ECOLOGÍA Y VIDA RELIGIOSA

Una perspectiva Franciscana:

ecología como dimensión de la justicia

Hermano Jerónimo Bórmida, OFM.Cap.

Perspectiva

La realidad es un texto cifrado y de difícil lectura, inclusive la más peque ña y banal y es un misterio. Lo cual significa que objeto y percepción del objeto no siempre son conceptos coincidentes.1 Percibimos los acontecimientos, siempre e inevitable mente a partir de una determina da clave de lectura: necesitamos de una llave para abrir la puerta y adentrarnos en el recinto de la realidad.

Al hablar de ecología comenzamos, correctamente, por preguntamos sobre la llave con la cual abrimos el candado que nos abre a la comprensión del objeto. 2.Si queremos subrayar el "desde dónde" se hace la lectura, en lugar de "clave", podemos hablar de "lugar" o de "horizonte" hermenéutico.

Perspectiva franciscana

Se me pide tratar el tema ecológico desde la perspectiva de la vida religiosa franciscana. No tengo más pretensiones que la de encarar algún aspecto del tema desde una de las perspectivas franciscanas posibles 4. Por más que trato de mostrar cuál fue la óptica de Francisco de Asís y del movimiento franciscano fundacional, no desconozco la multiplicidad de lecturas, tanto teóricas como prácticas de los mismos textos citados.

Parto de una primera constatación muy simple: el lugar geográfico - social es determinante en la hermenéutica franciscana. No interpreta la fábrica del mismo modo quien se siente en la mesa del patrón a tomar bebidas finas, que quien se sienta en la mesa del peón, a soportar un vino barato. El franciscano se define, al menos en sus documentos fundacionales y legislativos, como alguien que ha hecho opción por vivir pobre y sin propiedades, itinerante en ambientes cercanos a los pobres reales y por lo tanto su pensar es elabora do a partir de una clave y un horizonte hermenéutico coherentes.

Francisco reverencia a la creación a partir de una experiencia real y radical de la pobreza evangélica 5 que era idéntica (lo identificaba con) de los otros pobres comunes y corrientes. Un "hermano menor" se tiene que parecer a la gente de baja condición y despreciada, a los débiles, enfermos y leprosos, a los mendigos de los caminos, con los cuales alegre mente tiene que con vivir 6. La limosna que tienen que pedir los hermanos no es fruto de la virtud de la humildad, sino producto de una opción muy concreta y realista. Ser pobre y pequeño tendrá también que implicar la consecuencia de pedir limosna como ellos mismos lo hacen, por pura necesidad de subsistencia 7.

El franciscanismo interpreta y actúa las relaciones armoniosas entre el hombre, la biosfera, la sociedad, la iglesia, y el mismo Dios a partir de la pobreza optada. De otro modo: el lugar hermenéutico franciscano lo constituye el Cristo que se hizo pobre por nosotros en este mundo 8.

Cristo Pobre

El Cristo de los evangelios es la clave de lectura de los franciscanos, un Cristo no dueño ni propietario sino Cristo pobre - hijo - hermano. Este rostro define la utopía franciscana, es el arquetipo del proyecto franciscano de hombre-en-el-mundo-con-los-hombres-con-Dios. Cristo pobre permite leer, interpretar, definir, cualificar las relaciones del hombre con toda realidad, desde el Altísimo y Sumo Dios hasta la flores y las hierbas. Es como la llave que le permite abrir el libro sellado y descifrar el mensaje en ella contenido.

Los especialistas en franciscanismo, general - mente europeos o al menos de matriz hermenéutica europea, se resisten a aceptar interpretaciones de las propuestas pauperísticas medievales dentro de parámetros socio - políticos - económicos. Generalmente se mantienen dentro de una lectura intimista de un Francisco de Asís sola mente dependiente de la revelación divina, del contacto con el evangelio y con Cristo, quien a su vez trajo al mundo un mensaje espiritual, no económico ni político.

De todos modos me parece que no es posible caer en la ingenuidad ideo lógica de afirmar que tales reforma dores "solamente" querían ser pauperes Christi, sin implicar en sus opciones una propuesta política alternativa. Sería ignorar un dato fundamental en la compresión del medievo, embebido en la ideología de la cristiandad para la cual iglesia y sociedad se funden una sola realidad 9. La figura de Cristo tiene un básico e innegable poder legitimador 10 , tanto de la estructura socio - política - cultural - religiosa dominante, como de las pro puestas alternativas. Cristo es el arquetipo de toda propuesta social, política, económica y cultural. En la cosmovisión medieval el discurso social es un discurso religioso, siempre e inevitablemente 11.

El nervio del proceso de conversión de Francisco, el núcleo del acontecimiento, está constituido por el descubrimiento de una nueva imagen de Cristo. El Jesús de los Penitentes Pobres de Asís no se encuentra presidiendo la pirámide medieval en el altar mayor de la catedral, sino fuera de la ciudad, en una iglesia semiderruida, fuera del sistema, entre los leprosos, identifica do con uno de ellos 12.

