Febrero 13: San Francisco de Meaco, de la Tercera Orden Franciscana, mártir japonés (1551‑1597). Canonizado por Pío IX el 8 de junio de 1862.

Francisco, de nacionalidad japonesa y padres paganos, nació en Meaco en 1551. Su familia lo envió a estudiar medicina, la cual ejerció en Meaco con gran satisfacción de sus pacientes. Cuando en 1593 llegó de Filipinas San Pedro Bautista a la cabeza de cinco hermanos franciscanos, comenzaron una valiente obra de evangelización construyendo iglesias, hospitales y obras asistenciales para enfermos y leprosos, el médico Francisco quedó impresionado por su dinámica actividad, que pudo conocer y admirar ampliamente, junto con su predicación evangélica.

Después de madura reflexión y un período de catecumenado, pidió el bautismo que recibió solemnemente delante de aquellos que habían recibido su asistencia médica. Esto impresionó mucho a la gente. Después pidió y obtuvo ser recibido en la Tercera Orden Franciscana. Entonces se dedicó a prestar su asistencia médica gratuita a los enfermos en los hospitales que habían fundado los misioneros. Fue el buen samaritano de la misión, sirviendo a los enfermos con gran alegría, reconociendo en ellos la imagen de Dios, recordando la afirmación de Cristo en el evangelio, de que lo hecho a los pequeños se hace a Cristo en persona.

Al desatarse la persecución religiosa en 1596, el 31 de diciembre fue arrestado en Meaco cuando se encontraba al servicio de los enfermos. Al ser apresado, dijo a los soldados: “Soy médico y cristiano. Aquí todos me llaman el médico de los pobres, y me glorío de este apelativo. Siempre he hecho el bien a nuestra gente y si ustedes me lo permiten, quiero continuar haciéndolo. Soy seguidor de Cristo y de su Evangelio. Ninguna fuerza del mundo ni la muerte podrán quitarme esta fe y convicción”. Conducido con los demás cristianos, fue crucificado en Nagasaki el 5 de febrero de 1597.