El "Anónimo de Perusa"

1. El libro

El texto del libro que hoy conocemos come "Anónimo de Perusa" fue descubierto en 1671 en la Iglesia de San Francisco al Prato, en Perusa. El título original es "De inceptione vel fundamento Ordinis et actus illorum Fratrum Minorum qui fuerunt primi in Religione et socii B. Francisci" (Sobre el comienzo o la fundación de la Orden y algunos hechos de los primeros frailes de esta religión, compañeros de San Francisco).

Sólo existía ese pergamino antiguo. Fue conservado en ese lugar hasta poco después de 1860, cuando el convento fue suprimido y el códice desapareció. Lo interesante es que ese es el convento donde está sepultado Fray Gil de Asís, que murió en 1262, y el "Anónimo de Perusa" contendría la tradición de Fray Gil.

Hay una indicación, un tanto vaga, de que existía en la biblioteca del Sacro Convento en Asís, en 1381, un códice del siglo XIV con el título "De inceptione Ordinis". El libro podría haber sido llevado a Perusa como homenaje a Fray Gil.

Hoy sabemos que, en 1671, el bolandista Daniel Van Papenbroek (Papebrok) pidió una transcripción del códice, pues estaba trabajando en la vida de Fray Gil. Consta que fue difícil encontrar en Perusa quien supiese leer esos caracteres tan antiguos y esa escritura tan llena de abreviaciones.

El primero que estudió en serio el AP fue Fray Ubaldo Tebaldi, que expuso su tesis en 1759.

Para él, el AP era una compilación hecha en el siglo XV, tomada de diversas fuentes por un redactor no italiano. En 1765, Tebaldi insistió en esa tesis en carta al bolandista Suyskens.

El texto completo fue publicado por vez primera en 1902 por Van Ortroy, pero nadie le dio mucha importancia. Algunos consideraron que era una copia incompleta de la "leyenda de los Tres Compañeros", porque era parecido.

En 1972, el libro comenzó a ser mejor considerado. En primer lugar, Lorenzo di Fonzo publicó una edición crítica y mostró que, en verdad, fue el "Anónimo de Perusa" que sirvió de fuente a la "Leyenda de los Tres Compañeros". Como, en ese mismo año, Sofronio Clasen y Theophile Desbonnets establecieron que la LTC fue escrita en 1246, el AP tenía que ser más antiguo.

En 1979, Pierre Beguin demostró que el AP fue escrito entre 1240 y 1241. Si fuera verdad, se trataría de la primera "Vida de San Francisco" escrita para los frailes.

2. Contenido del libro

El AP presenta una vida de San Francisco desde el nacimiento a la muerte. Pero su motivo es la Orden y no el santo. Y deja de lado muchos hechos que el autor consideraba que todos sus lectores conocían.

Como el libro contiene relatos de un discípulo de los primeros compañeros de Francisco, habla siempre de los primeros frailes, citando muchas veces a Fray Gil de Asís y a Fray Bernardo de Quintavalle. Como sus informaciones históricas fueron retomadas y ampliadas por otros autores, hoy muchos no le dan importancia como biografía de Francisco, considerando que no contiene novedades.

 

Visión General

Prólogo

1. Como San Francisco comenzó a servir a Dios.

2. Los primeros seguidores de Francisco.

3. El primer lugar donde moraron.

4. Como amonestó a los hermanos y los mandó por el mundo.

5. Dificultades que los hermanos encontraron durante su misión.

6. Vida común y amor mutuo de los hermanos.

7. Como fueron a Roma y el papa les aprobó la regla y les dio la facultad de predicar.

8. Como resolvió que se hiciese capítulo y de los asuntos que en el eran tratados.

9. Como los hermanos fueron enviados por el mundo.

10. Como los cardenales, favorables a los frailes, comenzaron a darles consejos y a ayudarlos.

11. Como la Iglesia lo protegió, de los que los perseguían.

12. Muerte de San Francisco, sus milagros y canonización.

 

3. El Autor

Sobre el autor, el mismo texto informa en el Prólogo que se trata de un discípulo de los primeros compañeros:

"Los siervos del Señor no deben ignorar el comportamiento y la doctrina de los santos, para mejor unirse a Dios. Por eso, para honra de Dios y para edificación de los lectores y oyentes, yo, -que vi sus obras, oí sus palabras y fui discípulo de ellos- recogí y cuento algunos hechos de nuestro bienaventurado Padre Francisco y de algunos frailes venidos en el principio de la Orden; y lo hago siguiendo la inspiración divina".