Sea que el encuentro con Dios en Cristo, en la reflexión constante con el evangelio, es la causa que fue cambiando el lugar hermenéutico de Francisco de Asís, sea que fue el cambio, a veces violento, de horizonte de lectura (fracasos, enfermedad, muerte, rechazo de amigos y parientes... leproso) el que produjo un encuentro diverso con Cristo y su evangelio, el hecho indudable es que al final del proceso de conversión el Cristo Pobre se convierte en la llave de lectura de toda la realidad y que los pobres reales con los cuales comparte y quiere voluntariamente compartir su vida, se le convierten en el horizonte de comprensión del misterio de la revelación de Cristo 13.

Esta creación espejada en Cristo Pobre configura en Francisco una cosmovisión muy especial.

El Hombre es Imagen de Cristo por que es crucificado, débil, insignificante, fracasado, expulsado. La imagen de Dios revelada en Cristo no la poseen ni los hermosos, ni los ricos, ni los sabios, ni los místicos ni los teólogos, ni los hacedores de milagros, ni los convertidores de infieles, ni los gobernantes defensores de la fe y de la iglesia, ni los eclesiásticos más conspicuos. La única verdadera alegría del hombre, el solo motivo de gloria consiste en la identificación con el Cristo sufriente y paciente. Esta hermenéutica del hecho Cristo, tan clara en la Admonición V y en el dictado de la Verdadera Alegría, supone la centralidad de la pobreza como clave de lectura. Cristo Pobre y los Pobres de Cristo condicionan los ojos de Francisco de Asís. La ciencia, inclusive la teológica, es demoníaca cuando sólo sirve como instrumento para crucificar y dominar de nuevo, en los débiles, al Hijo de Dios. Los nobles, los hermosos, los ricos, los potentes, los príncipes... no son capaces de descubrir la alegría de la cruz 14. Ve mundo armónico, la ecología perfecta, tal como surge de los sueños franciscanos de los escritos de Francisco de Asís, no está en la esfera de los opulentos, poderosos y satisfechos: éstos precisamente son los que están produciendo todos los desastres en la sociedad y en la naturaleza, ellos son los que destruyen la imagen de Dios en la creación, siguen hoy crucificando al Hijo de Dios.

La única posibilidad de una palingenesía, de una nueva creación, de un mundo realmente inédito y original, el único del cual el hombre se puede enorgullecer se construye a partir de los pobres, de los débiles y de los crucifica dos.

El lugar social

Según el propio testimonio de Francisco en su Testamento, el cambio de clave de lectura, el horizonte hermenéutico distinto, se produce al cambiar el lugar social desde donde se hace la lectura. Su encuentro con el leproso, su ver el mundo con los que son grandes y excelentes, altos y sublimes para Dios 15, con los que no son estimados ni respetables, con los insignificantes, le hace que todo lo que antes el "parecía" amargo se le "metamorfosea" en dulzura del alma y del cuerpo" 16. Francisco, ha ce ecología interpretando el mundo desde el punto de vista del leproso, es decir se apropia de la visión de Dios 17.

Las cosas se ven con el cristal de los lentes que uno lleva puestos 18. A través de la ventana tras la cual se está sentado para contemplar el mundo. De hecho la historia la lee, la interpretan, la escribe, aquel que se apropia de la cultura, del dinero y del poder. La historia que tenemos a mano fue habitualmente escrita por los vencedores.

      "Entre todas las cuestiones levantadas al historiador por un testimonio del pasado, de las más importantes es la de la situación social del testigo. Con mucha más razón cuando el documento trata un asunto como el de la pobreza: ¿acaso no es general mente el rico el que escribe a este propósito?"

      "Los tratados medievales abundan sobre el problema de la pobreza. Son obras de clérigos. Pero la clerecía no constituía una clase socialmente homogénea: frente a uno de esos tratados es importante conocer el lugar de su autor en la Iglesia y en la sociedad; en presencia de escritos de dos clérigos de formación y origen diferentes, se trata de apreciar con precisión las incidencias de su situación en la sociedad sobre sus preocupaciones intelectuales y sus reacciones socia les." 19

El discurrir franciscano sobre cualquier tema, teológico, espiritual, económico, político, místico 20, es un pensar y un actuar a partir de la óptica de los perdedores. El franciscanismo propone otra forma de hacer y de escribir la historia. La única salida ecológica tiene que contar con los pobres amados por Cristo pobre.

La justicia

El término "justicia" estaba irremediablemente contaminado por la ideología feudal. Apenas aparece en los escritos franciscano primitivos, y nunca en un lugar significativo. Para en tender la propuesta franciscana acerca de la justicia en el sentido bíblico de adecuación del propio pensar y actuar al pensar y actuar de Dios. El movimiento franciscano propone una alternativa para adecuar el mundo, la sociedad, la iglesia, la economía, al plan primitivo de Dios.

La obediencia franciscana consiste en adecuar la voluntad a la de Dios, revelado en Cristo. La verdadera obediencia no es obedecer al "superior", que no existe dentro de la nueva realidad de la fraternidad. Cada hermano tiene que obedecer a cada hermano e inclusive a las bestias del campo 21. La verdadera obediencia no da construyendo una trama de relaciones subalternas entre los hombres y de éstos con la creación. Obedecer es aprender a vivir en libertad madura, es saber morir por amor al otro, y tener coraje de resistir cuando algo se opone a la propia conciencia 22. Las relaciones del hombre que se fundamenta en la justicia divina, crea actitudes de relación que restablecen el equilibrio armónico querido por Dios.

