Noviembre 19: Santa Inés de Asís. Virgen de la Segunda Orden (1198‑ 1253). Benedicto XIV el 15 de abril de 1762 concedió oficio y misa en su honor.
Inés, hermana menor de Santa Clara, nació en Asís en 1198, hija de Favarone Offreduccio y Hortolana di Fiumi. A principios de abril de 1212 Inés se fue a donde su hermana, que quince días antes había huido de casa para adherir a los ideales franciscanos en el monasterio de San Angel di Panso, en las faldas del Subasio, cercano a Asís. Los parientes, exasperados de aquel gesto, que juzgaban un segundo atentado contra el buen nombre de la familia, trataron por todos los medios de apartarla de su vocación, hasta el punto de que Inés fue golpeada brutalmente por su tío Monaldo, que se atrevió a violar la tranquilidad del monasterio. Sin embargo ni siquiera la violencia logró plegar a la joven y San Francisco le impuso el nombre de Inés, porque en la fortaleza demostrada, esta quinceañera hermana de Clara, recordaba la fortaleza de la mártir romana, Santa Inés.
En 1212 Francisco condujo a las dos hermanas a San Damián. En 1220 Inés fue enviada a Florencia como abadesa del monasteiro de Monticelli, fundado el año anterior. Otros monasterios de clarisas como los de Padua, Mantua, Venecia, Castel Fiorentino, Imola y Penne, se glorían de haber hospedado a la Santa. Habiendo regresado a San Damián, tuvo el don de una aparición del Niño Jesús; por eso se representa a Santa Inés con el Niño Dios en sus brazos. En Asís Inés asistió a la muerte de su hermana el 12 de agosto de 1253.
En el coro del pobrísimo conventito de San Damián se pueden leer todavía los nombres de las primeras compañeras que siguieron a Santa Clara y a San Francisco por el camino de la total renuncia y de la absoluta pobreza. Son nombres muy bellos de mujeres y muchachas de Asís que en San Damián tuvieron su primer nido: Hortolana, Inés, Beatriz, Pacífica, Bienvenida, Cristiana, Amada, Iluminada, Consolada,... los primeros tres nombres pertenecen a tres mujeres de la misma familia de Santa Clara: Hortulana, su madre, Inés y Beatriz, las dos hermanas.
Inés, hermana menor de Clara, llegó a San Damián quince días después de ella en 1212. Poco después llegó la otra hermana, Beatriz, y finalmente la madre, Hortolana. Inés fue la más fiel seguidora de su hermana Clara, vivió a su sombra luminosa, siempre obediente y afectuosa, de una firmeza de carácter excepcional y casi viril, especialmente en la observancia de la pobreza. Fue superiora caritativa, inflexible, tenaz. Habiendo regresado a San Damián, murió serenamente tres meses después de la muerte de Santa Clara, el 16 de noviembre de 1253. Tenía 55 años.