POSMODERNIDAD

UN DESAFIO PARA VENCER EL VACIAMIENTO

Luiz Carlos Susin, OFMCap

"Moderno" sabemos lo que es: producto nuevo y, sobre todo, funcional. La casa, el coche, la máquina, la ropa, el cabello. Persona moderna es quien tiene pensamiento propio, crítico y libre. Es también quien conoce científicamente muchas cosas. O quien tiene comportamientos nuevos, sobre todo en relación a la familia, al trabajo. Más libre, más individual, más funcional. Política moderna es la democracia, la tolerancia, la buena organización, las instituciones públicas, como la escuela, el partido político. La economía moderna está basada en grandes empresas sólidamente estructuradas, con capital productivo y mano de obra racionalizada. Medicina moderna es aquella que sustituye al curandero por el médico profesional con aparatos y remedios químicos. Los últimos cinco siglos se caracterizan, sobre todo en Europa y en América del Norte, por la "modernización de la vida" a través de las ciencias, de la invención, del fuerte uso de la razón, del pensamiento reflexivo y crítico, con resultados en la política democrática y, sobre todo, en el área económica con un espantoso progreso, permitiendo más control sobre la vida, mayor bienestar, mayores facilidades y medios para vivir bien. Por eso todo el mundo quiere ser moderno.

La "primera ola" de modernización fue la industria con energía a vapor. La "segunda ola" fue comandada por la energía eléctrica. La "tercera ola" está aconteciendo a través de la informática, de la electrónica, de los transistores y de la inteligencia artificial -el mundo de los computadores-. Es la hipermodernidad.

Si lo moderno es siempre lo más nuevo, se puede hablar de posmodernidad"? Puede existir algo después de lo moderno"? Al respecto se pueden destacar al menos tres aspectos:

1. SATURACION

La industrialización, la informatización, la automación, la reproducción, llevaron a una condensación y a una artificialización tal que ya no sabemos la frontera entre el mundo creado por el hombre y el mundo natural. Un niño posmoderno piensa que la leche viene del supermercado y no de la vaca. O que la empresa es la que produce la leche!. Los materiales ya no son madera, piedra, fierro, sino aglomerados, sintéticos, plásticos. Y sobre todo en el área de las imágenes es que la realidad se torna "hiper-real": la chica del film o de la propaganda, que es conocida sólo como imagen, es más bonita que las chicas reales de carne y hueso. Y la gente se apasiona por la imagen, por la chica del film. Y quiere ser imagen, cuidar la imagen, "producirse". El mundo se vuelve un palco iluminado. No hay espacios privados o públicos, todo se confunde: se besa en público como si fuese lugar de intimidad. La comunicación derribó las paredes. La informática y la telemática son la última revolución que los iluministas del siglo XVIII comenzaran con el libro: conocimiento, información e inteligencia para todos, luces y transparencia de todo. Hasta el inconsciente, las tradiciones sagradas, los intereses ocultos, todo queda extremadamente expuesto, claro, invadido.

La posmodernidad es todo lo que lleva prefijos como "super", "hiper", "trans". Desde los hipermercados hasta los transexuales. Toda exageración conduce a su contrario: la exageración de la luz hace que ya no se vea. La exageración de comunicación ya no comunica. La exageración de información crea personas sin juicios propios. La exageración de afecto hace a la persona infantil. Exageración de modernidad, de confort y de bienestar, lleva a la acomodación y a la decadencia. Es la saturación. Las sociedades materialmente hiperdesarrolladas se vuelven dinosaurios insaciables que arriesgan morir de hambre, al mismo tiempo que generan hijos hipersaciados que arriesgan morir de indigestión.

2. VACIAMIENTO

Otra palabra clave de la posmodernidad, al lado de saturación, es "vaciamiento". Y el otro prefijo usado es "des". Despolitización, que reduce el interés a lo que es doméstico y pequeño: no da para cambiar el país, pero tal vez sí el barrio. Desmobilización de los grandes ideales, de las grandes luchas y banderas, como el socialismo, los humanismos, el catolicismo. Difícilmente se reunen grandes multitudes para manifestaciones populares por cuestiones políticas o sindicales. Los comicios son hechos por televisión, cada uno en su casa. Lo que se puede reformar es la casa, la vida cotidiana. El resto, "nada que ver".

Con el vaciamiento acontece la fragmentación, el astillamiento de la realidad: se vive cada momento como si fuera un centelleo de centellas, en un brillo instantáneo, sin ayer o mañana, sin relacionar en un todo coherente los negocios, la religión, la política, la familia. Se separa amor y sexo, economía y casamiento.

Flexibilidad, informatización, tercerización de servicios, son la nueva orden de las empresas posmodernas: para ser ágiles no deben ser grandes, sino segmentadas.

Divididas y articuladas en micros, ágilmente situadas en el mercado. El buen desempeño, la calidad total, crean proyectos de oportunidad y no los grandes proyectos de larga duración.

