EL RELATO DE LA VERDADERA ALEGRIA

Y LO SOCIO-POLÍTICO

Jerónimo Bórmida, ofm. cap.

 

 

Situándose fuera del sistema burgués de su tiempo, lo que el mismo califica como "salir del mundo", Francisco se encuentra con los pobres y marginados que están fuera del "sistema", creando una alternativa de una sociedad nueva y una Iglesia evangélica. Y descubriendo así el camino de la verdadera alegría, su misterio: no está allí donde parece que estuviera, las apariencias y falsedades del sistema, sino más allá o fuera de él.

NO EXISTE EL MAS ALLÁ

La "verdadera alegría" de Francisco, como todos los aspectos de su espiritualidad, puede ser vista como una propuesta alternativa a toda realidad experimental, pero nunca como un existir sin societas y sin polis. En la conversación normal parece que suponemos la existencia de un "más allá", de un "más acá" y de un "dentro" de "lo" sociopolítico. Considerando la realidad como un neutro abstractizable: "lo".

San Francisco no ama y sirve a ninguno de los dioses del olimpo racional imaginado por los filósofos griegos. No sueña con dioses para quienes es impropio mezclarse en la turbulencia de los afectos humanos y dejarse llevar por los vaivenes de la historia de los mortales.

Francisco fue un verdadero cristiano, uno de los que a través de la historia del cristianismo mejor supo entender y encarnar la perspectiva cristiano-evangélica: un Dios Señor de la Historia, Padre del que fue crucificado por oponerse a la sociedad creada por las clases dominantes y por rechazar las políticas vigentes, todas legitimadoras de algún imperio, real, existente, soñado o utópico.

Muchos cristianos en la historia se han marginado o han sido marginados de la sociedad. Estos cristianos, inclusive fuera de los márgenes extremos del sistema dominante, sea como proyecto conciencia, sea sin quererlo directamente, y a veces aun a pesar suyo, en su entorno, organizan algún tipo de convivencia social que se estructura a imagen y semejanza o en contraposición al sistema del "centro".

La experiencia cristiana histórica, por más vital y revolucionaria que haya sido en sus orígenes, se convertirá más tarde o más temprano en estructura que tendrá que entrar en relaciones de poder con las demás estructuras sociales. A esto se lo llama política. Las propuestas cristianas y los sistemas dominantes están en lucha (relación "agónica", donde alguien tiene que morir), o en diálogo (la politesse de los franceses, o el arte de la política donde todos tienen algo que ceder). Pero nunca podemos imaginarlos en mutua prescindencia.

Tanto Francisco de Asís en el siglo XIII como los franciscanos de hoy tienen que ser comprendidos en situación dialógica o agónica frente a sus sociedades respectivas. En principio parecería que tendríamos que imaginar a cualquier grupo franciscano estableciendo o pretendiendo establecer leyes de juego antagónicas o al menos alternativas, a las de los sistemas dominantes. De hecho, muchas veces vemos a los franciscanos identificados con el "mundo". Pero nunca nos podemos imaginarlos "más allá" de lo societario y del esfuerzo por transformar, mantener, restaurar la sociedad de pertenencia.

Del punto de vista antropológico un hombre situado más allá de lo humano no es hombre. En teología cristiana, Dios se hizo hombre teandrizando toda realidad. Y Francisco de Asís fue un hombre integrador como pocos en la historia de las espiritualidades.

IGLESIA-SOCIEDAD: PASTORAL-POLITICA; CRUZ-ARMAS

Hemos aclarado un primer equívoco, de orden teórico más genérico, pero me parece que es necesario hacer otro ajuste en nuestro proyector de imágenes. Ajustemos los ¡entes a la óptica medieval.

Si nos situamos al interior de las perspectivas culturales del siglo XIII, admitir que Francisco propone un situarse "más allá" de lo socio-político equivaldría a afirmar lógicamente una ubicación "más allá" de la comunidad visible, llamada iglesia católica, apostólica y romana, y "más allá" de su política-pastoral organizada.

