Agosto 18: Beatos Protasio de Sées, Luis de Bezanzon y Sebastián de Nancy, Sacerdotes, de la I Orden (†  1794), Beatificados por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995.

 – Protasio de Sées (Juan Bourdon), nacido en San Pedro de Sées (Orne) el 3 de abril de 1747, hijo de Simón y María Luisa Le Fou. Ingresó en los Capuchinos el 26 de noviembre de 1767. Ordenado sacerdote fue secretario provincial, predicador, rector de santuario. Cuando vino la revolución francesa era guardián de Sotteville, cerca de Rouen. Interviene a favor de los hermanos laicos ante la Asamblea nacional en 1790. Se niega a firmar la constitución civil del clero. Condenado al destierro por haber celebrado la Misa sin permiso civil y tener en su poder textos no acordes con la revolución, es condenado a deportación a la Guayana, forzado a hacer un viaje de 34 días a pie, es embarcado en Rochefort en la nave negrera Deux Associés, donde sufre condiciones de vida atroces, y muere, probablemente de tifo, el 23 de agosto de 1794, a los 47 años de edad; fue sepultado en la isla Madame.

 – Sebastián de Nancy (Francisco François), nacido en San Nicolás de Nancy, el 17 de enero de 1749, hijo de Domingo François y Margarita Vernesson. Ingresó en los Capuchinos, provincia de Lorena, el 24 de enero de 1768, con el nombre de Sebastián. Durante la revolución, se presenta espontáneamente al Comité de Nancy, apresado el 9 de noviembre de 1793, en buena salud, por negarse a prestar el juramento de la Constitución civil del clero, condenado a la deportación, es embarcado en Rochefort en la nave Deux Associés, sometido a humillaciones y brutalidades como sus compañeros; al enfermarse, es trasladado a una goleta hospital, donde muere el 10 de agosto de 1794, a la edad de 45 años. Sepultado en la isla de Aix. Fue un religioso de profunda fe y oración.

 – Luis de Besanzon (Juan Bautista Jacobo Luis Javier Loir), nacido en San Pedro de Besançon, hijo de Juan Luis e Isabel Juliot. Entra al noviciado de los Capuchinos en mayo de 1740. Ordenado sacerdote se distingue en el ministerio de la confesión y la dirección espiritual. Guardián en varios conventos sucesivamente, al ser suprimidas las Ordenes religiosas pasa a vivir donde su hermana, en el castillo de Précord. Al negarse al juramento de la Constitución civil del clero, es obligado a ir a Moulins, y el 18 de junio de 1793 es recluido en el antiguo convento de Santa Clara de Moulins transformado en cárcel. El 31 de marzo de 1794, condenado a la deportación, parte a Rochefort con otros 26 deportados, todos los cuales son conducidos a la nave Bonhomme Richard, luego transferido a la nave Deux Associés, donde muere víctima de los malos tratos el 19 de mayo de 1794, a la edad de 74 años. Sepultado en la isla de Aix. Especialmente se distinguió por su humildad, afabilidad y paciencia.

En el barco fueron mantenidos 829 religiosos y sacerdotes que no quisieron someterse al juramento de la Constitución civil del clero, torturados de diversas maneras, asfixia colectiva, hambre, etc., a consecuencia de las condiciones de vida y de las torturas diversas, una gran parte de ellos murieron.

= Agosto 18: Beata Margarita María Caiani. Virgen de la Tercera Orden Regular (1863‑1921). Fundadora de las Hermanas Franciscanas Mínimas del Sagrado Corazón. Beatificada por Juan Pablo II el 23 de abril de 1989.

Margarita María Caiani (de Bautismo Marana), nació en Poggio Caiano, diócesis de Pistoya, el 2 de noviembre de 1863. Hija de Jacopo Caianii y Luisa Fontini, de humilde familia (su padre era herrero y fontanero de la Villa Medicea) ejerció durante años el oficio de vendedora de cigarros hasta que, a la muerte de sus padres, decidió con una amiga entrar en el Monasterio de las Benedictinas de Pistoya, pero allí no permaneció mucho, pues su verdadera vocación la movía a dar asistencia a los niños, a los jóvenes, ancianos y enfermos, a trabajar entre la gente con la cual siempre había vivido.

Por consejo de la Madre Teresa de la Cruz, volvió a su tierra; allí, con su amiga María Fiaschi abrió una escuela para enseñar a los niños, además de la doctrina cristiana, los primeros elementos del saber. La obra comenzó en forma más bien rudimentaria, pero bien pronto gracias a la ayuda de algunos sacerdotes, tomó dimensiones relevantes hasta convertirse en un punto de referencia, por cuanto en Poggio Caiani no existía una escuela pública. Al mismo tiempo, con verdadero espíritu franciscano, asistía a los enfermos y moribundos. Con el tiempo otras jóvenes fueron atraídas por aquel ideal de vida en comunidad y en 1901 Margarita escribía las primeras reglas y constituciones, que fueron aprobadas por el Obispo diocesano. El 15 de diciembre de 1902 las jóvenes vistieron el hábito franciscano y la fundadora tomó el nombre de Sor Margarita María del Sagrado Corazón.

El 2 de octubre de 1905 las primeras seis hermanas hicieron la profesión religiosa. Otras jóvenes poco a poco fueron uniéndose a la pequeña familia que Margarita llamó Hermanas Mínimas del Sagrado Corazón. La fundación, nacida del tronco parroquial, en los años siguientes se extendería a otras regiones, comenzando por la Lombardía. Cada uno de estos institutos tenía su carisma, su originalidad ofreciendo siempre a todos sus cuidados, a los “últimos”, a los huérfanos, a los que sufren. La Madre Caiani recomendaba a sus hermanas reservar mayor “compasión” para los niños, “porque son más abandonados que las niñas” y a menudo forzados a crecer “ignorando las cosas más importantes de nuestra religión”.

El franciscanismo de sor Margarita consistía precisamente en una particular adhesión a todo lo que hubiera de maternal en las actitudes de San Francisco. Ella representó el polo femenino de su regla y de su espíritu.

Sor Margarita fue elegida en 1915 madre general del nuevo instituto, cargo que le fue renovado durante toda su vida; así, a más de fundadora fue la animadora y la guía de la obra en sus primeros decenios de existencia, imponiéndole un sello de fuerte espiritualidad y de dinámico apostolado sin fronteras. Durante la gran guerra las Hermanas Mínimas del Sagrado Corazón se movilizaron todas para prestar servicio en los hospitales militares de Toscana y en otras partes. El 25 de abril de 1921 tuvo lugar la agregación perpetua de las Hermanas Mínimas del Sagrado Corazón a la Orden Franciscana. De allí a poco, el 18 de agosto de 1921, Sor Margarita María Caiani, enferma desde años atrás y agotada por el trabajo, moría en Montughi cerca de Florencia invocando al Corazón de Jesús, que había sido el ideal y la fuente luminosa de su vida. Tenía 58 años. La Congregación contaba con más de doscientas religiosas distribuidas en veintiuna casas. Juan Pablo II la proclamó Beata el 23 de abril de 1989.