LA PARROQUIA FRANCISCANA

EN EL PRÓXIMO MILENIO:

un desafío para la identidad capuchina de América Latina

 

Hno. Jerónimo Bórmida OFM Cap.

 

1.- INTRODUCCIÓN

Me centraré en el ámbito de la familia capuchina, a pesar de que lo que digo puede ser aplicable a toda la familia franciscana : la parroquia es una realidad que caracteriza la vida religiosa en América Latina. Los datos que aporte se refieren de modo concreto a los capuchinos. De hecho, la mayoría de las provincias capuchinas, desde México hasta la Patagonia, apenas ofrecen a sus miembros otra alternativa de vida y de trabajo fuera de la parroquia.

A pesar de lo cual se sigue poniendo en discusión teórica1 la coherencia del modelo parroquial con el modelo capuchino: creo que el problema de fondo es que, subyacentes, tenemos dos proyectos contradictorios. Uno, el de la realidad vivida por la mayoría de los hermanos; otro, confrontado, el proyecto y las utopías de la legislación vigente.

PROYECTO CONCRETO

vida real de

los hermanos que

viven en parroquia

ó

anomia

PROYECTO UTÓPICO

Modelos de convivencia

propuestos por

la legislación

Los hermanos que trabajan en parroquias y viven en grupos mínimos de tres, cuatro miembros, sienten que la ley que nace de las exigencias de la realidad están en franca "antinomia" con la ley vigente en la Orden. Como no se puede vivir en buena conciencia contra ley que se ha profesado con voto solemne, la vida religiosa parroquial se va desarrollando paulatinamente sin ley, en "anomia" más o menos generalizada.

La nueva legislación, en el mejor de los casos, ha llegado tarde: los hermanos se habían acostumbrado a prescindir de la ley. Como el objetivo de la ley en la vida religiosa es informar la vida concreta de los religiosos, en la peor de las hipótesis, la nueva ley sigue sin responder a la realidad concreta.

Nuestra vida religiosa se caracteriza por estar conformada por núcleos siempre mínimos, cuando no por hermanos que viven aislados, o de dos en dos, y más o menos superocupados en un tipo de trabajo no contemplado en una legislación hecha en otros contextos y para otros contextos, y por lo tanto con otros parámetros vitales.

Frente a las dificultades que se encuentran para asumir vitalmente las nuevas constituciones de la Orden, los hermanos culpan, frecuentemente, al propio pasado vital.

Para entender lo que quiero decir, léase algunas de las frases que les he escuchado, como excusa o legitimación de un no cumplimiento de la ley vigente en la Orden:

* vinimos a América para implantar la iglesia, como misioneros.

* no vinimos para implantar la orden, viviendo como frailes.

* nunca se nos exigió vivir en conventos la vida observante de las provincias madres.

* todo era sacrificado a la proclamación del evangelio y a la fundación de la iglesia.

* ahora, de golpe y porrazo, resulta que la orden nos exige preocuparnos de las vocaciones nativas, y, esto lo vemos bien.

* pero esto comporta que, los hermanos, ya viejos y mañosos, tengamos que entrar de nuevo en el útero materno y renacer a una vida que nunca vivimos en América.

* muchos no quisiéramos ya vivir de nuevo un estilo de vida que en secreto aborrecemos, aunque no siempre nos animemos a decirlo en voz alta.

* formar a los jóvenes significa volver a los carriles de la "vida común", con todo lo que esto significa de horarios, permisos, uso del dinero, oración... nosotros no vinimos con ese proyecto...

No sólo se excusan los "misioneros": muchos hermanos nativos de cierta edad afirman haber ingresado a la Orden más o menos integrados al proyecto misionero fundacional. Estos hermanos se quejan y dicen:

* nos sentimos desarmados ante las nuevas exigencias de los documentos.

* no tenemos la experiencia conventual de los fundadores en sus provincias madres: con excepción del período de formación, no conocemos la dinámica de los grandes conventos, supuesta en las legislación, inclusive la actualmente vigente.

* siempre vivimos en fraternidades pequeñas o extremadamente reducidas y aceptar las nuevas constituciones es volver a vivir una vida conventual.

* entramos a la orden primariamente para ser sacerdotes y secundariamente religiosos.

* nuestro proyecto vital siempre fue más cercano al de clérigo regular que a orden mendicante.

* no estamos dispuestos, vitalmente a aceptar exigencias que caen del cielo, elaboradas desde la teoría franciscana, sin el concurso de la realidad existencial de la orden.

* durante el período de formación tuvimos que soportar las imposiciones de la observancia regular, observada solamente en las fraternidades formativas, y en ninguna casa más de la provincia.

* era implícito y aceptado por todos, que toda aquella maraña de reglamentaciones era sola y únicamente un método pedagógico relativamente adecuado, que servía para formar la voluntad, endurecer la persona, capacitándola para resistir las durezas de la vida.

* la "vida común" fue una buena pedagogía, que una vez alcanzado sus fines, quedó en el recuerdo más o menos romántico, nostálgico o opresivo, de la adolescencia: no queremos volver a sufrir tales irracionalidades y anacronismos pedagógicos.

El siguiente esquema ilustra las confrontaciones entre los objetivos de las antiguas constituciones y los proyectos vitales contemporáneos, pero deja también en suspenso la pregunta sobre la posible confrontación entre los objetivos de la legislación actual y los de los hermanos del presente

 

CONST. 1925

É

OBJETIVO:

la observancia regularla santificación del alma

PROYECTO

"MISIONERO"

PROYECTO

"PASTORAL"

OBJETIVO

fundar la iglesia : evangelizar

ëí

ìî

OBJETIVO

ser sacerdote : ministerio parroquial

CONST. 1968

OBJETIVO

vida fraterno-penitencial : en medio del mundo

È

 

2.- COMO PLANTEAR LOS PROBLEMAS

distinguir las épocas y los proyectos

Las afirmaciones transcritas son bastante generalizadas en América Latina. Podríamos aceptarlas como buenas explicaciones de la realidad, a condición de que no sean universalizadas y que se distingan las diferentes épocas y regiones.

Muchos de los religiosos que llegaron a América en la época "fundacional" de la iglesia y de la Orden en América Latina fueron capaces de formular proyectos claros y audaces: en el nuevo mundo se pretendía edificar una nueva iglesia y una nueva orden (vida religiosa). Los primeros misioneros del siglo XV y XVI constataban que en Europa el mundo, la iglesia y la orden habían envejecido irremediablemente, padeciendo de todos las taras del hombre y del mundo viejo paulino. Por el contrario veían que en el nuevo mundo los indígenas vivían connaturalmente en la utopía de una sociedad pacífica y sin propiedades, propia del radicalismo evangélico de la vida religiosa.

Estudiar esta etapa fundacional podría ser fuente de inspiración para la vida Religiosa en América latina porque, de hecho, creo que es un proyecto que aún perdura en muchas utopías, especialmente entre los jóvenes. De todos modos hay que partir sabiendo que el intento primigenio caducó con la caducidad propia de los orígenes. El nuevo hombre que los frailes descubrieron en América Latina desapareció, sepultado bajo la tortura, el asesinato, la enfermedad y los vicios que los hombres viejos importaron del mundo viejo.

A lo largo de la historia hubo diferentes modelos "fundacionales" de la iglesia y de la vida religiosa 2 en América Latina. A pesar de que algunos paradigmas tienen incidencia directa, aún en la actualidad, en las presentes circunscripciones del continente, tampoco nos sería de mucha utilidad analizar el pasado. Un ejemplo, el modelo dejado por los capuchinos misioneros-aventureros, deambulantes por horizontes infinitos, pacificadores de indios, constructores de puentes y fundadores de pueblos, acabó definitivamente con la estructuración de las nuevas entidades de la Orden a fines del siglo pasado.

Para entender la problemática de fines del siglo XX tenemos que partir del estudio de los patrones de organización y de espiritualidad dominantes en la segunda mitad del siglo pasado, época de fundación de la mayoría de las circunscripciones actuales de América Latina. Se impone el modelo religioso de la restauración: casi a punto de extinción, la vida renace no a partir de las fuentes originales de los fundadores, sino calcando, reproduciendo servilmente los modelos de vida religiosa inmediatamente anteriores. No se recrea, se restaura.