      Hermano, le dijo al compañero, debemos restituir el manto a este pobrecillo, porque le pertenece. Nosotros lo habíamos recibido prestado hasta que no nos sucediese de encontrar a otro más pobre que nosotros" 23

      El compañero, que tenía en mente la necesidad del caritativo padre, le oponía resistencia, a fin que no socorriese a otro olvidándose de sí mismo.

      No quiero ser ladrón, respondió el santo, y seríamos acusados de robo si no lo diésemos a otros más necesitado. 24

      En cierta ocasión, antes de la comida, mientras leía el evangelio, resultó que el hermano fuego comenzó también él a comer la miserable celda donde se abrigaban. Francisco no quiso quitarle al Hermano fuego su comida, a pesar de lo cual el compañero puso a salvo una piel con la cual el Santo se protegía del frío nocturno. Mientras comía, el Santo le dijo al compañero: No quiero más cubrirme en adelante con esta piel, dado que mi avaricia no ha dejado que el hermano fuego la devorase 25

Difícilmente podamos encontrar una símbolo más contundente que exprese la actitud de Francisco de Asís frente al hambre de los pobres y la avaricia de quiénes le quitan la comida de la boca 26.

Es bien conocido que Francisco de Asís usa las mismas expresiones de latría para la eucaristía y para la palabra de Dios escrita. Para ambos sacramentos exige que se los coloque en lugar honesto, sin preocuparse mucho si el escrito es o no sagrado, pagano o cristiano 27. La palabra de Dios escrita, muy especialmente el Evangelio, la ley escrita, la fuente de inspiración para su fraternidad. El siguiente relato, conservando por varios biógrafos de la primera hora, nos permitirá comprender la perspectiva franciscana de la "justicia" o sentido común del hombre que sintonizó con Dios:

      Otra vez, estando junto a la Iglesia de Santa María de la Porciúncula, llegó una pobrecita anciana, que tenía dos hijos en la religión de los hermanos, a aquel lugar para pedir al bienaventurado Francisco que la socorriese, ya que aquel año no tenía lo necesario para vivir.

      El Hermano Francisco preguntó al Hermano Pedro Catáneo, que entonces era ministro general: "¿Tenemos alguna cosa para darle a nuestra madre? (a la madre de cualquier hermano llamaba su madre y madre de todos los hermanos de la Religión).

      El hermano Pedro respondió: Nada tenemos en casa que podamos darle, máxime teniendo en cuenta que desearía una limosna tal que pudiese con ella adquirir las cosas necesarias a su cuerpo. Tan sólo tenemos en la Iglesia un nuevo Testamento del que hacemos las lecturas en maitines. (En aquel tiempo los hermanos no tenían breviarios, ni siquiera muchos salterios).

      El bienaventurado Francisco le dijo: "Da a nuestra madre el Nuevo Testamento para lo venda y remedie su necesidad. Creo firmemente que agradará más al Señor y a la bienaventurada Virgen, su madre, que demos el Nuevo Testamento que leamos de él". Y se lo dio 28

La ecología franciscana crea un nuevo sistema de valores, generadores de un nueva legislación, capaz de regular los actos humanos con los códigos revelado en el Jesús del evangelio.

El derecho

Tomemos solamente uno de los puntos neurálgicos cuando tratamos del tema ecológico: la discusión acerca del origen y de las modalidades de la propiedad. Los Maestros Franciscanos en la más pura tradición evangélica y patrística, y coherentes con el pensamiento de los doctores medie vales, insisten acerca del origen histórico - humano de la propiedad. En la intención de Dios, en el ordena miento del mundo querido por Dios, cuyo símbolo es el paraíso, o la humanidad en "estado de inocencia", las cosas son comunes e indivisas. En el mundo querido y soñado por Dios, en el estado de justicia original, no existe ni la propiedad ni la cerca 29.

Si bien el pecado no fue causa de la propiedad, sino solo su ocasión, condiciona definitivamente el origen histórico del actual sistema de propiedad 30. No es una institución divina sino histórica, tiene su origen y originador humano, y sólo se legitima, tanto del punto de vista humano como de la fe, por su significado social. Esta afirmación será de importancia capital en el desarrollo del pensamiento político - económico posterior: si la autoridad no viene de Dios, las propiedades de los paga nos, de los infieles, de los católicos que no está en estado de gracia, son tan legítimas como legítimos son los acuerdos sociales que establecieron el sistema jurídico de apropiación.

Desde esta búsqueda de des - apropiación radical se vuelve trasparente la relación de Francisco con las creaturas: nunca se relaciona como un dueño con su posesión, sino como una hermano a otro hermano, una amante a su amado.

      Abraza todas las cosas con indecible afectuosa devoción y les habla del Señor y les exhorta a la alabarlo. Deja que los can diles, las lámparas y las candelas se consuman por sí, no queriendo apagar con su mano la claridad, que le era símbolo de la luz eterna. Anda con respecto sobre las piedras, por consideración al que llama Piedra...

