Enero 8: San Francisco Blanco. Mártir en Japón, sacerdote de la Primera Orden (1567‑1597). Canonizado por Pío IX el 8 de junio de 1862 (Su fiesta, feb. 5)

El 5 de febrero de 1597 en Nagasaki moría crucificado junto con otros 22 compañeros. Francisco Blanco nació en las cercanías de Monterrey en Galicia (España). Enviado por sus padres a la Universidad de Salamanca, donde fue admirado por su inteligencia y su candor.

Muy joven abandonó todo y se hizo hermano menor en la Provincia de Santiago de Compostela. En el convento aparecía a todos como un ángel de piedad y de inocencia, llegando a un grado tan sublime de perfección seráfica, que, cuando sus cohermanos que lo habían conocido y apreciado, supieron la noticia de su martirio decían que había conquistado tres coronas: la del martirio, la de la santidad y la de la inocencia.

Del Padre Ortiz, quien ya había encaminado a 16 religiosos franciscanos hacia la misión de Filipinas, obtuvo el consentimiento para asociarse a la expedición, aunque solamente era diácono. Fue ordenado sacerdote durante la permanencia de los misioneros en México. Terminados los estudios teológicos en Manila, bajo el iluminado magisterio de San Martín de la Ascensión, viajó con él al Japón, donde el Señor le reservaba la palma del martirio.

Arrestado el 9 de diciembre de 1596 en Osaka, fue llevado con sus compañeros a Meaco, el 2 de enero les cortaron la oreja izquierda a todos, fueron llevados en un carro expuestos a la burla de la gente, hasta llegar a Nagasaki, donde fueron crucificados el 5 de febrero de 1597.