AL RESCATE DE LA PLAZA

el rol de la plaza en la sociedad urbana del siglo XXI

Margarita Montañez *

 

 

 

PRESENTACION DEL TEMA

En una ciudad el sistema de Espacios Abiertos Públicos, constituido por calles-plazas-parques-playa, es el lugar natural de encuentros ciudadanos de todo carácter, espontáneos u organizados, y lo que es realmente importante, donde todos tenemos la posibilidad de juntarnos sin distinciones de raza, posición social, ideologías políticas o religiosas.

Una puerta, un portón, una barrera, están señalando límites y nuestra percepción varía con respecto al rol de ese espacio, ya no lo sentimos de nuestro uso irrestricto, por más que haya un cartel que diga "Entrada libre", por más pública que sea su tierra, por más bien común que sepamos que sea.

Esos espacios, los abiertos y públicos, son la esencia de la ciudad, la verdadera y real, sin ellos la ciudad no existiría.

Es común a urbanistas, agrimensores, políticos, comerciantes y otros ciudadanos, valorar la ciudad y considerarla en especial por sus espacios construidos y no por sus espacios libres, los que suelen considerarse sólo como recurso potencial a ser llenado por construcciones.

Todo el peso, que aún es grande, de nuestra cultura occidental, capitalista y neoliberal, nos hace otorgar mayor valor a lo que tiene poder de cambio, con un precio asignado de mercado que, a lo que no lo tiene. Esto podemos aplicarlo desde un perro de raza hasta un edificio. ¿Pero cuánto vale un árbol, o un pájaro, o una plaza? Los avisos inmobiliarios venden terrenos para construir o construcciones. ¿Alguna vez Uds. han oído o leído que se vende un jardín con árboles centenarios, lleno de flores y mariposas?

Sin olvidarnos además del valor agregado, del cual escribe sobre su importancia S. Berjman *, que es el otorgado por cada individuo y por la comunidad toda.

Si estos Espacios Abiertos Públicos los forestamos y ajardinamos estaremos contribuyendo al equilibrio del ecosistema urbano y humano en sus aspectos ambientales y lúdicos, considerados en forma holística.

Estos últimos forman un subsistema de Espacios Verdes, que tiene como soporte físico los Espacios Abiertos Públicos.

Este artículo es una reflexión sobre una parte del sistema de Espacios Abiertos Públicos, nos referimos a la plaza, considerada más que como un lugar proyectado, como un espacio social.

La plaza, como la calle, es una imagen históricamente sedimentada en la cultura colectiva, es un "ámbito de encuentros", que se conjuga con "placer" y "paz", lugar de detención y comunicación ciudadanas.

De ahí que no alcance con la denominación municipal de "plaza" a un espacio público para que verdaderamente pueda ser categorizado el sitio como tal.

El paisajista francés Edouard André autor del proyecto original de la plaza Zabala de 1891, escribía que la plaza debía ser un "oasis" en la ciudad.

"Una plaza es antes que nada un lugar para ejercer la socialidad propia del vivir en una ciudad: es decir la experiencia del otro, su proximidad flagrante." (C.. Pellegrino*)

Si la plaza tradicional estaba sometida a un edificio o identificada con un uso, la plaza contemporánea es sólo “lugar”, al cual hay que llenar de significados y sólo la gente con su presencia y posesión puede hacerlo.

LA PLAZA EN LA HISTORIA

A lo largo del tiempo, desde el ágora griega al foro romano, incluidos los espacios públicos urbanos de las ciudades medievales, renacentistas y barrocas, hasta nuestros días, el ámbito social que llamamos "plaza" ha sido siempre un lugar de privilegio, donde los pueblos día a día van escribiendo su historia.

La diversidad de estas plazas señala tanto la diversidad de lugares geográficos como de tiempos históricos.

 

El ágora era el lugar donde se concentraban las colectividades urbanas en las antiguas urbes griegas. Desde el siglo VI a.C. fue un centro de reunión y de negocios. Lo rodean edificios de carácter público, muchas veces con pórticos.

La estructura "física y moral", como dice Giedion, nunca ha dominado con tanta efectividad el espacio urbano como lo hizo el ágora. Sigfried Giedion es un ineludible referente en el tema que tratamos. En 1942 como docente de la Universidad de Yale (USA) dirigió un Seminario de estudios sobre centros cívicos y vida social, con el objetivo de analizar la relación entre los espacios públicos libres y los espacios construidos para vivienda, en diferentes ciudades.

Es un fuerte cuestionamiento a la ciudad contemporánea, la relación entre el plano de la ciudad y su vida social. El caos urbano y la crisis social, dibujan con líneas de fuerza determinados barrios carenciados, donde se evidencia una ausencia de espacios de socialización.

Grecia significa una experiencia admirable e innovadora en materia urbanística. El ágora fue considerado el centro de la composición. Polis supone ágora, es la noción misma de ciudad.

Como ejemplo podríamos tomar el ágora de la ciudad de Priene, entre los Siglos IV y II a.C., con una población de unos 4.000 habitantes.

En la Grecia antigua, el ágora era sólo el lugar de reunión de los ciudadanos, luego a partir del Siglo VII los pequeños comerciantes invadieron el área.

 

El foro romano se diferencia principalmente del ágora, en que es un espacio sin orden, entremezclándose edificios para el culto, la justicia y los negocios, pero tenían en común algo muy importante, que el peatón dominaba la escena.

