CURRICULUM O ITINERARIO

PARA LA FORMACION INICIAL Y PERMANENTE

 

OBJETIVOS DEL PROCESO EDUCATIVO

Estas notas anteriores han sido escritas sin mayores pretensiones, sin consultar fuentes, ni documentos, sólo apelando a la memoria, y como para ayudar con un punto de partida a la discusión durante la reunión y para el trabajo previo a la misma.

He empleado "APUNTES DE ECOLOGIA", publicación del CIPFE, DEL 27  -  30 de junio 1983.  En especial una conferencia del Dr, Miguel Angel Enríquez,

La primera precisión a realizar es en orden a los diferentes objetivos del proceso educativo, de manera más o menos interdependiente, más o menos autónoma, en cada uno de ellos tiene que elaborarse un itinerario progresivo y orgánico.  Puede ayudar el Documento de Trabajo al IV CPO, que contiene algún material interesante y que luego no fuera elaborado durante la celebración del mismo Consejo Plenario.

1° objetivos de adquisición de contenidos

Comienzo por un tema que es de acceso relativamente fácil.  Porque los contenidos pueden ser identificables, cuantificables, evaluables.  Sólo dos cosas a señalar, porque me parecen importantes.

Primero, el mundo de la "cultura".  Es de vital importancia que la comunicación de conocimientos integre el mundo de valores de cada uno de los formandos.  Porque de lo contrario la formación solo comunicará conceptos que se yuxtapondrán a conceptos.  Podría revisarse el resultado de la Encuesta realizada en preparación a la I ALAC, donde se preguntaba sobre los ideas previas de los formandos sobre castidad, pobreza, obediencia y cuales eran los caminos formativos empleados.  En la "nueva" formación provincial insistimos siempre en la necesidad de hacer que el postulante integrara la oración culturalmente propia, etc.  Pero no es un camino fácil: todos ya venimos con ideas de Dios, de los sacramentos, del papa, de todo lo que luego recibimos conceptualmente en la formación.  Y si esto no es concientizado, corremos riesgos graves de no alcanzar en la formación la estructura personal profunda.  Cuando digo conocimientos, digo, por la dudas, también "experiencias". Esto plantea un desafío al "curriculum": cómo no abrumar al iniciado apenas llega con montaña de ideas y vivencias que arrinconan lo cultural propio.

Segundo, ante la avalancha inmensa de conocimientos, de datos, de conceptos, teorías... que nos ofrece la historia, la teología, el franciscanismo, y cada uno de los ámbitos propios de la formación, no tenemos más remedio que efectuar un discernimiento fino, para priorizar lo sustantivo, lo realmente importante.  Al menos para que el que se inicia sepa distinguir entre lo sustantivo y lo meramente adjetivo Lo contrario es el naufragio en el océano de datos que les ofrecemos a los jóvenes apenas ingresan, o a los "viejos" que de golpe quieren hacer un curso de formación permanente.  Aquí el otro criterio básico del curriculum.

Luego de estos dos presupuestos, algunas cosas que se han ido diciendo en estos últimos años, y que son útiles de recordar:

1.   Los recursos disponibles condicionan mucho el proceso formativo: sólo los "centros" pueden proporcionar los conocimientos necesarios para completar cualquier hipotético curriculum formativo: escuelas técnicas, universidad, facultad de teología, centros franciscanos.  Aún no priorizando los contenidos, este es un factor claramente condicionante.

2.   Mucho se habló, en consecuencia, de la posibilidad de estructurar un plan de formación inicial que impusiera el inicio de la formación específica (filosofía, teología, profesión, carrera) después de un período de formación "básica" que comprendería unos cuatro años (dos de postulantado, noviciado, uno de profesión temporal...).  Al menos se habló mucho de no comenzar la "carrera" (medicina, clericato) en el postulantado, dejando esta tarea para después del noviciado .

