Febrero 12: Beato Rizerio de Muccia, Sacerdote, discípulo de San Francisco, de la Primera Orden († 1236). Aprobó su culto Gregorio XVI el 14 de diciembre de 1838.

Nacido en Muccia, provincia de Macerata. Su vida está ligada en parte a la del Bto. Peregrino de Falerone: eran ambos de las Marcas, nobles y estudiantes en Bolonia, enviados a estudiar por sus padres para llegar a ser hombres de leyes, aptos para cumplir los oficios de jueces y de podestás.

Durante la permanencia en Bolonia Rizerio en compañía de Peregrino, el 5 de agosto de 1222 asistió a la llegada de San Francisco a la ciudad y bastaron su visita y su palabra evangélica para inducir a los dos jóvenes a seguirlo. A Peregrino, San Francisco le predijo una vida oculta y humilde, a Rizerio le señaló el oficio de servir a los hermanos, una expresión que en el lenguaje de San Francisco equivalía a regir y gobernar a los hermanos.

Un día se abatió sobre él una terrible prueba. Tomó la decisión de presentarse a San Francisco, no para comentarle su estado de ánimo, sino solamente para ver si la acogida que le reservaba era fraterna y gozosa o no. «Si Fray Francisco me muestra buena cara y me muestra familiaridad como de costumbre, creeré que Dios todavía tiene misericordia de mí; si lo contrario, será signo de que he sido abandonado de Dios». San Francisco, que en ese momento estaba enfermo en el palacio del obispo, iluminado por Dios sobre lo que estaba para suceder, envió a dos de sus compañeros, Fray León y Fray Maseo, al encuentro de Fray Rizerio, y en nombre de San Francisco oyó estas palabras: «Tú eres el más querido de los hermanos para fray Francisco»... Apenas oyó estas palabras, fue como si brillase una nueva luz en un cielo tempestuoso. San Francisco cuando lo tuvo cerca, aunque gravemente enfermo, lo abrazó tiernamente y le dijo: «Hijito mío carísimo, Fray Rizerio, entre todos los hermanos que hay en el mundo te amo de una manera singular». Le hizo la señal de la cruz en la frente y lo besó, diciéndole: «Hijito carísimo, esta tentación ha sido permitida por Dios para gran mérito y premio para ti». Rizerio se sintió libre, como quien se quita de sus espaldas un gran peso.

Los últimos años de su vida los pasó en Muccia, en el eremitorio situado en las faldas de los Apeninos, junto a la pequeña iglesia de Santiago Apóstol. Murió el 7 de febrero de 1236. sepultado enla iglesita de Santiago.