FORMACIÓN PARA

LA VIDA FRANCISCANO-CAPUCHINA

Y CULTURA POPULAR

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EVALUACIÓN DE LOS CANDIDATOS

Cuando llegan a tu fraternidad local candidatos que piden ingresar en la Orden, procedentes de diversos medios sociales, culturales, familiares.

¿Cuáles son, de hecho, el o los motivos principales por los cuales los has aceptado o rechazado?

"Sin duda que la admisión de los candidatos en la Orden constituye un asunto muy delicado y un riesgo”, señala un formando.

20.1 Los prescindentes

1.1 Un grupo de hermanos, bastante numerosos, se limita a constatar que "no ha venido ninguno, e inclusive alguno se asusta de dicha posibilidad: si alguno viniera tendrá dudas para decirle que ingresara como franciscano (Mt 23,14-15)".

1.2 Algunos, sorprendidos por la pregunta afirman que "nunca han sido encargados de este trabajo”. Muchos dicen limitarse a dirigir los candidatos a los miembros del equipo de formación, o a los promotores vocacionales, o a los superiores de la circunscripción, haciendo apenas, en algún caso el discernimiento mínimo de salud, normalidad, familia.

1.3 Hay también quien afirma que "jamás admitiría un candidato porque la Orden ha perdido todo fundamento sólido y sólo está experimentando, y los experimentos se hacen con animales, no con hombres".

20.2 Nadie puede ser rechazado a priori

2.1 "Nadie puede ser rechazado, "todos han de ser admitidos”, "es que Dios llama a quien quiere", y “el mismo querer del candidato es ya de algún modo una señal del llamado de Dios". "Si alguno por inspiración divina viniere... sea benignamente recibido"... cita algún hermano, sin completar la cita con la exigencia de discernimiento por parte del ministro.

2.2 En casi todos los casos se mencionan condiciones mínimas de salud mental y física, así como el conocimiento de la familia del candidato. En los formadores encontramos más cuidado en las condiciones de ingreso.

2.3 Un grupo insiste en que al inicio basta en el candidato la buena voluntad, la recta intención y condiciones mínimas de normalidad: luego, en confrontación con la vida de la fraternidad, dentro del proceso formativo, será el candidato mismo el que hará su opción.

2.4 Un grupo pequeño señala el peligro, o el hecho, de rechazar a los candidatos que difieren de la media de la fraternidad, a los "especiales".

20.3 El seminario menor

3.1 Las respuestas están condicionadas por la existencia del Seminario menor: donde éste existe, se tiende a exigir las condiciones mínimas. Donde se reciben jóvenes mayores de 18 años se tiende a hacer exigente o muy exigente.

3.2 En el primer caso basta con reconocer la buena voluntad, la buena índole, conducta correcta, buena familia... lo demás lo irá haciendo el Seminario. En el segundo se pide militancia previa en la parroquia, pertenencia al JUFRA, a comunidades de base, ejercicio previo como delegados de la palabra, referencias, tiempo de convivencia, conocimiento fuerte del candidato...

20.4 Requisitos mínimos

4.1 Muchos responden de modo muy genérico: cuando hay vocación religiosa, cuando es apto, sin especificar elementos de juicio. Otros indican elementos funcionales externos: acepto a candidatos porque hay necesidad de sacerdotes, para poder atender al llamado de los obispos...

4.2 La gran mayoría de las respuestas que especifican criterios coinciden en exigir normalidad, buena familia, salud espiritual, psíquica y física, recta intención. Asimismo aparecen como criterios generales de rechazo los problemas familiares, el homosexualismo y las enfermedades psíquicas.

4.3 En algunas áreas aparecen muy frecuentemente la extrema miseria o la pobreza del candidato como contraindicación para la admisión, pues se sospecha la búsqueda de seguridad y el estudio gratuito: "los capuchinos no cobran". Para la gente de clase media o rica se teme en el candidato la alienación o fuga de la realidad. Este último hecho lo señalan especialmente algunos formandos en base a experiencias de convivencia con problemas de otros formandos. Algunos acotan que de hecho han salido muy buenos candidatos de ambientes muy marginales con problemas de alcoholismo, drogas y familia inexistente.

20.5 Motivos mas exigentes

5.1 Todas las circunscripciones se refieren, sin explicitar, a un proceso de integración diverso pero eficiente que garantiza la selección ulterior de los candidatos que son admitidos, inclusive con las condiciones mínimas.

5.2 En muchos casos se exige bastante más que lo mínimo: se insiste preferentemente en la capacidad para la vida fraterna, primer elemento de juicio: no es admitido el candidato que se relacione mal con los jóvenes de su edad, o que sea rechazado por el grupo donde actúa. También aparece la condición de que el candidato tenga capacidad de aprender, que equivale a la capacidad para convertirse.

5.3 No se admite fácilmente a los candidatos que se creen "geniales" y que no tienen nada que aprender de la Orden y de los hermanos, así como a los impositivos que quieren hacer siempre prevalecer su propia opinión. Se rechaza también a los pasivos que nada quieren de la vida. En algunos casos se teme admitir a los neo-conversos y a los de edad muy avanzada.

5.4 También se busca que el candidato sea "orante", con espíritu de oración, que procure servir más que ser servido, que tenga capacidad de renuncia y espíritu de sacrificio, amor al trabajo y a la vida dura, etc.

5.5 Sólo algunas respuestas indican condiciones de estudios previos, mientras que en algún caso se elimina expresamente esta condición por insistir prioritaria y exclusivamente en la vocación religioso franciscano.

20.6 El problema de la cultura

6.1 Apenas es aludido sino en el caso de los misioneros o de las circunscripciones que tienen hermanos no-nativos. Algunos protestan que no se hace discriminación por motivos de cultura, familia o índole social y económica: “no somos una elite". En algún caso se muestra sólo preocupación ante la posibilidad que de hecho se esté haciendo alguna discriminación. Pero las respuestas no han hincado el diente en la problemática típica del cuestionario: integración en y desde la cultura.

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EVALUACIÓN DE LOS FORMANDOS

Constantemente nos enfrentamos a la necesidad de evaluar los candidatos. Los valores traídos por ellos de un medio cultural no siempre son aceptados o entendidos. Es importante que los formadores estén atentos al modo como el pueblo juzga ciertos valores como: salud, amor, dinero, vida, muerte, etc., para entender mejor los formandos dado que estos mantienen, consciente o inconscientemente sus modelos culturales:

Señala cuáles son los valores del pueblo de tu región que mejor cualifican o descalifican un candidato para la vida franciscano-capuchina.

21.1 Un interrogante

1.1 En varios hermanos la pobreza o miseria anterior del candidato se constituye en un problema en el período de formación: "siendo el pueblo muy pobre, los seminaristas que antes eran pobres son muy exigentes en lo material”. Se ve que estos formandos estén buscando "un lugar al sol" o un medio para estudiar ante las deficiencias de la región. Para algunos hermanos es simplemente descalificador el atraso socio-cultural.

1.2 Esta premisa, frecuente en las respuestas aleja de hecho la vida franciscana en la mayoría del pueblo de nuestro continente y presenta un verdadero reto a nuestros modelos comunitarios y formativos. Alguno se pregunta cómo es posible que un hijo de Francisco tenga que descalificar a un candidato por el hecho de haber padecido la pobreza o sus efectos.

21.2 Un problema, la familia

2.1 La realidad de desintegración familiar en muchas regiones del continente es especial motivo de preocupación para los formadores, porque se constituye en la base de muchos problemas de los formandos. Para algunos la mejor garantía es una familia unida y bien formada. "La piedad del candidato viene de su propia familia y es él quien la trae al seminario".