      A los hermanos que hacen leña prohibe cortar del todo el árbol, para que le quede la posibilidad de echar brotes. Manda al hortelano que le deje a la orilla del huerto franjas sin cultivar, para que a su tiempo el verdor de las hierbas y la belleza de las flores pregonen la hermosura del Padre de todas las cosas. Manda que se destine una porción del huerto para cultivar plantas que den fragancia y flores, para que evoquen a cuantos las ven la fragancia terna.

      Recoge del camino los gusanillos para que no los pisoteen; y manda poner a las abejas miel y el mejor vino para que en los días helados de invierno no mueran de hambre. Llama hermanos a todos los animales, si bien ama particular mente, entre todos, a los mansos.

      Pero ¿cómo decirlo todo?. Por que la bondad fontal, que será todos en todas la cosas, éralo ya a toda luz en este Santo. 31

      Viene, pues, el cirujano, trayendo un instrumento de hierro para cauterizar; y dispone que lo tengan al fuego hasta volverse incandescente. Mas el bienaventurado Padre, animando a su cuerpo, que tremaba ya de horror, habla así al fuego: "Hermano mío fuego, el Altísimo te ha crea do dotado de maravilloso esplendor sobre las demás creaturas, vigoroso, hermoso y útil. Sé ahora benigno conmigo, sé cortés, porque hace mucho que te amo en el Señor. 32

      Después del fuego, amaba con singular amor al agua, porque representaba la santa penitencia y la contrición, por las cuales se limpian las manchas del alma y porque la primera ablución del alma se hace con el agua del bautismo. Así cuando se lavaba las manos, se cuidaba de elegir un lugar en el que no pudiera ser pisada el agua que caía a tierra, 33

Francisco es tan escrupulosamente cuidadoso en el evitar toda forma o apariencia de posesión que cuando la hermana cigarra canta laudes con él durante ocho días seguidos, para no terminar apropiándose de otra criatura, inmediatamente la licencia 34. El nudo de toda propuesta ecológica franciscana pasa, irremediablemente, por la revisión del sistema de propiedad.

CONCLUSIONES

Se me acabó el espacio y no estoy seguro de haber logrado el objetivo. De todos modos, para concluir, algunos enunciados ecológicos francisca nos, a modo de conclusión. Voy a tratar de presentar algunos principios que me parecen sugerentes para toda vida religiosa, no solamente para el franciscanismo. No presento nada que se parezca a salidas de tipo técnico operativo, sino algunas actitudes fundamentales de la persona humana, que hacer que las opciones operativas sean humanizantes.

Primer principio franciscano:

toda la creación posee nobleza inviolable, sin condiciones:

"Profesamos que todo hombre y toda mujer, (todo ser viviente, todo ser inanimado) por más insignificante que parezcan tienen en sí una nobleza inviolable que ellos mismos y los demás deben respetar y hacer respetar sin condiciones, que toda vida mere ce por sí misma, en cualquier circunstancia, su dignificación..." 35.

Toda la realidad, toda y por más insignificante, en sí y por sí misma, sin condiciones, en cualquier circunstancia, toda la realidad participa de la bondad del Creador. No me parece abusivo el aplicar lo que el Documento de Puebla dice de los derechos y la dignidad del hombre a los derechos y dignidad de toda creatura.

Loado seas mi Señor con nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna... El cantar de Francisco a Dios es un estar junto con las criaturas, a su mismo nivel, es haber experimentado el gozo de renacer en el útero de nuestra hermana madre la tierra. Para el franciscano todo es bueno, todo es santo. La praxis franciscana no está limitada a un tipo de trabajo o de acción. Su identidad no responde a ningún carisma operacional excluyente. Sólo se le exigirá la continua crisis de su actuar a la luz de sus opciones vitales funda menta les.

Segundo principio: la propiedad es sólo de Dios:

Altísimo, omnipotente, buen Se ñor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor, y toda bendición, a ti sólo Altísimo corres pon den y ningún hombre es digno de hacer de ti mención. 36 Dicho so el siervo que restituye todos los bienes al Señor Dios, porque quien se reserva algo para sí, esconde en sí mismo el dinero de su Señor Dios, y lo que creía tener se le quitará 37 . Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, todo bien, sumo bien, bien total, que eres el solo bueno, a ti te tributemos toda alabanza, toda gloria, todo honor, toda bendición, y te restituyamos todos los bienes. 38

En el fondo la ecología es un problema de límites. No hay problemas ecológicos mientras Dios siga siendo "Dios", el "otro" innombrado e innombrable. Apropiarse del nombre de Dios equivale a reducir todas las cosas a la mónada Dios - Yo, y a cerrar todo canal de comunicación. El hombre se quiso apropiar del nombre mismo de Dios, y introdujo el desequilibrio en el mundo. Los hombres de Dios no se reconocen por su nombreteo de Dios. Son "de Dios" porque renunciaron a ser Dios y son fraternos. Restablecer el equilibrio ecológico de los orígenes, basta evitar el omnipresente pecado: disponer como señor absoluto de lo que está bien y de lo que está mal para sí mismo y para los demás, la tentación de Satanás (1 Tim. 3, 6; Mt. 4, 1 - 11), la de querer apropiarse del lugar que sólo le corresponde a Dios. La propuesta ecológica franciscana pasa por el tema de la propiedad y de la desapropiación.

