8. La "Señora Pobreza"
1. INTRODUCCIÓN
Ampliamente usada en las Fuentes biográficas franciscanas, la expresión "Señora Pobreza" aparece solo una vez en los escritos de San Francisco: en la Salutación a las Virtudes, en que es la "Señora Santa Pobreza", hermana de la Santa Humildad También se encuentra en un opúsculo dictado, el Testamento de Sena. También Santa Clara usa la expresión solo una vez, en su Testamento.
En los textos del propio Francisco, la Pobreza nunca es Esposa. Para entender mejor su propuesta, es bueno recordar que, en los tiempos feudales, toda persona debía servir a un gran Señor. Para eso, se prestaba un "homenaje", esto es, se hacía un acto por el cual alguien se reconocía "hombre" de tal Señor. Era eso que identificaba y daba valor a las personas.
Prestando homenaje a la Señora Pobreza, Francisco y sus seguidores se volvían independientes de cualquier proyecto militar, económico, terreno, de otros Señores.
Ellos querían comprometerse solo con Cristo pobre, porque veían en ello la "voluntad de Dios". Hay que recordar que, en aquellos tiempos, el lema "Dios lo quiere" fue capaz de promover una cruzada de niños que decidieron ir a la guerra contra los infieles.
Los franciscanos de hoy también deberían ser personas libres de los proyectos de los actuales Señores del mundo, que son los dueños de las ideologías, de la política y del mercado.
Puede ser que el propio hecho de hablarse de "Señora Pobreza" y no del "Señor Jesucristo" ya sirviese tanto para distinguirse de los proyectos de los papas y de los obispos de aquel tiempo, empeñados en la guerra, cuanto para concretizar la opción: no vamos servir a la propuesta de Jesús en general; vamos seguir el aspecto de su pobreza.
También es bueno recordar que en las grandes biografías antiguas, el propio Francisco es identificado con la Pobreza, como veremos en tres casos muy importantes: el de la Pobrecita del desierto, el de la teofanía de las tres jóvenes y el del sueño de la estatua de metal.
2. LA POBRECITA DEL DESIERTO
Es muy significativo que esta historia haya sido presentada como "inspirada" por las principales biografías y haya sido contada en ocasión de la aprobación de la Orden, justamente por Inocencio III, considerado uno de los papas más poderosos de la historia, si no el más poderoso.
Orando el santo de Dios, conforme el papa le había sugerido, le habló el Señor Dios en espíritu por medio de esta parábola:
"Cierta mujer pobrecita y hermosa vivía en un desierto. Un gran Rey, admirándole la belleza, deseó recibirla como esposa, juzgando que haría lindos hijos de ella.
Celebrado y consumado el matrimonio, nacieron y fueron criados muchos hijos, a los cuales la madre dijo: 'Hijos, ¡no se avergüencen, porque son hijos del Rey! Vayan pues a su palacio y El les dará todo el que les sea necesario. Cuando llegaron ante del Rey, este quedó admirado de su belleza, y reconociendo en ellos la propia semejanza, les preguntó: ¿'De quien son hijos?' Respondieron que eran hijos de la mujer pobrecita que vivía en el desierto. Los abrazó entonces el Rey con gran júbilo, y les dijo: 'no teman, pues ustedes son mis hijos. Si a mi mesa son alimentados los forasteros, mucho más lo serán ustedes que son mis hijos legítimos'. Y mandó decir a la mujer que enviase a su palacio todos los hijos que El había tenido de su unión con ella, para ser alimentados".
Francisco vio estas cosas en una visión, mientras oraba, y entendió ser El mismo la mujer pobrecita del desierto.
Es importante darse cuenta de que Francisco se identifica con la figura femenina y frágil de la Pobreza e identifica el papa como simple representante del poder de Dios. Como es importante atribuir al papa el reconocimiento de que solo la fragilidad de la pobreza podía sustentar el edificio de la Iglesia amenazando ruinas.
Después de la oración, se presentó al Sumo Pontífice y le contó minuciosamente el ejemplo que el Señor le mostrara. Y dijo:
"Yo soy, Señor, aquella mujer pobrecita que Dios por su misericordia hizo hermosa en su amor y tuvo por bien engendrar de ella hijos legítimos. Me dijo, pues, el Rey de los Reyes que alimentará a todos los hijos engendrados por mi intermedio, porque, si El nutre la forasteros, mucho más habrá de nutrir a los hijos legítimos. Si, de hecho, Dios da los bienes temporales a los pecadores por amor de los hijos que ellos deben nutrir, mucho más dará en abundancia a los hombres evangélicos, a los cuales se deben estas cosas por su mérito".