21.3 Percepción popular y evaluación del candidato

3.1 "El pueblo sencillo tiene intuición bien clara respecto al candidato". Muchas respuestas apuntan a dar importancia al juicio de la gente con la cual trabaja o convive el candidato. Varios exigen que tenga un contacto normal y fluido con el pueblo, que guste trabajar con los pobres, que aprenda a mirar la realidad desde el mundo de los pobres. Uno. descalifica al candidato que gusta de relacionarse con gente importante.

21.4 Valores

4.1 En primer lugar: sencillez, simplicidad. Junto a estos valores aparece en la gran mayor(a de las respuestas: alegría, amistad, espontaneidad, cortesía, humildad, apertura a los demás, creatividad, amor a la libertad, deseos de independencia, compañerismo, generosidad, espíritu critico, sinceridad... Estos valores populares se los ve coherentes con el espíritu franciscano y frecuentemente presentes en los candidatos.

4.2 En relación más especifica con la obediencia: al joven de nuestro pueblo se ve muy pronto obligado a asumir responsabilidades y tiene espíritu de independencia, lo cual prepara una buena concepción franciscana de la obediencia. También se encuentra frecuentemente buen espíritu de servicio, ansias de superación y gran autenticidad. Más ambiguo seria el hecho de la sumisión a la autoridad paterna, que transferida a los superiores puede producir pasividad o rechazo.

4.3 En relación a la pobreza: las respuestas indican más bien las condiciones exigidas que las cualidades percibidas en los candidatos espíritu de pobreza, de trabajo, de desprendimiento.

4.4 En relación a la castidad: también los valores son requeridos y no se notan generalmente muy vivos en los candidatos: se pide equilibrio emocional, afectivo y sexual. Aparece este item como especial criterio de evaluación.

4.5 En relación a la fraternidad: se destaca el natural sentido comunitario de los jóvenes. Su ausencia o la imposibilidad de adquirir este espíritu es motivo principal para descalificar un candidato. Nuestros jóvenes son naturalmente fraternos, hospitalarios, solidarios, gustan de la compañía y de la amistad.

4.6 Pocos señalan la importancia en la evaluación de la integración a los trabajos parroquiales o de las comunidades de base y de deseo de servir a la Iglesia, como elementos de juicio.

4.7 Junto con la constatación de la simplicidad en la oración de los formandos, cosa que aportan desde la cultura propia, exigen que sean profundamente religiosos, con amor a la palabra de Dios, con fuerte motivación de fe, con vida de oración.

4.8 Uno señala como vital que el formando vaya integrando claramente los valores de nuestra espiritualidad franciscano-capuchina.

21.5 Antivalores

5.1 Se constata que desde el medio ambiente se da poco valor a la castidad, se la desprecia inclusive. El amor es una palabra ambigua, dado el ámbito de la prostitución, del concubinato, matrimonio civil, divorcio, en el cual se vive saturado. Se confunde amor con sentimentalismo. Se viene con actitudes machistas y desprecio a la mujer. Se constata frecuentemente problemas de homosexualismo. Este ámbito constituye uno de los principales motivos para despedir al formando.

5.2 También se ve que muchas veces existe en el pueblo una hipersensibilidad, que hace dificultosa la corrección (¿dialéctica del oprimido-opresor?). Así como ciertas actitudes de protesta tipo hippie,  inconducentes e infantiles. En ciertos medios de gran capital cierta actitud “sobradora", de superioridad, que mira a los demás por arriba del hombro.  También se ve, desde el medio ambiente, cierta propensión al  autoritarismo y a la intransigencia.

 5.3 Muchos jóvenes que antes de entrar se autofinanciaban con su trabajo encuentran dificultades en la vida común. Se constata también una supervaloración del dinero, el consumismo, el aburguesamiento, la vida cómoda. En alguna región el ser religioso es aún privilegio social y se ve que a veces la gente más pobre antes de entrar en la Orden, luego se convierte en la más exigente en lo material.

5.4 Se nota en algunas regiones una actitud acrítica y apolítica de los formandos pero con sentido social y amor a los pobres, cosa que haría al formando incapaz de asumir plenamente el plan liberador de Dios. Estos miran al proceso desde el punto de vista del sistema y no desde el de los pobres. En otras regiones, al contrario, de distinta situación eclesial y social, se ve el peligro de la politización, y se considera una contraindicación la "afición a la política".

5.5 Se ve con preocupación la resultante de situaciones ambientales como el nomadismo, que produce horror a lo estable, incapacidad de tomar decisiones estables. Por eso, en algún lugar, se teme que el joven, ante los constantes cambios sociales esté casi incapacitado de tomar opciones permanentes.

5.6 También es interesante la apreciación de que influye en los formandos el poco valor de la vida (asesinados, miseria, tortura, prisión, inseguridad). Esto puede producir cierta "flojera": un ¿para qué? ante todo esfuerzo continuado.

5.7 Se nota que los formandos vienen con poco espíritu de fe, falta de base religiosa, superficialidad de la vida cristiana, cierta privatización, (fe individualista). Cierta piedad no cristológica, más bien "santera". Oración alienada y muy sentimental. En algunas regiones se constata un cristianismo poco comprometido.

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MEDIO AMBIENTE DE LOS CANDIDATOS Y POBREZA

Cuando se acerca un joven a pedir el impreso a la Orden:

¿ Cómo percibes (de acuerdo a tu experiencia, y dado que tienes otros modelos culturales) la visión que tiene el candidato de la pobreza en la vida franciscana?

A los efectos de una mejor comprensión de las respuestas hemos dividido éstas en diversos puntos, incluyendo: formandos, formadores, no-formadores, y ministros provinciales.

22.1 Formandos

1.1 La primera idea de pobreza que tienen los candidatos al entrar es de pobreza radical a ejemplo de S. Francisco. Provenientes de un mundo capitalista, no entienden mucho de pobreza espiritual, enclaustramiento, mortificación, sino que tienen una idea de despojo total. De ahí que esa visión ideal de pobreza queda modificada luego por la realidad. Los candidatos ven a los religiosos alejados de S. Francisco porque se preocupan del día de mañana y viven un sistema de absoluta seguridad. Para los candidatos es pobre aquel religioso que ellos conocieron en uno u otro lugar por su testimonio aislado, pero los religiosos en general no son pobres.

1.2 En algunas casas es difícil encontrar signos de pobreza, en otras no existen. Todos conocen a los capuchinos, pero por su modo de vida ninguno sabe que ellos tienen voto de pobreza. Los candidatos proceden de familias pobres e inicialmente se contentan con lo necesario, y entienden la pobreza como falta de bienes materiales. Muchos no entendiendo el verdadero sentido de la pobreza y encontrando en el convento un medio más elevado que el suyo, se dejan llevar por la corriente de bienestar que allí encuentran. Otros van al convento porque los religiosos son ricos. "La pobreza espiritual de que hablamos es una manera de ocultar la vergüenza que tenemos de nuestras riquezas”'.

1.3 Quedó claro que por el hecho de ofrecer el Seminario más condiciones de promoción que la propia familia, muchos desde el principio pierden la conciencia del carácter simple y pobre del hermano menor, acabando en el orgullo, la vanidad o la arrogancia.

22.2 Formadores

2.1 La pobreza depende de qué libros, de qué fraternidades o hermanos conoció el candidato antes de entrar y de la base cultural de donde procede. "si el joven ha Leído alguna vida de S. Francisco, nos preguntará ciertamente: ¿por qué ustedes no viven como S. Francisco?”.