En todos los sistemas interpretativos de la realidad resulta casi imposible dividir en dos, inclusive a nivel puramente teórico, un mundo que se nos revela necesariamente unitario e indivisible. Las propuestas dualistas tienen que crear dos mundos unitarios paralelos, pues tiene que ser mantenida la unidad interna de cualquier "mundo" (= sistema) que se pueda soñar. Además, parece por demás evidente que Francisco navegó más bien en las antípodas del dualismo.

El hombre medieval tuvo una cosmovisión eminentemente unitaria del mundo. En ella no existen fronteras claras entre lo sagrado y lo profano, lo eclesiástico y lo civil, lo humano y lo angélico, lo sicológico y lo demoníaco... No necesitamos abundar en este tema, por demás conocido. Pero hay que dejar constancia firme de la imprescindible corrección de los lentes si queremos proyectar correctamente, y sin las distorsiones de nuestros prejuicios, a las imágenes medievales.

Cuando el joven Francisco se lanza a sus guerras frustradas, tiene como telón de fondo a los ejércitos... de la santa Iglesia, presididos por su santidad el sumo pontífice. Cuando se dirige a ponerse bajo el mando de Gualterio de Brienne, el sueño admonitorio le muestra "armas militares marcadas con la señal de la cruz de Cristo". Gualterio era, probablemente, un cruzado al mando de "cruzados" (crucesignatis).

El mensaje escondido en la visión contradice de tal modo la ideología dominante, la legitimación de la sociedad cesaropapal y de su política, que Francisco necesita de otro sueño que le aclare el sentido: ¿será preferible servir al siervo-pobre, o al señor-rico? ¿Francisco desiste del servicio del Siervo de los siervos de Dios que, a pesar de todo su boato y de su poder armado, resulta un pobre hombre ante el rico Señor crucificado?

Francisco, abandonando la guerra, rechaza los ejércitos del papa, la política del papa. Luego en su forma de vida terminará prohibiendo tanto la guerra interna contra los herejes en Europa (capítulo XIV de la Regla no Bulada) como la guerra externa contra los musulmanes (capítulo XVI). Esta determinación de los Capítulos de la Fraternidad se sitúa en contraposición de todas las disposiciones de las autoridades constituidas, llámense Concilios, Papas o Señores de este mundo. Me remito a un pequeño estudio -guía para taller de lectura de textos- sobre el capítulo de la misión entre infieles de la Regla. (Bórmida, Jerónimo, "Ir por el mundo: la misión": Primera Regla, Capítulo XVI, Cefepal-Chile, 1986).

Estamos ante uno de los puntos neurálgicos para la intelección correcta de la relación dialéctica del movimiento franciscano primitivo y la societas contemporánea.

Es un situarse "más allá" para hacer posible una propuesta alternativa real para los de "dentro": demostrar la inutilidad de toda contienda prohibiendo a sus miembros de la nueva sociedad la política de la polémica, porque nadie jamás convenció a nadie con argumentos. Los suyos no pueden armar pleitos, litigios ni contiendas: la experiencia enseña que en los juicios todos ganan... menos los interesados, especialmente si son pobres. No hay posibilidad de defender sus derechos para los muchos declarados sin derechos por la sociedad.

Todos saben que en las guerras solamente ganan los detentores del poder real... económico, político o social, y que los pobres están armados para defender no precisamente los propios intereses. Francisco quiere pensar en una política totalmente nueva para una sociedad nueva.

Una nueva política o una nueva pastoral. El primitivo movimiento que se congrega en torno a Francisco apunta a las causas. Para hacer viable una propuesta política alternativa en una societas alternativa, hay que empezar por eliminar la propiedad, porque toda propiedad exige armas para su defensa: de la propiedad nacen todas las guerras (TC. 35). Los amos, los señores, los maestros desaparecen de la nueva sociedad (cfr. entre otros muchos textos, RNB. VI).