Tercer principio: óptica de pobre

Es algo más que la opción preferencial por los pobres. Es la decisión de ser pobre entre los pobres. Es opción fundamental por vivir como pobre, conviviendo gustoso entre mendigos, marginales, ladrones, borrachos, participando de sus miserias y abyecciones. Francisco besa al leproso y en ese gesto es curado él mismo de todas sus enfermedades. Se convierte en solidario de la lepra; rara vez cura, milagrosamente, a un leproso. Nunca construye leprosarios.

Dicho de otro modo, la ecología franciscana traslada el centro a la periferia. El "centro" franciscano no tendría que estar situado donde están los centros de poder, sea a nivel mundial, como nacional, de ciudad o de barrio. Porque las multinacionales que gobiernan el mercado quieren hacer ecología ahorrando en cosas que son de primera necesidad en los países periféricos. Las necesidades que sienten los habitantes del barrio "alto" que desean una "mejor calidad de vida" para la ciudad, son bastante diferentes de las urgencias que tienen los habitantes de la periferia pobre o marginal. San Francisco y sus compañeros se fueron a vivir a la periferia, y por lo tanto comenzaron a juzgar con los criterios de la marginalidad,

convertida para ellos en la nueva sociedad. Es por eso que, de por sí, la acción franciscana para mejorar el mundo no tendría que necesitar ni de dinero ni de poder, y continuo recurso al poder de turno...

 

La ecología franciscana se hace con medios pobres que gestan la participación. Cuando un franciscano llega a un lugar no tiene urgencias para comenzar su actividad. Tendrá que dedicar tiempo largo a convivir, ser capaz de esperar lo que sea necesario a fin de contemplar la realidad donde habla Dios, hasta penetrar el sentido de las cosas. Luego sí, optará por los más pobres, por lo que exija menos poder, menos estructuras artificiales, acompañando los proyectos del pueblo al paso del pueblo. 39 .

Cuarto principio: actitud contemplativa.

Asumida la dimensión más profunda de la gratuidad, la acción franciscana no tiene apuro de ninguna especie. Se dará todo el tiempo necesario para descubrir lo que Dios y el Pueblo quieren como actividad específica en favor de los demás. Tiempo para compartir, para escuchar, para aprender. Sólo después de una larga contemplación deberán plantearse las acciones concretas a ejecutar.

Contemplación que exige igualmente tiempo como para discernir las reales urgencias y necesidades. Un franciscano que llega a un lugar pasará sin hacer "nada" todo el tiempo necesario para aprender, conocer, amar. Hasta que vea qué es lo que el pueblo pobre necesita y lo que Dios quiere.

 

Roma, diciembre 1992

NOTAS

1.- Si se quiere ampliar el tema, Cf. LIBANIO, J.B., Formación de la conciencia crítica, Colección Perspectivas CLAR, cuarta edición 1986, tres tomos..

2.- El franciscanismo es fundamentalmente una "nueva manera de leer", tanto en filosofía, en teología, en ciencia o en política. "Son bien conocidos los rasgos distintivos de la así llamada filosofía franciscana.... llevan a análisis sociológicos innovadores, con los cuales se opera una subversión de valores en relación a las soluciones medievales" GROSSI, P., o.c., 17

3.- MADURO, O., Apontamentos epistemológicos para una historia da teología na América Latina, en AAVV, Historia da Teología na América Latina, Vozes, 1985

4.- Véase un artículo de Antonio MOSER, OFM, con título análogo: La ecología en una perspectiva teológico - franciscana, Cuadernos Franciscanos, CEFEPAL, Chile Nº 99, 1992, pag. 143 - 155. El autor describe tres diversos horizontes para abordar el tema ecológico: antropocéntrico, biocéntrico, social - dialéctico, y dos claves diferentes, la ética y la técnica en el nivel de orientaciones y soluciones. Trae abundante bibliografía latinoamericana. Si se quiere más información: CIPFE, Centro de investigación y promoción franciscana y ecológica, Montevideo. FAX 00589 2 98 5959

5.- La razón de la pobreza evangélica es ser una virtud que renuncia a los bienes temporales, por la cual uno, sin poseer nada propio, se sustenta de los que no es suyo. San BUENAVENTURA, Apología de los pobres, 7, 4. Cuando el franciscanismo habla de evangélica no se refiere a pobreza metafórica, espiritual, sino bien al contrario, aquella virtud "económica" radical que tuvo el Cristo de los evangelios.

6.- 1ª Regla, 9,2. Y deben gozarse cuando conviven con gente de baja condición y despreciada, con los pobres y débiles, y con los enfermos y leprosos, y con los mendigos de los caminos. Sobre las contradicciones en la vida real del franciscanismo primitivo y en el mismo Francisco véase: GARVEY, C., Sobre raíces entrecruzadas y fuentes enturbiadas, Cuadernos Franciscanos, 1987, Nº 80, 24 - 32

7.- 1º Regla, 7, 8: Y los hermanos que saben trabajar trabajen y ejerzan el oficio que conozcan, siempre que no sea contra la salud del alma y pueda realizarse decorosamente... Y por el trabajo puedan recibir las cosas necesaria, menos dinero. Y cuando sea menester, vayan por limosna, como los otros pobres.