Para entender los matices propios de cada una de las circunscripciones, tenemos que analizar las distintas etapas de la corta vida de todas las actuales provincias. Por ejemplo: el tiempo de la primera fundación aparece frecuentemente mucho más creativo y más libre que en un segundo momento de estructuración e institucionalización.

A veces sucede que los hermanos vienen porque son perseguidos en su tierra de origen y quieren salvar tanto el pellejo como la Orden. Luego aparecen el nuevo código de 1917 con las consecuentes Constituciones de 1925: esto marca una división de aguas.

Aparece el nuevo modelo que intentará imponerse, a mi entender, sin éxito en la realidad capuchina de América Latina.

Es el período de las crisis que confrontan la vida religiosa con una legislación absolutamente inadecuada. Esta etapa duramente crítica dura todo el segundo cuarto de siglo, y será la que implosiona en ocasión del Concilio y de las nuevas Constituciones.

Leyes inadecuadas

La ley vigente posee proyectos encontrados con la vida de los hermanos, porque ambas responden a realidades contradictorias. La abundante red de disposiciones legales, que pretenden gravar la conciencia de los religiosos, están suponiendo un tipo de comunidades y de edificios que en América Latina serán absolutamente desertados. Un poco por todas partes se construyen conventos con 30 y 50 celdas, suficientes a veces para meter dentro todos los frailes de la circunscripción. Éstos jamás estuvieron totalmente llenos, a no ser que fueran destinados a los formandos durante algún período de euforia vocacional, quedando rápidamente vacíos ante la no perseverancia de los jóvenes o ante los cambios sociológicos que produjeron bajas en la demanda vocacional.

El pequeño número de hermanos que caracterizó las fraternidades de América Latina no viabilizó un proyecto supuesto en la legislación vigente, la cual imponía una serie de obligaciones que los hermanos ni podían ni estaban dispuestos a aceptar, por más que hicieran profesión pública de buena voluntad.

De otro modo: el problema de la parroquia capuchina en la historia de las provincias de América Latina consiste en que la vida de los hermanos dedicados al ministerio pastoral parroquial no contó con leyes adecuadas.

Vida y ley: dos propuestas no solamente alternativas sino contradictorias que no podían convivir. De hecho la victoria quedó en manos de la realidad, no de los documentos.

3.- TRES DOCUMENTOS

Pasando por el convento-parroquia de Barranquilla, en Colombia, los hermanos me dejaron en la pieza el libro de actas de las visitas canónicas. Una serie casi ininterrumpida de visitas, regularmente registradas en actas, que marcan una impresionante evolución, desde 1935 hasta nuestros días. En Montevideo, también casualmente, revisando el archivo, encontré un libro de Actas de las reuniones del guardianes. Tomo un acta, larga, de 1947, que pueden ayudar a complementar la comprensión de las actas de Barranquilla. En San Pablo, en el capítulo provincial, editaron toda la legislación de la historia de la provincia, entre la cual las normas de 1951. Uso estos tres documentos para abrir el tema a una investigación ulterior.

La "santa" visita

La mayoría de nuestros hermanos jóvenes no tiene la más mínima idea de lo que se hacía en una visita, de cómo era una visita en la primera mitad del siglo, vigente el Derecho Canónico del 17, las constituciones del 25 y las sucesivas ordenaciones de los Capítulos Generales 3. Transcribimos la primera de las actas, firmada por Pascual de Pamplona, famoso visitador en estas latitudes.

Acta de la Sta.Visita practicada en esta residencia de Barranquilla, por el M.R.P. Pascual de Pamplona, Visitador General.

El día 21 de marzo de 1935 llegamos a nuestra Residencia de Barranquilla y el mismo día abrimos la Sta. Visita con las formalidades acostumbradas.

En los días siguientes, celebrada la Misa, visitamos el Smo. Sacramento, el Sagrario, Stos. Óleos, Reliquias, y se cantó el Responso por los religiosos difuntos. Inspeccionamos también la sacristía, vasos sagrados y ornamentos, la iglesia y las principales dependencias de la casa.

Hemos hablado con todos y cada uno de los Religiosos de la Comunidad, no hallando cosa de importancia que reclame disposiciones especiales de Santa Visita.

Gracias a Dios reina en la comunidad la observancia regular, la paz y tranquilidad, de los nos alegramos y por lo que felicitamos a todos los religiosos animándoles a que perseveren en ello, para la mayor gloria de Dios, prosperidad de la Orden y bien de las almas.

Dado en Barranquilla, Residencia de Ntra. Sra. del Carmen a 22 de marzo de 1935.

Fr. Pascual de Pamplona, Vdor. General.-

Por mandato de S.P.M.R. Fr. Salvador de Rafell; secretario.

En primer lugar hay que notar que la visita era "santa" y el visitador Muy Reverendo. El texto nos coloca en ambiente sacro. El mundo de la visita se relaciona con el ámbito de lo sagrado, lo cual equivale a improfanable, venerable, solemne, indiscutible. Los sagrado impone una serie de "formalidades" rutinarias que nadie sueña criticar o poner en tela de juicio: recepción en la puerta del convento, donde los religiosos esperaban al visitador, pacientemente, con acetre y cruz procesional. Luego de la solemne recepción, besamanos y aspersión, inmediata visita a la capilla...

La primera tarea del visitador era la de inspeccionar la sacristía, vasos sagrados, óleos, reliquias, ornamentos, la iglesia y las principales dependencias de la casa. Esta visita implicaba también la inspección de las piezas de los religiosos y cantar un solemne responso por los religiosos difuntos, que se sentían también solidariamente visitados y presentes.

De rigor, igualmente, la inspección y firma de los libros de caja, de crónicas, de actas, de misas...

Las costumbres

Para entender mejor esta mentalidad que sacralizaba, uniformizaba, reiteraba esquemas fijos, me resultó interesante el aludido libro de actas de Montevideo. En Barranquilla no sólo estamos en los trópicos, sino ante una fundación española. En Montevideo, si bien la discusión se plantea fundamentalmente entre nativos y hermanos de la provincia madre italiana. El acta es del 29 de enero 1947. Véase cuáles eran los temas en discusión.

Se entra en el 2º punto del temario, sobre abusos que se van introduciendo en el cuidado del cabello y de la barba, se interpreta el punto de las constituciones: "no se cultive a manera de los seglares". El P. Joaquín dice que "no era lícito usar de las tijeras por ningún motivo" . Hubo una opinión mayoritaria que admitía fuera posible corregir ciertas barbas "ridículas", cuando las hubieran. Se recordó la amenaza del Seráfico Padre a aquellos frailes que por la manera de llevar la barba desprolija someterá a una Orden de Santidad al desprecio de los seglares".

Se consideró por otra parte que "cierta ridiculez" era natural con una parte del religioso que en nada está de acuerdo con el mundo. Se recomienda para casos excepcionales en los que debiera corregirse la forma de barba la licencia "in scriptis" del Superior Provincial. Sobre el ancho y largo del cabello se plantearon soluciones teórica, prácticas ninguna.

Se trata luego sobre "algunos detalles del hábito". El Capítulo IV de las normas establece la uniformidad. Se suprimen las paciencias con broche y los bolsillos de costumbre española. Igualmente los medios bolsillos que fueron defendidos por el P. Ildefonso Ignacio como uso permitido de Provincia. Se concluye a las 18.30 hs.,

El día 30 reanuda el P. Lorenzo trayendo nuevamente a consideración el arreglo de la barba. El tema mereció toda una reunión, ofreciéndose las más variadas opiniones, desde la del P. Antonio: "nos se recorte"; del P. Joaquín :" no se recorte conforme a la tradición del Comisariato"; del P. Agustín: "no se corte ni recorte modificando la forma:. hasta la conveniencia de dejar íntegra y suficiente la cláusula de las Constituciones. Finalmente prevaleció la que sigue: Los religiosos no cultiven la barba a manera de los seglares, según establecen las constituciones. Por lo tanto la barba no debe cortarse ni recortarse modificando la forma, lo que sería contra la tradición ininterrumpida de nuestro comisariato.