Francisco sale del "siglo", del sistema, para lanzar, justo al centro de los intereses de la sociedad y de la política contemporáneas una alternativa revolucionaria.

Sería interesante emprender una relectura crítica del proceso de conversión de san Francisco, la cual es contada dentro del clásico esquema del "salir del mundo". Francisco sale de un mundo-sistema muy concreto con el fin de crear otro sistema, hombre nuevo y nueva sociedad. Recordemos algunos hechos narrados por los biógrafos, leyéndolos a la luz del tema que estamos focalizando.

Francisco comienza a comportarse como un enamorado y promete desposarse con la "mujer más noble y bella" jamás conocida... destacada entre todas por su sabiduría. Celano comenta candorosamente que. esta mujer, la "inmaculada esposa de Dios", era nada menos que la santa Religión que Francisco fundó y abrazó. Dicho de otro modo: la Esposa de Dios se ha divorciado de la iglesiasociedad para convertirse en la compañera de Francisco y de los suyos. En el plan narrativo de Celano la Orden aparece pensada y fundada como una propuesta alternativa de la Iglesia-Sociedad.

Una propuesta tan audaz provocará muy pronto fuertes dolores de cabeza a la Orden, que terminará por sentirse y denominarse la única verdadera iglesia del Cristo pobre de la revelación evangélica. Si queremos un ejemplo de esta afirmación, podremos releer el Sacrum Commercium empleando esa simple clave socio-eclesiológica.

Estamos ante un poemita posiblemente muy temprano en la tradición hagiográfica franciscana. Nos presenta a Francisco como el buscador ardoroso de los tesoros del "reino" de los cielos, la nueva tierra donde efectivamente gobierne Dios. Pero las llaves del reino han sido confiadas a la esposa pobre de Cristo pobre, es decir a la única verdadera iglesia. El texto alude explícitamente a dos series de textos de Mateo, la del sermón de la montaña del capítulo 5, centrado en la bienaventuranza de la pobreza y la eclesiológica del capítulo 16, con la confesión de Cesarea (números 1 al 4 del Sacrum Commercium).

Francisco buscó a lo largo de su vida a la iglesia verdadera del evangelio, la de las bienaventuranzas y la de los apóstoles fundada sobre Pedro, a la Iglesia de Cristo pobre no la pueden reconocer ni los ricos, ni los, clérigos y ni los mismos simples integrados al sistema.

Francisco comienza su búsqueda dentro del sistema y fracasa notoriamente en su búsqueda de la iglesia verdadera, de las puertas que le abran al reino verdadero. Dentro de la ciudad, el sistema burgués que lo encandilara en su época de juventud, Francisco encuentra inclusive actitudes francamente hostiles. Dentro del sistema es tratado o bien como loco o bien como hereje. Es decir, como marginado o como subversivo (números 5 al 8).

Francisco obtuvo información correcta e inmediata acerca de la única verdadera iglesia del Cristo pobre de los evangelios solamente entre quienes es reconocida: entre los pobres que están fuera del sistema (números 9 al 1l). Repudiada, abandonada, perseguida por todos, especialmente después de la paz constantiniana (números 34 y 35), amada con fraude por los falsos pobres, o sea por los falsos religiosos integrados al sistema (número 38), no tiene más remedio que establecer alianza eterna con la nueva sociedad de Francisco (números 59 al 63).

Tomemos el relato de la Leyenda Mayor. Durante el proceso de conversión, en busca de los fundamentos de la nueva sociedad, Francisco se dirige a Roma, "al sepulcro del apóstol Pedro". No visita al Pedro-vivo sino al Pedro-muerto y sepultado. Sufre un impacto tremendo. Ve una iglesia romana que engendra pobres y que los vomita a sus mismas puertas. Arroja todas sus monedas, sale del templo y se mimetiza con los desposeídos, los que están fuera del sistema-iglesia, pero dentro del sistema-Dios.

