EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

El Maná del Desierto

El "pan de cada día" hace una evidente referencia al maná del desierto y pone a la oración del padrenuestro en el contexto teológico del Éxodo.

Los israelitas les decían: "¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahveh en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta hartarnos! Vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.

Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube.

Yahveh habló a Moisés, diciendo: "He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: Al atardecer comeréis carne y por la mañana os hartaréis de pan; y así sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios."

Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: "¿Qué es esto?1" Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: "Este es el pan que Yahveh os da por alimento. He aquí lo que manda Yahveh: Que cada uno recoja cuanto necesite para comer, un gomor por cabeza, según el número de los miembros de vuestra familia; cada uno recogerá para la gente de su tienda."

Así lo hicieron los israelitas; unos recogieron mucho y otros poco. Pero cuando lo midieron con el gomor, ni los que recogieron poco tenían de menos. Cada uno había recogido lo que necesitaba para su sustento2.

Dios concede a su pueblo el alimento cotidiano, nadie puede guardar nada para el día siguiente, con excepción del sábado, para permitir el descanso.

Moisés les dijo: "Que nadie guarde nada para el día siguiente." Lo recogían por las mañanas, cada cual según lo que necesitaba; y luego, con el calor del sol, se derretía. El día sexto recogieron doble ración, dos gomor por persona. Todos los jefes de la comunidad fueron a decírselo a Moisés; él les respondió: "Esto es lo que manda Yahveh: Mañana es sábado, día de descanso consagrado a Yahveh. Coced lo que se deba cocer, hervid lo que se tenga que hervir; y lo sobrante, guardadlo como reserva para mañana." Ellos lo guardaron para el día siguiente, según la orden de Moisés; y no se pudrió, ni se agusanó. A pesar de todo, salieron algunos del pueblo a recogerlo el séptimo día, pero no encontraron nada. Los israelitas comieron el maná por espacio de cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Lo estuvieron comiendo hasta que llegaron a los confines del país de Canaán3.

En realidad el pueblo murmura contra Dios por algo más que las cebollas: la chusma que se había mezclado al pueblo se dejó llevar de su apetito. También los israelitas volvieron a sus llantos diciendo: "¿Quién nos dará carne para comer? ¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos de balde en Egipto, y de los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos! En cambio ahora tenemos el alma seca. No hay de nada. Nuestros ojos no ven más que el maná. Moisés duda del poder de Yaveh "El pueblo en que estoy cuenta 600.000 de a pie, ¿y tú dices que les darás carne para comer un mes entero? Aunque se mataran para ellos rebaños de ovejas y bueyes, ¿bastaría acaso? Aunque se juntaran todos los peces del mar ¿habría suficiente?" 4.

Todo esto Dios lo hace para enseñar al pueblo que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahveh. El pueblo debe evitar decir en su corazón: "Mi propia fuerza y el poder de mi mano me han creado esta prosperidad" 5.

Los profetas sueñan con un reino mesiánico pleno de abundancia para todos los habitantes de la tierra: Se trocará la tierra abrasada en estanque, y el país árido en manantial de aguas. En la guarida donde moran los chacales verdeará la caña y el papiro6. Abriré sobre los calveros arroyos y en medio de las barrancas manantiales. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra árida en hontanar de aguas7. No tendrán hambre ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá, y a manantiales de agua los guiará8. Lástima que el pueblo abandona a Dios: Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen,8 y no encuentra el reino de prosperidad prometido.

En la multiplicación de los panes de Jesús se reitera el esquema del maná: una multitud en el desierto, "¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?" "Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco" La muchedumbre ve en Jesús al nuevo Moisés, al profeta definitivo: "Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo"10. Jesús es el que da al pueblo de comer un tipo de pan y un tipo de carne definitivos e imperecederos.

"En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo." "Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: "Yo soy el pan que ha bajado del cielo." Y decían: "¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?"

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo."

Discutían entre sí los judíos y decían: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre." 11

En el Reino de Jesús los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen12, de modo que sus discípulos no tienen porqué andar buscando qué comer ni qué beber. Los cristianos no andan preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? 13.

Un tema de la Sabiduría

Los sabios de Israel elaboran el tema del pan suficiente para cada día: Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa en casa de extraños14. No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida.15 Dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no le deja dormir16. Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía de sus placeres.17

Para San Pablo el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo18. y no es ciertamente la comida lo que nos acercará a Dios. Ni somos menos porque no comamos, ni somos más porque comamos19. Como para un buen sabio, Pablo también afirma que mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso20.

RESUMEN

1.- El tema del pan cotidiano ubica inmediatamente al Padre Nuestro en el entramado del Éxodo y por lo tanto dentro de la temática central, cardinal, en toda la Sagrada Escritura. Esto quiere decir que para rezar correctamente el Padre Nuestro hay que saber recorrer familiarmente toda la Biblia, toda la historia de Dios acompañando a su Pueblo.

2.- El tema del Maná en el Padre nuestro centra todos los otros temas que parecen a los largo del Éxodo y de sus relecturas a través de la Biblia . Se pide: * pan para santificar el nombre de Yahveh, de quien se reirán lo infieles si el pueblo que lo tiene como líder muere de hambre; * llegar a la tierra prometida para instaurar el Reino donde gobierne efectivamente Dios; * el cumplimiento del proyecto de Dios; * la remisión de todas las deudas entre los hermanos del pueblo; * no tentar más a Yahveh ante las angustias de la vida; * ser libres de los males y de los malvados.

3.- Jesús introduce una nueva temática en torno al Maná, relacionándolo con su propia persona, con la confianza en la providencia del Padre y con inutilidad de toda acumulación de bienes.

 

TAREA

Haz una glosa de "danos hoy nuestro pan de cada día", utilizando, creativamente y con libertad, frases de la escritura.

NOTAS

1 La Biblia presenta la etimología popular de "Maná", que se puede entender en hebreo como "que es ésto".

 

2 Ex 16:2-36

 

3 Ex 16:19

 

4 Num 11:4

 

5 Dt 8:2-17

 

6 Is 35:7

 

7 Is 41:18

 

8 Is 49:10

 

9 Jer 2:13

 

10 Jn 6:5 - 16

 

11 Jn 6:25 - 59

 

12 Salm 34:11

 

13 Lc 12:29; Mt 6:31

 

14 Sir 29:22

 

15 Sir 37:29

 

16 Qoh 5:11

 

17 Sir 31:3

 

18 Rom 14:17

 

19 1Cor 8:8

 

20 1Tit 6:8. 1Regla 9. Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo y recuerden que nada hemos de tener de este mundo, sino que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué vestirnos.