Febrero 23: Beata Isabel de Francia. Virgen de la Segunda Orden (1225‑ 1270). León X concedió oficio y misa en su honor el 11 de enero de 1520.

Isabel nació hacia 1225, hija de Luis VIII, rey de Francia, y de Blanca de Castilla, quien con piedad, inteligencia y energía supo formar santos también en trono real. La joven princesa fue iniciada en la oración y en una tierna devoción al Señor y a la Santísima Virgen, en la meditación y tras prácticas de la vida cristiana. La escuela y el ejemplo de Blanca de Castilla nos dieron un San Luis IX, rey de Francia y la Beata Isabel. Experta en labores de bordado y tejido, donó a las iglesias ornamentos confeccionados con sus propias manos y adoró la Eucaristía con todo el ánimo de su corazón.

Ayunaba tres veces por semana, se alimentaba parcamente. Evitaba las diversiones. Sus recreaciones eran en compañía de su hermano Luis y de las damas que estaban a su servicio. Con frecuencia visitaba a los enfermos en los hospitales o en sus casas, atendía a sus necesidades y les endulzaba sus penas. Enfermó gravemente, de modo que se temió por su vida; sanó gracias a las oraciones y cuidados de su madre Blanca.

Conrado, hijo del emperador Federico II, la pidió en matrimonio, con gran alegría de Blanca y de su hermano el rey Luis, y del papa Inocencio IV, pero ella declaró que había hecho voto de virginidad y que nadie la haría desistir de su decisión.

Para mejor realizar su vocación religiosa, en los alrededores de París hizo construir un monasterio en 1261, y adoptó la regla de la Segunda Orden de Santa Clara. Las religiosas que habían seguido su ejemplo provenían de la nobleza y pertenecían a la corte de Francia. Para una mejor formación franciscana de la nueva comunidad, hicieron venir cuatro religiosas de otros monasterios.

Isabel vivió nueve años en el monasterio y lo honró con sus virtudes. Murió el 23 de febrero de 1270, a los 45 años de edad. Algunas religiosas en el mismo instante oyeron cantos angélicos que decían: «En la paz está su morada». San Luis estuvo presente en los funerales de su querida hermana y tuvo palabras de consuelo para la comunidad de las Clarisas.