2.2 La pobreza se manifiesta en la sensibilidad y en la solidaridad con los pobres. No nos ven como pobres porque tenemos más seguridad económica que ellos mismos en sus familias. ¿Cómo pueden vernos pobres viendo casas enormes, coches, propiedades, etc.? Quien viene de medios pobres nos ve acomodados y aburguesados. Quien viene de medios con suficiencia económica ve en los hermanos falta de criterio en el empleo de dinero y en el uso de las cosas. Se nota la pobreza del candidato por su desprendimiento de las cosas al servicio del prójimo. Dice un hermano: "No recuerdo que algún candidato haya venido a nosotros atraído por nuestra pobreza”. Es pobre cuando manifiesta sinceridad y recta intención. El amor al trabajo y la apertura al otro. "Creo que en esta región los candidatos no tienen una visión de la pobreza franciscana. Son pobres, más pobres que los hermanos. Siendo pobres, ven en los frailes, un “manirroto".

22.3 Hermanos no formadores

3.1 El candidato manifiesta pobreza por su capacidad de servicio y por la actitud gratuita en favor de los hermanos en las cosas pequeñas. "El pueblo necesita ver en el capuchino un San Francisco de Asís, de hábito y sandalias" afirma un hermano. A veces vienen a nosotros por la pobreza de San Francisco, otras por nuestra riqueza. Un hermano extranjero afirma sentir siempre vergüenza al preguntarse sobre este tema, y que una vez llegó a él un joven y le dijo: "padre, no necesito lo que usted tiene. ¿Cree usted que como extranjero necesita de todo eso?" ¿”Los que perseveran piensan que esto es vivir la pobreza: "comida superabundante, remedios carísimos, vestuario moderno, cuidados médicos esmerados, etc...". La forma de vida del candidato muestra lo que él entiende por pobreza. Todavía nuestra vida franciscana tiene marcas europeas que no corresponden a la pobreza, pues no ofrecen al candidato una visión de las necesidades pastorales, en las que está inserta la propia comunidad.

Varios respondieron que el candidato no tiene noción de pobreza; otros que la pregunta no se aplica a ellos, otros todavía, que esto es responsabilidad del equipo de formación. Algunos dijeron que es común en el candidato una visión superficial y que muchos candidatos dejaron lo que tenían en las esperanza del "céntuplo"... Vemos su pobreza por la aceptación o rechazo a la fraternidad. Ni siquiera los frailes saben lo que es pobreza.

22.4 Ministros provinciales

4.1 El candidato es recibido para conocer algo sobre la pobreza franciscana. El pueblo tiene una idea errónea de la riqueza del hermano, no entiende “tener todo y ser pobre". De modo general tiene una visión romántica de la pobreza. Todo lo que tenemos está para ayudar al otro. Cuando se presenta el modelo de Francisco, la Orden despierta curiosidad. En el momento de entrar el candidato tiene una visión oscura de la pobreza de la vida franciscana. La conciencia que tenemos del desprendimiento, ayuda, servicio y renuncia son también una forma de ser pobre. Casi todos. al entrar al seminario. suben de nivel.

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CASTIDAD Y MEDIO AMBIENTE DE LOS POSIBLES CANDIDATOS

Pensando en el medio ambiente del cual proceden los jóvenes que se acercan a ti o a tu fraternidad local pidiendo para entrar en la Orden.

¿Cuáles son los principales problemas en el campo de la afectividad, que tienen relación con la castidad consagrada?.

23.1 En la sociedad

1.1 Los formandos están saturados por la comercialización de la mujer en la propaganda y en los medios de comunicación, agravando el problema de la prostitución. La formación sexual deformada, en la sociedad de consumo lleva al libertinaje. En algunas regiones, los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa son afectados por el homosexualismo, el cual, aliado al ambiente cargado de tensiones en las familias, impide una mejor apreciación de la vida celibataria. El pansexualismo del ambiente, con todas sus consecuencias, crea problemas serios en la educación infantil. Para completar este cuadro los hermanos anotan que la independencia emocional, el aislamiento y la fuga, problematizan la formación afectiva y sexual de los candidatos. Un hermano de Santo Domingo observó que los jóvenes de su región, por casarse muy joven, tienen experiencia bastante pobre de la amistad entre los grupos y entre los sexos.

23.2 En la familia

2.1 .El diálogo con las personas de otro sexo es de alto valor para la autoformación del candidato. La inmadurez y los problemas conyugales en la familia, la falta de información sobre el tema, las presiones de la propaganda, el machismo, son factores que deforman la afectividad. Además la formación religiosa de las familias es deficiente. Las carencias afectivas vividas en la familia se agravan aún más cuando el seminario es cerrado o no se proporciona ocasión para despertar o dar continuidad a la educación afectiva. La eclosión de disturbios afectivos, retama en el seminario connotaciones más serias. Por las respuestas recogidas en algunas regiones el pueblo no cree que el sacerdote viva la castidad y los propios padres encaminan sus hijos hacia el prostíbulo. Los preconceptos que marcan la familia en su evolución histórica y el mal ejemplo de algunos frailes, en muchos lugares contribuyen negativamente para la formación de mayor sensibilidad de conciencia en términos de celibato y castidad.

23.4 En la casa de formación

3.1 Se siente la necesidad de orientación más segura y más abierta en el campo de la afectividad. Se debe incentivar en el joven el amor a la vida y a la autenticidad para que no vea el celibato como una castración. La afectividad debe ser liberada de la dependencia enfermiza de otros, dentro y fuera de la fraternidad. Problemas de este tipo, la conciencia moralmente mal formada en relación al pecado, y la dificultad de comprender el celibato, son dificultades frecuentemente presentes en los candidatos al sacerdocio. También son frecuentes los candidatos que buscan la vida religiosa como fuga de su ambiente, o por no conseguir superara sus problemas psíquicos.

3.2 Elencamos todavía otros tipos de problemas que dificultan la vivencia tranquila de la sexualidad y la maduración afectiva en los candidatos: falta de calor humano en las fraternidades; ausencia de valores definidos; bloqueo y represión sexual; falta de franqueza en el tratamiento del asunto; disturbios de la personalidad que llevan compensaciones; miedo a la orientación; falta de acompañamiento; apego a la familia; indecisión del candidato; formación de facciones dentro de la fraternidad.

3.3 Muchos problemas de orden afectivo y sexual, los traen los candidatos de la familia, de la falta de preparación de los padres para educar a sus hijos y de la propaganda erótica que invade la sociedad llevando a los jóvenes a experiencias sexuales precoces. Para algunos en el propio seminario y entre el clero existen modos de pensar perjudiciales al equilibrio y a la integración armónica del sexo en la vida religiosa.

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MEDIO AMBIENTE DE LOS POSIBLES CANDIDATOS Y OBEDIENCIA

¿Cómo sienten los jóvenes que se acercan a ti con aspiraciones vocacionales los valores de libertad y dependencia en relación a la obediencia en la vida religiosa?.

24.1 Familia y factor cultural

1.1 “Somos un pueblo a quien nada ni nadie manda". Se piensa que los religiosos viven totalmente subordinados, haciendo de la obediencia un impedimento para la libertad, cuando de hecho el problema es mucho más cultural, resultante del medio del cual se proviene. A veces exigiendo más libertad, se piensa en términos de libertinaje. Según algunos, "la dependencia es humillante, y la obediencia es un concepto de otros tiempos”, y lo cual, para el joven que se preocupa en la propia realización, sirve de obstáculo, costándole mucho la obediencia caritativa y gratuita. Donde, en las familias, hay clima de mucha libertad, la falta de conceptos claros sobre la obediencia franciscana, ha llevado muchos jóvenes al clero secular.

1.2 Según otros, los jóvenes desean un mínimum de disciplina y no tienen noción exacta de lo que sea obediencia y obedecer. Obedecen más fácilmente y comprenden mejor la obediencia los que son más libres. Existe un serio problema en relación al voto de obediencia cuando los padres adoptaron en la educación posiciones extremas de autoritarismo y demasiada liberalidad. Como en la familia obedecían sólo aquello que gustaban, en el seminario hacen los mismo, confundiendo libertad con autonomía.