En este relato encontramos claramente algunas de las propuestas originarias del movimiento primitivo. Si queremos cambiar la sociedad-iglesia, basada en el dinero, en la apariencia, en el poder, no tenemos más remedio que abandonar sus estructuras y vivirla desde abajo, con y como los pobres que están fuera, a sus mismas puertas. Hay que comenzar por ver la iglesia-sociedad con los ojos de los vomitados (LM. 1-6 y paralelos).

"Francisco, oriundo de la ciudad de Asís, del valle de Spoleto" no pretendía solamente situarse más allá de las guerras socio-políticoeclesiástico-pastorales. Su proyecto pretende traspasar las fronteras del sistema para ubicarse al interior de un movimiento que poseía los criterios relacionales propios de los expulsados de los sistemas. Francisco se suma al intento revolucionario de los movimientos pauperísticos medievales que sueñan con construir otra sociedad, otra iglesia, otra política, capaces de ser alternativas reales para sus contemporáneos.

En aquel sueño que lo hace desistir de los ejércitos del "siervo de los siervos" y que lo induce a formar parte de la milicia de los crucificados, recibe también la orden de "volver a la Patria". La leyenda Mayor presenta de ese modo a Francisco como el nuevo Jacob que tiene que llevar a cabo la reconversión del mundo en tierra, de la sociedad en patria donde gobierna el crucificado. El texto de Buenaventura continúa magistralmente con los relatos del encuentro con el leproso, los mendigos de san Pedro y el crucifijo de san Damián. Poco a poco Francisco iría descubriendo los caminos de Jesús entre los crucificados por el sistema (LM 1, 3 al II, I).

FUERA DEL SISTEMA: OTRO SISTEMA

1. Un ethos cultural alternativo

Es especialmente difícil fijar límites precisos entre los diferentes subsistemas culturales, religiosos, sociales, del cosmos medieval. El relato de la verdadera alegría parece apuntar a ciertos aspectos claramente diferenciados, específicos. Comencemos por el sistema valorativo socio-religioso.

La mención que el texto hace de personajes bien determinados, como el rey de Francia y el rey de Inglaterra, nos obliga a entrar de lleno en el ethos cultural de la época. Los nombres grandes son símbolos de lo que "es" grande, tanto políticamente como en la fe, y muy especialmente símbolo de lo que realmente cuenta en la "defensa armada" de la fe, defensa de una "fe" sospechosamente legitimadora del sistema. La verdadera alegría consiste en no conformar el propio ethos cultural con tales coordenadas socio-religiosas.

En el relato es también importante la figura del portero de Santa María de los Ángeles. Es como el símbolo del guardián-arquetipo, cuya función es proteger el sistema de valores dominante. El de las clases social, política y religiosamente dominantes. El texto denuncia que a este sistema se reintegró rapidísimamente la propuesta franciscana de los orígenes. El relato nos alerta sobre la asombrosa capacidad de reabsorción y readaptación que tienen los sistemas dominantes.

En primer lugar se dice que Santa María de los Angeles se convirtió en un monasterio, al cual no es posible ingresar sino en horas decentes... admitidas, legales, regulares... El monasterio medieval es uno de los prototipos del "orden" feudal. La trama social y política del monasterio está calcada del mundo-iglesia feudal. Es casi una matriz.

El portero-guardián del sistema no reconoce a Francisco como a uno de los de "dentro". Francisco se colocó voluntariamente "fuera". No es decente andar infringiendo reglas, las que fuere. El sistema es estable y tiene sus normas. Francisco es vagabundo y no tiene ni siquiera horarios.

En segundo término aparece el peligro de la herejía. Entre los pobres, vagabundos, ignorantes, simples, rústicos, idiotas, están los herejes. Y tanto los herejes como aquellos que se les parecen demasiado no tienen cabida ni en la sociedad, ni en la iglesia... ni en la Orden que se integró al sistema. El portero resume todas las prevenciones del sistema ante las nuevas propuestas de los movimientos pauperísticos.