En materia de "uniformidad" se trata sobre la materia y color de camisetas. Las normas estableces puños marrones. El P. Joaquín y el P. Antonio abrigan el sentido de que no obligando las Constituciones el uso de una segunda túnica, tampoco imponga normas a mangas que no se suponen sin camiseta. Se acuerda en la conveniencia de usar telas de algodón en substitución de la lana.

El visitador tenía que hablar personalmente con todos y cada uno de los religiosos, y a la fin todo terminaba con una reunión comunitaria donde exponía las conclusiones de la visita, dejando las observaciones y disposiciones que fueran necesarias y que eran de rigor 4 . Es impresionante ver cómo se reiteran, sin demasiada eficacia, hasta que el sentido común termina cediendo ante la evidencia. El problema es que se exige un tipo de exigencia de vida religiosa que además de totalmente caduco resultaba incompatible con la experiencia parroquial en fraternidades absolutamente mínimas.

La "observancia regular"

El Acta que comienza el libro, en marzo de 1935, "no halla cosa de importancia que reclame disposiciones especiales de Santa Visita". "Gracias a Dios, afirma, reina en la comunidad la observancia regular, la paz y tranquilidad, de los nos alegramos y por lo que felicitamos a todos los religiosos animándoles a que perseveren en ello, para la mayor gloria de Dios, prosperidad de la Orden y bien de las almas".

Nótese que las prioridades de la vida religiosa, en ese Orden son, en primer lugar la mayor gloria de Dios, en segundo término la prosperidad de la Orden y en último lugar la salvación de las almas.

Gracias a Dios no hay nada que notar, dado que la "observancia regular, la paz y la tranquilidad" reinan en la comunidad. Recordemos que la observancia regular no consistía exactamente en la observancia de la Regla de San Francisco, sino en la escrupuloso cumplimientos de una red intrincadísima de reglamentos, costumbres, estatutos, rituales. La vida estaba llena de inclinaciones, besos al suelo, horarios, capas que se ponían y se sacaban, número de velas variable según tiempo y fiestas: el ceremonial seráfico, que parecía tener mucho más de ceremonias que de ardor angélico, es el prototipo de lo que significaba la "regular observancia".

La "Normas" del comisariato de San Pablo, editadas en 1951, posiblemente redactadas por una sola persona, jurista, e impuesta por el superior sin ninguna aprobación capitular, pretenden regular hasta los mínimos detalles la vida conventual. Un ejemplo será suficiente: el horario impuesto a todo el Comisariato:

00.00 hs: Maitines y laudes, lunes, miércoles y viernes.

05.00 hs: Levantarse

05.15 hs: Angelus, Letanía de los Santos y Meditación.

06.00 hs: Prima y Tercia, Misa conventual - Comunión de los Clérigos y novicios: 15 minutos de acción de gracias. Desayuno

10.45 hs: Sexta y Nona

11.00 hs: Almuerzo, precedido del Capítulo de culpas los días marcados- Visita al Ssmo Sacramento. Recreo.

12.30 hs: Silencio regular. Descanso.

13.30 hs: Vísperas y Completas. Café.

17.15 hs: Meditación precedida por las Letanías de Nuestra Señora.

17.45 hs: Cena. Recreación.

19.00 hs: Oración. Conclusión del día. (Disciplina en los días marcados). 15 minutos de Recreo e inmediatamente silencio regular

 

A continuación, las normas preveían todos los cambios imaginables en el horario, dadas las circunstancias cambiantes de los tiempos litúrgicos. así como prevenían fórmulas para rezar, para pedir perdón o permisos, para saludarse, para entrar en la pieza de otro hermano... No podemos olvidar que para el rezo de todo el oficio divino el tono exigido era el de "FA"... En el fiel y exacto cumplimiento de todas las normas consistía la fiel observancia.

Puede ayudarnos a entender el tema, tal como era vivido en nuestra América, el citado libro de actas de Montevideo:

A continuación abre el temario en su 1ª parte:

A) De orden disciplinar y en primer punto referente a la observancia regular. Recuerda que los horarios en vigencia en todas nuestras residencias fueron establecidos "ad experimentum" mientras por una parte existen deficiencias en su cumplimiento, no se subestiman las dificultades creadas por interferencias de ocupaciones de ministerios parroquiales, etc. El P. Joaquín dice que en la parroquias "en conciencia" no se puede descuidar el ministerio cuando es solicitado y el educar o acostumbrar a los fieles a ciertos horarios no se llega sino en lo mínimo.

Es por eso que al leer las actas de las visitas del convento de Barranquilla quedé impresionado al ver que en América Latina, en una parroquia, en el calor del trópico, un grupito de hermanos pueda merecer la alabanza de perfecta observancia 5.

Un año más tarde, en la segunda acta del libro, febrero de 1936, el visitador "no encuentra cosas de importancia para corregir, apenas algún defecto respecto a la observancia regular". Como los religiosos muestran buena voluntad, se espera que en el futuro la observancia regular sea perfecta. Como dato curiosos percibimos que las finalidades de la vida de los religiosos van padeciendo algunos cambios. "Se dedicarán con todos su fervor", en primer lugar "a la santificación de su alma", en segundo término "al engrandecimiento de nuestra Orden" y en tercer puesto aparece el "bien de las almas en el ministerio parroquial" 6.

4.- LA OBSERVANCIA REGULAR Y LA PARROQUIA

En mayo de 1941 el mismo visitador no encuentra mayores cambios en la situación, y hace "algunas advertencias para mejor atender a la observancia regular, al ministerio pastoral en bien de las almas y a la práctica de la caridad fraterna". Entre las motivaciones desaparece la gloria de Dios, la santificación de la propia alma. Sube un poco en el podio la observancia regular y asciende el "ministerio pastoral en bien de las almas" 7.

En febrero de 1941 la fraternidad es visitada por el Custodio: la circunscripción crece y se estructura. Menos de 6 años después de la primera visita, ya se deja de lado la observancia regular, imposible de cumplir en un ambiente de ministerio parroquial que agobia al pequeño número de religioso. La primera prioridad no será ni la gloria de Dios, ni la salvación de la propia alma, menos aún la observancia regular, ni la paz y la tranquilidad: la fraternidad gira en torno a un nuevo centro: las muchas y graves obligaciones del ministerio parroquial. El visitador apenas "exhorta" tener cuidado "para no perder el espíritu de oración". Constata que progresivamente se abandona la oración y pide que, al menos, los hermanos deberán "sobrenaturalizar toda la vida apostólica poniendo su mita en Dios nuestro Señor" 8.

Dos años después parece que los hermanos ya han descuidado hasta los retiros espirituales anuales, dado que el visitador tiene que prescribirlos, sea en común sea privadamente. Junto a la distribución del trabajo, que no debe recaer sobre la persona del párroco sino sobre la fraternidad, aparece el tema del dinero 9.

La comunidad comienza a distinguir dos economías, la de la parroquia, que tiene y administra, personal y directamente, el Cura Párroco, y la de la comunidad que será administrada por los mismos Superiores de las casas. Para colmo aparece una tercera caja, la que administra las limosnas que llegan para el templo.

Estamos en mayo de 1943. Estamos ante una comunidad de muy pocos miembros, posiblemente solo tres, en la cual prácticamente cada uno administra dinero, 10 sino que si bien el visitador recomienda "la mayor fidelidad a nuestras leyes, especialmente en lo referente a la vida común y a la observancia regular", deja bien claro que esto está subordinado a "los deberes de la administración parroquial" 11.

El año siguiente el visitador apenas se contentan con recomendar a los religiosos que "pongan cada uno de su parte, lo más posible para cumplir con las cargas que les impone el ministerio parroquia, teniendo en cuenta que es deber que pesa sobre la Comunidad por entero". Ninguna exhortación a la observancia ni a la santificación propio, sólo constata que "la angustia de personal nos impele a exhortar a todos a trabajar cuánto más puedan en este santo ministerio" 12.

