PERDONA COMO NOSOTROS PERDONAMOS DEUDAS
Dios quiere el perdón, no el anatema
La voluntad de Dios no es el anatema sino el perdón. Dios que condena a los pueblos vencidos a ser pasado a filo de espada para librar a sus hijos de la contaminación teológica y ritual, manda a Josué arrasar con la tierra conquistada: Se apoderó de ella, de su rey y de todas sus ciudades, las pasaron a filo de espada y consagraron al anatema a todos los seres vivientes que había en ella, sin dejar uno solo con vida
1. Los contemporáneos de Pablo se comprometen con juramento de anatema: Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema a no comer ni beber hasta que hubieran matado a Pablo2.Pablo, si bien desearía ser él mismo anatema, separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza según la carne
3, condena al anatema al que no quiera al Señor4 y todo el que anuncie un evangelio distinto al que él mismo predicó5.El tema de perdonar como Dios perdona entrarán muy difícilmente y muy poco a poco en la historia de la humanidad.
La remisión de las deudas
Pero el tema del perdón de las deudas, dado el contexto del éxodo en el cual se sitúa el padrenuestro, tiene que ser ubicado dentro del año de remisión tan típico y original de la legislación judía, tiempo que Jesús mismo viene a inaugurar con su presencia, según dice él mismo en la sinagoga. ¿ Qué es el año de Gracia? Teológicamente se reduce a redimir a los otros, tal como Yahveh nos redimió.
6; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.Cada siete años harás remisión. En esto consiste la remisión. Todo acreedor que posea una prenda personal obtenida de su prójimo, le hará remisión; no apremiará a su prójimo ni a su hermano, si se invoca la remisión en honor de Yahveh. Cierto que no debería haber ningún pobre junto a ti... Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: "Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión", para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada; él apelaría a Yahveh contra ti y te cargarías con un pecado. Cuando le des algo, se lo has de dar de buena gana, que por esta acción te bendecirá Yahveh, tu Dios en todas tus obras y en todas tus empresas.
Pues no faltarán pobres en esta tierra
Si tu hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo le dejarás libre. Al dejarle libre, no le mandarás con las manos vacías; le harás algún presente de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar; le darás según como te haya bendecido Yahveh tu Dios. Recordarás que tu fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te rescató: por eso te mando esto hoy. No se te haga demasiado duro el dejarle en libertad, porque el haberte servido seis años vale por un doble salario de jornalero. Y Yahveh tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas
7.Estos siete años se convierten para el Libro del levítico en siete semanas de años. Cada 49 años se proclamará el jubileo En este año jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad. Si vendéis algo a vuestro prójimo o le compráis algo, ved que nadie dañe a su hermano.
8El hombre no es dueño de la tierra y ésta no puede venderse para siempre porque es propiedad de Yahveh
9. Y si alguien empobrece se ve obligado a vender su tierra o termina esclavo su "gohel", el pariente más cercano estará obligado a rescatar la tierra y a comprar la libertad del hermano Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto. Porque ellos son siervos míos, a quienes yo saqué de la tierra de Egipto; no han de ser vendidos como se vende un esclavo. No serás tirano con él, sino que temerás a tu Dios. Porque a mí es a quien sirven los israelitas; siervos míos son, a quienes yo he sacado del país de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.10Es posible que el tema sea tardío en la teología de Israel y nunca haya tenido mucho éxito. Isaías clama contra los que juntáis casa con casa, y campo a campo anexionáis, hasta ocupar todo el sitio y quedaros solos en medio del país!
11, en abierta violación de la ley de la remisión. Jeremías consigue que el rey Sedecías haga un acuerdo con todo el pueblo de Jerusalén, proclamándoles una manumisión, en orden a dejar cada uno a su siervo o esclava hebreos libres dándoles la libertad de suerte que ningún judío fuera siervo de su hermano. Pero poco después volvieron a apoderarse de los siervos y esclavas que habían manumitido y los redujeron a servidumbre y esclavitud. Yahveh se lamenta:12Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías en estos términos: Así dice Yahveh, el Dios de Israel: yo hice alianza con vuestros padres el día que los saqué de Egipto, de la casa de servidumbre, diciendo: "Al cabo de siete años cada uno de vosotros dejará libre al hermano hebreo que se le hubiera vendido. Te servirá por seis años, y le enviarás libre de junto a ti." Pero no me hicieron caso vuestros padres ni aplicaron el oído. Vosotros os habéis convertido hoy y habéis hecho lo que es recto a mis ojos proclamando manumisión general, y llegando a un acuerdo en mi presencia, en la Casa que se llama por mi Nombre; pero os habéis echado atrás y profanado mi Nombre, os habéis apoderado de vuestros respectivos siervos y esclavas a quienes habíais manumitido, reduciéndolos de nuevo a esclavitud.
