Febrero 6: San Pedro Bautista Blásquez. Mártir en el Japón, Sacerdote de la Primera Orden ( 1545‑1597). Canonizado por Pío IX el 8 de junio de 1862.

Pedro Bautista nació en el castillo de San Esteban, diócesis de Avila, en España, en 1545, hijo de Pedro y María Blásquez, una de las más nobles familias de Castilla. Realizados los estudios en su ciudad natal, frecuentó con mucho provecho la universidad de Salamanca. Contra los planes familiares ingresó en la Orden de los Hermanos Menores, donde tres años después hizo su profesión en el convento de Arenas. Después de los estudios de filosofía y teología fue ordenado sacerdote, enseñó filosofía y teología, fue elegido superior de algunas comunidades. En 1580 pidió y obtuvo ser enviado a México, donde permaneció tres años dando impulso notabilísimo a la Orden con la fundación de varias casas. En 1583 zarpó para Filipinas, donde en calidad de superior de los Hermanos Menores ejerció un encomiable ministerio de apostolado, suscitando la admiración de los religiosos. Puso especial interés en la protección de los indígenas contra las ambiciones de los poderosos.

En 1593 fue enviado con otros cinco cohermanos al Japón. Por todo un año estuvo prácticamente confinado en una casucha viviendo entre sufrimientos e incomprensiones. Luego logró obtener el permiso de predicar el Evangelio por todas partes. Durante dos años pudo libremente con sus cohermanos desarrollar una intensa actividad apostólica; fundó un convento en Kyoto y luego dos hospitales para pobres y leprosos; estableció otras casas franciscanas en Osaka y Nagasaki, y obtuvo numerosas conversiones. Parecía que se abría para la cristiandad japonesa una era de prosperidad. Pero la envidia de los bonzos y las contradicciones comerciales entre portugueses y españoles suscitaron muchos temores en Taicosama que lo llevaron a ordenar la ejecución de los misioneros y de los más celosos colaboradores japoneses.

Taicosama, emperador del Japón, emanó el 24 de julio de 1587 un edicto de proscripción del cristianismo. La propaganda misionera continuó su actividad, y Taicosama dejó dormir su decreto pero seguía atentamente los movimientos de los misioneros por medio de espías.

La orden de captura de Pedro Bautista, de otros religiosos y de algunos cristianos se cumplió el 8 de diciembre de 1596. Hasta finales del mes permaneció en la cárcel en Meaco. Antes de ser trasladado a Nagasaki, donde había de sufrir el martirio, fue llevado con los demás condenados en recorrido por las calles de la ciudad en un carro, sometido a las burlas de los paganos; entonces le fue cortado el lóbulo de la oreja izquierda. Igual exposición e insultos sufrió en las ciudades de Osaka, Sacay y Facata. Ya en Nagasaki el 5 de febrero de 1597 fue llevado con otros veinticinco compañeros a la colina vecina, donde presenció el suplicio de todos. Antes de sufrir como los demás la crucifixión, dirigió una amonestación paternal a los cristianos presentes y elevó una oración de perdón por quienes lo crucificaban. Tenía 52 años.

El heroísmo del martirio de estos confesores de Cristo entre cantos de gozo y oraciones, marca una profundización del mensaje y de la vida cristiana, y es ofrecido a Dios por la perseverancia de los cristianos y por el nuevo florecer de la Iglesia en el Japón. Estos héroes de la fe son los protomártires del Japón. Fueron canonizados por Pío IX el 8 de junio de 1862.