24.2 En las casas de formación

2.1 La obediencia es problema no sólo para los candidatos, sino también para los que ya son profesos, especialmente cuando se presenta erróneamente el binomio obediencia-superiores. Se tiene mucha sensibilidad, especialmente de parte de los candidatos, para que sean respetados los que se consideran derechos divinos en la persona. En vista de esto cualquier obediencia impuesta autoritariamente es rechazada espontáneamente, siendo por lo tanto cada vez más valorizada la obediencia dialogada. Pero, a pesar de todo, la obediencia siempre es un sacrificio para el joven. Se debe, pues, llevarlos a participar de las responsabilidades, lo que les ayudaría a percibir el sentido de la sujeción. Con frecuencia se sorprenden cuando la obediencia les es presentada como forma de realización personal.

2.2 Al comienzo los candidatos obedecen porque no tienen muchos conceptos claros sobre la obediencia, pensando que obedecer es colocarse en las manos del superior, vivenciando formas poco criticas de obediencia (obediencia ciega). Hubo quien dijo que la “obediencia quedó para los menos inteligentes, que no saben camuflar las órdenes del superior". El mal ejemplo, las intrigas y las murmuraciones de los hermanos contra los superiores son un contratestimonio para los candidatos, que ya enfrentan cierta dificultad por no haber recibido en la familia la vida participada. Siempre es más fácil obedecer cuando las fraternidades corresponden a la vida de la familia. Cuando éstas presentan mayor capacidad educativa la obediencia de los candidatos es más responsable y más critica.

2.3 En último análisis el factor cultural es un elemento para ser tenido muy en cuenta en la educación para la obediencia. El que tiene padres autoritarios sólo obedece a un superior autoritario. Donde hubo una educación más libre, se obedece sin mayores problemas, aún en forma dialogada y racional.

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ORACIÓN Y CULTURA DE LOS POSIBLES CANDIDATOS

Los jóvenes que tienen inquietudes vocacionales y con los cuales tratas, ¿sienten diferencia entre la oración a la cual están acostumbrados y la que observan en tu fraternidad local?.

25.1 En la familia

1.1 Los hermanos que respondieron a esta encuesta se dividen en varias opiniones. Para algunos el joven raramente reza, hasta siente indiferencia hacia la oración, dependiendo mucho del valor que se da al hecho religioso en el ambiente de donde procede.- La vida de oración en la familia es nula, dice un hermano, y es en el seminario donde el joven aprende a rezar. Fuera del rosario y de la misa, no hay oración en familia.

1.2 Otros dijeron que la oración del joven es profunda, pero encarnada en la realidad, más que la nuestra, espontánea y llevando a la persona a la conversión. Tal vez por eso sienten dificultad en entender nuestra oración poco creativa. Es una oración muy diferente de la practicada en nuestros ambientes.

1.3 Además de esto el joven no está acostumbrado a la oración mental, personal y comunitaria, que es demasiado para él, habituado como está, a la oración más comprometida de su familia como parte del pueblo de Dios. Nuestra oración es para él estéril y estereotipada. Una respuesta afirma que la oración de los jóvenes es poética y sentimental. Pocos rezan lo que aprendieron siendo niños.

25.2 A la entrada al seminario

2.1 Los que vienen de movimientos jóvenes perciben que nuestra oración es formal, estructurada y vacía de afectividad. Al principio nuestra oración tienen para ellos sabor de novedad, vieron en nosotros hombres de oración, pero la realidad es otra. Encuentran que en el seminario se reza mucho, pero luego se dan cuenta de que en casa rezaban más. Condenan la división cronológica de los tiempos de oración. Extrañan porque rezan en libros difíciles cuyo sentido no comprenden, especialmente la recitación del salterio, en el que muchos salmos tienen un sentido negativo. La frecuencia, el estilo y el contenido de la oración en el seminario es muy diferente de la que se hacia en casa. Una respuesta dice que los candidatos se integran bien porque la oración en su fraternidad es espontánea y libre.

25.3 En el seminario

3.1 No mucho después de haber entrado el joven se decepciona porque ve nuestra oración desligada de la realidad y sin vida, legalista, abstracta, además de ser reducida en las casas de formación. Sintiendo un cierto vacío en el seminario siente disgusto de la fraternidad, huyendo hacia el apostolado, con grupos de jóvenes, especialmente con “chiquillas “.

3.2 El Seminario debería ser un lugar que favoreciese la vida familiar por la oración, por el testimonio del hermano como hombre de oración. Faltan modelos en nuestras fraternidades. El breviario no comprendido atrapa en vez de ayudar. Oración y fraternidad deben andar juntas, y nosotros no vivimos aquello que rezamos. Vaciamos nuestra oración de su dimensión interior, cuando es así que el joven podría encontrar en nuestro espíritu de oración los elementos para superar su crisis.

3.3 La mayoría de los hermanos llama la atención sobre la gran diferencia que existe entre nuestra oración y la de la familia, por ser ésta más auténtica, concreta y personal.

3.4 Una minoría encuentra que no hay diferencia cuando los jóvenes antes de entrar formaban parte de algún grupo de reflexión, (TLC, JUFRA, etc.). Causa sorpresa la afirmación de algunos hermanos de edad que dicen que nunca vieron diferencia y que la pregunta les resultó una novedad. Pocos afirman que en sus comunidades renovaron la vida de oración, y que los hermanos son auténticos hombres de oración.

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INTEGRACIÓN AL PROCESO FORMATIVO

Puesto que tú tienes que saber orientar a los jóvenes que se acercan a ti pidiendo entrar en la Orden, ¿te consideras inserto en el trabajo de formación de tu circunscripción?.

26.1 Conciencia

1.1 La gran mayoría, cerca del 80% de los que no son formadores, por tarea especifica, ni formandos, se considera de alguna forma integrada en el proceso formativo. Algunos distinguen el hecho de no estar directamente en el trabajo de formación de los candidatos, pero se sienten ligados de muchos modos: ya recibiendo bien y con alegría a los que se presentan, dando testimonio de vida, ya orientado y manteniendo contacto con los que tienen algún deseo de ser religiosos. El testimonio de vida, la oración, la predicación, fueron los medios más nombrados: "Todos somos formadores, por el ejemplo y por nuestras palabras".

1.2 Algunos declaran que antes no se interesaban en la formación, así tuvieran conciencia de que esto nos incumbe a todos, pero ahora no dejan la tarea sólo a los "encargados". También se preocupan, se informan, leen y trabajan de hecho en la formación. Algunos visitan a los formandos. Hay quien recibe a los jóvenes en su casa parroquial para la reflexión y orientación, mientras otros animan clubes vocacionales. Uno se animó a afirmar que el carisma franciscano atrae realmente a los jóvenes. Otro se volcó más hacia su vocación desde que se interesó más a las vocaciones.

1.3 Aún los mismos formandos, en su totalidad, se juzgan responsables como formadores de otros, y sienten alegría en hablar de su vocación. Algunos den charlas vocacionales y tienen experiencia de cómo muchas veces los posibles candidatos prefieren hablar con los formandos sobre cómo es la vida franciscana.

1.4 Los superiores mayores son todos prácticamente conscientes de que son los principales comprometidos en el proceso de la formación. Los hermanos que afirman no estar insertos, sienten por no estarlo; aunque den motivos de conciencia (por no estar acordes con la actual formación), o de imposibilidad externa. Esto revela que el hecho de estar desligado no da tranquilidad, pero hay hermanos que esperarían ser convidados e invitados y sienten por no ser llamados a reuniones, etc.

