" copiada de un misal benedictino. Es el texto más antiguo que poseemos (entre 1219 y 1238) aparte de los autógrafos. Esta carta es uno de los escritos de San Francisco estudiados más a fondo. Tiene una base en los relatos de la LP 18 y del EP 56 (San Francisco andaba con una escoba para limpiar las iglesias, hablaba con los clérigos) y en su amor a la Eucaristía, documentado también en el "Testamento", en la "Admonición 1", etc. Algunos estudiosos sólo llevan en consideración esta primera carta, eliminando la segunda, pues sostienen que tiene muy pocas diferencias. (Esto ya cambia el modo de contar los escritos).

16. Segunda Carta a los Clérigos

Kajetan Esser distingue la primera recensión (la del misal benedictino), de la segunda, que está en casi todos los otros manuscritos. Considera que las diferencias son pocas pero importantes. Propone la hipótesis que la primera data del período entre el Concilio de Letrán y el viaje de Francisco a Egipto (1215-1219), y que la segunda sea posterior a 1220, cuando el Papa Honorio III publicó su carta "Sane cum olim"; Francisco habría reformar un poco su primera carta incluyendo algunas de las expresiones del Papa.

17. Carta a toda la Orden

En la edición de Wadding (1623) esta carta está dividida en tres partes y en tres capítulos. Por eso, en las ediciones de 1904, todavía aparece con el nombre de "Carta al Capítulo General". Entonces se decía que era "a todos los frailes". Pero este es el escrito más documentado de todos los Escritos de San Francisco, después de la "regla Bulada" y del "Testamento". Esser la libró de todas las dudas y le dio el nombre de "Carta a toda la Orden", autorizado por algunos manuscritos. Es el texto más bien escrito de San Francisco, de un muy buen latín, lo que muestra que los secretarios deben haber ayudado bastante. Es un precioso documento sobre la Eucaristía.

18. Carta a las Autoridades de los Pueblos

No fue encontrado ningún códice medieval para esta carta. La única fuente es una copia que, según la tradición, fue llevada a Zaragoza por Fray Juan Parenti, cuando fue ministro provincial de España en tiempo de San Francisco. Sin embargo se la acepta como auténtica. Tiene que ser entendida en el conjunto de otras circulares que Francisco escribió, cuando volvió de Egipto, entre 1220 y 1224. El estaba muy enfermo y casi ciego. Sabiendo que ya no podía hacer más peregrinaciones a todas partes, decidió comenzar un apostolado nuevo, por escrito. Impresionado por los muecines musulmanes que invitaban al pueblo cinco veces al día para el "shalat", Francisco solicita a los gobernantes que se hagan patrocinadores de las alabanzas a Dios mediante un anuncio vespertino. Podía estar pensando incluso en una señal ecuménica que uniera a cristianos y musulmanes.

19. Carta a Fray León

Está conservada en la catedral de Espoleto, en un pergamino autógrafo. No hay manuscrito que la haya copiado. La primera copia conocida es de 1604, cuando llevaron el pergamino para compararlo con el "Billete a Fray León", que contiene la "Bendición a Fray León" y las "alabanzas al Dios Altísimo". Wadding la copió en 1623. No hay duda en cuanto a su autenticidad: es bien el estilo de San Francisco, con un lenguaje bastante incorrecto. Pero habla al corazón, "como una madre". Parece que, durante siglos, dicho texto fue usado como reliquia, para dar bendiciones. En 1860, cuando fue suprimido el convento de los conventuales en Espoleto, pasó a la catedral. Un párroco en 1895 quería venderla a los estadounidenses. Falloci Pulignani presentó el asunto al Papa León XIII que dio una pensión anual de 200 liras al párroco para que el Vaticano se quedara con la reliquia. Después la entregó, de nuevo a la catedral de Espoleto.

20. Carta a San Antonio

La autenticidad de esta carta sólo comenzó a ser discutida después que Sabatier insistió, en que San Francisco se oponía a los estudios. En general el texto aparece en pergaminos independientes o en las vidas de San Antonio, no en colecciones. Después de las ediciones de 1904 fueron encontrados muchos pergaminos. Es interesante leer 2Cel 163, donde se habla de esa carta, y también la Adm.7, que habla de los estudios. La carta cita la RB, por lo que tiene que ser posterior a 1223. Pero no puede ser posterior a 1224/5, cuando San Antonio viajó a Francia. El debe haber pedido antes el escrito a San Francisco.