Los casos contados muestran que se trata de un discípulo de Fray Gil. Lo que apunta a Fray Juan de Perusa, sobre quien dice la carta introductoria de la LTC:

"... Fray Juan, compañero del venerable padre fray Gil, que vino a conocer muchas de estas cosas del propio santo fray Gil y también de Fray Bernardo, de santa memoria, primer compañero del bienaventurado Francisco".

Las "Florecillas" (48) también informan:

"Tuve grande deseo de verlo (a Fray Santiago de Massa), porque, pidiendo yo a Fray Juan. compañero del dicho fray Gil, que me expusiese ciertas cosas del espíritu, él me dijo: "Si quieres ser informado sobre la vida espiritual, procura hablar con Fray Santiago de Massa; pues, Fray Gil mismo deseaba ser iluminado por él y de sus palabras nada se puede desperdiciar ni tirar; porque su mente penetró en los secretos celestes y sus palabras son palabras del espíritu Santo, y no hay hombre en la tierra a quien yo desee tanto ver".

Como el autor se basa en las reminiscencias de Fray Gil, es bueno recordar que él fue el tercer compañero de San Francisco, admitido en la Orden el día 23 de abril de 1208, y siempre fue tenido como un santo.

En la primera salida apostólica, Gil fue con Francisco a las Marcas de Ancona. En la tercera, fue con Bernardo de Quintavalle a Florencia. Estuvo con el grupo presentando la regla a Inocencio III. Hizo peregrinaciones a Compostela y a Tierra Santa. En la época que Francisco fue a Damieta, él fue a Túnez. Los musulmanes lo devolvieron en un barco como necio. Pasó la vida en eremitorios. En los últimos años, estuvo en el eremitorio de Monteripido, donde murió. Ahí fue visitado en 1234 por Gregorio IX y en 1260 por San Buenaventura.

De Gil se conservan también los famosos "Dichos", a veces publicados junto con las "Florecillas". De hecho, tanto el "Anónimo de Perusa" como los "Dichos" parecen transmitir la misma simplicidad.

Desbonnets supone que León, Rufino y Ángel pueden haber enviado con su Carta a Crescencio de Jessi un conjunto de escritos que incluirían sus "Flores" (que después fueron usadas para escribir la 2Celano y para constituir la "Leyenda de Perusa"), una versión antigua de lo que después se llamó "Leyenda de los Tres Compañeros" y que hoy llamamos "Anónimo de Perusa".

4. Fondo histórico

Si aceptamos, con Pierre Beguin, que el "Anónimo de Perusa" fue escrito alrededor de 1240-1241, el libro adquiere un significado bastante especial.

Tanto la Orden como la Iglesia estaban viviendo un momento particularmente difícil. La Iglesia estaba llegando a los últimos días del papa Gregorio IX, el cardenal Hugolino, amigo de Francisco y Clara.

Fue un pontificado perturbado especialmente por la relación con Federico II, el emperador de Alemania. Después de mucho insistir, el papa había conseguido que Federico II fuese a la cruzada. Pero, en mayo de 1229, firmó una inesperada paz con el sultán Melek-el-Kamel, que daba a los cristianos una cierta soberanía sobre Jerusalén, Belén y Nazaret. Luego volvió a Europa, siendo excomulgado por el papa.

El 23 de julio de 1230, los dos hicieron las pases mediante el tratado de San Germano, que no habría de durar mucho.

Mas en 1231 surgió otro problema, porque el emperador promulgó las Constituciones de Melfi, un código de leyes civiles. Y también impuso nuevas exigencias a las ciudades del norte de Italia. La situación estaba tan buena para él que mandó acuñar una medalla de oro, la primera que se hacía desde el siglo VIII.

