Octubre 29: Beato Tomás de Florencia. Religioso de la Primera Orden (1370‑1447). Aprobó su culto Clemente XIV el 24 de agosto de 1771.

Tomás nació en Florencia en 1370 de padres inmigrantes de Val d’Elsa. Pasó una juventud descarriada por su amistad con gente de la peor condición.

Pero después, edificado por la vida de piedad y de mortificación de Angel Paz y de los cohermanos de una pía unión, decidió convertirse. Después de una buena confesión, abandonó sus malas compañías y los lugares de vicio y decidió abandonar el mundo para entrar en el vecino convento de Fiesole. Se dirigió al célebre predicador Juan de Stroncone rogando ser aceptado. Por su vida escandalosa hubo un poco de duda, pero luego cuando notaron signos evidentes de conversión sincera, en 1400 fue aceptado entre los Hermanos Menores. Tenía entonces 30 años.

Muy pronto se distinguió por las virtudes de la penitencia y mortificación. Después del noviciado, fue nombrado maestro de novicios. Los muchos discípulos formados en su escuela atestiguaron el celo, la disciplina y la competencia con que atendió a este delicado oficio. En 1420, al volver de Calabria, a donde había ido junto con Juan de Strocone, fue autorizado por Martín V a dirigir la lucha contra los fratricelos de la república de Siena y del territorio de Piombino. Dos años después, San Bernardino de Siena, a la muerte de Juan de Stroncone acaecida en 1418, nombró a Tomás comisario provincial de los conventos por él fundados en Scarlino, Radicondoli y otros lugares.

En Scarlino Tomás estableció su residencia y allí permaneció hasta 1439. Instituyó allí el noviciado designando maestro de novicios al Beato Antonio de Stroncone, sobrino de Juan. En 1439, el Beato Alberto de Sarteano, nombrado por Eugenio IV legado ante los Jacobitas de Siria, Egipto y Etiopía, junto con otros cohermanos escogió como colaborador también a Tomás. Acogidos favorablemente por el Sultán de Egipto, los enviados del Papa desarrollaron su misión. El Beato Alberto enfermó y se vio forzado a regresar a Italia en 1441, por lo cual delegó al Beato Tomás para hacer sus veces, en seguida, con tres compañeros viajó a Etiopía. Dos veces fueron apresados por los musulmanes. Sometidos a los tormentos del hambre y de la flagelación, estaban a punto de ser asesinados. Fueron liberados por mercaderes florentinos, por gestión del Beato Alberto, quien logró hacer llegar a tiempo la suma necesaria para el rescate. En 1445 regresó a Italia. Cerca de Rieti se enfermó, llevado al convento de San Francisco, murió el 31 de octubre de 1447.