Los ministros provinciales de Valencia también visitan Barranquilla. En 1946 aparece la primer constancia. Se muestran satisfechos de los buenos deseos que animan los religiosos, aunque deja caer el tema de la vida regular, el esmero en el culto divino, la clausura, la santa unión y caridad. Los frailes son vistos como "animados del buen deseo de ser cada día mejores religiosos y sacerdotes celosos para trabajar por el bien de las almas". A estos celosos sacerdotes apenas se les puede exhortar a "amar mucho la oración y la sencillez de la vida capuchina". El conflicto crece hasta tal punto que los visitadores desisten muy pronto de imponer "observancias" 13.

La vida va empujando hacia otros compromisos. Otra cita de la mencionada reunión de Montevideo:

Se distingue entre convento y parroquia y por esto dos tipos de horario en los que se contemplarán -en las parroquias- las obligaciones parroquiales y regulares, además del otro para los conventos sin oficios parroquiales. Luego en un cuarto intermedio, reinicia el P. Provincial proponiendo de cada superior estudie de acuerdo al lugar renovando y modificando el horario que satisficiera observancia y ministerio. Idem sobre el sistema establecido en las Constituciones. Se propone que el tiempo de oración que comprendidas las letanías y lectura no debe bajar de los 30 minutos para las casas que no son de formación; lo que se aprueba por unanimidad. Se inculca luego el sentido de observancia extendiéndose a todos los actos comunes., ¿Qué misa de hora tarde se considera tal para dispensar de la observancia? Se responde a esta pregunta formulada por el P Joaquín que si bien el uso de la provincia reconocía la de 8.30, el adelante en nuestros conventos debe tenerse en cuenta más la comprensión en la urgencia de trabajos en las primeras horas que el mismo privilegio. De todos modos se acordó la de las 9.00 hs."

5.- RESCATAR ALGUNOS ELEMENTOS ESENCIALES.

En determinado momento las actas denotan una cierta intranquilidad en los visitadores. No sabría decir si hubo por medio circulares de las curias provinciales o generales, pero lo cierto es que en noviembre 1951, viendo siempre la "buena voluntad" y "el espíritu de sacrificio y de entrega en el cumplimiento de los deberes parroquiales", el visitador quiebra algunas lanzas en pro de recuperar aquella observancia regular compatible con la parroquia. Estamos en el mismo año de la promulgación de las normas de San Pablo, y todas las determinaciones de las visitas aparecen elencadas cuidadosamente en dichas disposiciones.

Nótese algunos criterios al momento de rescatar al menos algunos elementos, considerados "esenciales". La medida de la aceptación o no de las disposiciones legales, no es la dinámica interna de la vida de los religiosos, sino la estructura y las exigencias pastorales.

Algunos ejemplos que ayudan a ver cómo los visitadores tratan de rescatar un mínimo de horario y de mantener algunas de las costumbres venerables, aunque apenas quede lo esencial 14:

* Cuando se sale o se llega a la casa, "en lo posible" o bien pedir la bendición del Superior o al menos avisar.

*En el manejo de pecunia "cumplir con la obligación" de rendir cuenta al Superior de lo recibido y gastado". Nótese que los hermanos gastan inclusive sin haber "obtenido el permiso necesario".

*Se trata de reintroducir la ley de la piadosa plática mensual del "con el fin de que llegue a enfriarse en sus al mas el aprecio de las promesas hechas a Dios".

*Se impone , mensualmente y en común, la solución de los casos de moral, derecho canónico, sagrada liturgia, y Regla 15. Es interesante constatar que "los casos de moral derecho y liturgia serán los mismos de las reunión diocesana de párrocos", y que para poder hacer factible esta disposición los hermanos tendrán que juntarse con la otra fraternidad de la misma ciudad: la disposiciones regulares suponen otro tipo de fraternidades, numéricamente más consistentes. 16

*A nivel de la oración común, al menos se recomienda el "aprecio" y el cumplimiento de "dos espacios" diarios.

* Se recomienda no abandonar la práctica de la "disciplina".

* Parece que el visitador constata ausencias, y pide que los religiosos asistan a las pláticas de los superiores 17.

En 1962 el Visitador da algunas normas, pero cree tener honestidad como para dotar a la fraternidad con los requisitos para cumplirlas: ¡en adelante la residencia contará con 3 religiosos sacerdotes!. Pensemos en una fraternidad con una fraternidad don dos sacerdotes un "lego". Este reza los padrenuestros, uno está celebrando la misa de horario y el otro recita el oficio coral... Tres sacerdotes parecería permite al visitador imponer, en buena conciencia, que los hermanos beberán rezar comunidad: Maitines después de la oración de la tarde; Laudes, por la mañana, a continuación de las letanía de los santos. y Completas, por la noche, en lugar de la "indulgencia". Además insiste en la necesidad de cumplir con las disposiciones de las anteriores visitas 18 . El nudo del problema es que la legislación que se quiere imponer supone "al menos" 12 religiosos en el convento, y no 3 o 4 encargados todos de una parroquia.

Es por eso que la visita posterior confiesa el fracaso y aclara que los hermanos deben rezar en común el oficio divino, siempre y cuando no exista impedimento motivado por el trabajo pastoral19.

6.- LO QUE SEA COMPATIBLE CON LA PARROQUIA

En 1964 el hecho es reconocido por el Provincial de Valencia, que si bien continúa inculcando la oración en común y los demás actos típicos de nuestra vida capuchina, la observancia quedará a juicio del superior, siempre que "sean compatibles con la vida parroquial". Asistimos a una inversión de los valores, de orden de los 180 grados 20.

La vida termina por ganarle definitivamente a los documentos. Los hermanos viven, en los hechos concretos, un tipo de identidad análoga a la de los clérigos regulares, en la cual la vida común es apenas el soporte para una acción apostólica más eficaz. Una fraternidad de clérigos de vida común exigiría una legislación coherente. La nuestra es incapaz de imponerse a la vida.

Es impresionante ver como se van deslizando rápidamente los ejes semánticos de la vida religiosa: salvación de la propia alma, salvación de las almas; gloria de la orden, ministerio parroquial. Un cuadro sintético nos ofrece un panorama del cambio de los objetivos que aparecen en libro de actas de las visitas.

 

1.- la observancia regular sea perfecta en esta casa y que animados por un mismo espíritu de caridad se dedicarán con todos su fervor a la santificación de su alma, al engrandecimiento de nuestra Orden y bien de las almas en el ministerio parroquial. 3.-"algunas advertencias para mejor atender a la observancia regular, al ministerio pastoral en bien de las almas y a la práctica de la caridad fraterna".
2.-Por lo mismo, después de una breve exhortación en que les inculcamos la oración en común y los demás actos que, a juicio del Superior, sean compatibles con la vida parroquial. 4.-En plática especial a los hermanos, les invité a buscar el espíritu del Señor y a desear realizar siempre sus santa obra, para vivir más intensamente nuestra vocación franciscano-capuchina, Les he rogado tengan sumo cuidado en frecuentar la oración tanto personal como comunitariamente, alabando siempre al Señor con un corazón puro y procurando vivir intensamente la vida fraterna.

 

La pregunta que nace, obligada: ¿No estará pasando lo mismo con la actual legislación, que llega a la "base" de la Orden con algunos años "de atraso y vacío legal". Los hermanos se acostumbramos a vivir al margen de la ley, sintiendo, como mayor o menor buena voluntad o escepticismo, a los visitadores y superiores que recordaban las exigencias de las normas y la necesidad de hacer al menos lo imprescindible. La vida lo impedía. Trabajo incompatible, número excesivamente exiguo, cuando no el aislamiento en los hechos... Si las ley es contradictoria con la vida... ¿cambia la ley o cambia la vida? Surge espontáneo... ¡la ley!. Pero también es cierto que el evangelio exige conversión de la vida del que acepta a Cristo en la vida.

7.- EL CONCILIO VATICANO II

En 1965 comienzan a aparecer en las actas los temas conciliares: los religiosos son alabados por "la aplicación seria de los cambios de la liturgia y la participación general de los fieles".