Cuando el pueblo vuelve de la cautividad, con sueños de una era de bienestar mesiánico, se reproducen las mismas actitudes que llevaron al castigo de la deportación. El libro de Nehemías nos trae este hermoso pasaje:
13Un gran clamor se suscitó entre la gente del pueblo y sus mujeres contra sus hermanos judíos. Había quienes decían: "Nosotros tenemos que dar en prenda nuestros hijos y nuestras hijas para obtener grano con que comer y vivir." Había otros que decían: "Nosotros tenemos que empeñar nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas para conseguir grano en esta penuria." Y otros decían: "Tenemos que pedir prestado dinero a cuenta de nuestros campos y de nuestras viñas para el impuesto del rey; y siendo así que tenemos la misma carne que nuestros hermanos, y que nuestros hijos son como sus hijos, sin embargo tenemos que entregar como esclavos a nuestros hijos y a nuestras hijas; ¡hay incluso entre nuestras hijas quienes son deshonradas! Y no podemos hacer nada, ya que nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros."
Yo me indigné mucho al oír su queja y estas palabras. Tomé decisión en mi corazón de reprender a los notables y a los consejeros, y les dije: "¡Qué carga impone cada uno de vosotros a su hermano!" Congregué contra ellos una gran asamblea, y les dije: "Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora sois vosotros los que vendéis a vuestros hermanos para que nosotros los rescatemos!" Ellos callaron sin saber qué responder.
Y yo continué: "No está bien lo que estáis haciendo. ¿No queréis caminar en el temor de nuestro Dios, para evitar los insultos de las naciones enemigas? También yo, mis hermanos y mi gente, les hemos prestado dinero y trigo. Pues bien, condonemos estas deudas Restituidles inmediatamente sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, y perdonadles la deuda del dinero, del trigo, del vino y del aceite que les habéis prestado." Respondieron ellos: "Restituiremos y no les reclamaremos ya nada; haremos como tú has dicho." Entonces llamé a los sacerdotes y les hice jurar que harían seguir esta promesa.
Luego sacudí los pliegues de mi manto diciendo: "¡Así sacuda Dios, fuera de su casa y de su hacienda, a todo aquel que no mantenga esta palabra: así sea sacudido y despojado!" Toda la asamblea respondió: "¡Amén!", y alabó a Yahveh. Y el pueblo cumplió esta palabra.
El Mesías vendrá a proclamar el año de remisión definitivo:
14El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a pregonar año de gracia de Yahveh, día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran.
Jesús lee este pasaje en la sinagoga y enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: "Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy."
15El perdón
La dimensión más personal del perdón, es un tema importante en el Nuevo Testamento, dentro de la teología del "obrar como Dios obra" "Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas
16, de las condiciones para celebrar el culto: Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas."17 Habrá que perdonar hasta el infinito, tal como Dios nos perdona a nosotros: Pedro se acercó entonces y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?" "Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", le perdonarás."18Esta obligación del perdón se convierte en una actitud nueva frente a los enemigos: "Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos
19, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber.20RESUMEN
1.- La petición no puede ser correctamente entendida dentro del ámbito de lo estrictamente interpersonal. La voluntad del Dios, el proyecto de Dios, implica una nueva sociedad sin deudas ni deudores, sin amos ni esclavos. El año sabático, el tiempo de gracia en el cual cada cual perdona las deudas de sus hermanos así como Dios ha perdonado las propias, es el contexto primero y evidente de la petición del Padre Nuestro.
2.- Dentro del Sermón del Monte, de la Nueva Ley, del Nuevo Proyecto de Jesús, el perdón a los enemigos, la mansedumbre, la construcción de la paz, el rechazo a toda forma de violencia le da un contexto muy peculiar a la tradición veterotestamentaria. Las exigencias de la nueva santidad no pasan por la destrucción violenta de los pecadores ni por la erradicación extemporánea de la cizaña.
TAREA
Glosa el perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores usando con libertad frases de la Sagrada Escritura.
NOTAS
1 Jos 10:39
2 Hech 23:12-14
3 Rom 9:3
4 1Cor 16:22 El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! "Maran atha."
5 Gal 1:8 Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!; Gal 1:9 Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!
6 Cuando Jesús dice esta frase como respuesta a la crítica de los discípulo por el derroche de María, está citando este pasaje del Antiguo Testamento. No me parece que los exégetas hayan caído en la cuenta de este dato tan elemental. En definitiva Jesús les dice a los discípulos que el problema de la limosna a los pobres es mucho más estructural que interpersonal. Para hablar de los pobres hay que referirse a una legislación que encare globalmente su situación.
7 Dt 15:1-18
8 Lev 25:13
9 Lev 25:23
10 Lev 25: todo el capítulo tiene que ser leído para entender la maravillosa teología del "obrar como Dios obra", otro de los grandes temas bíblicos que aparecen en el padrenuestro: 1Jn 4:8 Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.-
11 Is 5:8 - 10
12 Jer 34:8
13 Neh 5:1-13
14 Is 61:1- 2
15 Lc 4:17-21
16 Mt 6:14-15
17 Mc 11:25
18 Mt 18:21; Lc 17:4
19 Lc 6:27.35
20 Rom 12:20. Pablo remite la venganza a Dios: haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza.