Febrero 8: San Juan Lantrúa de Triora. Mártir, sacerdote de la Primera Orden (1760‑1816). Beatificado por León XIII el 27 de mayo de 1900. Canonización: Juan Pablo II, octubre 1 de 2000.

Juan Lantrúa nació en Triora el 15 de marzo de 1760, hijo de Antonio Lantrua y María Ferraioni. Niño piadoso, fue acólito en la iglesia de San Lorenzo. Hacía poco tiempo había muerto San Leonardo de Porto Maurizio, y Juan decidió imitarlo. Abandonó la familia y se fue a Roma y pidió ser admitido en el convento de Santa María de Ara Coeli. Admitido el 15 de mayo de 1777, hizo sus estudios y fue ordenado sacerdote. Profesor de filosofía en Tívoli y de Teología en Tarquinia. Superior de varios conventos. Incansable predicador conmovía a sus numerosos oyentes, que se convertían y confesaban sus pecados. Era como un anticipo de su apostolado en tierras lejanas, que culminaría con el martirio. En 1798 partió para China. Encargado del distrito de Xam‑sin‑sien, recorrió repetidamente las comunidades cristianas, que comprendían unos 8.000 fieles dispersos en el territorio, predicando y bautizando, hasta lograr un nuevo florecimiento de estas comunidades. En 1804 fue trasladado al Chiang-si, donde trabajó durante 8 años en el distrito de Ha-chung-fu, habitado por algunosmiles de cristianos. Era un momento difícil para los cristianos por causa de la persecución. Denunciado nada menos que por un catequista, su vivienda fue asaltada y destruida, mientras él, disfrazado, logró huir y refugiarse en el Hu-nan. 

En 1815 se desató la persecución que llevó a la muerte a varios misioneros y cristianos. Ni la prisión ni las torturas lo hicieron claudicar, y el 7 de febrero de 1816, renovada públicamente la profesión de fe, como era costumbre entre los cristianos de China, murió en una gran cruz, después de haber sido torturado.