Un buen ejemplo a citar sería el foro de Pompeya construido en el Siglo I a.C.

Camilo Sitte opina que "el foro es para la ciudad lo que el atrio es para el hogar de una familia: la pieza principal ordenada con cuidado y lujosamente amueblada."

La especialización del foro por funciones, hizo que estos se multiplicaran y así se diferenciaran, el foro civil se separó de los foros de mercado, de legumbres, animales, pescado, etc.

 

El espacio de reunión ciudadana en las urbes de la Edad Media comienza por un simple ensanchamiento del espacio de circulación.

Así se destine este espacio caracterizado a mercadear o a actividades religiosas, es punto de encuentros sociales. Su innovación en materia urbanística es que lo bordean las viviendas de los habitantes de la ciudad. La diferencia principal con el foro y con el ágora es que no fueron espacios de exclusivo uso peatonal.

Una de las más famosas plazas del período es la de Siena en Italia. Diseñada como un hemiciclo irregular, su configuración definitiva después de una progresiva evolución, es de principios del siglo XIV. Se accede a ella, por espacios de circulación -calles- de mínima importancia y todas las líneas convergen al edificio de la municipalidad. El acceso a la plaza por medio del descubrimiento de vistas parciales es típico recurso medieval, el "suspenso".

El centro de la ciudad medioeval sobre todo en las ciudades creadas a partir del siglo XI fue la iglesia y en menor número de casos, el castillo. En otros casos es el edificio del gobierno de la ciudad el que centraliza las miradas, pero la plaza, como lugar público de reunión, siempre está presente y tiene un rol protagónico.

Podríamos decir que en general, la plaza medioeval no es un espacio planeado, sino que surge frente a las necesidades ciudadanas. Quizás no sea espacio generador de la urbe en su conformación física, pero su rol social es ineludible.

Las plazas quedan ajenas a la gran circulación y son ámbitos de paz.

 

El sentido colectivo del medioevo fue reemplazado por el individualismo del seiscientos que caracteriza el período conocido por Renacimiento, preparando el absolutismo del Barroco.

Durante este período histórico se plantearon varios proyectos de "ciudad ideal" con una plaza como núcleo central y jerarquía máxima de la red de espacios públicos.

La plaza renacentista difiere de la medioeval porque se convierte en el nudo circulatorio principal.

Los papas en Roma desde Nicolás V, habían hecho grandes esfuerzos para embellecer la ciudad, pero fueron hechos puntuales. El primer gran conjunto urbano fue la plaza del Campidoglio. Puede considerarse el ejemplo más logrado del período.

El trabajo fue encargado a Miguel Ángel en 1536, quien le confirió al lugar su carácter arquitectural, un monumental balcón sobre la Roma medioeval.

La plaza renacentista queda fuera de la vida cotidiana del romano, con una gloria propia sin relación al resto de la ciudad.

He aquí planteada la gran diferencia entre una plaza medioeval y una renacentista; la una, simplemente utilitaria en su estructura y equipamiento y la otra, necesariamente tenía que ser "bella" para gloria del poder y de la ciudad.

Como las ciudades crecían, ya no alcanzaba con una plaza. Nace así la plaza ceremonial o principal separada de la de reunión cotidiana de los vecinos.

 

En el siglo XVII según afirma Lavedan en su “Historie de l´Urbanisme”, la más perfecta expresión del período Barroco nos es ofrecida por las plazas reales. ¿Cuál era su rol? Nada más que servir de marco a la estatua del rey.

Francia dio los primeros modelos de este tipo. Se buscaba embellecer la ciudad y glorificar al régimen monárquico. El París actual nos permite apreciar, la plaza des Vosges con la estatua de Luis XIII y la plaza Vendôme, construida para la gloria de Luis XV.

Una y otra con diferentes destinos, la plaza des Vosges se ajardinó a fines del siglo XVIII y es hoy un patio urbano para las viviendas que la bordean y para todo el populoso barrio. La plaza Vendôme es abierta al tránsito vehicular que la invade, además de haberse transformado en un punto clave del turismo internacional.

La organización urbana barroca fue una consecuencia natural de la organización social de la época. Todo estaba dirigido a las altas clases sociales quedando la población humilde fuera de los planes urbanísticos.

Según cita Giedion, el ingeniero militar de Luis XIV perdió el favor real, porque planteó que "lo que es llamado erróneamente la hez del pueblo" merecía la atención del Rey Sol, “esta masa (por el pueblo) es muy importante." "/…/  en consideración a su número y a los servicios que presta al estado."

El Estado sólo se preocupaba de embellecer con plazas y avenidas ciertas zonas, abandonando a la suciedad y al caos la mayor parte. En 1867 se prohibe la entrada de animales y gente mal vestida a las plazas.

En Madrid la plaza Mayor, de 1617, casi contemporánea de la plaza des Vosges, no tenía monumento al centro a causa de su destino, allí se realizaban ceremonias religiosas, fiestas reales, torneos y corridas de toros. Se abrió entre la trama antigua y consolidada de la ciudad a diferencia de las francesas e inglesas que se construyeron sobre terrenos vacíos. Fue en fecha muy posterior que se le agregó la estatua ecuestre de Felipe IV.

 

En el siglo XVIII es en Londres donde continuamos nuestra historia sobre el rol de las plazas en la ciudad.

Es entonces cuando se presentan proyectos innovadores a causa del crecimiento y densificación urbanos muy acentuados, además de la reconstrucción necesaria a causa del terrible incendio que devoró el centro de la ciudad en 1666.