En 1232, cinco frailes tuvieron que pedir refugio en las cercanías de Tierra Santa, al patriarca Germano II de Nicea. Este los envío al papa para dialogar.

En 1233, Fray Juan de Vicenza trabajó para establecer la paz entre los ejércitos del papa y del emperador, que otra vez estaban en lucha.

En 1234, Gregorio IX mandó dos franciscanos y dos dominicos como sus legados a Nicea. En el mismo año, promulgó sus "decrétales", un código de Derecho canónico. También fue en 1234 que canonizó a Santo Domingo.

En 1237, Federico estaba venciendo al papa en Italia. En 1238, murió el sultán Melek-el-Kamel .

El día 24 de marzo de 1239, el papa excomulgó a Federico II, a quien también puso en interdicho.

En los años 1240 y 1241, el emperador estuvo saqueando ciudades del dominio papal. Fue así que sus tropas invadieron San Damián en 1240, con los sarracenos, y sitiaron Asís en 1241, bajo el comando de Vital de Aversa. En ese tiempo, Fray Elías, que había sido demitido de ministro general, estaba aliado con el emperador.

Al comienzo de 1241, el papa convocó un concilio para pascua, pero Federico II apresó a dos cardenales y a cien obispos que estaban viajando a Roma pero, antes que de hacerlo, Gregorio IX murió el 21 de agosto de 1241, "casi centenario"

Los cardenales eligieron a Celestino IV, que murió después de dos semanas. La Iglesia quedó sin papa hasta junio de 1243.

En la Orden, los grandes sucesos de los últimos doce años había sido los siguientes:

En marzo de 1229, Simón de Pucciarello donó el terreno para la construcción de la basílica de San Francisco en Asís. En ese mismo año, Beatriz, hermana de Clara, entró en San Damián. Franciscanos comenzaron a estudiar en París y Oxford. Un documento habla ya de los herederos de Angel, el hermano de San Francisco.

En 1230, Gregorio IX comienza a enviar preciosos paramentos para la basílica de Asís. Por orden del ministro general Juan Parenti, los restos de San Francisco son enterrados secretamente en la basílica.

En el capítulo general de ese año, se distribuyen unas veinte copias del nuevo breviario, para ser copiadas en las provincias. Se nombró una comisión, formada entre otros, por San Antonio, Fray León y Fray Aymón de Faversham, entonces profesor en París, para consultar al papa si los frailes tenían que obedecer el testamento y los últimos deseos de Francisco. Gregorio IX respondió el 28 de septiembre, con la bula "Quo elongati". En ese año, comenzaron también a juntar libros y otros manuscritos para formar la biblioteca del sacro convento, junto a la basílica.

El año 1231 murieron Antonio de Lisboa e Isabel de Hungría. El día 21 de agosto, el papa promulgó la bula "Nimis iniqua", en que declaró a los franciscanos exentos de la jurisdicción de los obispos, inclusive para disponer de las limosnas recibidas, pues estaban haciendo colectas para construir la basílica de Asís.

El capítulo general de 1232 eligió a Fray Elías como ministro general (en tiempo de San Francisco sólo había sido vicario general). En ese año, San Antonio fue canonizado. Los dominicos publicaron la primera vida de Santo Domingo y sus compañeros.

En 1233 entraron en la Orden dos catedráticos de París: Alejandro de Hales y Adán de Marsh.

En 1235, Julián de Spira escribió su "Oficio Rítmico" de San Francisco. Fray Elías llegó a establecer 72 provincias en la Orden. Gregorio IX canonizó a Santa Isabel de Hungría.

En 1236 murieron dos de los frailes de los primeros tiempos: Fray Morico el 30 de marzo y Fray Pacífico el 20 de julio. Fue el año en que el joven Juan Fidanza (futuro San Buenaventura) comenzó a estudiar en París. San Francisco y santa Isabel de Hungría ya constan en el catálogo de los santos hecho por los cistercienses.