3.   Para las "experiencias" . . ~ tendríamos que integrar varias en el proceso de la formación inicial (parroquia, misión popular, trabajo manual remunerado, eremitorio...) ¿cuáles indispensables para que el candidato sea admitido a la profesión perpetua? ¿Dónde efectuarlas? ¿En que momento? ¿Se deja siempre librado el asunto al ritmo personal del formando, como hasta ahora? Si la Provincia no cuenta, hoy por hoy, con recursos disponibles (no hay un equipo parroquial que funcione como equipo y franciscano por añadidura, no hay un eremitorio... sería viable en el presente la experiencia trabajo manual bien acompañada por una fraternidad, en Paysandú; no hay cómo iniciar en "misiones", o en otros posibles campos de la experiencia: hospitales, leprosos...)

4.   No sabemos tampoco qué hacer con los recursos actualmente disponibles.  El ITU ya no satisface a nadie.  El Mater Eclesiae a pocos.  Salir de Montevideo, hoy, sería perder los recursos que ofrece el CIPFE en el campo de la formación franciscana.  Se habla de algún tipo de formación teológica no formal para quienes no aspiran al sacerdocio...Si se dejara

5.   Cueste lo que cueste hay que programar una especie de itinerario provincial para ir especializando a todos lo jóvenes que vayan profesando.  En lo que fuere, pero dentro de un proyecto de futuro, donde la especialización tiene sentido, tanto para la provincia como para la Orden en A. L. .

Por último, para terminar con esta serie de sugerencias, hay que especificar las distintas A R E A S, con su real problemática especifica, para que en cada una de ellas se pueda elaborar un itinerario realista e interdependiente

La formación franciscana Gracias a Dios tenemos el panorama bastante claro.  Dado que el postulantado está en Montevideo, el CIPFE asegura ampliamente la formación básica.  Después del noviciado el Curso de Verano del Centro Franciscano de Argentina está siendo de excelente nivel.  Pero no tenemos definido el curriculum propio del noviciado, menos aún si se lo hace en otra provincia, y no sabemos aún cómo habría que organizar un curriculum mínimo si se abre otro postulantado en Argentina: habría que evitar que un grupo padeciera luego lagunas graves.  Con todo aquí quedan cosas por resolver: historia de la reforma capuchina, historia de la provincia...teología franciscana.

La formación "teológica":     Para llamarla de algún modo.  Más allá de la "carrera" filosófico - teológica que alguien quisiera seguir, sin tener en principio en cuenta la posible ordenación presbiteral, excite la necesidad de establecer un mínimum de contenidos sin los cuales el candidato no podría hacer la profesión, o pasar de un paso a otro de la formación.  En Montevideo parecería que el Mater Eclesiae cumpliría esa función, aunque algunas criticas recientes hagan pensar que tampoco es opción para todos.  En un "centro" como Montevideo, Rosario, Córdoba... seguramente se encuentran opciones de formación catequética, litúrgica, bíblica, a nivel de laicos y religiosos no - sacerdotes.  Pero ¿tanto da una u otra orientación ideológica en los contenidos.  Tanto da la teología de la liberación como el Opus o el TFP?

Otro problema presentado es el de los estudios realizados que luego quieren hacerse valer para el pedido de ordenación.  ¿No habrá que exigir algún tipo de opción más clara al comenzar los estudios especializados? Porque, aunque el curriculum teológico esté canónicamente en orden, todos sabemos que están pastoralmente en desorden.  ¿Cómo prever recursos, no necesariamente dentro de la Provincia, pero sí claros, inequívocos, para la formación pastoral de quien luego quiere trabajar en la pastoral, sea cual fuere el campo optado.  Y aquí viene el problema más propio de la formación permanente.

Si bien será muy difícil modificar la situación actual ~e los hermanos mayores, es más evidente que hay que cambiar el futuro.  No es posible que alguien asuma una parroquia por primera vez, o que se mande una alegre "experiencia" de misión popular, o se siente el confesionario, con el sólo aval de la imposición de manos de un obispo distraído.  En el itinerario habría que establecer: "El que va a asumir una tarea pastoral específica irá a tal centro a hacer tal curso..." "Con tal grupo a tal experiencia..." y así siguiendo.  Al menos modificando el futuro.