Los nuevos loteos de tierras privadas, muchas veces grandes ex-residencias de la nobleza, se proyectaron alrededor de espacios abiertos, que luego de un largo proceso se transformaron en plazas ajardinadas o “squares”, bordeados de viviendas de fachada parecida. Formalmente pueden recordar el modelo de la plaza real francesa, pero no en su espíritu, siendo dedicados a la clase media y alta urbana.

La primera plaza de este tipo fue Covent Garden, hoy francamente irreconocible el modelo porque a los pocos años, se construyó en el centro del espacio libre un mercado.

Le siguieron Soho, St. James, Grosvenor, Bloomsbury y muchas otras, todas plazas para el encuentro cotidiano de los vecinos.

La distribución de estos nuevos emprendimientos urbanos alrededor de un espacio común fueron coherentes y planificados en sí mismos, pero sin tratar de compaginarse unos con otros.

Así nace el "Square" que un Diccionario de Arquitectura de 1887 describe como "un terreno en el cual existe un jardín cerrado, circundado por una vía pública que da acceso a las casas que dan frente a cada uno de sus lados." Es breve, concisa y acertada definición.

En un principio esto no fue así, su inevitable destino parecía ser la suciedad y la agresión. En 1726 los vecinos propietarios de las viviendas circundantes y del espacio abierto obtuvieron el derecho a cerrarlo. Así comienza el ajardinamiento y la Saint James fue la primera.

Se correspondía la creación de estas plazas con el interés de los londinenses de tener un pedazo de naturaleza en el interior de la ciudad.

La bibliografía manejada se interesa más por los aspectos estéticos que sociales de estos espacios, por lo que es poca la información obtenida con respecto al proceso de tenencia de la tierra en estas plazas. Actualmente algunas son públicas y las rejas se mantienen para cerrarse a la caída del sol, como la Russel; otras son privadas pero se permite el libre paso, como la Saint James; mientras que otras como la Fitzroy, se mantienen de uso exclusivo de los vecinos.

El impacto de la revolución industrial en las ciudades se hizo sentir con fuerza primeramente en Londres.

Respondiendo a propuestas de grupos de ciudadanos organizados, preocupados más por su propio destino que por los obreros hacinados en terribles condiciones de vivienda y trabajo, comienzan los gobiernos municipales a facilitar áreas de esparcimiento para la clase trabajadora, nace así el parque público urbano.

Dice Giedion "el desorden social que se refleja claramente en la urbanística en el ochocientos se halla en relación con la disociación entre los métodos del pensar y del sentir durante el mismo período."

 

En París el hecho urbano refleja en el siglo XIX la situación de la industria. Luis Napoleón que vivió varios años en Londres como refugiado político, quedó muy impresionado por los parques y plazas inglesas. Cuando llegó al poder, intentó transformar París.

Luis Napoleón, como Napoleón III, y su prefecto el Barón Haussmann fueron responsables de una serie de transformaciones urbanas que son la base del París de hoy, atendiendo preferentemente a un interés estratégico-militar de defensa frente a las revueltas populares que habían caracterizado la primera mitad del siglo.

Las plazas de Londres quedaban aisladas del tráfico, mientras que en París salvo contadas excepciones eran, no otra cosa, que ensanchamiento de calles.

Pero las plazas que se crearon en París, según lo que se conoce como Plan Haussmann, entre 1853 y 1869 fueron lugares abiertos a todo público lo cual significó una gran renovación.

W. Robinson (“The Parks, Promenades and Gardens of París” - London 1809) dice: "Lo primero que sorprende al visitante en esta plaza, es su frescor, el esmero con que se la cuida y el gran número de personas que ahí se pueden ver leyendo, trabajando o jugando."

Reconoce Robinson el rol social de estas plazas diciendo: "pero mientras nosotros persistimos en reservar nuestras plazas para que las disfruten unos pocos privilegiados, y mantenerlas como costumbre, casi desprovistas de toda planta y arbolado, ellos las dejan al albedrío público, como nuestros parques, y los decoran con gran variedad y riqueza de vegetación."

 

Son muchos los planes y las realizaciones urbanísticas en este siglo XX, unos valoran más el espacio plaza que otros, pero en general atienden a su referencia simbólica-monumental , por sobre lo cotidiano- social.

Desde los planteos de Ebenezer Howard en 1898 en Inglaterra para la "Ciudad-Jardín" hasta la realización de Brasilia, Howard planteaba su utopía urbana partiendo de un gran espacio libre colectivo central y el arquitecto Niemeyer en Brasilia realiza monumentales espacios públicos, rodeando los edificios del gobierno.

La tierra pública urbana se transforma en un recurso no renovable, por lo tanto de mucho valor y muy codiciado.

Llegamos al fin del milenio con grandes ciudades consolidadas sin haber establecido una política de tierras que permitiera a los ciudadanos conseguir una relación de áreas de recreación ("áreas verdes", léase plazas y parques públicos, nominación que impone el urbanista del siglo XX) por habitante, adecuado a una buena calidad de vida urbana.

 Las organizaciones sociales van madurando la conciencia social con respecto a los derechos humanos a lo largo del siglo y consideran un derecho el que la ciudad ofrezca, a todos los ciudadanos, espacios públicos adecuados, suficientes y bien distribuidos.