21. Oración ante el Crucifijo de San Damián

En general aparece suelta en los manuscritos, siendo más común en los ligados a la colección de Avignon. Casi siempre se dice que Francisco rezó esa oración cuando el Crucificado le pidió, que reparara su casa. Es conocido el texto italiano como original. Algunos quisieran poner en duda su autenticidad, preguntando cuando San Francisco habría compuesto el escrito. Hoy se piensa, en general, que él ya estaba haciendo esa oración en el tiempo anterior a San Damián: y fue la respuesta espontánea que le vine a los labios al oír a Jesús. Es interesante que Fray Marcos de Lisboa ya presenta una traducción en portugués en 1556 y hasta dice que el Crucifijo habló después que Francisco rezó la oración.

22. Exhortación a la Alabanza de Dios

Esta oración de San Francisco no estaba ni en los "Opúsculos" de Wadding (1623) ni entró en las ediciones críticas de Lemnens y Boehmer (1904). Pero fue aceptada por Esser (1976). El propio Wadding la incluyó en sus "Annales Minorum" (1625), diciendo que copiaba una Información de Fray Mariano de Florencia. También fue encontrada en un manuscrito del siglo XV que da un testimonio paralelo y muy interesante: la exhortación fue escrita por lo propio Francisco en una tabla que servía de piso del altar en uno de sus eremitorios. El mandó pintar algunas creaturas en la tabla y después escribió el texto. Más tarde tiraron la tabla y la expusieron como un cuadro. Fray Mariano la vio y copió. La otra copia (códice N7) también fue hecha así.

23. Alabanzas para todas las Horas

No hay duda en cuanto a la autenticidad de estas alabanzas que San Francisco rezaba antes de las horas canónicas; están en muchos manuscritos. La oración final es ciertamente original de él. Las otras alabanzas, como son hechos con textos litúrgicos bien conocidos, en general, no fueron copiados por entero en los manuscritos. Todo mundo las sabía de memoria y los copistas muchas veces se limitaban a dar las palabras iniciales. Por eso es difícil reconstruir con seguridad el texto original.

24. Oficio de la Pasión

Es una preciosa colección de quince Salmos y una antífona de Nuestra Señora que San Francisco compuso para celebrar todos los días, paralelamente al Oficio Divino, el misterio de Jesucristo. Trece Salmos son elaboración de él mismo, usando principalmente trozos de Salmos bíblicos. Ese "Oficio" no está contenido en muchos pergaminos medievales, pero no hay dudas en cuanto a su autenticidad. Los pergaminos no le daban título. Wadding inventó eso de "Oficio de la Pasión del Señor", que fue aceptado por Lemmens y Boehmer. En realidad, San Francisco celebra también la Pascua y todo el misterio de Jesús. Algunos autores consideraban que era un texto sin importancia, porque estaba hecho de retazos de Salmos conocidos. Pero justamente ahí reside su importancia: en la selección hecha por el Santo. La "Leyenda de Santa Clara" (30) dice que ella "aprendió el 'Oficio de la Cruz' hecho por San Francisco y lo recitaba con igual afecto". Es uno de los mejores escritos para demostrar la identificación de Francisco con Jesucristo.

25. Paráfrasis del Padre nuestro

Hubo muchas discusiones al respecto de este escrito. Se decía que, en aquel tiempo, eran muy comunes esas paráfrasis sobre el Padre nuestro, que además eran conocidas desde Orígenes y otros santos Padres. En realidad, todavía no ha sido descubierto ningún texto de otros autores realmente parecido con este de Francisco. No es una exposición sobre el Padre nuestro, es una oración ampliada, en que él va agregando todo lo que tiene en el corazón. Tampoco hace parte de las "Alabanzas para todas las Horas", como algunos afirmaban y que Esser desmintió definitivamente.

26. Bendición a Fray León

Este texto y el siguiente están en los dos lados de un pergamino de unos 10 x 14 cms. con la letra original del Santo. El pergamino está guardado en un relicario, en la basílica de Asís, por lo menos desde 1338. Después del "Cántico de las Creaturas", fueron los escritos que más merecieran estudios de los especialistas. Es interesante leer 2Cel. 49 (y el paralelo LM 9,9) para conocer su historia. La bendición, muy conocida, es una adaptación de Núm. 6,24-26.

27. Alabanzas al Dios Altísimo escritas para el hermano León

El texto autógrafo (en el billete a Fray León) está un poco desdibujado por el uso, pero lo que en el no se puede leer completamente se completa por la amplia tradición de los manuscritos medievales. Es una de las expresiones más bonitas y arrebatadas de las oraciones de alabanza de San Francisco y de su amor al Dios trinidad.