Es posiblemente que también estén haciendo aparición algunas liberalidades propias de la modernidad, que no podrían no ser tan claramente coherentes con el "buen nombre y decoro de nuestro estado". Los religiosos no pueden olvidar la "gravedad religiosa" que ha de caracterizar los actos de los religiosos 21.

En 1966 siguen apareciendo recomendaciones de orden pastoral, sea para alabar lo que nuevo que se están introduciendo (los cursos "prematrimoniales"), sea para urgir las disposiciones del obispo. A nivel de la vida interna, se recomienda "el interés y la atención que pide para nuestra vida sobrenatural y de perfección, la oración mental". Más que disposiciones, la sugerencia de dialogar "entre superior y súbditos", a fin de encontrar "el tiempo oportuno para tener diariamente, aunque sea media hora de oración en comunidad, dejando de mano otros quehaceres aplazables" 22.

En 1967 se "aprecia el celo pastoral y se dialoga familiarmente sobre asuntos de interés que tocan esa comunidad y parroquia", agradece las atenciones, pero no deja constancia de ninguna recomendación 23. En 1968 el visitador hace incapié en la "práctica litúrgica posconciliar que se desarrolla gradualmente", así como en la predicación y exposición de la palabra divina 24. El concilio va introduciendo temas nuevos y nuevas praxis de diálogo. Nada hace soñar con la realidad religiosa de 30 años atrás.

8.- LAS NUEVAS CONSTITUCIONES

En 1971, el acta de la visita parecería que querer introducir algunos temas de las nuevas constituciones de 1968, como por ejemplo: la reunión mensual de la fraternidad para reflexionar sobre la vida común y evaluar el trabajo apostólico 25. Pero las Constituciones llegan en mal momento. Las antiguas estaban al margen de la vida y costará a las nuevas introducirse en el tejido vital de la vida de las fraternidades.En el caldo de cultivo de la nueva legislación, los visitadores quedan sin palabras. A partir de 1968 solo tenemos dos Actas muy sucintas de los Ministros Provinciales de Valencia que solamente hablan de agradecimientos y de vaguedades. Un buen lapso sin actas de visitas. Posiblemente tampoco hubo visitas, o no se sabía que poner en las actas: estemos ante la crisis impuesta por la nueva legislación, que fue, para todos, bastante inesperada.

En 1980 el acta aparece firmada por el primer viceprovincial nativo. Estamos claramente ante los nuevos contextos legislativos y cambia totalmente tanto temática como estilo.

Es notable que por primera vez aparece el tema de la Orden Franciscana Seglar, y que también por vez primera se toca en las visitas el asunto de la formación inicial. Las antiguas recomendaciones sobre "observancias regulares" se convierten en buscar el espíritu del Señor y su santa obra y en alabar al Señor con corazón puro, y la vida común se vuelve en vivir intensamente la vida fraterna. Es patente que el cambio de lenguaje sintomatiza el nuevo espíritu, el de volver a las fuentes, tanto en temática como en el lenguaje 26.

La última visita que contaba en el libro corresponde al primer provincial colombiano de la Provincia de Bogotá, realizada el 10 y 11 de febrero, 9 y 10 de noviembre de 1988. Basta transcribir este parágrafo para percibir por donde va la orientación nueva de la Orden:

La visita en los primeros meses del año tuvo como finalidad hacer el proyecto de vida fraterna teniendo en cuenta la carta del Ministro General Flavio Roberto Carraro y realizada por el Hno. José Carlos Correa Pedroso, Definidor General. Los seis puntos de la carta fueron leídos y se tomaron algunos puntos para vivirlos durante el año. ...En cuando a la vida de los hermanos, se han venido reuniendo a las 2.00 p.m. para el rezo de vísperas y la lectura de algunos documentos. Se han hablado individualmente con cada uno de los hermanos en el mes de febrero. En noviembre la proximidad del capitulo provincial dejan en suspenso cualquier decisión.

Veamos qué sucede con la nueva normativa. Todo texto combina, en diferentes grados, dos elementos simultáneamente contrarios y complementarios: la "clausura" y la "polisemia". Por una parte texto quiere decir algo con claridad: procura delimitar el campo del sentido de las palabras, el contenido. En el caso del texto de las Constituciones y de los Consejos Plenarios, esta preocupación es notoria. Los artículos han sufrido alteraciones, enmiendas, modos, a lo largo del proceso redaccional queriendo ofrecer una normativa simple y clara para todos los hermanos, sin distinción.

Pero eI documento, en cuanto texto, es necesariamente "polisémico". Esto permite una apertura constante a sentido nuevos. El texto no solamente es algo que ha sido establecido de una vez para siempre, sino que es también un detonante de nuevas realidades, punto de llegada y punto de partida de un proceso hermenéutico-vital. La "polisemia" del texto no se reduce a lo literario, al contrario, parte del presupuesto de que la palabra es una tentativa de interpretar la realidad y los hechos, que son por naturaleza polisémicos. 27

Un ejemplo. Leemos en las Constituciones aprobadas en 1968, texto que permanece hasta la última redacción actual:

Al constituir las fraternidades, tanto en casas nuestras como en viviendas alquiladas, tengan en cuenta la índole personal de los hermanos y las necesidades de la vida y del apostolado, para favorecer así el trabajo en común.

El texto refleja la realidad de algunos sectores geográfico-culturales de la Orden y es totalmente desconocido en la mayoría de las provincias. Para unos será una regularización de la situación existente, para otros estímulo a crear una realidad desconocida. El texto de las nuevas Constituciones cae en una Orden que, al menos en parte, vivía "fuera de la ley". En gran parte la inspiración surge de los orígenes franciscanos primitivos, no de la realidad vivida por los hermanos concreto. De aquí la dificultad que parecen tener al momento de la praxis.

9.- ALGUNAS HIPÓTESIS

Un documento "producido" por la Orden (Capítulos, Consejos Plenarios, Superiores Mayores, General...), resulta, de hecho, un mensaje que encuentra varios obstáculos en el camino que va del emisor al receptor. En la recepción y no-recepción me parece que hay que distinguir tres niveles de problemática:

1.- El nivel técnico(instrumentos)2.- El nivel cultural(interés)3.- El nivel ideológico(proyectos)4.- El nivel técnico.

El nivel técnico

La tecnología ha avanzado mucho y ha incidido cualitativamente en los niveles de comunicación y posiblemente hará que ésta sufra cambios sensibles en los próximos años. Si interesa, al emisor y al receptor, es posible seguir un acontecimiento internacional, prácticamente en tiempo real. Es posible hacer participar a la mayoría de los hermanos o al menos a un número apreciable, en la toma de decisiones y en la elaboración de la normativa. Es posible, pero no siempre un buen medio técnico resulta un medio de comunicación.

Un ejemplo: el FAX acelera y asegura la llegada de los mensajes a la mano del destinatario. Pero un Fax caído en manos de una destinatario desinteresado, o preocupado en otros asuntos, puede demorar mucho tiempo antes de provocar una respuesta. E inclusive puede ser olvidado, dejado de lado, echado en la cesta de los papeles.

El nivel cultural.

La actual tecnología hace que un comunicado llegue físicamente al receptor, con rapidez. Pero resulta que el acontece que el destinatario no está interesado en el mensaje y lo deja de lado. Me parece que estamos produciendo material cuya presentación, estilo, género literario, y especialmente, cuyos contenidos no inter-están entre los inter-eses de los destinatarios.

El "documento" que enviamos cae fuera del ámbito vital del destinatario, quien está siendo bombardeado por mensajes de todo tipo, generalmente más interesantes. Revisemos el estilo de nuestros comunicados: escritos compactos, en blanco y negro, sin diagramas, sin color, sin fotos, con un lenguaje almidonado...

Hay que reconocer que si bien hemos logrado dar pasos significativos en la traducción de los documentos a las diferentes lenguas, aún estamos lejos o nos estamos alejando de la comunicación a nivel de lenguaje.