 

En el siglo XVIII las ciudades son bellos monumentos, en el siglo XIX no son nada más que casas y calles y en el siglo XX se habla de habitantes, la ciudad como una asamblea de seres humanos. “La ciudad es su población” es un título clásico para el estudio del urbanismo, de Henry S. Churchil (N. York 1945).

LA PLAZA EN LAS CIUDADES DE ESPAÑA Y DE HISPANOAMERICA

La colonización del continente americano por parte de los reyes de Castilla y Aragón supuso condiciones diferentes, en la ordenación del territorio, que las conquistas de Portugal o de Inglaterra.

La colonización anglosajona buscó la conquista de territorios apoyándose en pequeñas villas de carácter rural y espontáneas, agrupándose sus construcciones a lo largo de la "calle mayor" como aún hoy puede leerse en tantas ciudades americanas que tienen su centro en la "Main Street."

Los sociólogos comprueban en el siglo XX que la actitud anti-ciudad, expresada en una defensa de la naturaleza idealizada, es predominante en Estados Unidos en particular entre los intelectuales.

La conquista y colonización en América hispana se hizo imponiendo la concentración de población en medios urbanos, lo que permitió un control muy eficaz y muy de acuerdo a la política absolutista, imperialista y centralizadora de los colonizadores.

El avance de la conquista de territorios y pueblos, se hizo en función de la fundación de ciudades, las cuales se organizaron entre sí como un sistema y donde cada una dependía de su territorio para la sobrevivencia de su población.

"Legítimamente -escribe Rojas-Mix - se puede afirmar que la historia de la ciudad es la historia de Hispanoamérica."

Las ciudades asumieron un carácter centralizador y representativo de la vida de cada país, concentrador del poder político, religioso, económico y social.

En las ciudades precolombinas no existía la plaza como tal, es más exacto hablar de "centro ceremonial."

La plaza como dominante de la armazón urbana surge en el Nuevo Mundo, se encuentra físicamente en el medio del núcleo poblado y constituye un lugar distinto, inolvidable, que no se puede confundir con ningún otro, utilizado e intensamente frecuentado.

Rojas Mix señala como cada uno conocía perfectamente a todos los habitantes de la ciudad porque los encontraba a cada momento en la plaza. Un extranjero era inmediatamente percibido.

En 1573 Felipe II reglamenta, a través de las Leyes de Indias, la colonización americana. De esas Leyes, las que se refieren a la fundación de ciudades, señalan la plaza como punto nodal urbano que, conjuntamente con los edificios más importantes, organiza el núcleo poblado.

El predominio de las funciones comerciales en las plazas españolas se transfiere a América donde también se dan otras actividades, desde procesiones religiosas hasta desfiles militares.

Las funciones de la plaza americana le otorgaban cargas simbólicas variadas. Fue ágora, foro, teatro, mercado.

Según Hardoy y Gutiérrez la noción de plaza como "espacio abierto amplio" surge en el proceso fundacional americano.

Al hablar de "plaza colonial" nos referimos a una estructura característica -dice Rojas Mix- prototipo de la Plaza Mayor que se origina en América y que dura, en casi todos los países, hasta mediados del siglo XIX. A partir de entonces la plaza sufre importantes modificaciones funcionales y físicas.

Tales cambios se corresponden con cambios en lo económico y con otros modelos europeos a seguir. La burguesía remodela la plaza para lograr su propio escenario.

La "Plaza Mayor" se convierte en "Plaza de la Independencia", la primera es abierta al tráfico, deja pasar por su explanada todos los transportes de la época, lo que la diferencia fundamentalmente de la segunda.

En resumen, se genera en el Nuevo Mundo español una estructura económica, social y política centrípeta con foco en la plaza, que resume la vida del país y constituye el epicentro del acontecer histórico.

Según Bonet Correa para el español que vive en una ciudad histórica, la Plaza Mayor se corresponde con el imaginario de lo urbano.

Se constituyeron las plazas en verdaderas entidades urbanas, de carácter primordial, sufriendo luego una transformación tipológica que entraña una mutación social y una intervención política.

Siempre siguiendo a Bonet Correa, él afirma que la Plaza Mayor en España es un problema formal y de memoria colectiva, y así es pasible de un análisis que resume todo el sentido colectivo de lo cotidiano español.

El Diccionario de la Real Academia Española define la plaza como un "lugar ancho y espacioso dentro del poblado", "lugar público" y "donde se venden los mantenimientos y se tiene el trato común de los vecinos y comerciantes y donde se celebran las ferias; los mercados y fiestas públicas."

En su época nacen para corregir el gusto de los moros, que "no gustaban de dejar lugares o sitios vacíos en sus poblaciones."

De la plaza medioeval, centrífuga y abierta, se pasa a un lugar centrípeto a manera de un gran teatro.

Son las plazas efectuadas de una sola vez y en general en corto espacio de tiempo donde la unidad formal debe ser total, demostrando que lo colectivo primaba sobre muchos intereses privados.

La literatura española de la época recoge el orgullo de los ciudadanos de vivir en una ciudad con una plaza regular y uniforme.

En el siglo XIX las plazas como salones de la burguesía, significativamente, pasaron en España a llamarse Plaza de la Constitución y unos años más tarde Plaza de la República o Plaza España.

Mientras que en hispanoamérica las plazas se construían en terrenos vacíos, de ahí sus generosas dimensiones, en España, para poder materializar la idea, se tuvo que recurrir a una especie de cirugía urbana, destruyendo la trama física consolidada y forzando la circulación vial en torno. "La Plaza Mayor con su espacio unificado continuó siendo el gran teatro, el lugar donde la ciudad a través del tiempo, conceptualmente se reconocía a sí misma." (Bonet Correa)

LA PLAZA EN EL URUGUAY - ESTUDIO DE CASOS -

"El español y más aún el americano es un hombre de plaza mayor" escribía Ortega y Gasset.

