Agosto 14: San Maximiliano María Kolbe. Sacerdote y mártir de la Primera Orden (1894‑1941). Canonizado por Juan Pablo II el 10 de octubre de 1982.

Maximiliano María Kolbe nació el 8 de enero de 1894 en Zdunskawola, cerca de Lodz, en Polonia central, segundo de cinco hijos. A los diez años le sucedió un hecho extraordinario. Se le apareció la Virgen mostrándole dos coronas: una blanca y la otra roja. Le preguntó cuál quería. El respondió que las quería ambas. A los 13 años entró en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales en Leópolis. Después de los primeros estudios y el noviciado fue enviado a Roma para perfeccionarse en los estudios y obtuvo la láurea en filosofía en la Universidad Gregoriana, y de teología en la Pontificia Facultad teológica de San Buenaventura.

Inspirándose en los puros ideales marianos del franciscanismo, el 16 de octubre de 1917 con otros cohermanos, dos rumanos y cuatro italianos, fundó la “milicia de la Inmaculada”. Al año siguiente, el 28 de abril de 1918, fue ordenado sacerdote. En 1919 regresó a su patria y comenzó su apostolado mariano según el espíritu de la “Milicia de la Inmaculada’, dando vida a grupos marianos, actividades religiosas y culturales.

En 1927 fundó la “Ciudad de la Inmaculada” o “Niepokalanow”, donde se vive una intensa vida espiritual consagrada a María. Sus habitantes se dedican a toda clase de apostolados, especialmente al de la buena prensa, empleando los inventos más modernos de la técnica. Desarrolló una serie de construcciones a 40 kilómetros de Varsovia, organizando una empresa tipográfica que alcanzó un alto nivel de publicaciones: un diario con 250.000 ejemplares; 250.000 copias del boletín mensual para los jóvenes; un millón de copias del boletín “El Caballero de la Inmaculada”, y otras publicaciones y revistas, con un complejo de cerca de un millar de hermanos obreros, profesionales, técnicos, todos consagrados al trabajo de la Inmaculada y al bien del prójimo, utilizando los medios modernos: prensa, radio, cine, avión.

En 1930, ardiendo en celo por llevar a Dios a todos los hombres por medio de la Inmaculada, viajó a Oriente. Cerca de Nagasaki en el Japón fundó la segunda ciudad de la Inmaculada con los mismos objetivos de la primera, llamada Mugenzai‑No‑Sono, logrando también allí un notable desarrollo de obras en medio de poblaciones no cristianas. Del Japón pasó a la India para fundar allí un nuevo centro mariano, pero a causa de la mala salud debió renunciar. En 1936 regresó a Polonia, donde retomó la dirección de la ciudad de la Inmaculada llevándola en 1938 a su máximo desarrollo.

La segunda guerra mundial y la invasión de Polonia marcaron la destrucción de su obra. Su prisión marcó su “Via Crucis” primero en Amlitz, del 19 de septiembre al 8 de diciembre de 1939, y luego el 17 de febrero de 1941, cuando fue deportado al campo de exterminio de Auschwitz, donde ofreció su vida para salvar a un padre de familia condenado con otros nueve como represalia, en el “bunker” del hambre. Allí fue ultimado el 14 de agosto con una inyección de ácido fénico y el 15, fiesta de la Asunción, arrojado en el horno crematorio. Tenía 47 años.