8.- 2ª Regla , 6,4: Esta es la excelencia de altísima pobreza, la que a vosotros, mis queridísimos hermanos, os ha constituido en herederos y reyes del reino de los cielos, os ha hecho pobres en cosas y os ha sublimado en virtudes. Sea esta vuestra porción, la que conduce a la tierra de los vivientes. Adheridos enteramente a ella, hermanos amadísimos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, jamás queráis tener ninguna otra cosa bajo el cielo.

9.- Hoy los estudiosos del medievo interpretan dentro de parámetros también económicos los fenómenos más espirituales de vida religiosa: Podríamos afirmar que la transacción característica de la vida monástica consistía en un intercambio de dones: tanta tierra por tantas oraciones. LITTEL, L.K., L'utilité social de la pauvreté volontaire, en MOLLAT, Études sur l'histoire de la pauvreté, Paris 1974, 449

10.- Reacción que es bastante frecuente en los movimientos pauperísticos medievales: "Dado que pertenecer a Cristo supone la renuncia los bienes terrenos, la sucesión del oficio apostólico exige la pobreza. Se preguntan: ¿la Iglesia de Roma, puede seguir siendo la Iglesia? ¿No será más bien la Babilonia maldita del Apocalipsis, la Sinagoga que ha perseguido a los primeros predicadores, a la cual aún hoy hay que responder : Es necesario obedecer más a Dios que a los hombres? ZANONI, L., Gli umiliati nei loro raporti con l'eresia, l'industria della lana ed i comuni nei secoli XII - XIII, Roma, 1970, 24

11.- GRUNDMANN, H., Movimienti religiosi nel Medioevo. Ricereche sui nessi storici tra l'eresia, gli Ordini mendicanti e il movimiento femminile. Bologna, 1974, 163 - 164; 467; 468; véase el tema de las mujeres de los movimientos pauperísticos, como expresión de un deseo de participar activamente en la vida religiosa del tiempo, vida religiosa que difícilmente podemos desligar de la vida "social": 469. También el tema tratado en VAUCHEZ, A., Les Läics au Moyen Age, Paris, 1987: Cf., el Cap. XVI, La sainteté féminine dans le mouvement franciscain.

12.- En el siglo XIV los franciscanos son globalmente condenados como heréticos por negar a Cristo y a los apóstoles el derecho de propiedad, porque tal derecho tampoco le es debido al hombre . El hombre "perfecto", el hombre verdadero, el hombre escatológico, se ve dibujado en el mundo franciscano como un ser capaz de conviabilidad con todas las cosas; hermano, nunca amo; copartícipe de la filiación divina, nunca dueño de sus semejantes. Para estos frailes la propiedad como tal es sacrílega, porque usurpa los derechos de Dios, se opone por lo tanto a la globalidad de la revelación escrituraria más que a tal o cual texto en particular. Destruye por su base la catolicidad de la fe, al someterla a la apropiación de unos pocos en despojo de la mayoría.

13.- Sucedió una vez que uno de los hermanos respondió con cierta dureza a un pobre que importunamente pedía limosna. Al enterarse de ello el piadoso amigo de los pobres, mandó al hermano que, despojado de su hábito, se postrara a los pies de aquel pobre, confesase su culpa, y le pidiese perdón y el sufragio de sus oraciones. Habiendo cumplido humildemente el hermano dicha orden, añadió con dulzura de Padre: "Cuando veas a un pobre, querido hermano, piensa que en él se te propone, como en un espejo, la persona del Señor y de su Padre pobre. Del mismo modo, al ver a los enfermos, considera las dolencias que él cargó sobre sí". Y como este pobre muy cristiano (nótese la definición de Buenaventura: Francisco es un pobre muy cristiano) veía en cada menesteroso la imagen misma de Cristo, resultaba que, si alguna vez le daban cosas necesarias para la vida, no sólo las entregaba generosamente a los pobres que salían a su paso, sino que incluso juzgaba que debían serles devueltas, como si fueran de su propiedad. SAN BUENAVENTURA, Leyenda Mayor, 8, 5. Cf. 1 Celano, 76 y paralelos.

14.- Cf. GUERRA, J.A., CISNEROS, M., La verdadera alegría, Cuadernos Franciscanos, Chile, 1987, Nº 78 - 79; 106 - 120; BORMIDA, J., La Admonición Vª de San Francisco y los Crucificados como Imagen de Dios, Cuadernos Franciscanos, Chile 1987, 80; 17 - 23. Cristo enseñó a superar el triple temor: el miedo a la muerte, el miedo al desprecio, el miedo al dolor: BONAGRATIA, De Paupertate, 60 (498)

15.-1ª Carta a los Custodios; ... las nuevas señales del cielo y de la tierra, que son grandes y muy excelentes ante Dios y que por muchos religiosos y otros hombres son consideradas insignificantes. 2ª Carta a los Custodios: Sabed que a los ojos de Dios hay algunas cosas muy altas y sublimes, que a veces son consideradas entre los hombres como viles y bajas; y hay otras que son estimadas y respetables entre los hombres, pero que por Dios son tenidas como vilísimas y despreciables.