En Uruguay, se aplicaron las Leyes de Indias para la fundación de los asentamientos humanos. Se crearon ciudades pensadas por europeos para una geografía que les era desconocida. El modelo español partió de cero en nuestro país por ausencia de construcciones pre-hispánicas.

En Montevideo la plaza fundacional es la Constitución, antigua plaza Matriz. Nace el espacio abierto público como corresponde, con la ciudad, en 1724.

En 1829 se decreta, como símbolo de la independencia del imperio, la demolición de las murallas y se proyecta el crecimiento de Montevideo. Con ese proyecto nacen las hoy plazas Independencia y plaza Libertad.

 

De la misma manera que la ley indiana plantea la plaza como centro estructural de nacimiento y desarrollo urbano, la ciudad de la independencia también creció en función de esa ideología.

La plaza como paradigma urbano ya estaba concretada en teoría y en la práctica, aunque las referencias a la misma no se hacen en esos términos. ¿Qué si no, era la consideración, de que el sistema de espacios abiertos públicos tuviese, como únicos puntos caracterizados como convocantes de la vida urbana, a las plazas?."

La ciudad de Montevideo de fines del siglo XIX se extiende en función de las actividades de la especulación privada.

Se lotean chacras y quintas sin ningún plan general ni supervisión estatal, planteándose la génesis de futuros barrios montevideanos, como es Belvedere, Bella Italia, la Estanzuela y Barrio Trouville, atrayendo a diferentes núcleos poblacionales. Bella Italia que convocaba a los inmigrantes italianos o Barrio Trouville en la costa, al oeste del Pueblo de los Pocitos, destinado a sectores de altos recursos, de ahí su nombre que hace referencia a un famoso balneario francés del siglo XIX.

El Trouville uruguayo contaba con un gran espacio libre, singularizado de la red vial, que coincide con la parte superior de la hoy plaza Gomensoro la cual balconeaba directamente sobre el mar porque hasta allí entraba la costa formando una playa que se promocionaba como "privada" para los vecinos de ese nuevo emprendimiento. Corría el año de 1897.

La mayoría de estos fraccionamientos especualtivos eludían el destinar un gran espacio abierto a plaza. En el caso que nos ocupa al estar destinado a las clases pudientes la plaza era un atractivo adicional.

A la plaza no le adjudicamos valor dentro del mercado inmobiliario, pero ella, indiscutidamente, adjudica valor a las propiedades lindantes o cercanas.

 

Hacia el norte de la ciudad siguiendo el antiguo camino de la Agraciada existían 2 plazas de antigua data, la Sarandí y la Flores, donde hoy se levantan la Facultad de Medicina y el Palacio Legislativo.

Precisamente para darle realce al Palacio Legislativo es que se proyectaba lograr tierras libres para ajardinar y rodearlo de un entorno monumental adecuado.

La hoy plaza Mártires de Chicago se crea en parte de esas tierras, como espacio arquitecturizado, postmodernista. Su destino como lugar de encuentros vecinales le corresponde por apropiación del espacio por parte de sus usuarios.

 

Rosario, en el departamento de Colonia, fue fundada en 1810. Respondiendo en parte a las Leyes de Indias la plaza fundacional, la Benito Herosa, era, y es, el ombligo de su pequeño mundo. El escaso crecimiento urbano no ameritó la creación de otra plaza.

 

LAS PLAZAS COMO OBJETO DE INVESTIGACIÓN ANÁLISIS PERCEPTIVO

Las plazas sobre las cuales trabajamos en esta investigación se seleccionaron en atención a los intereses particulares de cada una para un alto porcentaje de vecinos montevideanos y rosarinos.

Son importantes por las funciones sociales que en ellas se realizan y por su localización geográfica.

La metodología de trabajo adoptada se inició por una aproximación sensorial y emotiva, lo que en otras palabras podríamos sintetizar como "vivir la plaza."

Como un usuario más tratamos de percibir el paisaje total, con todos los sentidos y no solamente el paisaje visual tan dominante en este fin de milenio.

El hombre y sus actividades era el protagonista en estos teatros públicos al aire libre. En función de ello realizamos los mapas conductuales que acompañan estas notas, donde analizamos los movimientos escénicos, casi como una coreografía, repetida día tras día.

Las plazas, ninguna de ellas, está aislada de otros espacios públicos conexos. El espacio "plaza" se enriquece con el espacio de circulación "calle, rambla o avenida" y este último se singulariza con el primero.

Bien vale aquí citar a Rodolfo Livingston cuando el 28/8/84 escribía en el diario Clarín de Buenos Aires. "Para qué sirve ese espacio vacío." Quizás para tener esa placentera sensación de toma de distancia con el mundo cotidiano de la ciudad. ¿Para qué sirve el silencio entre las palabras? ¿Para qué sirve el intervalo del sueño? En fin, para simplificar, digamos que el vacío es parte indispensable de la vida misma."

Y todo esto porque cada plaza con sus características singulares tiene un rol a cumplir, siendo símbolo y referencia de “su” ámbito urbano.

1.- La plaza Libertad

Queda en relación de competencia con la calle central tradicional de Montevideo, la Avda. 18 de Julio.

