Enero 22: San Vicente Pallotti. Sacerdote de la Tercera Orden (1795‑1850). Fundador de la Sociedad del Apostolado Católico. Canonizado por Juan XXIII el 20 de enero de 1963.

Nació en Roma el 21 de abril de 1795. Sus primeros maestros fueron sus propios padres, de quienes él luego diría: “El Señor me dio unos padres santos y yo he aprovechado sus santas enseñanzas”. Frecuentó primero el colegio romano y luego la universidad de Roma para estudiar la filosofía y la teología. Desde 1810 vivió con su tía clarisa Rita De Rossi, la cual en la persecución había sido expulsada de su convento, y lo impulsó por el camino de la santidad y a hacerse terciario franciscano. La espiritualidad de San Francisco sería de hecho la inspiradora de toda su vida.

Ordenado sacerdote el 16 de mayo de 1818. Desde 1815 se venía dedicando a un interesante apostolado. Académico de las facultades de dogmática y escolástica. Confesor ordinario del seminario de 1827 a 1840. En 1834 fundó la Sociedad del Apostolado Católico. Tuvo muchos contactos con el Oriente cristiano con intentos misioneros y ecuménicos. Extendió la invitación a los laicos de toda condición a cooperar en la forma más enérgica con esta acción católica. Fundó la Congregación de los Sacerdotes Seculares de la sociedad el Apostolado Católico y la Congregación de las Hermanas. Fundó y organizó la Pía Casa de la Caridad. Trabajó intensamente en tres campos: comprometer a los católicos a propagar el Evangelio; reavivar, conservar y acrecentar la fe entre los católicos; caridad universal para socorrer a los pobres, visitar a los enfermos y a los presos y consolar a los afligidos. Propuso una movilización general de todos: sacerdotes y laicos y una mayor coordinación de todas las fuerzas católicas. Gregorio XVI bendijo y apoyó este ardoroso programa apostólico. No faltaron dificultades, que él superó con su ardiente fe.

En pocos años san Vicente Pallotti llegó a fundar un instituto de sacerdotes y de hermanas, obras de caridad y de educación para la asistencia a las muchachas abandonadas y periclitantes, instituyó el octavario solemne de la Epifanía, divulgó el apostolado de la oración, tuvo una tiernísima devoción a María, a quien proclamó protectora del apostolado católico, precursor de la “Acción católica”. Murió el 22 de enero de 1850 a la edad de 55 años.