Una reciente investigación en Brasil concluía que los documentos de la iglesia universal, regional y local, encíclicas, cartas y planes pastorales, conclusiones de Conferencias y Sínodos, apenas pueden ser seguidos por un minúsculo grupo de militantes y especialistas. La mayoría de sacerdotes, religiosos, laicos comprometidos, no pueden siquiera leer todo lo supuestamente importante que se produce. Lo mismo, quizá, puede ser afirmado de la Orden. Al menos se escuchan quejas de la multitud de papeles que llega de las Curias Provinciales y General: apenas los secretarios, los guardianes, los formadores y los formandos (obligados como parte del período formativo) están relativamente por dentro de la documentación oficial u oficiosa de la Orden.

Pero me parece que hay otro nivel. mucho más complejo y difícil de solucionar.

El nivel ideológico.

Es el más preocupante y difícil de solucionar. Me refiero a los diferentes proyectos de hombre, de fraternidad, de orden, de iglesia, de sociedad que subyacen a los mensajes emitidos y a sus diferentes receptores. El proyecto de Orden que subyace a las Constituciones no es, de hecho, el que subyace a la vida de la mayoría de los hermanos, fraternidades y provincias. Los proyectos más concretos de pobreza, de oración, etc, no son vitalmente compartidos por las bases. Nadie entra a la Orden para ser pobre y deben ser muy contados los adultos que quieran ser realmente pobres, como los pobres reales. No sé cuántos están dispuestos a hacer opciones radicales para recuperar la famosa dimensión contemplativa... y así siguiendo.El documento-mensaje no solamente cae fuera de los intereses vitales de los hermanos, también se opone a tales intereses. Consecuentemente el mensaje es ignorado, o boicoteado, o atacado.

10.- EL AÑO 2000

Me hago una pregunta, luego de leer las actas de las visitas y compararlas mentalmente con las recomendaciones que, aún hoy, siguen dando los Definitorios Generales y los Ministros provinciales. No se si no seguimos cayendo en el mismo error y seguimos padeciendo de anomia, por añadidura grave.

Si la vida se opone a la ley,

¿hay que seguir luchando por cambiar la vida, por modificar los proyectos reales de los hermanos ?

¿o hay que optar por el camino contrario, modificando los documentos, haciendo una ley que normatice realmente la vida real ?.

El futuro inmediato de nuestro continente no deparará una vuelta a fraternidades numerosas de tipo no parroquial. Es urgente, pues, que los hermanos que defienden la plena legitimidad franciscana del trabajo pastoral en una parroquia propia de la Orden asuman el desafío de preparar propuestas vitales concretas, modelos viables, legislación coherente :

¿Como ser franciscano - espiritual y legalmente franciscano -

en América Latina - iglesia, sociedad, cultura -

en una parroquia - realidad muy específica enmarcada en la eclesiología vigente -

del siglo que está a las puertas ?

NOTAS

1  Las Constituciones de los Capuchinos, Nº 151 1, siguen pensando que el trabajo distintivo es e de ayudar pastoralmente en las parroquias al clero. El numeral sigue lleno de cortapisas::- Los superiores mayores, considerando las necesidades urgentes de los fieles, acepten prudentemente, con el consentimiento del Consejo, incluso el ministerio parroquial.

2 Me refiero especialmente a los diversos proyectos que podríamos encontrar a lo largo de la fundación de los nuevos estados latinoamericanos hasta su independencia. Hay cortes drásticos en la historia de la iglesia y de la vida religiosa y podríamos separar claramente el antes y el después de Trento, el antes y después de los estados modernos. A pesar del interés que este estudio comportaría, de hecho, la realidad actual es, al menos en gran parte, directamente dependiente del proceso de refundación posindependentista.

3 Al hacer la visita canónica observen diligentemente los Superiores mayores cuanto manda el derecho, inquiriendo especialmente si se ha cumplido lo ordenado en la anterior visita; y si hallaren que culpablemente se ha descuidado, corrijan a los trasgresores según la gravedad de la culpa. Y no dejen de exhortar con caridad a sus súbditos que observen con toda perfección los preceptos y consejos evangélicos, la Regla, estas Constituciones y, sobre todo, la altísima pobreza, firmísimo fundamento de la vida común y de la observancia regular. Const.(1925), Nº 219.

Los Ministros Provinciales pongan la debida diligencia en el hacer la visita y no recorran los conventos con demasiado precipitación. Examinen cuidadosamente la iglesia, la sacristía, las celdas, la enfermería y todas las oficinas del convento. Ord. 287...y siguen las disposiciones, basadas en el derecho común.

4 El Visitador, al principio de la visita, advierta seriamente a los religiosos la obligación que tiene de manifestar cuanto juzguen que se debe ser corregido y reformado, y de revelar las faltas públicas y aun las privadas de los religiosos que pudieran perjudicar a la comunidad, y de hacerlo sincera, fiel y exactamente; todo lo cual pueden ser mandado por el Visitador hasta en virtud de santa Obediencia, si fuere preciso.

Los Religiosos expongan o declaren sinceramente al Visitador todas la cosas que tienen a su uso. El que hiciere lo contrario, sin que le valga pretexto alguno, sea tenido y castigado como propietario. Ord. Nº 288, 1.2.

5 Y los superiores no destinen al convento del noviciado sino religiosos ejemplares por su amor a la observancia regular. Const. (1925), Nº 14.- Para que los nuevos profesos se acostumbren a llevar con más facilidad el yugo del Señor, se ordena que sean destinados a aquellos conventos donde estuviere más en vigor la observancia regular y la perfecta vida común. Const.(1925), Nº 31.- Para que se guarde la pureza de la Regla con el debido orden en las cosas divinas juntamente con la altísima pobreza, mandamos que en nuestros conventos ya edificados haya ordinariamente doce religiosos por lo menos.... Const. (1925) Nº 131.

6 Recorrimos las dependencias de la iglesia, inspeccionamos las oficinas de la casa, celdas de los religiosos y por fin hablamos con todos y cada uno de ellos sin encontrar cosa de importancia que corregir y apenas algún defecto respecto a la observancia regular que procuramos advertir a los religiosos, quiénes por su parte se mostraron animados de la mejor voluntad para poner de su parte los medios con que se remedien estas pequeñas deficiencias. Confiados en la gracia de Dios y en la buena voluntad de los Religiosos esperamos que la observancia regular sea perfecta en esta casa y que animados por un mismo espíritu de caridad se dedicarán con todos su fervor a la santificación de su alma, al engrandecimiento de nuestra Orden y bien de las almas en el ministerio parroquial. Dado en la casa de Ntra. Sra. del Carmen de Barranquilla a 24 de Febrero de 1936. Fr. Domingo de Carcagente, Sup.Reg.

7 Durante los días 17 y 18 de los corrientes .... se reiteran las fórmulas de rigor... Hicimos algunas advertencias para mejor atender a la observancia regular, al ministerio pastoral en bien de las almas y a la práctica de la caridad fraterna exhortándoles a continuar sin desmayo en la tarea comenzada. 18 de mayo de 1939. El mismo visitador.

8 El 13 y 14 de febrero de 1941: La falta de personal y las muchas y graves obligaciones del ministerio parroquial y del apostolado que pesan sobre esta casa nos impiden tomar providencias concretas en orden a intensificar la observancia regular, por lo cual, en vez de ordenaciones, nos limitamos a exhortar a los religiosos a velar sobre sí mismos para no perder el espíritu de oración y a sobrenaturalizar toda la vida apostólica poniendo su mira en Dios nuestro Señor. Fr. Ambrosio de Vinalesa; Custodio Prov.

