Febrero 7: Santa Coleta de Corbie. Virgen de la Segunda Orden (1381‑1447). Canonizada por Pío VII el 24 de mayo de 1807.

El siglo XVI se vio inundado por un vasto movimiento de reforma de la vida religiosa en casi todas las Ordenes. Mientras los franciscanos dan vida a la prodigiosa Observancia con un grupo de grandes santos y apóstoles, también la Orden de las Clarisas conoció varios intentos de retorno a la primitiva austeridad. Dios mismo escogió a una humilde y fuerte virgen de Francia, para que promoviera una reforma intensa de la vida de las Hermanas Pobres de Santa Clara. Coleta vivió una niñez marcada por el signo del milagro: nacida de una madre anciana, crecimiento prodigioso, búsqueda de la soledad, de la penitencia y de la oración. Privada de sus padres a la edad de 18 años. Aunque frecuentaba la abadía benedictina, se siente atraída por el ideal franciscano, distribuye sus bienes a los pobres y se inscribe en la Tercera Orden franciscana en Hesdin d’Artois. De 1402 a 1416 lleva vida de reclusa junto a la parroquia de Nuestra Señora. Siente el impulso de la vida claustral, pero se resiste a la misión que Dios ya le ha manifestado claramente; por esto es castigada permaneciendo muda y ciega durante un tiempo; finalmente comprende, y aconsejada por Fray Enrique Baume, fraile menor, se presenta al Papa Benedicto XIII, que estaba entonces en Niza, y le expone la voluntad de Dios acerca de su vida. Es admitida por el Papa mismo a la vestición y a la profesión de la primera regla de Santa Clara y la nombra Abadesa general de todos los monasterios que funde o reforme, encargada por él de llevar su proyecto de reforma a todos los monasterios de Clarisas de Francia, con autoridad para recibir en los mismos religiosas provenientes de otras casas o de la tercera Orden. El 14 de marzo de 1410 logra tener su primer monasterio en Besanzón.

Coleta, con dulzura y fortaleza emprendió la reforma, no sólo de las Clarisas por mandato de Benedicto XIII, sino también de los Hermanos Menores. Reformó 17 monasterios de la segunda Orden en la estricta pobreza de la regla de Santa Clara, a la cual añadió las Constituciones. Extendió su influjo a siete conventos de los Hermanos Menores. En Italia entre las Clarisas y en Francia entre las Coletinas ingresaron no sólo muchachas nobles, sino también niñas sencillas. Murió santamente el 6 de marzo de 1447 en Gante, a los 66 años de edad.

Febrero 7: Beato Pío IX (Giovanni Maria Mastai Ferretti – 1792‑1878). TOF. Beatificado el 3 de septiembre de 2000 por  Juan Pablo II.(Fiesta: enero 27).

Nació el 13 de mayo de 1792 en Senigallia, hijo de Jerónimo y Catalina Solazzi. Estudió primero en Volterra y luego en el Colegio Romano. Ordenado sacerdote el 19 de abril de 1819. Terciario franciscano en 1821 en San Buenaventura al Palatino. Acompañó a Mons. Giovanni Muzi en la delegación apostólica de Chile y Perú (1823‑25). El 3 de junio de 1827 fue consagrado obispo de Espoleto, donde se mostró hombre de gobierno. En 1832 Gregorio XVI lo hizo obispo de Imola y cardenal; allí trabajó por apaciguar los ánimos de las diversas facciones políticas que ejercían una violencia sanguinaria. A la muerte de Gregorio XVI, fue elegido papa en el conclave de junio 15‑16 de 1846, uno de los más cortos de la historia. Tomó el nombre de Pío IX. Promulgó una amplia amnistía para los presos políticos, suavizó las condiciones de los judíos aboliendo la clausura del Gheto. Creó una Congregación para los asuntos de Estado y él mismo la presidió, en orden al buen gobierno de los Estados Pontificios. Propugnó por una federación italiana, intento que fue bloqueado por Austria. Resistió a todas las presiones que se le hicieron para que declarara la guerra a Austria; en cambio escribió al emperador para pedirle un edicto que reconociera la nacionalidad de Italia. El 15 de noviembre de 1848 fue asesinado el ministro Pellegrino Rossi y Roma fue presa de la anarquía y los saqueos, hasta que el Papa se vio obligado a huir a Gaeta, acogido por el rey Fernando II. En Roma se formó un gobierno republicano. El Papa desde Gaeta informó de los sucesos a los gobiernos que tenían relaciones con la Santa Sede y solicitó su ayuda. Con la ayuda de algunos gobiernos europeos recuperó el poder. Nuevamente dio una amplia amnistía y reformas políticas. Trabajó arduamente por la recuperación económica del Estado, realizó numerosas obras en casi todos los puertos y en la ciudad de Roma hasta convertirla en una capital moderna. Promovió la cultura y las investigaciones arqueológicas. En 1857 hizo una gira por todas las ciudades del Estado para escuchar a sus súbditos. Tuvo que soportar las vacilaciones de los gobiernos europeos en torno a la cuestión romana, la unificación de Italia con la pérdida de los Estados pontificios y su consiguiente encierro en El Vaticano como una forma de protesta por la manera como se llevó a cabo. Frente a la persecución laicista que se desató en casi todos los países, se fue formando un movimiento laico católico en defensa de los derechos de la Iglesia. Se esforzó por atender a la Iglesia en América Latina, el resurgimiento católico en Alemania, los problemas de la Polonia ocupada y repartida. Fomentó grandemente las Misiones entre infieles, que habían decaído desde finales del siglo XVIII, buscó la reunificación de los cristianos en los Balcanes y el Oriente, creó una Congregación especial para las Iglesias Orientales. Después de consultar al episcopado de todo el mundo, el 8 de diciembre de 1854 definió el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Convocó y celebró el Concilio Vaticano I, que hubo de ser suspendido a causa de la guerra franco‑prusiana (dic. 8 1869 ‑ julio 1870). A este Concilio invitó también a las iglesias separadas y a los gobernantes católicos, que habían abandonado su papel de defensores de la fe. El concilio concluyó con la constitución De fide catholica y la definición de la infalibilidad del Papa.

Murió el 7 de febrero de 1879 y fue sepultado provisionalmente en el Vaticano, luego trasladado a San Lorenzo extramuros, de acuerdo con sus deseos. Es el pontificado más largo que recuerda la historia, vivido en medio de turbulencias políticas y religiosas; sin embargo, su obra fue intensa y profunda en todos los campos. “Muchas cosas cambiaron en la Iglesia entre 1846 y 1879”.