Febrero 28: Beata Antonia de Florencia. Viuda, de la Segunda Orden (1401‑1472). Aprobó su culto Pío IX el 17 de septiembre de 1847.

Antonia nació en Florencia en 1401. Poco se sabe de su infancia. A los 15 años se casó, tuvo un hijo, y estando éste todavía muy pequeño, ella enviudó. Para atender a las necesidades del hijo, aceptó un nuevo matrimonio, con igual fortuna, pues el marido murió pronto. Entonces ella decidió que ni el mundo era para ella, ni ella para el mundo. Y una vez que el hijo pudo valerse por sí mismo, ella entró entre las Hermanas Terciarias Regulares de San Francisco fundadas por la Beata Angelina de Marsciano, que tenían entonces su convento en San Onofre, en Florencia. Desde entonces el convento fue su pobre y durísima familia. Su única ambición era santificarse. Con su forma de vida edificó a sus compañeras y también mereció la estima de sus superiores. Fue enviada a Foligno, al convento de Santa Ana, y luego a Aquila, al convento de Santa Isabel. Aquí tuvo como director espiritual a san Juan de Capistrano, quien, junto con San Bernardino de Siena, promovía la llamada “observancia”.

Antonia sentía la urgencia de una regla más austera, de una pobreza más rígida, de una abnegación más perfecta. Con la aprobación de Nicolás V, y la bendición de San Juan de Capistrano, Vicario general, en 1447 se retiró con doce compañeras al monasterio del Corpus Domini para observar en todo su rigor la primera regla de Santa Clara. San Juan de Capistrano le encomendó la dirección del monasterio para que fuera modelo del nuevo espíritu “observante” también en la Segunda Orden, rama femenina franciscana.

Por muchos años fue superiora modelo, reformadora de las costumbres, ejemplo de virtudes y de obediencia. Sufrió desventuras y calumnias pero no la postraron. Venció sus propias tribulaciones curando las ajenas. Al acercarse la muerte, llamó a sí a sus cohermanas para recomendarles la exacta observancia de la regla y la caridad fraterna. Tenía 71 años cuando murió, el 28 de febrero de 1472. La ciudad de Aquila la veneró como santa desde su muerte.

Febrero 28/29: Venerable Caridad Brader (1866‑1943). Virgen, fundadora de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada. Declarada venerable en 1999.

Nacida en Kalbrum, S.G., Suiza, el 15 de agosto de 1860, bautizada con el nombre de María Josefa Carolina, hija de Sebastián Brader y Carlona Zahner. Hija única. Ingresó al convento de Maria Hilf a la edad de 20 años, y tomó el nombre de María Caridad del amor del Espíritu Santo. Profesó el 22 de agosto de 1892. Al sentir la llamada misionera formó parte del grupo liderado por Sor Bernarda Bütler para viajar a Portoviejo, Ecuador, a pedido del obispo Mons. Pedro Schumacher; salieron de Suiza el 19 de junio de 1888, y llegaron al Ecuador el 3 de agosto, a la localidad de Chone. Trabajan en la catequesis, la enseñanza, atención a los enfermos, en un proceso de inculturación progresiva para mejor servir. Vicaria de la Madre Bernarda, fue luego designada por ella como Superiora de dos hermanas y cuatro novicias para fundar en Túqueres, Colombia, a donde llegan el 31 de marzo de 1893. La nueva fundación se convierte en la nueva congregación de Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, con sede en Túquerres, sede que en 1927 se traslada a Pasto. En 1928 se establece la adoración perpetua del Santísimo Sacramento, día y noche, en la casa madre de Pasto. Muere en Pasto el 27 de febrero de 1943. Declarada Venerable por Juan Pablo II el 28 de junio de 1999. Beatificación en trámite.