Formación profesional o técnica También aquí hay mucho hablado en la provincia.  Se ha dicho que es conveniente, necesario ....  saludable, que todo hermano se ordene o no, tenga un oficio o profesión, preferentemente manual, así como todo hermano, se ordene o no, posea una formación teológica lo más alta posible de acuerdo a sus posibilidades.  Terminar el oficio antes de la profesión solemne, facilitaría una inmediata posibilidad de automantención, aunque se siga estudiando.  Y además posibilidad de salir de la Orden al tener un medio de subsistencia.  Podría inclusive ser parte del curriculum del "ciclo básico".  Pero también se ha discutido acerca del tipo de profesión u oficio.  La medicina es ya clásica en la Orden, pero vinculada específicamente a los "países de misión".  ¿En nuestro medio? Lo mismo dígase de los otros oficios posibles: qué sentido fraterno tiene la opción.  La imprenta, por ejemplo, puede ser útil para la Provincia, para trabajar en un Centro Franciscano, o para dedicarse un tiempo a las publicaciones en la Curia General...Pero otros oficios no se los ve aún compatibles con la estructura actual de la provincia, excesiva y casi exclusivamente clerical... Hay un tipo de "manualidades" que pueden ser casi obligatorias: mecanografía obligatoria para todo el que estudie; cocina; costura... Otro tipo de oficio manual ¿obligatorio para todos?

La formación pastoral Aquí viene otro de los problemas a integrar conscientemente en un posible itinerario.  Para no andar lamentando cosas que no se pueden solucionar y que quizá no tengan que serlo desde la formación inicial.  Esta tiene como objetivo prioritario la capacitación del candidato para vivir la vida evangélico penitencial en el mundo, en fraternidad y minoridad.  Pero resulta que el tipo se ordena y lo mandan a una parroquia.  Y no está preparado.  El ITU ( otros Institutos y facultades están en situación relativamente igual) no tiene los medios necesarios para la formación pastoral específica de los alumnos.  Inclusive la teología pastoral es uno de sus pequeños océanos.  Pero lo mismo dígase si alguien es enviado a un colegio, realidad que parece en extinción en la provincia.  Y lo mismo si en la Parroquia se dedica a un campo específico, como la catequesis.  O si quiere integrar un equipo misionero.  ¿Cómo integrar en el curriculum todos los posibles campos pastorales específicos posibles? ¿No será este el área específica de la formación permanente? De modo que cuando alguien termina su formación inicial, al ser destinado a un campo especifico, entonces se vea obligado a una preparación para tal trabajo.  Pienso más en el futuro a crear que en el presente a aguantar.

Lo viable y quizá aconsejable, sería que la Provincia ofrezca recursos (no propios) claros a quiénes deseen emplearlos: En tal parte, puede el hermano especializarse en tal cosa, en tal país, facultad... tales requisitos, tiempo, costo... como para que no se quede sólo en un deberíase, sino en un aquí están los caminos, si se quieren recorrerlos.  Y poder consecuentemente "obligar".

Porque no veo cómo la formación inicial puede integrar en su curriculum todos los posibles campos opcionales, inclusive cuando aparecen como opción de provincia.  ~ pastoral obrera, pastoral hospitalaria, pastoral carcelaria...todos campos que exigen especialización).

Formación especializada de "posgrado"  En el curriculum tendríamos que pensar en los estudios superiores de los que van terminando la formación inicial.  Pero la Provincia tendría que poder ofrecer necesidades como para darles "empleo" a los que se especializan.  Y no formarlos en filosofía y ocuparlos en catequesis de niños.  Hay que formar en franciscanismo...en ...qué y para qué.  Esto es urgente y prioritario aunque no tengamos repuestos por largo tiempo.