9 Otra larga cita de la reunión de guardianes de la provincia rioplatense, en Montevideo, puede iluminar el hecho, que parece interesa a todo el continente. Dice el acta:

Sobre permisos, obediencia y dispensas, el P Provincial establece que antes de recurrir al los superiores mayores se proceda por intermedio de los superiores locales. En cuanto al uso del dinero, luego de opiniones particulares, se recalcó en la necesidad de insistir en el espíritu de pobreza, mediante el cual todo dinero, por cualquier concepto se tenga (director de Congregaciones, Administradores, etc.) sea despistado en caja bajo custodia del p. Guardián con libretas que servirán una al Padre Guardián y otra al P. Director o Administrador a efecto de conformidad. El P. Provincial, siguiendo el Orden del temario abre el 5º punto de cuestiones, referente a las bibliotecas conventuales y particulares de cada religioso. Señala que en primer término lo establecido en la Constituciones. La necesidad de bibliotecas conventuales "al día" exige una atención constante. Evitaríase así el engrosamiento de las bibliotecas particulares que están conformes al espíritu de las Constituciones. Se insiste en el 3% a investirse a beneficio de la Biblioteca Conventual.

10 En las normas del comisariato de San Pablo, se prescribe que todo convento o residencia deberá poseer los siguientes libros: 1. De CAJA, uno sólo, en el cual se pondrá por escrito toda entrada y salida para gastos de la comunidad, de la iglesia, etc.- 2.- De CRÓNICAS, donde el Superior Local hará la historia del Convento anotando los hechos principales ocurridos durante su mandato. 3.- De VISITAS, donde el Superior Mayor marcará los términos de la visita con las determinaciones consignadas. 6.- De la SOLUCIÓN DE LOS CASOS DE CONCIENCIA, donde serán transcritas las actas de las reuniones habidas para dichas soluciones. 7.- De CONSULTA A LOS DISCRETOS, donde el P. Superior dejará constancia de las Actas de las reuniones bimestrales y extraordinarias de su Discretorio.

11 Durante los días 17, 18, 19 de mayo de 1943. Habiendo visitado nuestra residencia de Ntra. Sra. Del Carmen de Barranquilla durante los días 17, 18, 19 del presente mes y año; mirando por el bien espiritual de nuestro religiosos, venimos a ordenar: : No se descuide por ningún motivo el provechoso ejercicio de los retiros espirituales cada año. Cuando no se puedan hacer en común, el superior cuide de dar tiempo a cada religioso para que pueda hacerlo en privado, exhonerándolo de toda obligación que pueda impedir su aprovechamiento espiritual. :Para atender mejor al ministerio parroquial, conviene se haga una distribución del trabajo, atendidas las condiciones peculiares de cada religioso; teniendo en cuenta que la administración parroquial pesa sobre la Comunidad toda, si bien, particularmente sobre el R.P. Cura Párroco, quien por esto debe gozar, según se especifica en el Derecho, de toda la libertad necesaria para el fiel cumplimiento de sus deberes. Ténganse en cuenta las normas del Derecho y la interpretación de las mismas por los autores canonistas y procédase conforme a ellas.: En la administración económica téngase también en cuenta las normas del Derecho cuando habla de las parroquias regulares pleno jure. Creemos conveniente que el R.P. Cura Párroco tenga y lleve personalmente los libros de Curia y Fábrica y que los Superiores le entreguen las porciones correspondiente, para que las administre directamente. En lo demás sean los Superiores de las casas los ecónomos, debiendo administrar todos los ingresos y egresos correspondientes a la Comunidad respectiva. 4º Como para la mejor administración de las limosnas que se reciben para el templo del Carmen y más exactitud en el cumplimiento de la voluntad de los donantes, en la Definición última se convino en que el R.P. Ernesto de Albocácer administre las limosnas y las aplique a su objeto; recomendamos que así se haga, llevando libro especial de esta cuenta, el cual deberá presentar cada dos meses al Superior, quien deberá firmarlo, si lo hallare correcto. : Finalmente recomendamos la mayor fidelidad a nuestras leyes, especialmente en los referente a la vida común y a la observancia regular, en cuanto lo permitan los deberes de la administración parroquial. Y en todo caso, miren por el decoro y buen nombre de nuestro estado, no olvidando la gravedad religiosa en las palabras, acciones y procederes, teniendo en cuenta las palabras del Apóstol: "A todos sea notoria nuestra modestia". Fr. Ambrosio de Vinalesa, Cust. Prov.

12 10 y 11 de mayo de 1944. No juzgamos necesario dar disposiciones especiales, sólo queremos que se olviden las disposiciones dadas en anteriores visitas, y recomendamos a los a los religiosos que ponga cada uno de su parte lo más posible para cumplir con las cargas que les impone el ministerio parroquial, teniendo en cuenta que es deber que pesa sobre la Comunidad por entero, si bien, por razón de la legislación canónica, el nombramiento concreto recaiga sobre uno de sus miembros, que en realidad no es sino representante de las misma comunidad. La angustia de personal nos impele a exhortar a todos a trabajar cuánto más puedan en este santo ministerio, mirando no tanto a los proventos materiales cuando a los méritos sobrenaturales a que se harán acreedores de esta manera. El mismo visitador.

13 Visita del Ministro Provincial de Valencia, 7,8 y 9 de marzo de 1946. Con satisfacción hemos visto los buenos deseos que animan a los religioso; y para que el bien espiritual se perfeccione y manifiesta más y más para el bien de todos, les hemos indicado a cada uno en particular y a todos en general los medios para conseguirlo: vida regular, esmero en el culto divino, clausura, santa unión y caridad, etc. No juzgando oportuno dejar en esta acta ninguna ordenación en particular.... Siguiente visita del Ministro Provincial, el 12 de diciembre de 1950: ... a todos hemos visto animados del buen deseo de ser cada día mejores religiosos y sacerdotes celosos para trabajar por el bien de las almas. No habiendo hallado cosa digna de especial mención, nos hemos limitado en exhortarles a amar mucho la oración y la sencillez de la vida capuchina.

14 En Montevideo la discusión se entabla entre hermanos de la provincia madre y los nativos se centra en el sentido y el alcance de las tradiciones: Se pasa a cuarto intermedio, luego del cual el p. Ignacio toma la palabra en vista a que ciertos puntos habían parecido exageradamente defendido, pidió que se aclarase que en las reuniones en celebración no se pretendiera dogmatizar sobre capuchinismo o celo por sustentar la tradición de la Madre Provincia, por cuanto lo puntos en discusión están lejos de hacer un tipo completo de capuchino, de cuyos aspectos varias provincia de la Orden difieren, y además, puntos aprobados no son actualmente uso de Provincia. El P. Ildefonso se extiende en éstos conceptos de "tradición" de Provincia. Pide que se defina sobre el término, porque mientras se sostiene como tal, una época, los que vivieron en época posterior manifiestan diferencias considerables. Se discute por extenso, finalmente el P. Leonardo ruega se depongan criterios particulares de tradición, etc. en favor de lo que las Constituciones ordenan, que es fundamental y decisivo.

15 Acta de Montevideo: Se presenta a consideración el "capítulo de culpa". La práctica actual de los conventos de estudios en los que los sacerdotes no dicen la culpa, no está de acuerdo con nuestras constituciones. . Se observa la inoportunidad de la corrección da los sacerdotes estando presentes los estudiantes. Otros afirman lo contrario, alegándose razones de conveniencia por el sentido de esa misma corrección. El P. Idelfonso propone un capítulo de culpa aparte del anterior o al de los estudiantes, para los Padres. El P. Bernardo propone consultas a las comisión de interpretación de las Constituciones, establecida en Roma, lo que es aceptado por la mayoría. El P. Ignacio presenta la cuestión de si debe decirse la culpa en el convento ajeno al de residencia, estando de paso. Se convino en que luego de un día de permanencia se diga la culpa. Igualmente en lo que respecta al "Benedicite" para salir del convento y el derecho que asiste al Superior de exigir el motivo de la salida del convento.