El texto es casi una cita-sumario de toda la argumentación de los integrados al sistema. Tendríamos que remitirnos a san Bernardo y otros documentos de la época. El portero dice a Francisco que ellos no quieren ni ser ni parecer herejes-subversivos. Después de las incertidumbres y errores de los primeros tiempos, nuestra Orden está en orden.

En la tercera respuesta aparece el rechazo total. Es casi como un remitir a los orígenes. El portero-guardián define a Francisco como leproso y lo manda al leprosorio de los crucíferos. Allí, probablemente, los estigmatizados de la sociedad recibirán gustosamente al estigmatizado por Dios.

El archicitado texto de Celano, "comencemos hermanos, que hasta el presente poco o nada hemos hecho" es leído siempre fuera del contexto que llama la atención sobre hermanos que buscan prelacías, sobre Francisco que se nota integrado al sistema y que añora volver a servir a los leprosos para ser nuevamente despreciado como ellos (1 Cel. 103). Según Celano, Francisco constata que hasta el momento poco o nada alternativo han resultado ser en la sociedad. Los hermanos y la Orden están totalmente integrados al sistema dominante y que hay que comenzar de nuevo. Tal es el sentido de la tercera respuesta del portero de la verdadera alegría.

La perfecta alegría consiste en no perder la calma. Dado que el objetivo no es ni estar "dentro", ni usar de las políticas intrasistémicas para forzar la puerta del ingreso. Francisco podrá perder la calma e intentar el uso de la fuerza o de la autoridad. En ese instante hubiera claudicado frente al sistema. Hubiera sido reabsorbido y hasta podría haber experimentado una alegría falsa por la victoria obtenida.

2. La estructura de gobierno

"Ninguno tenga poder o dominio sobre nadie, menos entre ellos" (RNB V, 9-12). Hay quienes afirman que las propuestas y actitudes de la regla franciscana, en cuanto propuestas y actitudes de Francisco son "puramente" evangélicas, sin connotaciones sociales, políticas de ningún tipo. En este caso Francisco estaría inspirado en la doctrina de Jesús y en nada más.

Pero hay un hecho que resulta indiscutible. Cuando un grupo dentro de una sociedad se propone una nueva forma de gobierno, queriéndolo o no explícitamente, está poniendo en tela de juicio la autoridad, tanto sacra¡ como secular. En la sociedad teocrática medieval el texto de la Regla está minando las legitimaciones religiosas del sistema de gobierno.

Francisco y los suyos encuentran que Dios y Jesús están siendo usados para legitimar lo que está contra el Dios de Jesús . La ideología medieval legitima su sistema de gobierno en base a la Palabra de Dios. Francisco afirma que tal legitimación ha terminado negando lisa y llanamente a Dios y a Jesús. Hace una propuesta simplemente impensable en el medioevo. Francisco introduce una nueva hermenéutica a fin de liberar la palabra y la persona de Jesús, de modo que el evangelio vuelva a resonar pura y simplemente y sin glosas.

Francisco no acepta a las "autoridades" que glosaban el evangelio con el asentimiento de toda la sociedad. No quiere ni sentir hablar de Agustín, Benito, Bernardo... Hay que estructurar la trama de la nueva sociedad en base a la autoridad de Jesús histórico.

El gobernante de la nueva sociedad será llamado "ministro y siervo": minister se opone a magister y se aplica al aprendiz del artesanato, al último llegado al gremio. En la Regla se limitan al máximo sus atribuciones y sólo puede mandar en asuntos acordados libremente por los mismos hermanos, siempre que éstos no consideren que el mandato es contra conciencia.

Los hermanos estarán siempre alertas para evitar todo abuso de poder, toda extralimitación en la autoridad, toda vuelta al sistema de gobierno de la sociedad abandonada. Ni el mismo Papa (el "siervo", el "pobre siervo" del sueño) tiene poder para obligar a nadie a matar a otros hombres, a pelear contra enemigos del sistema. Repetimos, porque es un dato importante: Francisco prohíbe tanto la guerra contra los enemigos de dentro, los herejes (RNB XIV), como contra los enemigos de fuera, los infieles (RNB XVI). Contradiciendo explícitamente los mandatos de la autoridad suprema... obedeciendo el único mandato de la sola autoridad que cuenta realmente, la del Dios de Jesús que se revela en el evangelio.