16.- El Señor me dio de esta manera, a mí el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia; en efecto, como estaba en pecados, me parecía muy amargo ver leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me tornó en dulzura de alma y de cuerpo... Testamento, 1 - 4

17.- Iª Regla, IX, 3. Y cuando sea menester, vayan por limosna. Y no se avergüencen, y más bien recuerden que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios vivo omnipotente, puso su faz como piedra durísima, y no se avergonzó; y fue pobre y huésped y vivió de limosna, tanto él como la Virgen bienaventurada y sus discípulos.

18.- En un primer momento debemos distinguir un doble lugar productivo del discurso teológico: "lugar social" y "lugar epistémico". Esta distinción, a su vez, está ligada a la comprensión de un doble régimen que afecta a las reglas del pensar. La reflexión teológica tiene un cierto grado de autonomía, al ser gobernada por sí misma, por leyes propias y exclusivas. Hay una normatividad teórica a la cual la teología se somete, venida de su propia constitución y de su modo propio de funcionamiento. La teología tiene Reglas propias, que dependen de la naturaleza de su discurso y no son comandadas por intereses externos a la teología. Es el campo fundamentalmente de la sintáctica e inclusive de la semántica teológica. La teología tiene un estatuto teórico propio, original, único, autónomo. Tal régimen de autonomía define el lugar de producción de los conocimientos: el "lugar epistémico". Es el lugar de las reglas internas del pensar teológico. LIBANIO,. J.B., Teologia da Libertaçäo, 123

19.- SCHMITT, J - C., Les citations bibliques et canoniques dans les traités medievaux sur la pauvreté (XIV - XV siécles; en Etudes..., 547. "Hasta una fecha relativamente reciente la historia de la iglesia ha sido frecuentemente asimilada a la historia de la Jerarquía y del Clero, mientras que la masa de los cristianos permanecía en la sombra, como bajo sospecha. Esta visión menosprecian te del rol de los simples fieles hunde sus raíces en el corazón del medievo, dado que ya en 1296 el Papa Bonifacio VIII no dudada en afirmar, en la famosa decretal 'Clericis laicos': 'El pasado nos enseña que los laicos siempre estuvieron llenos de hostilidad hacia los clérigos, hecho que la experiencia ilustra hasta la evidencia.'" VAUCHEZ, A., Les laïcs au Moyen Age, 7

20.-La famosa obra de San Buenaventura, el Itinerario de la mente a Dios, lleva como subtítulo: el espejarse (el discurrir, el encontrar el rostro de Cristo para mirarse y conformarse a él) de un pobre en el desierto.

21.- Cf. Saludo a las Virtudes, 14 - 18

22- Cf. Admonición 3ª; 1ª Regla, 5, 2

23.- Cf un comentario a este texto en CLARENO, A., Expositio Regulae, pág. 144 - 145

24.- 2ª Vida de Celano, 87; Cf. CLARENO, A., op. cit. 126 - 127. En la lucha anti franciscana del siglo XIV. los mismos opositores, a pesar de defender las propiedades en común, aceptan la "doctrina común" en la materia: "Dice Jerónimo: Nudum nudus sequar. Pero no es pobre el que tiene poco alimento, sino el que no puede sustentarse... Si alguno poseyera algo más de lo que Cristo poseyó no tendrá parte con él, vale decir si tuviera oro, dinero, propiedades... Nadie llame propio lo que es común, dado que lo supera a las necesidades del consumo ha sido fruto de rapiña" Cf. TOCCO, F., La quistione della povertá nel secolo XIV, Napoli 1910, 97. Son varios los textos análogos en las biografías primitivas del Santo. Por ej. léase todo el pasaje de la 2ª Vida de Celano, 87 - 90

25. Espejo de Perfección, 117

26. Si bien es cierto no podemos exagerar, "la conciencia de clase, a penas perceptible en el tumulto de los Ciompi y en la Revuelta de los Trabajadores, y quizá más claramente entre los Husitas...." MOLLAT, M., Les problèmes de la pauvreté, en Etudes, pág. 28, tampoco podemos espiritualizar los hechos históricos como si los santos y los revolucionarios religiosos no tuvieran en cuenta la realidad y pretendieran dar una respuesta profética dentro de parámetros económicos, sociales y políticos. En principio son fruto de una verdadera teoría político - económica para una sociedad alternativa, tal como aparece claro en Guillermo de Ockam. Véase todo el trabajo de DAMIATA, ya citado. Para la terminologías la páginas 400 - 402. En el decorrer de su primer siglo de vida, la autocomprensión de la Orden Franciscana había ido madurando lenta pero tumultuosa mente. La propia identidad de comunidad eclesial se fundamentaba sobre todo en la conciencia de ser claramente distintos de los demás componentes de la Iglesia y de la Sociedad. De esta conciencia hacía parte integrante, a veces no abiertamente reivindicada, la idea de una misión que la Orden era llamada a cumplir en el historia de la salvación, la idea de una misión escatológica. Esta idea unía a Buenaventura y Peckham, a Juan Olivi y a Clareno, y al mismo Hubertino al tiempo de componer su "Arbor vitae". Cf. TABARRONI, A., Paupertas christi et apostolorum. L'ideale francescano in discusione (1322 - 1324). Instituto Storico Italiano per il Medio Evo, Roma, 1990, 70