1.5 Diversos hermanos juzgan que es peligroso un proceso de propaganda artificial, proselitista, y prefieren dejar que las cosas sucedan más espontáneamente, siendo as( que si los religiosos y las fraternidades lo merecen, tendrán seguidores. Cuando alguien se presenta espontáneamente, entonces lo orienta.

1.6 Entre la minoría que no se siente inserta, los principales motivos son:

1.7 Dificultad de ver mejor la formación por falta de un plan de formación, porque en conciencia ve la formación muy confusa y contraria a sus convicciones. Algunos porque la encuentran demasiado secularizada y otros porque hallan que no es suficientemente radical y actualizada.

1.8 En una región se nota una preocupación colectiva por falta de proceso formativo, pues no juzgaban que el lugar pudiese ser fuente de vocaciones. En otra región los centros vocacionales están demasiado y conscientemente desligados de los otros hermanos y de sus trabajos.

1.9 “Un miembro de una fraternidad se siente fuera por causa de la misma fraternidad que no es acogedora, no tiene paciencia ni tolerancia.

1.10 Hay hermanos que a pesar de sus trabajos pastorales esperan tener más tiempo para poder dedicarse a los jóvenes que son posibles candidatos. Algunos ya comenzaron aceptando con alegría y provecho a los formandos para un tiempo de experiencia en sus casas parroquiales y fraternidades.

1.11 Fueron tenidas en consideración, de modo especial, los testimonios de hermanos no específicamente formadores.

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PROCESO FORMATIVO Y FORMACIÓN DE LA AFECTIVIDAD

Dadas las condiciones con las cuales ingresan los candidatos a la casa de formación, ¿cuáles son los medios usados para procurar al formando una madurez afectiva que haga posible la castidad consagrada?.

1.1 Da la impresión de que algunas respuestas son demasiado teóricas y generales; estarían expresando un deber ser que una realidad. Algunos casos aislados expresan una realidad o una actitud negativa: “Aquí no tenemos aptos para esto”. “No tenemos condiciones para formar jóvenes en nuestra situación actual, necesitamos ser honestos y reconocerlo". Unos pocos evaden la pregunta: "No he estudiado sistemáticamente este problema”. Teniendo en cuenta que son formadores los que responden, es lamentable esa actitud ante un tema tan decisivo. En la inmensa mayor(a de las respuestas hay una gran coincidencia. Los medios empleados que más aparecen son los siguientes, en este mismo orden:

1)          Ambiente fraterno, franco y acogedor;

2)          trato normal con personas de otro sexo;

3)          información y formación sobre el tema;

4)          centrar en la propia afectividad.

27.2 Ambiente fraterno, franco y acogedor

2.1 Casi todos coinciden en la absoluta necesidad de este ambiente de apertura, confianza y diálogo, en el que se pueda exponer los propios problemas. En algunos lugares se dialoga y autoestudia sobre el particular, mediante la promoción y corrección fraternas. Se ve necesidad de plantear las dificultades afectivas a la fraternidad o al menos a alguno de los formadores. Es necesario el acompañamiento del candidato en su proceso de maduración, con libertad, franqueza y cariño. Es útil la formación de pequeños grupos ya en el postulando, para que el joven conviva y se comunique. Hay que ayudar al joven a liberarse de sus complejos y a sanar sus carencias afectivas. Su subraya la presencia amiga del formador. Finalmente se mantiene bien clara la posibilidad del candidato a una opción diferente.

27.3 Trato normal con personas de otro sexo

3.1 La mitad de las respuestas aluden a la necesidad de un trato normal con personas, especialmente jóvenes, de otro sexo: normalidad en toda etapa de la formación y de la vida, asumiendo las dificultades y peligros que esto pueda traer. Favorecer encuentros formativos mixtos, sea a nivel espiritual, apostólico, deportivo, en un clima de amistad (favorece el equilibrio y la nobleza de sentimiento). Colocar al candidato en situación en que pueda experimentar su afectividad con normalidad, por ejemplo en el compromiso apostólico. Favorecer la participación en fiestas populares, la práctica del deporte, la presencia femenina en nuestras casas, la presencia femenina en el cuadro de educadores, o mejor, la participación en escuelas mixtas. Finalmente los contactos frecuentes con las propias familias y con grupos de jóvenes de ambos sexos.

27.4 Información y formación sobre el tema

4.1 Reflexión sobre la sexualidad, afectividad, castidad en el Reino, etc. En varias respuestas se lamenta la ausencia de una formación específica, sistemática. En el curso integrado de filosofía-teología de San Pablo hay algunas unidades que versan sobre el tema: "Conocimiento teórico del proceso psicológico de la maduración de la persona'. “Semanas intensivas de formación psicológica". Mostrar el valor positivo de la castidad como don de si, si bien lleva consigo renuncias. En algunos casos se precisa un tratamiento técnico, médico o psiquiátrico. Todo esto tiene como finalidad el autoconocimiento para asumir plenamente la sexualidad.

27.5 Centrar en Cristo la propia afectividad

5.1 Oración y castidad deben ir íntimamente unidas, ambas como expresión del amor. Relacionamiento afectivo con Cristo. Ascesis exigida por el amor y como factor de crecimiento personal. Alguna respuesta aislada habla de renuncia o ascesis por imposición.

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PROCESO FORMATIVO Y FORMACIÓN PARA LA POBREZA

Dada la estructura actual de tu circunscripción y de las casas de formación, confrontadas en el medio del cual provienen los candidatos:

¿ Cómo son formados éstos en la pobreza franciscana?.

28.1 Introducción

1.1 En casi todas las respuestas aflora la complejidad del tema y un reconocimiento tácito: "No somos pobres”, “queda mucho camino por recorrer". En unos pocos casos la respuesta es negativa y pesimista "no existen condiciones concretas para formar a los candidatos en la pobreza franciscano n. “No falta nada, y cada vez se vuelven más exigentes". Pero la mayoría de las respuestas son más esperanzadoras. Se mira a Francisco y se hacen empeños serios, junto con los jóvenes, en adaptar a nuestras circunstancias la aventura que él vivió.

1.2 Aparecen interrogantes muy serios sobre la vivencia y la formación en la pobreza. Existe en general un status de vida muy lejano al del pueblo. Se habla de que no falta nada, de espíritu burgués. Muchos jóvenes vienen de familias pobres; su entrada en la Orden es una promoción: Dejan de ser pobres, y a veces ni siquiera saben de dónde provienen las cosas. Todos están de acuerdo en que la pobreza y la minoridad están a la base de la vida franciscana, pero, ¿cuál es la vivencia? Varias respuestas afirman que los candidatos no encuentran personas que han optado claramente por la pobreza. Hay inquietud, pero no siempre se logra canalizarla. Aparece también otro enfoque: Pobreza no es miseria; se busca la promoción a todo nivel, y se preguntan “¿cómo darle un sentido evangélico”'.

28.2 Compartir

2.1 Se coloca al primer medio de formación en la pobreza, en esta línea del compartir: ante todo dentro de la fraternidad. No reservarse nada: dinero, instrumentos, tiempo, cualidades, ...; Y con los de afuera, sobre todo con los más pobres: casas abiertas, salones y patios a disposición, evitando el aislamiento excesivo, aceptando las molestias del compartir.

2.2 Compartir la economía y asumirla todos los integrantes de la casa de formación. Compartir los trabajos domésticos. Poner en común nuestras ideas y experiencias de pobreza. Buscando nuevos caminos, cuestionándose comunitariamente sobre la pobreza. Importancia de la pobreza interior, que debe marcar nuestras relaciones. Disponibilidad, aún en las cosas pequeñas. Descubrir y valorar los dones que Dios nos ha dado, para ponerlos al servicio de los demás, y no considerados como ventajas personales.