2° objetivos de adquisición de aptitudes

Aptitudes o destrezas; métodos, técnicas.  Es un campo también fácilmente accesible, evaluable.  Con criterios también relativamente fáciles de acordar: métodos y técnicas: a) que hay que saber seleccionar para las diversas etapas de la formación; b) que en lo posible aprovechen los conocimientos y experiencias previas de los formandos (cultura); c) que sean realmente utilizables por el grupo; d) transformables por los mismos que los emplean; e) que permitan luego abarcar todos los campos operativos de la vida futura del hermano... A título de ejemplo:

1.  -  la vida interna de la fraternidad

a-   en lo referente a la oración: saber preparar una oración comunitaria; ser capaz de emplear útilmente un tiempo en oración personal; dinámicas para leer la Sagrada Escritura con provecho; empleo del ladrillo de la liturgia de las horas; etc. ;

b-   en todo lo referente a la administración de una fraternidad: cocinar, lavar, cocer, limpiar, lavar los platos, llevar las economía, hacer las compras, organizar y dirigir un capítulo local, métodos de evaluación y corrección fraterna, etc. ;

c-   para el aprovechamiento del estudio: técnicas de estudio y lectura, etc, etc, etc.

2.  -  el servicio del hermano

a)   en vistas a la pastoral:  - dirigir una reunión, organizar un grupo, rezar con la gente, cantar, instrumentos musicales, hablar en público.

b)   en vistas a la inserción en el mundo del trabajo: que sepa ganarse la vida, que aprenda a levantarse temprano y a dormir lo normal....

c)   d...e...

Evidentemente que todas y cada una de las destrezas tendrían que ser gradualmente ubicadas en cada etapa de formación, con un contenido también progresivo (que el primer año de postulantado sepa hacer un guiso y rezar el padrenuestro; el segundo hacer un puchero y rezar hasta la salve, pero en castellano...), de modo que este ámbito del proceso educativo pueda también convertirse en un criterio relativamente objetivo para la evaluación del formando.

Transcribo aquí dos ejemplos sacados de un Seminario de Educación Ambiental: Al hacer un ejercicio al inicio de un seminario, se toma un metro cuadrado de tierra para cada grupo de participantes, conformado por cuatro o cinco personas.  Se les da 4 o 5 minutos para que anoten todo lo que ellos ven, lo que perciben en ese metro cuadrado.  En general perciben dos hormigas, un poco de hierba, más o menos verde, un árbol, que estaba fuera del metro cuadrado y que se pone entre paréntesis, y hasta pueden poner un pájaro que pasó en ese momento.  Al fin del seminario sobre educación ambiental en el cual no se les enseñó nada nuevo, ni se pretendió ofrecer contenidos novedosos, y sí hacer empleo de las cosas que ya eran por todos sabidas, les falta tiempo, papel y lápiz para escribir todo lo que observan: que tipos de raíces había, que la hierba era de tal tipo y estaba seca por la falta de agua, etc... falta tiempo y papel

Para conseguir el objetivo de transmisión de métodos y técnicas, hay que adquirir el sentido de la medida.  Sería absurdo planificar una experiencia - laboratorio con aparatos y sistemas de costo inalcanzable.  Pero también sería inútil contar con los aparatos y con costo ínfimo si aún no se está capacitado para el empleo mínimo del instrumental necesario.

En cualquier tipo de proceso educativo corremos el riesgo de fracasar si los diferentes componentes no están debidamente informados.  Una vez recibimos múltiples quejas de los padres de familia por que no sabían que es lo que estaban haciendo sus hijos a las 11 de la mañana dando saltos en el parque, en lugar de estar en el aula, aprendiendo.  No se supo informar debidamente al padre, que su hijo efectivamente estaba en clase esa mañana.  Porque el padre se imaginaba a su niño en clase de lenguaje, con su maestro, cuaderno en mano, su mesa, su pizarra, repitiendo la pronunciación de las palabras difíciles, teniendo que escribir 500 veces que Burro se escribe con b de burro y no con v de vaca.  No se lo imaginaba en clase de lenguaje corriendo por el parque.  No hubo la suficiente información a los involucrados. "

3° objetivos de adquisición de actitudes

Aquí es fácil hacer una lista.  Pero es más difícil hacer la evaluación de la persona concreta.  Actitud crítica, conciencia crítica; actitud de aprendizaje, capacidad de aprender a aprender lo cual puede ser el nuevo nombre de la conversión...; actitud de comprensión que puede equivaler a la capacidad de convivencia, de entender al hermano en su realidad objetiva; actitud de corresponsabilidad, creatividad, toma de iniciativas...Pedro Frontini y Ramón Benítez, si mal no recuerdo, para un Equipo de Formación realizado en Nuevo París, al pedir la profesión solemne, presentaron un trabajo sobre criterios de evaluación, donde me parece se destacaba este campo de las actitudes.  En definitiva cómo el candidato se planta ante la vida.  Actitud de servicio, disponibilidad; paciencia; madurez afectiva, ante el otro, la mujer, el dinero, las cosas... en fin la lista podría ser interminable.

