Febrero 3: Santa Juana de Valois, reina de Francia, viuda, de la Tercera Orden Regular (1464‑1505). Fundadora de las Hermanas Anunciatas. Canonizada por Pío XII el 28 de mayo de 1950.
Juana de Valois, hija de Luis XI, rey de Francia y de Carlota de Savoya, nació en París el 23 de abril de 1464. Al nacer fue objeto de aversión por parte de su padre, que sólo quería un hijo varón. Era pequeña de estatura y tenía el cuerpo deforme, delicada y profundamente piadosa. Creció en un ambiente vicioso, donde no fue comprendida su inteligencia y el corazón tan generoso que escondía ese bello rostro.
En 1476, por motivos políticos fue dada en matrimonio a Luis, Duque de Orleans, hombre disoluto que abusó de su matrimonio, la vilipendió y la traicionó. Juana respondió a todo con paciencia y dulzura. Le obtuvo la liberación de la cárcel a la que había sido condenado por rebelión contra el soberano. Su marido subió al trono con el nombre de Luis XII y Juana vino a ser reina de Francia, lo cual le trajo mayores sufrimientos. Socorría con generosidad a los pobres y necesitados y siempre tenía la sonrisa en sus labios. Su marido pidió y obtuvo la anulación del matrimonio, el 17 de diciembre de 1498, aduciendo que había sido forzado a casarse y por ser ella incapaz para la maternidad. Juana miró esto como una liberación para poder servir mejor a los pobres. Después de 22 años de matrimonio se retiró al castillo de Bourges, que le fue asignado como dote, con el título de duquesa de Berry; Ana de Bretaña tomó su lugar como mujer de Luis XII.
En 1500 Juana, con la ayuda del franciscano P. Gabriel María, fundó la Orden de las religiosas de la Santa Anunciata, que colocó bajo la dirección de la Orden de los Hermanos Menores. Fue aprobada por el Papa Alejandro VI el 15 de febrero de 1501. Con gran emoción Juana cambió el anillo de bodas por el de las religiosas franciscanas de la Anunciata por ella fundadas, e hizo la profesión de su regla en Pentecostés de 1503. El 4 de febrero de 1505, a los 41 años de edad, murió después de haber sufrido un doloroso calvario.