28. Saludo a la bienaventurada Virgen María

Las Fuentes, desde 2Cel. 198 y EP 55 hablan de la gran devoción de San Francisco por Nuestra Señora. Este "saludo", que tal vez sería mejor llamar "lauda" no consta en los pergaminos del siglo XIII, sin embargo es abundantemente testificado a partir del siglo XIV. Pero nunca nadie puso en duda su autenticidad. La idea que Nuestra Señora es una "Virgen hecha Iglesia" se basa en la teología patrística, que alimentaba la liturgia conocida y vivida por San Francisco. Muchos manuscritos escribieron "Virgen perpetua", pero el pensamiento de la lauda está construido sobre el de "Virgen hecha Iglesia".

29. Saludo a las Virtudes

La primera referencia a este escrito está en 2Cel. 189, donde recibe el nombre de "Loores sobre las virtudes". Pero su presencia es abundante en los códices medievales y no hay ninguna duda de su autenticidad. Es típico de Francisco llamar a las virtudes hermanas o señoras y más típico aún es su uso de las palabras cuerpo, carne, espíritu y mundo. Varios manuscritos relacionan este escrito con el "Saludo a la Virgen María", hablando de las "virtudes con que fue adornada la Santa Virgen y con las que debe ser adornada el alma".

30. Cántico de las creaturas

Este cántico ampliamente conocido hoy en día, es ciertamente una de las obras más estudiadas de San Francisco, y no hay ninguna duda de su autenticidad. Ya hay referencias preciosas en 1Cel. 80, en 2Cel. 165, en LM 8.6. En el "Espejo de Perfección" es interesante leer desde el Nº 115 hasta el Nº 120, pues da el texto. Pero el mejor texto es el del Cód. 338 de Asís. Ya en el siglo XIV muchos pergaminos daban el texto completo, independientemente de otros escritos.

31. Bendición a fray Bernardo

Una bendición dada por San Francisco, en su lecho de muerte, a su primer fraile, Bernardo de Quintavale. El episodio es muy conocido, especialmente por la "leyenda Perugina" 107-8 y EP 107, pero también es bueno ver 2Cel. 48.

32. Bendición a Santa Clara

El episodio es conocido en casi todas las fuentes que hablan de la bendición a Fray Bernardo. Viene inmediatamente después. El mejor texto está en EP 108. No se debe confundir esta bendición con las "palabras de exhortación" o con el "Oíd, pobrecillas", ni con la "Ultima voluntad a Santa Clara".

33. Testamento de Siena

Encontramos el episodio y el tema del Testamento en el EP 87 y en la LP 17. Varias otras fuentes del siglo XIV hablan de ello. Los estudiosos lo aceptan como auténtico porque nadie presentaría otro testamento de San Francisco sin una base histórica que fuese segura, una vez que el gran testamento ya era tan discutido.

El texto más seguro es el de la "Leyenda Perugina" 17.

34. Dictado de la Perfecta alegría

Conocido en el cap. 8 de las "Florecillas": basado en el cap. 7 de los "actus". Los dos están ciertamente arreglados. Wadding publicó un texto más antiguo. Después, fue encontrado en el pergamino conocido como cod FN, una versión más ruda, que es aceptada como más antigua. Sabatier la defendió. Es interesante leer 2Cel. 125 y la Adm. 5 para confrontar.

35. Carta a Fray Jacoba

Está en 3Cel. 37. Su autenticidad siempre fue aceptada y tenemos el relato en la "Leyenda de Perusa" 101 y en el "Espejo de Perfección 112. Los "Actus" llegan a dar todo el texto, pero es evidentemente una elaboración posterior. Nos quedamos con Celano.

36. Carta a los Boloñeses

Sólo está en la "Crónica" de Tomás de Eccleston, que cita un relato de Fray Martín de Barton: San Francisco escribió una carta, en mal latín, a los boloñeses prediciendo un terremoto. El asunto es tenido como auténtico.

37. Carta a los Frailes Franceses

También sólo es testimoniada por la "Crónica" de Tomás de Eccleston. Francisco escribe a los ministros a los frailes de Francia, exhortándolos a alabar a la Santísima trinidad.

38. Normas sobre el ayuno a Santa Clara

Se sabe de este escrito porque Santa Clara habla de él en su 3CtIn. Se refiere a un escrito y a consejos y mandamientos del Santo. Parece que estaba todo en un único pergamino. No tenemos el texto.