28.3 Trabajo

3.1 Ayudar a descubrir el valor del trabajo, apreciarlo y ejercerlo, sobre todo el trabajo manual. En un lugar se contempla el aprendizaje de un trabajo manual, aún en el caso de los clérigos. Insistir en nuestro carácter de obreros; obreros del estudio, de la oración, etc. Dos circunscripciones afirman que los candidatos y formandos trabajan para pagar sus estudios, al menos en parte.

28.4 Inserción en el pueblo

4.1 Varios constatan que faltan estímulos concretos para vivir la pobreza: viviendo entre los pobres aprendemos a serio. Necesitamos inserción en el mundo de los pobres para asumir su vida y darle un sentido evangélico: algunos tienen experiencias intensas en medio de los campesinos, marginados y obreros. Las casas grandes fácilmente favorecen el anonimato” y la irresponsabilidad, por eso se quieren casas pequeñas, lo más semejantes posibles al medio ambiente, no sólo en el edificio, también en el tipo de vida. Estudiar en Institutos populares, como hacen los pobres.

28.5 Uso pobre

5.1 Cuidado de las cosas de la casa. En algunos lugares cada hermano recibe una pequeña cantidad de dinero semanal, que debe administrarla “ con sentido de pobreza y responsabilidad. Evitar todo paternalismo, experimentando lo que valen las cosas. Superar el consumismo, siendo felices con lo poco ("y no queríamos tener más”). Vida sencilla que debe reflejarse en el vestido, alimentación, etc., a la manera de los pobres, sin crearse necesidades. Confrontar nuestro nivel de vida con el de nuestras familias y vecinos. Ayudar a crear libertad de espíritu frente a todo tipo de riqueza.

 28.6 Referencia constante a la persona de Cristo

 6.1 Estudio de la pobreza en Francisco: formación teórica y vivencial que haga posible captar el sentido de la pobreza evangélica. Aceptar con espíritu de pobreza los propios limites y pecados. Confrontar lo que somos y lo que debemos ser en este aspecto de la pobreza.

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PROCESO FORMATIVO Y FORMACIÓN PARA LA OBEDIENCIA

¿Cuáles son los problemas y cuáles las soluciones ante la formación para obediencia, confrontada con el sentido de libertad y dependencia con los que viene el candidato?.

 29.1 Problemas

 1.1 Falso sentido de la obediencia que algunos jóvenes traen de la familia o del seminario menor, como si ésa fuera ante todo y únicamente cumplir órdenes. Individualismo, competencia y ansias de sobresalir, que están a la base del juego capitalista de nuestra sociedad. Sumisión despersonalizadora, sin critica, dependencia excesiva. Falta de comunicación y de búsqueda comunitaria de la voluntad de Dios. Falso concepto de libertad: hacer lo que me da la gana, y apego a los valores subyacentes que condicionan el comportamiento. Hipersensibilidad y susceptibilidad que obstaculizan la comunicación fraterna. Paternalismo que suele ir acompañado de autoritarismo. Dificultad de encontrar equilibrio entre el respeto a la libertad personal y la entrega a la comunidad, con todas las exigencias y renuncias que trae consigo. Difícil equilibrio entre la máxima participación de todos, y las decisiones rápidas y la división del trabajo. Falta de madurez humana para poder hacer oblación de si.

29.2 Soluciones

2.1 Ayudar a descubrir y a encarnar la obediencia de Cristo, como Francisco, obediencia que libera y realiza. Diálogo comunitario: en esta línea del diálogo apuntan casi todas las respuestas. La obediencia está exigida por el amor. De ahí también la obediencia caritativa: estar pendiente maternalmente de cada hermano; someterse a todos y a cada uno de ellos.

2.2 Educar en corresponsabilidad, de una manera concreta, a través de la participación directa en la planificación, revisión y evaluación de la fraternidad de formación. Importancia decisiva del Capitulo local, promoción y corrección fraterna, búsqueda comunitaria de la voluntad de Dios.

2.3 Ayudar a leer lo que Dios pide a través de la propia historia y en los signos de los tiempos. Ayudar a crecer en una obediencia creativa y responsable, que lleva consigo: asumir y desarrollar tareas, tomar iniciativas y seguir la propia conciencia debidamente esclarecida. Ayudar a comprender y vivir el sentido oblativo de la obediencia: estar dispuesto a renunciar a si mismo y a las legitimas libertades para atender exigencias comunitarias. Los escritos de S. Francisco y su ejemplo pueden motivar en esta línea. Dar amplia libertad a los jóvenes, motivándoles a la responsabilidad con ellos mismos, y con los hermanos. Si algunos son demasiado dependientes, hay que estimularlos a que ellos mismos tomen iniciativas. Confiar en la responsabilidad del candidato, tener paciencia y serenidad con sus deficiencias, ser franco con ellos, mínimo de órdenes rígidas, las indispensables para que haya creatividad y cada uno crezca en responsabilidad. Se cometerán errores. El formador debe estar siempre atento para animar, orientar, como hermano y amigo.

2.4 Vivir en pequeñas comunidades para fomentar la sensibilidad y comunicación fraterna. Fomentar en la fraternidad un clima de igualdad. El ambiente militar en que vivimos hace que los jóvenes tengan fobia a toda opresión y autoritarismo. Confrontar los valores subyacentes que dirigen la propia vida con los valores propios franciscanos. Confrontar la realización personal dentro de un modelo individualista con la realización personal en un modelo fraterno.

2.5 El diálogo y el Capitulo local son los grandes formadores de una obediencia religiosa activa y responsable. Esta convicción, junto con el sentido de proceso, está a la base de casi todas las respuestas.

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PROCESO FORMATIVO Y FORMACIÓN PARA LA ORACIÓN

¿Cómo entran el respeto y la integración de los modelos populares en la formación de los jóvenes para la oración?.

30.1 Respeto e integración

1.1 En casi todas las respuestas se afirma que asiste respeto e integración. Incluso se afirma que resulta fácil, ya que los jóvenes traen consigo esos modelos populares, aprendidos en la familia o en la comunidad parroquial. Hay interés en asumir y potenciar esos modelos populares. Para ello se emplean diversos medios:

1.2 Orar con el pueblo, así aprendemos a orar con sencillez. Se participa en peregrinaciones, fiestas patronales, aguinaldos, entronizaciones, mes de María, rosario, vía crucis, vigilias, etc. Se participa en grupos de oración, sobre todo con jóvenes. Se ora con los que llegan a la casa y con los que trabajan con los formandos.

1.3 Estudio de la religiosidad popular, con sus valores y limites, ayudando a descubrir los valores evangélicos presentes en los modelos populares.

1.4 Partir de la experiencia de Dios y de oración que tienen los jóvenes, y apoyar el proceso adaptado a cada persona, paso a paso... tener muy en cuenta incluso las oraciones maternas y costumbres del hogar.

1.5 En varios lugares un hermano, joven o profeso, prepara libremente la oración semanal, con amplia libertad, para integrar sus propios modelos de oración en la fraternidad.

1.6 Se promueven expresiones diversificadas y libres de oración, ayudando a descubrir el sentido litúrgico que tiene nuestra vida, y todo el cosmos.

1.7 Se descubre que el valor de esos modelos populares de oración no está tanto en sus fórmulas, a veces rutinarias, sino en la fe y en unción con que se hacen.

1.8 Lo importante es que el joven, teniendo en cuenta su experiencia de oración, y la profundización en la fe, vaya avanzando en una oración sencilla, que marque su vida entera, y no quede encerrada en unos tiempos fijos.