1238 fue el año en que Clara y sus hermanas firmaron un documento para que Opórtulo de Bernardo vendiera al cabildo de la catedral de Asís un terreno que ellas habían recibido. El gobierno de Fray Elías ya estaba causando problemas. Jordán de Jano va a Roma a denunciar al visitador enviado por el ministro general. Bernardo de Quintavalle, perseguido por Fray Elías, tiene que ocultarse.

En 1239, fue convocado un capítulo general en que Gregorio IX destituye a Fray Elías. En su lugar, fue electo Alberto de Pisa, el primer ministro general que fue sacerdote. Una comisión se reunió antes del capítulo para elaborar Constituciones.

En 1240 murieron Fray Silvestre y el nuevo general, Alberto de Pisa. El día 1 de noviembre fue electo Aymón de Faversham, inglés, maestro en París.

En 1241, el papa publicó seis bulas dando poderes y misiones a los frailes. En el capítulo general, en Montpellier, cada provincia fue invitada a presentar dudas sobre la observancia. El ministro general las mandó a los famosos "cuatro maestros": Alejandro de Hales, Juan de la Rochela, Roberto de Bascia y Odo Rigaldo, que dieron una respuesta jurídica, en que dejaban de considerar situaciones concretas pero defendían la "pobreza perfecta" de los franciscanos, alertando sobre el peligro de que el "nuncio" establecido por Gregorio IX en 1230 para ser un intermediario entre los que daban limosnas y los frailes, pudiera venir a ser como un banquero.

5. Observaciones generales

El bolandista Papenbroke había anotado en el siglo XVII sobre este libro: "Es de Fray León".

Pero no profundizó la cuestión. En nuestro tiempo, Lazzeri (1923) y Barbi (1984) también defendieron esa posición. Pero no es fácil creer que Fray león, el devoto compañero, pensase más en la Orden que en San Francisco.

Juan de Perusa (o quien quiera que haya sido el anónimo) debe haber escrito su trabajo "Sobre el comienzo de la Orden" justamente durante ese período difícil en que la fraternidad buscaba recuperarse de un huracán que había sido el gobierno de Fray Elías, y el papa estaba cercado en Roma, esperando que los obispos fuesen liberados por el emperador.

Con la disculpa de que la Iglesia precisaba de los frailes como legados, obispos y predicadores, la Orden había multiplicado las casas de estudio, las bibliotecas... De hecho, ya no era más una "religio fratrum" (que podemos traducir como "un grupo religioso de hermanos"), sino una Orden, establecida y organizada.

El "Anónimo de Perusa" no es polémico. Tiene una enorme solicitud por los valores originarios de la Orden, pero se limita a presentarlos de manera simple, como una buena sugerencia para los frailes.

En comparación con la Vida I de Celano, que era anterior y dirigida a los laicos, el autor parece querer subrayar con fuerza dos aspectos: la pobreza y la alegría de San Francisco y de sus primeros compañeros.

Es muy importante notar que el "Anónimo de Perusa" está incluido prácticamente entero en el "Espejo de Perfección" y que constituye el núcleo de la "Leyenda de los Tres Compañeros". Es bueno confrontar los números 10-35 del AP con los números 26-50 de la LTC. Pero esas obras reelaboraron lo que habían encontrado y es evidente que la LTC consiguió presentar un libro más interesante y más ligado al propio San Francisco.

De todas formas, da para sentir en el AP algo de más genuino. El estudioso Luigi Pellegrini afirmó: "es único por la coherencia, organicidad y originalidad del desarrollo narrativo".

Así mismo, no es difícil percibir que su retrato encantado de los primeros frailes, contenido en los números 25-30, está proyectando algunas situaciones bien propias de su tiempo.

Fue una pena la pérdida, en el siglo pasado, del códice, probablemente escrito en Asís pero por un fraile de origen alemán. Estaba adosado al túmulo de Fray Gil como una ofrenda votiva y contenía nuestro libro y otros documentos sobre el santo compañero de Francisco.

Pero vamos a guardar siempre sus testimonios simples, como este:

"Cualquier cosa que tuviese, fuese un libro, fuese una túnica, estaba a disposición de todos, y nadie decía que eran suyas las cosas que poseía, exactamente como se hacía en la Iglesia primitiva de los apóstoles" (27).