Enero 4: Beata Angela de Foligno. Viuda, mística de la Tercera Orden (1248‑1309). Clemente XI el 7 de mayo de 1701 concedió en su honor oficio y misa.

Angela de Foligno es una gran mística de la talla de Santa Catalina de Siena, de Santa Teresa de Avila, de Santa Catalina de Génova y de Santa Gema Galgani.

De noble familia, esposa y madre honesta, en su juventud se dejó llevar de la mentalidad mundana y rindió culto a la vanidad femenina. En breve tiempo se vio privada de toda su familia, esposo e hijos. Entonces renunció a sus bienes y entró a la Tercera Orden de penitencia de San Francisco. Su conversión tuvo lugar en 1285. Hace una confesión general ante el P. Arnaldo o Adán de Foligno, quien desde entonces se convierte en su director espiritual, secretario y confidente. Se dedicó a una vida rigurosa de penitencia y de caridad fraterna, heroica en la asistencia a los leprosos. Su doctrina y su ejemplo atrajeron a su alrededor un cenáculo de espíritus religiosos, entre los cuales el célebre Fr. Ubertino de Casale.

En 1292, a raíz de una peregrinación a Asís, Angela inicia un cambio radical en su vida: organiza su vida entre la penitencia, la contemplación y la caridad junto con otras mujeres, de las cuales se constituye en maestra. Dios la había escogido para derramar en ella todo su amor y confiarle sublimes revelaciones sobre sus misterios. Por obediencia a Dios debió dictar a su confesor sus visiones y revelaciones, que son las páginas de la más alta mística cristiana y franciscana. Su predilección eran los misterios de Jesús sufriente en la cruz y el sacrificio eucarístico. “El libro de las admirables visiones y consolaciones” es un tratado completo de teología y mística. Angela, que no había hecho estudios teológicos, fue saludada como “maestra de teólogos”. Su sabiduría no era fruto de estudio, y cultura, sino de inspiración divina. Dios le reserva una predilección sin límites y Cristo está en continuo coloquio con ella. Para ella ya no existe sino sólo Cristo y se consume en la inmolación. Su camino espiritual se inspira en la Cruz y el amor de Cristo, tomando como modelo a San Francisco de Asís.

Angela voló al cielo el 3 de enero de 1309. Su cuerpo fue sepultado en su ciudad, en la iglesia de San Francisco. Por medio del libro de las visiones, escrito por Fr. Arnaldo, Angela sigue viva y palpitante en medio de nosotros y nos repite que “todo hombre puede y debe amar a Dios, en quien se encuentra toda la felicidad. Dios no pide sino amor, él que es el verdadero amor de las almas”.