1.9 Interesa confrontar la propia vida de fe y oración con la vida de fe y oración de los papás, familiares, vecinos, etc. Lo que choca a los jóvenes no son tanto los modelos populares de oración, sino expresiones de algunos teólogos que no parten de la experiencia y siembran la duda.

30.2 Solo en teoría '

2.1 Unas pocas respuestas afirman que en teoría se acercan los modelos populares de oración; se respetan; pero no se hace nada, o muy poco, para integrarlos en la propia oración. Los candidatos, pasan bruscamente, de una oración simple, la de sus ambientes populares, a una oración más elaborada y aséptica, de nuestras fraternidades.

30.3 Modelos eclesiales

3.1 una respuesta hace alusión a la dificultad de la aceptación gradual y progresiva de los modelos eclesiales y oficiales de oración.

3.2 Ahí está precisamente el desafío: ¿cómo integrar toda esa riqueza, y vitalidad, que trae el joven, con la tradición, no menos rica, que nos presenta la Iglesia y la Orden.

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RELACIÓN FORMADORES FORMADOS

Teniendo en cuenta la diferencia de edad y función, sino también toda la problemática cultural que estamos levantando: ¿ Cómo es en la actualidad la relación formadores - formandos?.

31.1 Muy buena relación, límites y condiciones

1.1 Hay concordancia prácticamente total en afirmar que la relación es buena. Muchos formadores y formandos afirman que últimamente mejoró mucho: Destacan las cualidades personales de fraternidad, amistad, igualdad, compañerismo, sobre las diferencias de función. Hay una tendencia general, también entre formados y formandos a relacionar el mejoramiento con "más flexibilidad, libertad, posibilidad de experiencias, aumento de confianza y diálogo" lo que indicaría que entienden por "mejores relaciones" una mayor libertad de expresión personal y fraterna.

1.2 Hay conciencia pacífica de que también el formador es un formando, y por lo tanto, son compañeros de camino, en el. cual el formador es un hermano más experimentado. En el mismo sentido, algunos ven como muy positivo un modo de educar sin esquemas preestablecidos, con búsquedas y consultas, etc... Mientras que alguno ve en ello inseguridad y señal de decadencia.

1.3 Los formandos generalmente se juzgan capaces de buscar formas nuevas de vida religiosa, mejor adaptadas a nuestros tiempos, y algunos, en una región, piden confianza a los formadores. Los formadores demuestran generalmente menos optimismo, y llegan a afirmar que la relación es buena, pero preguntándose si tal cosa no ocurre como acomodación o concesiones. Algunos formadores se quejan de improvisación. Uno encuentra que persisten imposiciones. Otro se preocupa ante el complejo de inferioridad cultural de los educandos.

1.4 La libertad responsable es la tónica de las buenas relaciones; ésta exige cuestionamiento, evaluación, tolerancia, unidad en objetivos fundamentales de la vida comunitaria religiosa, atención, autocontrol, paciencia, ejemplo, equilibrio entre libertad y exigencia, para mejor disposición a la corresponsabilidad fraterna.

31.2 Dificultades

2.1 Hay una región donde la jerarquía entre educandos clérigos, que saben más, y educando no-clérigos, que saben menos, vuelve la relación más difícil que entre educadores y educandos. En una región, donde los formadores se distancian de los formandos, como señores y dueños del saber y del poder, existe desánimo, desconfianza, inseguridad, y complejo de inferioridad en los formandos. Algunos formandos piden que los formadores "sean amigos para poder ser hermanos". En el mismo sentido, un formador dice que si las relaciones son buenas, es porque los formandos son flexibles.

2.2 Algunos afirman que el diálogo abierto y familiar pagó un precio alto: hubo falta de equilibrio y aprovechadores, desconocimiento de la realidad, y algunos pasaron del diálogo a la mera camaradería. Cuando los criterios fueron discordantes, apareció la tendencia a formar grupos.

2.3 En algunas circunscripciones los formandos se sienten decepcionados por el distanciamiento de algunos formadores.

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FRATERNIDAD Y FORMACIÓN

Supónte que tu fraternidad local actual, con los hermanos que  actualmente la integran, fuera propuesta para convertirse en una fraternidad de formación. ¿Aceptarías? Porqué.

32.1 Motivos para aceptar

1.1 Fueron tenidas en cuenta las respuestas de los que no son formandos o específicamente formadores. Se tuvo mucho cuidado en la respuesta de este [te»., dado la impresión de ser comprometedor (¡no sea que se tenga en cuenta mi respuesta afirmativa!). Los que respondieron están divididos exactamente por la mitad.

1.2 La mitad que aceptó que su fraternidad pudiera ser una fraternidad de Formación expuso los siguientes motivos:

1.3 Es un deber hacer crecer la Orden, implantarla, y transmitir a otros al carisma franciscano.

Es un deber de gratitud hacia la fraternidad y el mayor ideal franciscano. Si otros nos educaron y nos sentimos ahora felices, es junto que también lo hagamos nosotros.

Muchos destacaron que en ese caso la fraternidad seria desafiada a vivir con más autenticidad, a rezar, a ser pobre.

A pesar de las limitaciones, defectos y problemas de la fraternidad puede transformarse en fraternidad de formación, para beneficiar tanto a los hermanos, que aprendería a ser formadores, y a formarse con los formandos, como para los mismos formandos que desde luego aprendería a vivir la fraternidad real, sin fantasías idealistas, y podrían ayudar a los “viejos a madurar”, y alegrar el ambiente. Dos afirman que de ese modo sería una familia completa, con padres e hijos.

Algunos afirman que seria con mucha alegría que acogerían candidatos que tuvieran gusto en convivir con ellos, cuando ellos lleguen para pasar un tiempo de experiencia. Hasta se sentirían menos solos, y se esforzaría por corresponder y crear un buen ambiente.

1.4 Aún aquellos que actualmente no aceptarían, exista la convicción de que toda la fraternidad, por su modo de ser, es, y "debe ser formadora".

32.2 Motivos para no aceptar

2.1 Los motivos para no aceptar, son los opuestos:

La fraternidad no tiene condiciones de vida fraterna, de ambiente de oración, de ejemplo de pobreza, y los hermanos, sin vida fraterna, viviendo cómodamente en casas confortables ... serian un escándalo. Son los motivos más presentados.

2.2 Otros ven la dificultad de medios, como casas, distancias de ambientes y culturas. Otros aunque el trabajo pastoral los absorbe enteramente, son "más párrocos que frailes”.

2.3 Algunos señalan que no aceptan la actual educación, y no tendrían el coraje de correr el riesgo; se sienten viejos y fuera de onda, no asumirían un proceso de educación que no tiene líneas bien trazadas.

2.4 Hay una línea que apoya en el cual esté incluida la experiencia pastoral de los formandos, mientras que otros temen la educación se desvirtúe fuera de un proceso que debe darse en casas especiales para este fin.

2.5 Los actuales formadores, aunque siendo bastante críticos,. en relación al propio ambiente, gustan trabajar en comunidades de formación. Algunos hermanos ancianos, que comenzaron a ser integrantes de la fraternidad formadora, están contentos con la experiencia, que es enriquecedora, y encuentran que todos deberían aceptar. Aún entre los que no aceptan, hay quien afirma que el no poder aceptar es mala señal. Solamente un caso se manifestó claramente contra, por no querer mezclar trabajo, y “La formación son como quinientos”, haciendo de ella un trabajo incompatible con su trabajo pastoral. Algunos dieron la negativa, sin justificar. “

2.6 Los formandos tienen normalmente una visión optimista de su propia casa, y ellos mismos estarían dispuestos a convertirse en formadores. Algunos formandos sin embargo, hallan que los sacerdotes de la casa de formación sacrifican demasiado de la vida comunitaria en función del trabajo pastoral, aunque los formandos puedan caer en un idealismo sin fundamento, esos sacerdotes los escandalizan.