Al oír tales palabras, el Señor Papa mucho se admiró, especialmente porque, antes de que el bienaventurado Francisco hubiera comparecido en su presencia, El había tenido una visión en la cual la iglesia de San Juan del Letrán amenazaba desmoronarse y un cierto hombre religioso, debilucho y despreciable, la sustentaba con sus hombros. Despertando, estupefacto y amedrentado, como hombre sabio y prudente que era, consideraba el significado de la visión. Pocos días después, vino a Él el bienaventurado Francisco y le reveló su propósito, como fue dicho más arriba, y le pidió que aprobase la Regla que había escrito con palabras simples y usando expresiones del santo Evangelio, pues aspiraba plenamente a la perfección. El Señor Papa, viéndolo tan fervoroso en el divino servicio y haciendo una comparación entre su visión y la parábola que el hombre de Dios le había contado, comenzó la pensar: "En verdad, este es el hombre religioso y santo, por medio del cual la Iglesia de Dios será sustentada y engrandecida" (LTC 50-51; cf. 2Cel 16-17; LN 3,10 y AP 35).
3. LA TEOFANÍA DE LAS TRES JÓVENES
El interesante episodio que vamos a leer hace pensar en la teofanía (manifestación de Dios) que fue hecha a Abrahán cuando había acampado bajo una encina en Mambré (Gn 18, 1-16) y acogió a tres mensajeros de Dios.
Posteriormente, la Iglesia vio en ese hecho una primera manifestación de la Santísima Trinidad, aún en el Antiguo Testamento. De ahí nació el famoso icono de la Santísima Trinidad, hoy tan conocido, obra del iconógrafo ruso Rublev.
Contaré en pocas palabras un caso de significación poco clara, pero certísimo de toda certeza. Al tiempo en que Francisco, el pobre de Cristo, se dirigía con prisa de Rieti a Siena en busca de remedio para los ojos, atravesaba la llanura vecina a la Rocca Gampiglia en compañía de un médico amigo de la Orden.
Y he aquí que en el trayecto que recorría San Francisco aparecen tres mujeres pobrecitas a la vera del camino. Eran tan parecidas en estatura, edad y cara, que se diría que las tres habían salido del mismo molde. Cuando llega hasta ellas el Santo, inclinan éstas reverentes la cabeza y le enaltecen con un saludo nuevo: "Bienvenida sea la dama Pobreza". El Santo se llenó al instante de un gozo indecible, como quien no había encontrado saludo más placentero para dedicarlo a los hombres que el que ellas habían dictado Y creyéndolas en un principio mujeres realmente muy pobres, vuelto al médico que le acompañaba, le dice: "Te lo pido en consideración a Dios: dame algo para esas pobrecillas".
Nada más oírlo, se ofreció éste, se apeó volando del caballo y repartió a cada una unas monedas.
Apenas prosiguen ya el camino que llevaban, así que los hermanos y el médico extienden la vista en todo lo largo de aquella desierta llanura, no ven ni rastro de las mujeres. Asombrados en extremo con las maravillas del Señor, cuentan el episodio en la seguridad de que no fueron mujeres aquellas que habían trasvolado más veloces que las aves. (2Cel 93; cf. LN 7,6).
Es notable que esta teofanía se presente en femenino y que las tres jóvenes saluden al propio San Francisco como "Señora Pobreza", causándole gran alegría. Es un aspecto valioso más de valorización de lo femenino en la vida y en la espiritualidad de Francisco de Asís. Fue marcante en su época, como veremos más adelante, y es tremendamente oportuno en nuestros días.
4. LA ESTATUA DE METAL
Hay otro episodio que también tiene resonancia bíblica pero presenta con claridad una imagen de la Señora Pobreza con una nítida referencia a la persona de San Francisco.
Me place contar aquí una visión del Santo digna de recordarse. Una noche, tras larga oración, adormeciéndose poco a poco, acabó por dormirse.
Su alma santa es introducida en el santuario de Dios; y ve en sueños, entre otras cosas, una Señora con estas características: cabeza, de oro; pecho y brazos, de plata; vientre, de cristal, y las extremidades inferiores, de hierro; alta de estatura, de presencia fina y bien formada. Y, sin embargo, esta señora de belleza singular se cubría con un manto sórdido.
