Noviembre 28: San Jaime de la Marca. Sacerdote de la Primera Orden (1391‑1476) Canonizado por Benedicto XIII el 10 de diciembre de 1726.
Jaime de la Marca es con Juan de Capistrano, Bernardino de Siena y Alberto de Sarteano, una de las cuatro columnas de la Observancia Franciscana, la singular reforma del siglo XV, que propuso nuevamente, frente a un humanismo exagerado, el retorno a la vida pobre, simple y al celo apostólico de los primeros tiempos del franciscanismo.
Nacido en 1391 en Monteprandone, Piceno, bautizado con el nombre de Domingo, hijo de Antonio Gangalli y Antonia, vistió muy joven el hábito de los Hermanos Menores en el eremitorio franciscano de las Cárceles, cerca de Asís, y tan amante fue de la mortificación, que su mismo maestro de teología y de vida espiritual, San Bernardino de Siena, debió invitarlo a la moderación. Ordenado sacerdote en 1422 y de grandes dotes oratorias, recorrió a Italia y a toda Europa predicando a fieles, a infieles y a herejes, alcanzando abundantes frutos de conversiones y de reforma de costumbres.
Rechazó el ofrecimiento del arzobispado de Milán y fue consejero de papas y de emperadores. La Santa Sede se sirvió de él para numerosas misiones y sucedió a San Juan de Capistrano en la guía espiritual de la cruzada contra los turcos.
Fue maestro de predicación, la cual ejercitó con gran éxito no sólo en Italia, sino en Bosnia, en Bohemia y Polonia. Eugenio IV, Nicolás V y Calixto III lo enviaron como misionero a Hungría, Polonia y países balcánicos. Estaba comiendo cuando le llegó la orden del Papa de partir para Hungría. Inmediatamente se levantó, sin siquiera terminar la bebida. Interpretaba la obediencia en la forma más absoluta e instantánea. A su regreso definitivo a Italia por orden de Pío II, prosiguió su itinerancia misionera por toda Italia.
Su vida era de extremada penitencia. Hacía siete cuaresmas durante el año y en los demás días su alimento era una escudilla de habas cocidas en agua. Castísimo, al ser atormentado por tentaciones se disciplinaba durante la noche. Enfermo, por seis veces recibió la unción de los enfermos. Sin embargo resistió hasta los 80 años en la fatigosa vida de predicador volante.
Los temas de su predicación eran los mismos de San Bernardino y en los temas morales Jaime de la Marca insistía en el de la avaricia y la usura. Para combatir la usura, ideó los Montes de piedad, donde los pobres podían empeñar sus cosas por un precio justo, no ya como con los usureros privados, sino a un interés mínimo. A los 85 años de edad murió en Nápoles el 28 de noviembre de 1476, donde se conservan sus restos en la iglesia de Santa María Nova. Apasionado estudioso, transcribió muchas obras, y compuso muchas otras de su propia mano, que nos permiten profundizar en el conocimiento de su vida, de su espiritualidad y de su acción apostólica.