Septiembre 28: Beatas Protomártires Hermanas Terciarias Capuchinas: Beatificación: marzo 11 de 2001. Su fiesta: septiembre 22.

Beata Rosario de Soano (Petra María Victoria Quintana Argos) (1866-1936). RTC. Beatificación marzo 11.2001.  Nació el 13 de mayo de 1866, en Soano (Santander), hija de Antonio Quintana y Luisa Argos, de familia piadosa, creció ayudando a la familia en los trabajos del hogar y del campo. A los 14 años murió su madre y ella hubo de hacerse cargo de la casa, educar a sus hermanos y hermanas menores y ayudar a su padre. Se hizo terciaria franciscana y frecuentaba el convento capuchino de Montehano, donde, escuchando un sermón del P. Luis Amigó, decidió hacerse religiosa. El 8 de mayo de 1889, venciendo la oposición de su familia, ingresó en la Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia en el Santuario de Montiel (España). Hizo su primera profesión en 1891. Adquirió los conocimientos que no había podido adquirir en su pueblo. Fue maestra de novicias, consejera y de 1914 a 1926, Superiora General.  Jovial, afable, de fácil relación, austera en su vida, muy sensible a las necesidades de los pobres, a quienes acogía y servía siempre con simplicidad y humildad. Se preocupó grandemente por la formación y el progreso espiritual de las religiosas. Como Vicaria general acompañó a las hermanas durante la guerra civil española, les buscó refugio y las animó a la perseverancia. Se distinguió en la práctica de la caridad, la fidelidad a Dios y al prójimo y su profunda devoción a la Eucaristía. Su último gesto fue un testimonio de fe: quitándose el anillo, signo de alianza perpetua con el Señor, lo entregó a su verdugo y le dijo: “Tómalo en señal de mi perdón”.

Beata Serafina de Ochovi (Manuela Justa Fernández Ibero) (1872-1936). Nacida el 6 de agosto de 1872 en Ochovi, Navarra, España, hija de Hilarión Fernández y Juana Francisca Ibero. De familia numerosa, profundamente cristiana y sencilla, pobre y trabajadora. Tuvo otros dos hermanos Capuchinos y dos Terciarias Capuchinas.  A los 15 años ingresó en la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas recién fundada por el P. Luis Amigó. Hizo su profesión temporal el 14 de mayo de 1891. Trabajó en la educación de las niñas huérfanas, en la recolección de limosnas para el  sostenimiento de las mismas, y los trabajos domésticos, fue superiora local y por treintaiséis años consejera general. Ejemplar en su consagración, paciente, comprensiva, humilde, amante de los pobres, siempre disponible para el servicio, justa, firme y sincera, muy devota del Santísimo Sacramento. Cuando estalló la guerra civil vivía en Masamagrell. Organizó refugio seguro para las postulantes y novicias y luego, apresada con Sor Rosario, con ella sufrió el martirio.

Beata Francisca Javier de Rafelbuñol (María Fenollosa Alcaina) (1901-1936). Nació en Rafelbuñol, Valencia, España, el 24 de mayo de 1901, hija de José Fenollosa y María Rosa Alcaina, campesinos terciarios franciscanos. Eran 10 hijos, familia cristiana, piadosa. Devota de la Sma. Virgen, perteneció a la Asociación de las Hijas de María, a diario rezaba el Rosario y leía el Evangelio, en medio de sus ocupaciones domésticas. Para hacerse religiosa debió vencer la oposición de su madre, que la consideraba su brazo derecho en el hogar. Ingresó en la Congregación de Hermanas Terciarias Capcuhinas en 1921, profesó el 11 de mayo de 1924. Enseñaba música a las niñas de la casa-familia y al mismo tiempo era maestra de novicias. Afable, simpática, alegre y devota. Se distinguía por su prudencia, ecuanimidad, simplicidad y humildad. Respetuosa de todos y de iniciativa. Cuidadosa en el cumplimiento de sus deberes, dada a la oración silenciosa, devota de la Eucaristía y de la Sma. Virgen. Aprovechaba las vacaciones en familia para hacer algún apostolado entre los jóvenes.

Al estallar la guerra civil española el 18 de julio de 1936, las hermanas fueron obligadas a abandonar el convento y refugiarse en casas particulares. Sor Francisca, consciente del peligro manifestó a su madre el miedo a la muerte, y su misma madre la animó a ser fiel a Cristo, que seguramente le daría la fuerza para enfrentar lo que se presentara. Detenidas el 21 de agosto de 1936, fueron sometidas a trabajos forzados, malos tratos y vejaciones. Al día siguiente fueron fusiladas las hermanas Rosario y Serafina en la carretera de Puzol (Valencia). Sor Rosario le entregó al asesino el anillo de su profesión diciéndole: “Tómalo, te lo doy como señal de mi perdón”. Luego éste, impresionado, decía: “Matamos a una santa! Matamos a una santa!”.  Sor Francisca Javier, después de haber sido sometida a humillaciones y sufrimientos, detenida con su hermano José el 27 de septiembre,fue fusilada al día siguiente en el Cementerio de Gillet (Valencia). Antes de morir, dijo a sus asesinos: “Que Dios les perdone, como les perdono yo”. Y murió aclamando:  “Viva Cristo Rey!”. De esta manera la Congregación ofrecía a Dios sus primicias y recibía el bautismo de sangre.

Carmen García Moyon (1888-1936), nacida en Nantes (Francia) el 13 de septiembre de 1888. A principios de siglo se instala junto con su familia en Segorbe, Castellón. Ingresa en la Congregación de Terciarias Capuchinas el 11 de enero de 1918, pero concluidos sus votos se retira. En 1926 se encuentra en Torrent, donde da catequesis, arregla los ornamentos sagrados, hace el aseo de la iglesia, puso un taller de costura en su casa para enseñar a las jóvenes a coser, zurcir y bordar.   Catequista, cooperadora parroquial y trabajadora social. Fue asesinada a causa de sus convicciones religiosas el 30 de enero de 1937 en Barranc de les Canyes, camino de Monserrat. “Viva Cristo Rey”, fueron sus últimas palabras.