Mayo 8: Corazón Inmaculado de María. Mayo con María. Súplica a nuestra Señora del Rosario. Consagración al Corazón Inmaculado de María.
Mayo es el mes más bello del año. La Iglesia lo ha escogido y lo ha dedicado a nuestra Señora. Con su irresistible fascinación nos llama a sí. Escuchemos el maternal llamamiento y llevémosle cada día una flor, elevémosle la oración, meditemos sus virtudes y elevémosle un canto. María es nuestra estrella, guía, pronta a darnos la mano si naufragamos, para ayudarnos y salvarnos cuando tengamos necesidad de ella. A las armonías de la creación unamos nuestra voz para cantar sus alabanzas, asociémonos a sus muchos devotos para saludar en María a la socia del Redentor del género humano, la auxiliadora del pueblo cristiano, la mediadora de todas las gracias, la madre de la Iglesia, gozo y salvación de los creyentes en Cristo.
Después de haber permanecido en contemplación y agradecimiento ante el Corazón de Jesús, como centro de su amor, ahora nos detenemos ante el Corazón Inmaculado de la Madre. María es depositaria de la gracia, de la cual Dios la llenó, para que fuese Madre de su Hijo encarnado. En este Corazón sin mancha María «conservaba y meditaba cuanto oía», sobre aquel corazón que a todos ha acogido en Jesús, podemos cada día deponer nuestros cansancios y penas. Madre dulcísima, la sola virgen y madre, nos acogerá siempre con amor.
El culto al Corazón Inmaculado de María tuvo una gran difusión después de las apariciones de Fátima en 1917. Tres niños, Lucía, Jacinta y Francisco, en Cova da Iría, a medio día, el 13 de cada mes, desde mayo hasta octubre, tuvieron seis veces la aparición de una bellísima Señora que venía del cielo, que les dio un mensaje de salvación para la humanidad: «Jesús quiere servirse de ustedes para hacerme conocer y amar. Sacrifíquense por los pecadores y digan con frecuencia, al hacer algún sacrificio: Por tu amor, Jesús, y por la conversión de los pecadores. Muchos van al infierno, porque no hay quién ore y se sacrifique por ellos. Yo soy la Virgen del Rosario. He venido para exhortar a los fieles a cambiar de vida, a no afligir al Señor con el pecado, a recitar el Rosario y a hacer penitencia de sus pecados. Las guerras son castigos que el Señor permite para castigar los pecados de los hombres. Si ellos escuchan mis peticiones, los flagelos serán alejados o mitigados, de lo contrario vendrá el castigo. Al final mi Corazón Inmaculado triunfará».
El 8 de mayo, a medio día, se recita la súplica a la Bienaventurada Virgen del Rosario. El mensaje de Fátima pide: oración, penitencia, vida cristiana, recitación del Rosario, pureza de costumbres, vida de adhesión al Evangelio.
CONSAGRACION AL CORAZON INMACULADO DE MARIA. Virgen Inmaculada, Madre de misericordia, Reina del cielo y de la tierra, refugio de los pecadores, nos consagramos a tu Corazón Inmaculado. Queremos vivir todos los compromisos asumidos en el bautismo, y llevar a cabo en nuestro interior la conversión que nos aparte de los fáciles compromisos con el mundo. Te encomendamos nuestra existencia y nuestra vocación cristiana. Nos comprometemos a un renovado espíritu de oración y penitencia, a la participación fervorosa en la celebración de la Eucaristía, en la recitación diaria del rosario, en un austero modo de vida, conforme al Evangelio, al buen ejemplo, a la observancia de la ley de Dios y a la pureza. De ti, Madre de Jesús y madre nuestra, esperamos la salvación de todos tus hijos. Amén.