27. Con las "letras" de cualquier ser de este mundo, animado o inanimado, se puede formar las letras del Hacedor. Para Francisco, el mundo, el mundo tal cual es, es trasparencia de la trascendencia. Dondequiera que encontrara un escrito, divino o humano, en el camino, en casa y sobre el suelo, lo recogía con grandísimo respeto y lo colocaba en lugar sagrado o decoroso, en atención a que pudiera estar escrito en él, el nombre del Señor o algo relacionado con éste. Como un religioso le preguntara en cierta ocasión para qué recogía con tanta diligencia también los escritos de los paganos y aquellos en que no se contenía en nombre del Señor, respondió: Hijo mío, porque en ellos hay letras con las que se compone el gloriosísimo nombre del Señor Dios. Lo bueno que hay en ellos no pertenece a los paganos ni a otros hombres, sino sólo a Dios, de quien todo procede todo bien. Y cosa no menos de admirar: cuando hacía escribir algunas cartas de saludo o exhortación, no permitía que se borrase una letra o sílaba, así fuera superflua o improcedente. 1 Cel. 82

28. Leyenda de Perusa, Nº 93 y paralelos.

29. Ockam supone tres etapas históricas en el sistema de propiedad. Antes del pecado, en el estado de inocencia, el hombre ejercía un tipo de señorío que excluía todo tipo de discordias, desavenencias, y la unidad reinaba por doquier. De este tipo de dominio no tenemos experiencia y en el presente ha desaparecido. Todo estaba al servicio de todos los hombres ("comunismo original"). Dios había concedido a los primeros padres el poder de usar (potestas utendi). Después del pecado y antes que se diera el fenómeno de la de la tierra en propiedades de personas o grupos individuos aparece la "potestas", el derecho de dividir y de apropiarse de la tierra. En tercer momento, una vez parcelada la tierra aparece la propiedad en sentido estricto. Cf. DAMIATA, M., Guglielmo d'Ockam, povertà e potere, 412

30. Leyenda de los tres compañeros, 35: El obispo de la ciudad de Asís, a quien el varón de Dios acudía con frecuencia para aconsejarse de él, acogiéndole amablemente, le dijo: "Vuestra vida me parece muy rigurosa y áspera al no disponer de nada en el mundo". A lo cual respondió el Santo: "Señor, si tuviéramos algunas posesiones necesitaríamos armas para defendernos. Y de ahí nacen las disputas y los pleitos, que suelen impedir de múltiples formas el amor de Dios y del prójimo; por eso no queremos tener cosa alguna temporal en este mundo".

31. 2ª Vida de Celano, 165

32. Leclerqc, en un excelente artículo, señala la diferencia que existe entre quien hace una poesía sobre un tigre que está lejos y enjaulado, u entre aquel que canta loas al que está gruñendo y amenazando atacar. Francisco conversa con el hermano fuego que lo va a herir y hacer sufrir. Es la misma actitud cuando intenta en diálogo con el sultán, en plena cruzada. Francisco no posee ni quiere poseer nada, ni verdades, ni dinero, ni animales, ni ideología, ni dogmas, por lo tanto se encuentra siempre ante hermanos que supone corteses, amables, a los cual siempre ha querido y admirado, y no se explica porqué el hermano fuego o el hermano sultán, el hermano lobo puedan querer hacerle mal.

33. Espejo de Perfección, 118

34. "Hermana mía cigarra, ven a mí". La cigarra, como si estuviera dotada de razón, se pone al pronto en sus manos, y le dijo. Canta, hermana mío cigarra, y canta jubilosa al Señor tu creador: ... allí se mantuvo, como atada, por ocho días seguidos. Y el Santo, al bajar de la celda, la acariciaba con las manos, la mandaba cantar; a estas órdenes estaba siempre dispuesta a obedecer. Y dijo el santo a su compañeros: "Licenciemos a nuestra hermana cigarra, que bastante nos ha alegrado hasta ahora con su alabanza, para que nuestra carne no pueda vanagloriarse de eso. 2ª Vida de Celano, 171

35. Documento de Puebla, 317

36. Cántico de la Creaturas, 1 - 2

37. Admonición 18

38. Alabanza que se puede hacer a todas las Horas 11

39. Véase el Capítulo XVI de la Regla no Bulada, sobre la misión entre infieles. Si alguno, por divina inspiración, quisiera ir entre los sarracenos y otros infieles, puede convivir en medio de ellos, espiritualmente, de dos modos. El primero, no promuevan disputas ni controversias, sino que se sometan a toda criatura por Dios y confiesen que son cristianos. Cf. BORMIDA, J., "Ir" por el mundo: la misión. Primera Regla, Cap. XVI. CEFEPAL, Chile, 1986