16 Por lo mismo que nos consta de la buena voluntad de todos los religiosos, así como de su espíritu de entrega y sacrificio en el cumplimiento de los deberes parroquiales; nos limitamos a exhortarles a perseverar en mantener el horario que mira al sostenimiento de la vida común, de la observancia regular compatible con los múltiples deberes del ministerio. Además recordamos el que no se omita en los posible el pedir la bendición del Superior o de avisar al que se quede al frente de la casa cuando se sale o se llega a la casa. En el manejo de pecunia cumplir con la obligación de rendir cuenta al Superior de lo recibido y gastado, si antes no se ha obtenido el permiso necesario. : Fíjese el día en el mes en el que el Superior dictará a los religiosos una piadosa plática con el fin de que llegue a enfriarse en sus al mas el aprecio de las promesas hechas a Dios. : Ténganse en común, cada mes, la solución de los casos de moral, derecho canónico, sagrada liturgia, y Regla. Los casos de moral derecho y liturgia serán los mismos de las reunión diocesana de párrocos, y el de Regla, el propio del fascículo de nuestra Provincia. Para dicha solución diocesana de casos, con los religiosos de la casa del Rosario y en dicha residencia. Salva siempre la facultad de acordar "de mutuo consensu superiorum residentiarum" , otra fecha y lugar que más convenga en esos casos particulares. La materia será convenientemente preparada y redactada alternadamente cada mes por los sacerdotes no párrocos. Barranquilla 10 de octubre de 1958. Fr. Joaquín, Custodio

17 8, 9, 10 marzo de 1960: Hemos aprovechado este contacto personal con cada uno de los religiosos para exhortarlos a que sigan en su buen espíritu y se esfuercen en conseguir la perfección seráfico-capuchina, mediante la observancia, a más de los votos, de las Constituciones, Ordenaciones y demás leyes de nuestra Orden, como también las prescripciones tomadas en lo referente al ministerio parroquial, y al apostolado en general, ya que por el peculiar carácter de esta casa, a ellos está peculiarmente obligados. La buena voluntad de que los hemos visto animados a todos nos llena de consuelo y dicta como innecesario dictar ordenaciones de visita. No queremos, sin embargo, el recomendar muy encarecidamente a todos el aprecio de la oración en común, durante los dos espacios de tiempo que se le dedican cada día, la práctica de la "disciplina" en los días prescritos, la lectura de algún libro de la Sagrada Escritura al principio de las comidas y la asistencia a las pláticas mensuales a cargo del Superior local para lo cual ya hemos dejado las instrucciones del caso. Además exhortamos ano decaer en el fiel cumplimiento de las ordenaciones dadas en la visita anterior que tener fruto abundante y duradero.

18 El día de los corrientes llegamos a este a nuestra residencia de El Carmen con el fin de efectuar la Visita Canónica en cumplimiento por el Estatuto para el régimen de las Custodias. ... Con el fin de intensificar un poco más los actos de comunidad, habida cuenta de que esta Residencia contará en adelante con 3 religiosos sacerdotes, dejamos la siguiente ordenación. Se rezarán en comunidad las Horas del Oficio Divino expresadas a continuación: a) Maitines después de la oración de la tarde; b) Laudes, por la mañana, a continuación de las letanía de los santos. c) Completas, por la noche, en lugar de la "indulgencia". Queremos recordar que se mantenga la solución de los casos, tal como he acordado en la visita del año 1958, la práctica de la "disciplina" y la plática periódica a la comunidad.

19 10 de noviembre de 1962. No creemos necesario dejar ninguna ordenación concreta, sino recordar a todos los religiosos el cumplimiento de los ordenado en la visita anterior respecto al oficio divino cuando no exista impedimento que motive su misión y finalmente exhortamos a todos a que practiquen la oración en común a las horas en que está mandada.

20 22 de junio de 1964, visita del Provincial de Valencia: Con satisfacción hemos de hacer constar que hemos encontrado a todos animados en santos deseos de seguir adelante en su labor apostólica, que no es poca. Por lo mismo, después de una breve exhortación en que les inculcamos la oración en común y los demás actos que, a juicio del Superior, sean compatibles con la vida parroquial....

21 Se ha de hacer exaltar, en la presente acta, el interés de los Padres que forman esta comunidad.... por el decoro del templo, esplendor del culto y la aplicación seria de los cambios de la liturgia, con la participación general de los fieles y particular de un grupo de caballeros de la parroquia. Constándome de la buena voluntad de los religiosos y siendo sabidos del trabajo excesivo que afrontan, sólo me permito exhortarles con el deseo de que reflexionen sobre el bien a que se hacen acreedores, a que no se descuide la vida de oración y se tenga la mayor responsabilidad por el bien nombre y decoro de nuestro estado, no olvidando la gravedad religiosa que debe caracterizar a nuestros procederes. Ladislao de Totana, Custodio; 25 de marzo de 1965.

22 15 de noviembre de 1966; Ladislao de Totana. Cumplidas las formalidades dispuestas por nuestro ritual... Ante todo dejo constancia de agradecimiento por la consagración y diligente atención espiritual para con la feligresía, siendo a un tiempo muy de alabar el movimiento de "Cursos pre-matrimoniales", que esta Parroquia ha iniciado. Ténganse en cuenta, para su pronta realización, el deseo del Prelado diocesano, según dijo en su acta de visita: "Ojalá se estableciera alguna organización para hombres que trabajara más de lleno en el apostolado parroquial". Si bien en esta Visita no creemos necesario dejar ordenaciones, sí recomendamos a los religiosos el interés y la atención que pide para nuestra vida sobrenatural y de perfección, la oración mental. La experiencia nos enseña que para conservar la vida espiritual, es la reflexión sobre nosotros mismos y sobre las exigencias que de nuestra vida tiene el Señor, el medio más necesario. Dialóguese, pues, entre superior y súbditos, el tiempo oportuno para tener diariamente, aunque sea media hora de oración en comunidad, dejando de mano otros quehaceres aplazables.

23 Ministro Provincial de Valencia, 31 de mayo de 1967: ....He podido también apreciar el celo pastoral que animan (al actual párroco, y a otro sacerdote) con quiénes he dialogado familiarmente sobre asuntos de interés que afectan a esta comunidad y parroquia. Me es grato hacer constar mi agradecimiento por todas las atenciones que han tenido conmigo, mientras pido al Señor y a la Sma. Virgen que sigan bendiciendo la labor pastoral que los Padres están realizando al frente de esta parroquia.

24 Durante los días 19, 19 y 20 de junio de 1968: Dejamos constancia del interés y celo, de los que atienden esta vicaría parroquial, por el bien espiritual de las almas a ellos encomendadas. La práctica litúrgica posconciliar se desarrolla gradualmente, con delicadeza y exquisita atención, en la que aportan valiosísima ayuda los seglares. Es notoria la predicación y exposición de la palabra divina, lo mismo el aumento de recepción de sacramentos, índice de la buena marcha de esta vicaría. Que el Señor bendiga a los que tan celosamente atienden por su gloria y el esplendor de su Iglesia.

25 Del 9 al 12 de agosto de 1971. Manuel Osca, Viceprovincial. Recibimos a cada uno de los hermanos y al final tuvimos una reunión conjunta, en la que se conversó sobre la organización de los movimientos parroquiales iniciados y la distribución del trabajo pastoral. También se acordó llevar a cabo la reunión mensual de la fraternidad para reflexionar sobre la vida común y evaluar el trabajo apostólico. Anotamos complacidos la buena armonía de los hermanos que integran esta fraternidad, la voluntad de integrarse en la organización del trabajo parroquial y la aceptación positiva de los feligreses a su ministerio.

26 11 y 12 de octubre de 1980. Ricardo Pineda... colombiano, viceprovincial. En el aspecto pastoral hemos notado la cuidadosa atención a la actividad parroquial y de manera especial el interés por la organización de la Orden Franciscana Seglar. Reunidos los hermanos de esta fraternidad de la fraternidad del Rosario, les informamos sobre diversos asuntos de la viceprovincia, de manera especial sobre la adquisición de la nueva casa para noviciado. En plática especial a los hermanos, les invité a buscar el espíritu del Señor y a desear realizar siempre sus santa obra, "para vivir más intensamente nuestra vocación franciscano-capuchina, Les he rogado tengan sumo cuidado en frecuentar la oración tanto personal como comunitariamente, alabando siempre al Señor con un corazón puro y procurando vivir intensamente la vida fraterna.

27 CROATO J.S., hermenéutica Bíblica, Vozes 1986, 76.

28 Const. 88, 2.