Cortada al medio por un intenso tránsito vehicular y peatonal que se mueve en función de intereses bien diferentes de los que ofrece la plaza; desplazamientos de una zona a otra de la ciudad, actividades comerciales, gastronómicas y culturales sobre la Avda. 18 de Julio y otras calles adyacentes. La plaza en sí misma agrupa: actividades comerciales "informales", 2 salas de cine, 1 teatro, 2 instituciones culturales y 1 hotel.

Pero el mapeo conductual que realizamos no deja ver estas actividades como prioritarias, sino que en sí misma es particular escenario para usuarios de variadas categorías sociales y etarias que se sumergen en los bancos y logran aislarse en su soledad en los microespacios de la mitad Sur. En la otra mitad, al Norte de 18 de Julio, predominan actividades de mayor carácter lúdico, la propaganda comercial o política.

2.- Plaza Mártires de Chicago.

Nace esta plaza con una fuerte carga simbólica. Se construyó, por concurso público entre arquitectos, hace pocos años.

Su expreso destino es servir de marco a los actos del 1º de Mayo por parte de los trabajadores sindicalizados.

Los otros 364 días del año funciona como plaza barrial apropiándose, de la gran explanada proyectada para actos de masas, una desordenada multitud de adolescentes en patineta.

El resto de los usuarios se arreglan como pueden según las estaciones o los días del año, en los tristes bancos que la bordean o en las escalinatas que señala desniveles ar-quitectónicos.

Sin duda cumple un rol urbano. La pista plana tiene gran poder de con-vocatoria y nadie puede negar que se transformó de inmediato en símbolo y referencia.

Desde un punto de vista estético se contrapone con su entorno, los también simbólicos volúmenes del barrio entre los que se destacan la Facultad de Medicina y Química y el Palacio Legislativo, los cuales son "post-modernamente" ignorados.

Tampoco buscó en su composición paisajística un acuerdo de conjunto con los otros espacios libres que rodean el Palacio de las Leyes.

La libre participación ciudadana en el destino de los espacios públicos queda aquí ejemplificada.

3.- La Plaza Tomás Gomensoro

Puede ser caracterizado como espacio barrial. Es un ámbito urbano conexo a la Rambla sin lograr competir con ella en la oferta de actividades lúdicas, con la cual ni siquiera logra dialogar.

Resulta, tal como se grafica en el mapa conductual, un espacio adecuado para actividades barriales como ser, el ocio pasivo para adultos de ambos sexos, el juego de niños pequeños acompañados por alguno de sus padres, el paseo de perros y el alimento de las aves.

La estructura arbórea y su consecuencia la sombra, bien tan preciado en nuestros cálidos veranos, es bastante caótica y no se corresponden árboles con bancos.

En la parte alta de la plaza hay muchos árboles de hoja permanente, que dan sombra a la plaza todo el año, la cual se suma a la arrojada por los edificios linderos, pero hay pocos bancos.

En la parte baja los bancos, dis-tribuidos en círculo muy abierto alrededor de la glorieta, y también los juegos infantiles, son demasiado asoleados.

Por otra parte los vecinos organizándose en una comisión barrial, independiente del Centro Comunal Zonal se inclinan por el mantenimiento de un espacio ajardinado bello, más para ver que para usar.

Abundan los carteles que prohiben pisar el césped y un guardián, pago por la comisión vecinal, amonesta de palabra a las jóvenes parejas en sus manifestaciones emotivas.

La Rambla en definitiva, acoge a todos los usuarios y sus actividades, rechazadas en la plaza.

La reconocemos empero, como símbolo de una zona caracterizada y como referencia en el sistema de espacios abiertos públicos sin lugar a dudas. Le falta poder de convocatoria, pero eso puede revertirse. Como también pueden encontrarse nuevos usos, por ejemplo es preferida de muchas novias y quinceañeras para "la foto" con su traje de fiesta.

4.- La Plaza Benito Herosa de Rosario

Es la plaza fundacional de la ciudad, bordeada de los edificios importantes en lo civil (Club social, restaurantes, terminales de ómnibus interdepartamentales, etc.) y en lo religioso (la iglesia).

Es el centro del área histórica que concentra las actividades comerciales y culturales de la ciudad.

Se presenta como un cuadrado con sus cuatro lados de la misma importancia, remarcado por su simple estructura dada a través de las diagonales y las medianas que convergen a un espacio central dominado por una glorieta, y donde caminería, arbolado y bancos forman una unidad coherente.

Fue la plaza génesis de la estructura urbana inicial. Hoy es símbolo y referencia de toda la comunidad. Acoge a usuarios de todas las franjas etarias y todas las clases sociales, a toda hora del día.

Los plátanos proporcionan sombra en verano y sol en invierno.

Es ámbito convocante para actividades lúdicas, carnaval y otras fiestas a todo lo largo del año, que se combinan con actividades comerciales, además de ser lugar de encuentros políticos o deportivos, programados o no.

Es la plaza con mayúscula, es el centro del pueblo, como me dijo Guillermina de 10 años, es la plaza multifuncional donde se resume la identidad de la ciudad y sus habitantes.

ANÁLISIS POR MEDIO DE ENCUESTA

A PERSONAS CALIFICADAS

Antes de tomar posición sobre si las plazas (tal como las definimos hoy) tendrían un rol destacado en las sociedades urbanas del siglo XXI, se logró obtener opiniones de un espectro amplio de ciudadanos, a través de una encuesta escrita. Desde paisajistas e ingenieros agrónomos, hasta dirigentes y militantes de organizaciones sociales.

