GREGORIO MAGNO

Carta de Gregoro a Agustín.

MGH, Epistulae Gregorii I, vol. II, p.332

"Siendo una la fe, las costumbres de las iglesias son distintas: uno el rito de la santa Iglesia romana y otro el que tienen las iglesias de la Galia…

Hermano Mío, conoces la costumbre de la iglesia romana, ámala mucho. Pero si me agrada que cuanto encontraste, ya sea en la iglesia romana, ya sea en las iglesias de la Galia, ya sea en cualquier otra, que pueda agradar a Dios todopoderoso, recógelo con solicitud e introdúcelo en la iglesia de los ingleses, aún nueva en la fe, junto con todo lo que has podido recoger de muchas otras iglesias»

En efecto, no deben amarse las cosas por los lugares donde están, sino que deben amarse los lugares por las buenas cosas que tienen. Por lo tanto, elige de cada iglesia todo aquello que es pío, religioso y recto e introdúcelo, hecho como un ramo, como costumbre (rito) en el corazón de los ingleses"

Carta a Mellito abate, "in Franciis", para que refiera el contenido a Agustín.

MGH, Epistulae Gregorii I; vol.II, p.331

"Bendice agua, derrámala en los templos, construye altares, y pónles reliquias. Si esos templos están bien construidos, es necesario convertirlos del culto a los demonios al del verdadero Dios.., Así, la gente acostumbrada a frecuentarlos no se sorprenderá por su destrucción sino más bien depondrá sus errores pues conocerá y adorará al Dios verdadero.

Y como estaban acostumbrados a sacrificar bueyes a los demonios, está bien encontrar la manera de dar a esta acción nuevas intenciones. Se realicen banquetes para todo los que interviegan a las fiestas de consagración de la iglesia o para festejar el "dies natalis" (nacimiento para el Reino) de los mártires cuyas reliquias se conservan en ese lugar. Ya no inmolaren más víctimas al demonio sino que las inmolarán para agradecer a Dios por el alimento, de modo que también se conserve la alegría de estas celebraciones y más fácilmente puedan llegar a comprender las alegrías mas íntimas.

A gente ruda no se les puede quitar el pasado de sus mentes: se elevan no a saltos sino escalón por escalón.