Al levantarse a la mañana el bienaventurado Padre, refiere la visión al hermano Pacífico - hombre santo -, pero no le revela lo que quiera significar.
Aunque muchos otros la han interpretado a su aire, no me parece fuera de razón mantener la interpretación del mencionado Pacifico, que, mientras la escuchaba, le sugirió el Espíritu Santo. Es ésta:
"La señora de belleza singular es el alma hermosa de San Francisco. La cabeza de oro, la contemplación y sabiduría de las cosas eternas; el pecho y los brazos de plata, las palabras del Señor meditadas en el corazón y llevadas a la práctica; el cristal por su dureza, designa la sobriedad; por su transparencia, la castidad; el hierro es la perseverancia firme; y el manto sórdido es el cuerpecillo despreciable - créelo -con que se cubre el alma preciosa".
Pero muchos en quienes reside el Espíritu de Dios interpretan que esa señora, en calidad de esposa del Padre, es la pobreza: "A esa -dicen - la hizo de oro el premio de la gloria; de plata, el encomio de la fama; de cristal, una misma y única profesión sin dineros fuera ni dentro; de hierro, la perseverancia final. Mas el manto sórdido para esa esclarecida señora lo ha tejido la opinión de hombres carnales.
Son también muchos los que aplican este oráculo a la Religión, tratando de ajustar la sucesión de los tiempos al curso señalado por Daniel. Pero que se refiera al Padre corre claro, si consideramos, sobre todo, que - en evitación del orgullo - se negó a dar ninguna interpretación. Y en verdad que, de referirse a la Orden, no la hubiera callado. (2Cel 82).
Es muy interesante que la imagen femenina y personificada de la pobreza sea identificada con el "alma" de San Francisco. Es una referencia directa a la su interioridad Recordamos que "alma", en el texto original latino, o en el italiano que los hermanos hablaban es "anima", y nos lleva la pensar en ese principio femenino, según la moderna teoría junguiana, obrando en el interior del pobrecito de Asís.
5. INFLUENCIAS DE LO FEMENINO
En las comparaciones que estuvimos considerando, parece innegable la influencia de dos aspectos de fuerte connotación femenina en el tiempo de San Francisco. Uno es el mito del Santo Grial, otro es la difusión de la cortesía y de la literatura a ella relacionada.
En los siglos XII y XIII, el mito del Grial está en el su auge. Es una historia de caballería en que se exigen cualidades muy especiales de un héroe caballero que realiza una conquista extraordinaria.
Es evidente que los valores del mito son simbólicos y que el heroísmo no está en encontrar un castillo y liberar un cáliz sagrado sino en obtener una profunda conquista interior.
El héroe caballero, Parsifal, es ayudado en toda su empresa por diversas doncellas, no siempre bonitas y simpáticas. Lo interesante es que ninguna es "donina", o Señora. Todas son "doncellas", esto es, solteras: no se trata de heroínas por quien el héroe se apasiona o con quien se pueda casar sino de fuerzas femeninas de la interioridad que llevan al hombre a su madurez.
En la misma época, caballeros, Señoras y doncellas fueron estimulados la cultivar la cortesía.
Esa palabra viene de corte, el patio interno de los castillos. Hasta esa época, habían sido plazas de armas pero, cuando comenzó a haber un poco más de paz, pasaron a ser el lugar ideal para hospedar y reanimar a los viajantes y peregrinos.
Los soldados de los castillos llegaban a buscar personas perdidas en la noche o en las selvas y las conducían a un buen abrigo. En el comienzo, los anfitriones eran los Señores de los castillos, los únicos que, hasta entonces recibían a alguien. Sintiendo la necesidad de acoger mejor y por más tiempo, apelaron a la ayuda de las mujeres, que antes quedaban relegadas en los fondos de las casas. Ellas aprendieron a vestirse y a hablar mejor, creando el arte de la cortesía, que se difundió rápidamente por el mundo cristiano.
Francisco y Clara, con toda la su pobreza, son excelentes ejemplos de cortesía.
Y todo eso nos ayuda a entender porqué la Pobreza fue llamada de Señora o Doncella.
