Enero 29: Beata Ludovica Albertoni, Viuda de la Tercera Orden (1473‑ 1533) Clemente X aprobó su culto el 28 de enero de 1671.
Nació en Roma de familia noble en 1473. Hija de Esteban y Lucrecia degli Albertoni. A los dos años murió su padre y, al casarse nuevamente su madre, ella fue encomendada a las tías paternas y a la abuela materna. A los veinte años se casó y tuvo tres hijas. Sus características fueron, fidelidad a los propios deberes y amor para con los pobres. Amó a su esposo con santo afecto. Se dedicó a la educación de sus hijas dirigiendo su oración y sus lecturas. Les decía con frecuencia que prefería verlas muertas antes que en pecado mortal. Cuando tenía treinta y tres años enviudó, duro golpe que finalmente supo aceptar con resignación.
A la muerte de su esposo se suscitaron problemas de herencia que le causaron vejaciones de parte de los parientes. Vivió todo el drama del saqueo de Roma y se prodigó a favor de los necesitados. Dedicaba parte de la noche al descanso, el resto a la penitencia. Solía repetir: “¿Cómo es posible vivir sin sufrir, cuando se contempla a nuestro Dios colgado en una Cruz?”. En la mañana participaba en la eucaristía y recibía devotamente la comunión. Luego distribuía el tiempo del día entre los trabajos de casa y la asistencia a los pobres y enfermos, a quienes visitaba en casa y en los hospitales. Dedicaba todos sus cuidados a las muchachas abandonadas o en peligro.
Decía a menudo: “Dios nos dio los bienes de la tierra para que los compartamos con los que los necesitan”. Distribuyó todos sus bienes entre los pobres y pasó los últimos años de su vida en la más grande pobreza. Murió el 31 de enero de 1533 a los 60 años de edad. Todo Roma lloró su muerte juzgándola como la pérdida de la madre de todos. Su cuerpo se venera en la iglesia de San Francisco a Ripa, en Roma.