Para un curriculum habría que establecer claramente:

1.   Cuales actitudes privilegiamos en coherencia con nuestra identidad franciscana, y nuestro plan de formación (o proyecto de provincia).  ¿obediencia o creatividad? ¿fraternidad o eficacia? y así siguiendo.

2.   Que exigimos como criteriologia para la evaluación al final de una etapa.  Cuáles las actitudes relativamente afianzadas al terminar el postulantado, por ejemplo, y que hacen que se lo juzgue apto para ir al noviciado? ¿Cuáles las que están indicando necesidad de pasar a otra etapa, de realizar un tiempo fuerte de formación permanente?

3.   Cuál el significado cultural e histórico de las actitudes requeridas. ¿Que significa ser trabajador para un correntino? ¿Qué la fraternidad para un "alemán"? ¿Puntualidad? ¿Catolicidad, hoy, no en 1900?... ¿Individuación y socialización?

Repito, el elenco puede ser fácil.  Lo demás, se va poniendo difícil, cada vez más difícil a la hora de los hechos.

4.  objetivos de adquisición de valores

Aquí entramos en la parte más difícil.  Tanto de hacer un listado de valores, como de evaluar los valores en la persona concreta a través del examen de los otros objetivos anteriores (conocimientos de un valor no equivale a una vida regida por ese valor; dominio de una técnica yoga de concentración y horas en la capilla no significa que estamos ante un hombre de oración...).

Parece hoy evidente que no estamos intentando hacer un curriculum para formar gente que adquiera una serie de "costumbres" y "hábitos" capuchinos, propios e identificatorios de la provincia rioplatense.  En tiempos pasados parece que tal fue el objetivo, al menos de hecho, en la formación.

No.  No es cuestión de proporcionar una serie de técnicas para predicar, rezar...Todo consiste en la posibilidad que tiene una provincia de idear un "curriculum", un "itinerario", que sea un camino real, transitable, en vistas a que el formando llegue al fin de la formación inicial ( y al fin de cada etapa, según se establezca para la evaluación del candidato), a la adquisición de una escala de valores identificatoria Lo que algunos damos en definir como "espiritualidad".

Y especialmente aquí estamos de lleno compartiendo el campo de lucha con la cultura, con las ideologías, con las cosmovisiones múltiples que el formando permea del medio ambiente como por ósmosis San Francisco en lucha con los Sabios y Letrados que querían seguir la escala de valores de las reglas aprobadas y probadas de Benito, Agustín , Bernardo . .

Cristocentrismo, piedad popular; gratuidad y pragmatismo consumista, aún en religión trabajo manual y clericalismo . .

No basta hacer un listado de los valores prioritarios que todos ya conocemos: fraternidad, minoridad, servicio, docilidad al Espíritu, etc.  Porque pueden todas ser palabras vacías, llenas de constitutivos culturales o ideológicas.  Marcados por la época.

En el campo de las "actitudes" estamos muy cerca de los valores, y valen las mismas observaciones.

Así como el valor "obediencia" clásico en la restauración es apenas evangélico y muy mucho del absolutismo monárquico La cogestión puede también ser más ideológica que cristiana, al menos en su formulación concreta Los valores de la democracia pueden ser muy válidos, pero no son identificables con el evangelio, aunque puedan estar, para nosotros, más cerca de Jesús que otras ideologías padecidas en el próximo pasado.

De todos modos, fuera de toda discusión es necesario que la Provincia establezca con relativa claridad, para su plan de formación y en coherencia con las Constituciones de la Orden:

1.   cuál es la escala de valores que pretende crear en el formando, en formulación comprensible y evaluable.

2.   cuáles los niveles exigidos en cada etapa

3.   cuáles los mecanismos, en cada etapa, para la consecución y evaluación de valores.