Fue necesario acotar la amplia temática en juego a sólo 3 puntos básicos:

lo urbano

lo emotivo

lo social

Así como no es necesario ser navegante ni pescador, ni nadador para disfrutar del mar, llegamos a la conclusión que tampoco es necesario ser muy asiduo usuario de las plazas de la ciudad de cada uno para valorarlas e identificarse con ellas.

Las plazas son espacios de la cotidianeidad, se pasa por ellas para ir a la panadería o para tomar el ómnibus, no podemos evitarlas.

Su ubicación en la trama urbana trasluce una concepción de la ciudad. Estudiándolas, estudiamos la ciudad. "La plaza es como la identidad de la ciudad."  ( R. Cayssials*)

Pero no puede analizarse, estudiarse, conocerse una ciudad y sus habitantes simplemente a través de sus plazas. "Una sociedad es una construcción social, por lo tanto histórica, que a menudo se reconstruye sobre sus propias ruinas. En ese sentido, si bien las plazas son ámbitos reunitivos del ser social, son insuficientes para conocer la ciudad. Es imprescindible conocer también la forma de sus calles y la manera como las viviendas se vuelcan a ellas, pues la forma de ocupación del espacio es reveladora de las cosmovisiones de las sociedades. Para conocer una ciudad es imprescindible también ubicarla en el sistema económico dominante, así como la comprensión tanto de la sociedad que la fundó, como de las que en el devenir histórico las fueron construyendo." ( M.J. Gómez*)

"Si a través de una plaza podemos conocer a una ciudad y su gente, esto implica que los hechos que suceden ahí tienen la suficiente trascendencia para acceder a ese conocimiento. La importancia está dada por la vigencia permanente de estos espacios aún cuando varía la causa por la cual se mantienen vigentes." (Jaime Stern*)

Con respecto a lo emotivo, es evidente que suceden cosas importantes en las plazas, tanto en lo individual como en lo colectivo. "El juego de niños, el primer beso de adolescentes, la cita de la primera ruptura, el mitin que agita nuestras ideas políticas, el solitario contempla lo que se va del que se está yendo." ( M. Quintela*)

"Porque también en las grandes ciudades se "va" a la plaza a lo que ella ocurre, no sólo concurriendo realmente, sino también a través de los medios masivos de comunicación. La plaza de la ciudad democrática de fines de siglo XX nos acoge a todos "democráticamente" en el sentido capitalista de la democracia, no es mirado de igual forma por el carenciado que se sienta en un banco, que aquel turista o ciudadano pudiente que concurre bien vestido a tomar una copa." (N. Speranza*)

Es aquí donde pueden manifestarse posiciones apocalípticas como los que opinan que: "para una sociedad fragmentada (y polarizada) como la nuestra, el espacio público es la zona de conflictos por excelencia, los diferentes "fragmentos" de esta sociedad no tienen interés de interactuarse y cada uno busca su propio espacio, su propio dominio, exclusivo y no inclusivo." ( C. Pantaleón*)

Pero en contrapartida dicen otros que: "sería bueno diseñar una estrategia para revivir las funciones culturales, sociales y políticas de las plazas. Rediseñar las viejas y crear otras nuevas ad hoc, para que ciertos rasgos de la antigua sociabilidad se restauren y sean compatibles con las tendencias centrífugas de nuestro tiempo." ( Mabel Contin*)

LA PLAZA - AMBITO URBANO - DEMANDA SOCIAL -

La plaza es un derecho de los ciudadanos y no un favor que le otorgan los gobernantes al pueblo.

Es uno de los derechos del hombre, disfrutar de su tiempo libre en espacios adecuados.

Como ámbito urbano, es un patrimonio de fuerte resonancia social; "es un espejo urbano interpersonal." (C. Pellegrino*) importante resonador de los cambios culturales.

La plaza forma parte del imaginario colectivo de la sociedad urbana, se vivencia, emotiva y sensorialmente. "Las grandes plazas de las capitales europeas están escritas en los libros de Historia. Pero también están las pequeñas plazas, anónimas, sin ornato alguno, a menudo pobres y desiertas, ocultas en el vientre de la ciudad, no es fácil hallarlas en los libros de historia. Es más fácil encontrarlas en la literatura, porque a menudo han sido amadas por poetas y escritores." (Atención de C.Molina*)

Por la plaza, ámbito de encuentros, pasan itinerarios que recorren el barrio o la ciudad y para comprenderla, a ella, a la plaza, hay que recorrerlos, porque no se la puede entender sino se ve la vida circulando.

Los arquitectos del siglo XX, adheridos al movimiento moderno no se preocuparon de las plazas hasta la década del 70. Quizás una de las razones es que los nuevos barrios, con bloques aislados en el terreno, no se correspondían para crear el modelo de plaza tradicional que se imagina como de fachadas continuas. Y es difícil crear un modelo alternativo que mantuviera el mismo poder de convocatoria.

La ciudad y sus espacios abiertos no es patrimonio de ninguna profesión, ni grupo social, ni político, entre todos deben encararse sus soluciones. Los estudios sobre ella, y en este caso en especial sobre las plazas, necesariamente serán interdisciplinarios. Y cuando se investiga la problemática de los asentamientos humanos no se podrá ignorar la participación de la población urbana.

