Enero 27: Santa Angela Merici. Virgen de la Tercera Orden (1474‑1540) Fundadora de las Hermanas Ursulinas. Canonizada por Pío VII el 24 de mayo de 1807

La gloria de Santa Angela Merici está ligada a la difusión de la Congregación de las Ursulinas con sus escuelas para la juventud femenina esparcidas por todo el mundo. Nacida en 1474 en Desenzano sul Garda, recibió una profunda formación religiosa aunque no tuvo preparación intelectual. Pasó su niñez en las labores del hogar. A la muerte de sus padres, a sus quince años, fue acogida con su hermana en casa de un tío. A través de lutos y dolorosas pruebas, llegó al encuentro con Dios, de quien recibió gozo y consuelo. Ingresó  a la Tercera Orden franciscana y a la muerte de su tío regresó a Desenzano, donde, hacia los 27 años de edad sintió la inspiración de reunir a su alrededor niñas y muchachas pobres para enseñarles sobre bases cristianas, cómo asistir a los enfermos y cómo atender a las tareas domésticas. Su programa de vida era: “Renuncia a todo; alcanzar y poseer a solo Dios, sumo y eterno bien; considerarse nada, para encontrarse todo en Dios”. Dedicó su vida a la piedad, a las santas lecturas y meditaciones y a las obras de misericordia.

Angela pensó en mejorar la sociedad de su tiempo por medio de la familia y de la actuación sobre la familia por medio de la tarea más importante y delicada, la formación religiosa de las mujeres cristianas. Después de haber consagrado a Dios su virginidad, buscó su verdadero camino. Realizó peregrinaciones por toda Italia. Fue también a Tierra Santa, en una nave llena de peregrinos. A su regreso tuvo una aparición. Vio una larga escalera que de la tierra llegaba al cielo, recorrida por muchas hileras de niñas, mientras una voz la invitaba a fundar una comunidad religiosa. Angela recordó la célebre leyenda de Santa Ursula, la niña de familia real martirizada por los Hunos en Colonia, junto con las once mil vírgenes. El ejemplo suyo y de sus legendarias compañeras se ajustaba bien al ideal de la nueva institución, que Angela colocó bajo el título de Santa Ursula.

En 1525 fue a Roma para ganar la indulgencia del jubileo. En esta ocasión tuvo el gusto de explicar al papa Clemente VII su programa religioso y social y su nueva institución. El Papa la animó y bendijo sus propósitos. Aunque el Papa la invitó a permanecer en la ciudad eterna y desarrollar allí sus planes, Angela, junto con Catalina Patengola, se trasladó a Brescia, donde pudo realizar su ideal, y puede considerarse fecha de la fundación el 25 de noviembre de 1535, día en que las Ursulinas iniciaron su apostolado dedicándose totalmente a las obras de caridad. Sus Ursulinas de Brescia se difundieron rápidamente por muchas otras ciudades. La regla de vida religiosa dictada por la santa era verdaderamente moderna, ágil, ajustada a las necesidades de la sociedad de su tiempo. Angela pasó los últimos años de su vida dedicada a la formación de sus hijas. Las Ursulinas vivían en el mundo, no llevaban ninguna señal externa que las distinguiera de las demás, observaban la pobreza y se ocupaban de las jóvenes formándolas con las clases, el trabajo y la piedad. En el mundo, devastado por las malas costumbres, con su pureza salvaron a muchísimas jóvenes.

A la muerte de Angela Merici, el 27 de enero de 1540, a los 66 años de edad, las Ursulinas eran 159; a ellas dejó su testamento espiritual y sus recuerdos, con los primeros lineamentos de la Regla, que constituyen la herencia de la Santa.