2.7 Algunas fraternidades ya están pensando o haciendo experiencias de acoger jóvenes con inquietudes vocacionales, aunque estas fraternidades no estén destinadas específicamente a la formación. En algunas circunscripciones los jóvenes son pocos, y prácticamente viven en fraternidades no específicamente dedicadas a la formación.

2.8 Seria necesario no despreciar los motivos de prudencia, pero tampoco se debe rechazar la buena voluntad y la alegría de muchos hermanos en recibir candidatos.

2.9 Algunos formadores se quejan de que la responsabilidad en las casas de formación queda demasiado en las manos de los expresamente comprometidos, mientras que los otros “miran", o más aún, que la fraternidad está dispersa en objetivos muy distintos, perdiendo energías.

2.10 Aunque algunos acepten, si hubiera imposición, otros encuentran que no todo puede ser hecho por todos, y querer formar a los jóvenes sin ser capaz es un pésimo servicio.

2.11 Hay hermanos que se interesan mucho por los problemas y están dispuestos a ayudar, más también sienten resistencias emocionales, desconfían de si mismos o de los jóvenes. Entre tanto apoyan las iniciativas.

2.12 Esta pregunta quedaría modificada en su elaboración si se pudiese conocer el pensamiento de los que no respondieron.

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FORMACIÓN INICIAL Y ACTUAL INTEGRACIÓN VITAL

¿Con la formación que recibiste, te sientes capaz de integrarte a cualquiera de las fraternidades de tu circunscripción, y no sólo a los hermanos de la Orden, sino con el pueblo de tu región?.

1.1 De modo general las respuestas son afirmativas. La mayoría se siente capaz de convivir con todos los hermanos y con el pueblo.

1.2 Pero existe variación en cuanto a esa posibilidad de integración.  Hay quienes se sienten capaces de integrarse con los hermanos, pero no con el pueblo, pues, "fui enseñado a separarme del mundo". Otros, al contrario, hallan posible integrarse con el pueblo, de donde vinieran, pero no con ciertas comunidades religiosas o con ciertos hermanos. Uno no acepta las fraternidades modernas", "donde no se vive el ideal franciscano". Otros no se adaptan a fraternidades tradicionales, y algunos no serian capaces de vivir en casas de estudiantado o noviciado.

1.3 Hay algunos que afirman que serian capaces de convivir con el pueblo y los hermanos, pero no por la formación religiosa recibida, sino por la formación familiar, índole personal, autoformación, y por la experiencia de trabajo entre los indios.

33.2 Opiniones sobre la formación

2.1 Existen algunos que critican duramente la formación recibida: "Con la formación que reciba a estas alturas seria un esquizofrénico, o parecido a un ser de otro planeta, a un pobre diablo, recién salido de un manicomio. Mis esfuerzas para salir del círculo y cuadrado me merecieron, con otros inconvenientes, la subestima de todos mis santos hermanos".

2.2 Otros, por el contrario, alaban su propia formación y afirman que a través de ella todo aprendieron, inclusive a adaptarse a distintas situaciones y realidades. Se nota a veces que en una misma región existen criticas y elogios acentuados a la formación, lo que debe corresponder a estilos diversos empleados en la misma formación.

2.3 Pocos son los que afirman no ser posible esa integración. Algunos hallan que eso les exigiría un gran sacrificio, y a pesar de ser posible, no les gustaría enfrentar esa realidad.

2.4 La integración con todo el pueblo, para algunos tiene que ser justamente como integración de la fraternidad religiosa, no de hermanos aislados.

2.5 La formación permanente para un gran número de hermanos es una condición y un medio para que sea posible esa integración entre todas las fraternidades y el pueblo.

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FORMACIÓN PERMANENTE

¿Consideras que tu formación ha terminado y que ahora sólo necesitas de actualización, o ves la necesidad de una formación permanente". ¿Cuáles son las dificultades que encuentras en este campo?.

1.1 Prácticamente todos se manifiestan a favor de la formación permanente, pues es un proceso de maduración humana y el hombre en cuanto vive se perfecciona. Es una necesidad para los que recorren los caminos de la vida reflexionando y aprendiendo.

1.2 La formación permanente es juzgada como imprescindible, urgente, y necesaria para todos. Renueva los espíritus, vuelve a las personas más abiertas, y dispuestas a dar y recibir.

1.3 Algunos recuerdan que la formación permanente está conforme al deseo de S. Francisco cuando dice: "Hermanos, comencemos de nuevo, porque hasta ahora nada hemos hecho". Ante todo es apertura para lo que es bien según Dios. La ausencia de actualización "vuelve la mente floja y la voluntad débil".

34.2 Dificultades

2.1 *Falta de tiempo por exceso de trabajos y compromisos (esta es la dificultad más manida)

·         Falta de organización de una estructura de renovación a nivel de Provincia.

·         Poca formación espiritual franciscana y vivencia.

·         Falta de estimulo y de testimonio de parte de los dirigentes .

·         Dificultades para adaptarse a ciertas innovaciones y libertades.

·         No aceptación de cambios y supresiones en la liturgia y en la

·         teología.

·         Falta de interés y de disciplina personal para el estudio y la

·         lectura.

·         Falta de objetivos claros.

·         Temor a que los cursos exijan mucho y no sean prácticos.

·         Comodidad y miedo al diálogo.

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CASAS DE FORMACIÓN Y DEMÁS CASAS DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN

¿Las casas de formación, especial el noviciado, corresponden a la realidad de las demás fraternidades de la circunscripción?.

1.1 Algunos hermanos no entendieron bien la pregunta, y respondieron que las casas de formación mantienen “correspondencia" entre s[, y hablan de las buenas relaciones mutuas.

1.2 A esta cuestión un gran número respondió con: "sí, no, más o menos, no sé, sin añadir mayores comentarios.

1.3 Estadística: SI 94 respuestas NO 63 respuestas MAS O MENOS 17 respuestas

La justificación más común entre los que respondieron s[, es la que en el noviciado actualmente se procura vivir la vida que será vivida posteriormente, por eso ella corresponde a la realidad, lo que no acontecía antes.

1.4 Los que respondieron negativamente tuvieron en cuenta muchos otros motivos:

·         Las casas de formación son siempre mistificadas, no corresponden a la realidad, ni de lo que los propios formandos viven ni de lo que van a encontrar posteriormente.

·         Casi nunca el noviciado corresponde a la realidad de las otras fraternidades y hoy menos que nunca.

·         ·* No, pues, trátase de idealizar al máximo y hay poca vida religiosa entre los hermanos.

·         No, pues no existe una continuidad, la impresión que se tiene es la de que cuando hacen los primeros votos, llega el momento de la liberación. (Son pocos los religiosos de la casa que conviven, algunos por edad y mentalidad no tienen vida fraterna).

·         No, las otras casas son totalmente diferentes, opuestas.

·         No, todo falso, abominable, en lo que se refiere a formación.

·         No, pero nos mostramos tal como somos. Antes se les procuraba por todos los medios aislar los estudiantes, postulantes y novicios, de los que no eran religiosos y de los profesos, como si se temiese un contagio.

·         No, pues en el noviciado se vive un estilo nuevo y adecuado y la mayoría de las otras casas vive tradicionalmente.

·         No, pues la formación es más liberal hoy día y los candidatos participan más de la vida social.

·         No, el noviciado es un año de utopía de la vida religiosa, pues en el futuro no se hace lo mismo.

·         No, pues un grupo quiere ser formado a la antigua y otro a la moderna.

·         No, pues las casas de formación preparan para una vida fraterna que no existe en las demás fraternidades.