Y así se llega al fin del siglo XX con una demanda social insatisfecha. Se reclaman lugares para el paseo, para el juego, para el descanso, pero en ciudades en crisis se valora, o sobrevalora, la seguridad frente a todo otro destaque.

Los medios de comunicación, las organizaciones barriales y los vecinos elevan voces exigiendo vigilancia y control en los espacios públicos. Muchas veces la respuesta es inadecuada, (por ejemplo la cantidad de rejas que se visualizan cada vez más en el paisaje urbano) porque atiende al problema formal y no al social, que es el origen del mal.

Las minorías hacen oír sus voces, quieren plazas que los acogan a todos por igual. Porque, por más que se proclame lo democrático de esos espacios públicos, ellos tienen sus fallas.

La mayoría no están diseñadas para una feliz convivencia etaria y sus diferentes actividades. Niños, adolescentes y adultos mayores se apropian por turnos del espacio y excluyen a los otros. La placita llena de jubilados al sol, es abandonada por estos cuando dominan los niños jugando a la pelota y, en la noche, los adolescentes incursionan en ella para otros usos.

¡Cuantas de nuestras plazas carecen del rebaje de veredas para sillas de lisiado que la ordenanza municipal exige! Sin hablar de tantos pavimentos inadecuados, como gravilla o adoquines, para personas con discapacidades motrices.

Los marginados del sistema económico neoliberal, se apropian de algunas plazas, reclamando su derecho a vivir. Sus demandas de viviendas se superponen con las demandas de espacios lúdicos de otros.

El comercio callejero, hoy ilegal, cuando antes era el único y además reinaba en las plazas, pelea por sus derechos a un pedazo de esas tierras públicas de la cual quieren otros excluirlos.

El poderío del peatón, el rescate de su protagonismo frente a la máquina, parece ser un reclamo que une a todos los ciudadanos, salvo cuando son gobernantes y no logran ubicar el llamado "parque automotor" y entonces ocupan plazas enteras o les restan superficie para ese único fin.

No hay "una" demanda social sino que son varias y diversificadas. Antes que nada debemos admitir que hay varios lenguajes para expresar esas demandas, y que nadie es capaz de escuchar, de leer, ni de entenderlos a todos.

De ahí que parezca oportuno, en este punto especialmente, destacar que este tema es una sinfonía de actores e ideas, donde es prioritario el respeto por una diversidad cultural, étnica, social, religiosa, etc., pero donde está involucrado el respecto al "otro" y la exigencia de que mi "yo" sea respetado también.

DE CÓMO PENSAR LA URBANIDAD DEL SIGLO XXI

Nuevos paisajes, nuevos escenarios que acompañarán una nueva sociedad. Nuevos ámbitos urbanos ya sea de reciente creación o por recuperación de espacios ya consolidados.

¿Y por qué nuevos? Porque si la sociedad esta siempre en proceso de cambios, los ámbitos urbanos que acogen sus actividades públicas tienen necesariamente que acompañar ese devenir histórico, a riesgo de tornarse obsoletos y ser abandonados.

Pero hablamos de "proceso" en las estructuras urbanas, como en la sociedades, y no de "impactos" que surgen sin demanda.

El tema que presentamos en este artículo es la plaza como ámbito urbano singular. Para que la plaza siga siendo el centro de la comunidad, como históricamente la hemos presentado y no pierda valores ni a nivel social, ni a nivel físico-urbano, es que debemos reflexionar sobre una imagen social a futuro.

La plaza está en un lugar, pero culturalmente, “es el lugar”, donde se debe respetar la multidiversidad sin ahogar las individualidades, para que eso suceda, no es la presentación de un nuevo paradigma lo que se necesita, sino que es el rescate de aquel que nació con el ágora en la Grecia antigua.

Vamos al rescate de la plaza, porque ésta existe y tiene fuerte presencia en el contexto urbano y está llena de los contenidos que la sociedad le adjudicó a través del tiempo. Todo esto a pesar de la competencia acentuada hacia este fin de milenio, que le hacen los "espacios de exclusión" (léase shopping centers) llenos de "seguridad" y "confort", que si bien han vaciado a las plazas de actividades, no han logrado eliminarlas.

Por lo tanto creemos que el modelo debe cambiar para seguir "gozando de buena salud", la propuesta paradigmática debe ser posible mañana, con arraigo en la realidad de hoy sobre la cual hemos reflexionado en páginas anteriores.

Todo esto implica un componente utópico, el anhelo de una ciudad ideal donde se desarrolle una sociedad más justa y solidaria que pueda vivir lúdicamente sin miedos ni inhibiciones los espacios abiertos públicos de la ciudad de cada uno.

Nota:

El mapa conductual es parte del trabajo de campo donde se grafican (con símbolos) los movimientos de peatones y vehículos.

Citas bibliográficas:

ANDRÉ, Edouard.  L´art des jardins” París 1879

GIEDION, Sigfried. “Espacio, tiempo y arquitectura” Barcelona 1955

SITTE, Camilo.    De Städtebau” 1ª edición. Viena 1889

ROJAS MIX,      La plaza Mayor” Barcelona 1978

HARDOY Y GUTIERREZ  La ciudad hispanoamericana” Bs. As. 196.

BONET CORREA   “Morfología y ciudad” Barcelona 198.

* cita tomada de las respuestas a la Encuesta

La fotos han sido tomadas por Bernardo Canel

 



*    Arquitecta. Docente e Investigadora en la Universidad de la República, en la Escuela Municipal de jardinería y en la MFAL.