Los hermanos han de considerar atenta y razonablemente a los que son ministros y siervos, porque ellos están en mayor peligro de reingresar al sistema... de actuar "carnal y no espiritualmente". En la nueva sociedad se desacraliza el poder (consideren razonablemente) y se entra en un sistema participativo de gobierno. Tanto que si el ministro llegase a ejercer el poder con los parámetros del antiguo sistema y usare de sus políticas, la fraternidad tendrá la obligación de corregirlos y denunciarlos al capítulo, si fuere preciso. El texto mismo alude a las "oposiciones" que sin duda encontrará dicho sistema de gobierno.

Los hermanos no tienen que dejarse ganar por las dificultades inherentes a una propuesta alternativa que tarda en imponerse.

La corrección fraterna no es tarea primaria y específica de los superiores. Por el contrario, son los hermanos los que tienen como obligación primera la corrección de los ministros y luego la de sus propios hermanos. A los ministros sólo les corresponde dar el último paso, manteniendo siempre la calma, sin iras o turbaciones que conducen a las represiones y violencias propias del antiguo sistema. A los siervos les toca la tarea más difícil: recibir a los incorregibles y tratarlos "según Dios". Lo cual equivale a decir... no según las políticas antinómicas de la teocracia imperante.

3. El obrar "según Dios": la nueva política

Una lectura honesta de la realidad y de la historia de Jesús, nos permite constatar que hay cosas que para muchos hombres, e inclusive para muchos religiosos y muchos clérigos son insignificantes y que por el contrario, para Dios son grandes y muy excelentes. Lo vil y lo bajo de los hombres es alto y sublime para Dios. Lo estimado y respetado entre los hombres es considerado por Dios como vilísimo y despreciable (cfr. Las dos redacciones de la Carta a los Custodios).

Esta trama relacional humana se introyecta hasta en el dueño del burro de Rivotorto (cfr. 2 Cel. 42-44). La verdadera alegría consiste en poner las cosas en el orden de Dios. Primero los leprosos, primero las cosas aparentemente insignificantes. Esta es la base fundante de la nueva política de la nueva sociedad.

Si los obispos, los clérigos, los podestá, cónsules y regidores, si todos los que detentan el poder y defienden el sistema, si todos entendieran que está cerca el día de la muerte, la muerte propia y la muerte del viejo sistema... si entendieran que todo lo que sueñan tener les será arrebatado... y que cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este mundo, tanto mayores tormentos padecerán cuando tengan que hacer abandono de sus privilegios al derrumbarse el sistema, cuando sobrevenga el juicio de Dios (CtaA)… si entendieran... entonces recibirían la revelación del misterio de la verdadera alegría, la que no radica en las apariencias y falsedades del sistema. La alegría del Dios crucificado. No podemos abundar, por más que haya mucho por decir. Ojalá que el siguiente esquema sirva como conclusión y como prólogo.

es alegría

ALEGRIA VERDADERA

 

parece alegría

TRISTEZA VERDADERA

permanecer calmos cuando somos rechazados por el sistema dominante y sin emplear la política del sistema para forzar las puertas del sistema; la verdadera alegría es estar, situarse más allá de "este" sistema de "esta" política  

estar integrados al sistema, en cualquiera de sus coordenadas: políticas (rey de...) religiosas (prelados...) culturales (maestros...) éticas (conversión...) o bien luchar empleando los medios intrasistémicos para lograr la integración al sistema o su reforma

     

 

ser expulsados

del sistema dominante

o abandonar libremente

el sistema y su política

 

 

ser bien recibidos

por el sistema

o perder la calma,

luchar para integrarse

FALSA TRISTEZA

no parece alegría

 

FALSA ALEGRIA

no es alegría