6. EL CASAMIENTO CON LA POBREZA
Se el propio San Francisco nunca llamó a la Pobreza su esposa, los biógrafos se encargaron de hacerlo, en innumerables pasajes. Presentamos, a título de ejemplo, un texto de Celano:
El bienaventurado Padre, de paso por este valle de lágrimas, desdeñó las riquezas pobres, que son patrimonio de los hijos de los hombres, ya que, ambicionando fortuna más cuantiosa, codicia de todos corazón ardientemente la pobreza. La mira y la ve familiar del Hijo de Dios, pero ya repudiada de todo el mundo, y se empeña en desposarse con ella con amor eterno. Enamorado como estaba de su hermosura, para estar más estrechamente a unido a su esposa y ser los dos un mismo y solo espíritu, no solo abandonó al padre y a la madre, sino que se desprendió también de todas las cosas. Así es que la estrecha con castos abrazos y ningún momento se concede no serle esposo. Enseñaba a sus hijos que ella es el camino de la perfección, ella la prenda y arras de las riquezas eternas.
Nadie ha ansiado tanto el oro como él la pobreza; nadie ha puesto tantos cuidados en guardar su tesoro como él esta margarita evangélica. En esto principalmente se mostraba ofendido: si veía en casa o fuera de casa - en los hermanos - algo que contradecía la pobreza. El, en efecto, desde el principio de la Religión hasta la muerte, se tuvo por rico con sólo la túnica, el cordón y los calzones; no tuvo más. El hábito pobre indicaba en él dónde tenía amontonadas sus riquezas. Contento con esto, así seguro, ligero, por tanto, para la carrera, se sentía gozoso de haber cambiado las perecederas riquezas por el céntuplo. (2Cel 55; cf. LN 7,1 y 14,4).
Es interesante observar las imágenes esponsales usadas en ese texto: quiso desposarla con amor eterno, apasionado, unido fuertemente, como se fuesen dos en un solo espíritu, abandonar Padre y madre, tiernos abrazos... pero, en el fondo, parece no conseguir decir nada sobre cómo la pobreza correspondería a Francisco. De hecho, no hay reciprocidad.
También se nos recuerda, en ese contexto, de la relación de Francisco con los pobres reales. Solo cuando leemos los milagros percibimos que San Francisco se entendía bien no solo con los animales y plantas sino también con los pobres.
Celano parece no recordar la imagen bíblica del casamiento entre Dios y su Pueblo, ni de las fuertes figuras del Cantar de los Cantares.
De manera semejante, parece que los biógrafos, al llamar la Pobreza de "esposa" de Francisco, no va más allá de una imagen literaria para hablar del amor del santo por esa virtud.
El Sacrum Commercium logró ir más lejos haciendo de la Pobreza la esposa de Dios, que establece un pacto de alianza con Francisco y sus seguidores.
Las historias de la pobre en el desierto, de las tres jóvenes y de la estatua de metal también logran ser más objetivas, identificando el santo con la pobreza.
Nosotros creemos que, en la visión del propio Francisco, la Pobreza está ligada directamente a Jesucristo y es la Señora de todos los sus seguidores. Vejamos el que quedó escrito en el su Testamento de Sena:
Escribe cómo bendigo a todos mis hermanos, a los que están en la Religión y a los que han de venir hasta la consumación del siglo. Como, a causa de la debilidad y el dolor de la enfermedad, no me encuentro con fuerzas para hablar, declaro brevemente a mis hermanos mi voluntad en estas tres palabras:
Que en señal del recuerdo de mi bendición y de mi testamento, se amen siempre mutuamente, que amen siempre a nuestra señora la santa pobreza y la guarden, y que vivan siempre fieles y sumisos a los prelados y a todos los clérigos de la santa madre Iglesia. (Op. ditados; Cf. EP 87).
7. PROPUESTAS PRÁCTICAS
1. Todo seguidor o seguidora de Francisco de Asís tiene que renunciar la cualquier tipo de poder: económico, político, intelectual y mismo religioso. ¿Tu, que tienes que hacer?
2. También como fraternidad franciscana, y aún como comunidad cristiana no debemos estar comprometidos con ningún grupo de poder. Estamos en el mundo para ser testigos de eso. ¿en qué, exactamente, tenemos que cambiar?
3. Lucha para mantener siempre la libertad de cuestionar cualquier tipo de poder, pero aprende a tener siempre la mayor cortesía con todos. son nuestros hermanos.
4. Quien quisiere seguir la "Señora Pobreza" tiene que trabajar por la promoción de los valores femeninos, no solo en nuestra sociedad sino principalmente en el equilibrio de su espiritualidad.
5. Pero el principal sector en que es preciso seguir a la Señora Pobreza es trabajando sin cesar por la libertad interior porque es dentro de cada un que comienzan la posesión, el mando, el status.
6.
En cualquier lugar en que trabajes, distínguete por la cortesía.