Hay, pues, una especie de "desmaterialización" de la economía, comandada por la informática. Ya no son los "papeles" del área financiera los que comandan la producción de soja o la construcción de puentes o de un edificio. El comando está oculto, en los cerebros de computación. Desaparecen ficheros, bibliotecas, discotecas, listas de precios, depósitos en general. Basta el control, el comando conectado. Todo eso dispensa mano de obra. Sólo quedan especializados digitadores y ejecutivos. Hay vaciamiento del trabajo y del trabajador.

En el arte y en la literatura, se deja lo extraordinario y al héroe para encontrar el arte de lo cotidiano: "todo es arte". Pero la saturación lleva al vaciamiento: se seca el arte en el coputador, el romance en el "clip" televisivo. Crear no es más dar forma, sino que es encontrar el secreto de la fórmula y reproducirla: nada se crea, todo se copia.

Lo más impresionante es el vaciamiento de la realidad como tal: la imagen de la realidad, la copia, la reproducción, pasa a ser más real que el original. Hablar por teléfono es más posmoderno que hablar cara a cara. Enamorar, idem.

Finalmente, el vaciamiento atinge a la persona: al revés de individuos con educación fuerte, de consciencia crítica, emociones controladas, ideas revolucionarias, moral de principios, comienza a surgir el individuo "soft" (blando, suave), sobre todo el ablandamiento de lo masculino. La emoción pasa a ser más importante que la razón: la verdad es más lo que la gente siente y no tanto lo que la gente piensa, y los grupos se reunen no tanto en torno a ideas, sino en torno a emociones. Los ideales son narcisistas y egocéntricos: el deseo se fija en la imagen bien sucedida. Ser personaje, modelo: es mejor ser mirado que mirar. La elegancia discreta es substituída por la elegancia "look", llamativa, glamorosa, transformando la calle delante del bar, el sábado por la noche, en palco iluminado. La moral de principios duraderos es substituída por una moral de oportunidad, flexible, según el suceso de ocasión: no hay puerto donde llegar, lo importante es bailar sobre las aguas.

La fiebre de las emociones fuertes y calientes, manipuladas por los intereses de la propaganda y del mercado a través de la imagen y del engaño, es una fiebre intermitente: pasa por periodos de emociones frías. O sea: por detrás de una felicidad fabricada está el tedio. Desde la infancia, la inocencia es substituída por la saturación de información y emoción. Y el rostro radiante del niño grande se vuelve rostro indiferente de androide melancólico. El vaciamiento instala la frialdad. Frío es el color de la ciudad de cemento. Los materiales de decoración artificial son fríos, el ambiente de los computadores debe ser frío. Y frías acaban siendo las emociones. La instalación del tedio donde todo es cierto y ajustado lleva a la melancolía. Y la melancolía es el punto final interminable de la apatía, enfermedad de la voluntad que ya no se mueve por falta de estímulo que la emocione y energice. Es el vaciamiento posmoderno.

3. SUPERACION

La posmodernidad no es solamente saturación y vaciamiento. Es también una gigantesca y dulce conspiración que brota como olas de muchos lados para superar las fallas de la modernidad. Hay en eso mucho de confusión, pero también mucho de positivo. Hay una tendencia al "holismo" (totalidad), contra la fragmentación de las especialidades del saber, de los partidos, de las iglesias. Hoy se busca una visión más global y sin paredes, que se aromonice con la totalidad de la vida. Eso vale para las ciencias, para las empresas, para la religiosidad ecuménica. La mujer y el niño están reeducando al hombre hecho de razón y trabajo. La información ejerce un importante papel en este sentido. Esta tendencia lleva a aceptar el sincretismo, el esoterismo, el eclecticismo hasta en las ciencias, en las experiencias, en la religión, en la medicina. Brujos, curanderos, líderes místicos están de vuelta. No hay cosa más posmoderna que saber el horóscopo, reencarnación pasada por computador.

Es exactamente en el área espiritual, en los movimientos religiosos, donde hay grandes efervescencias. Se buscan nuevas fuentes de poder en la mística, en el misterio. Es la penunbra de la profundidad para ir más allá de la saturación del palco iluminado. Las emociones consiguen, allá en el fondo, resistir al enfriamiento. El psiquismo dominado y fabricado consigue resguardarse y expandirese con potencialidades nuevas. El saber controlado por la ciencia salta hacia la simple sabiduría de vida en comunión con el universo. Se recupera el mundo natural: la luz, el agua, el árbol, con sus energías. Se trata de una ecología religiosa, una ecomística. Pero esta religiosidad no se compromete con las instituciones, sobre todo no con las iglesias. Ni con una acción social más directa. Dios no es el pobre de Nazaret que está en el rostro de los pobres y dolientes. Es un Dios "light", luz leve e indefinida en su suavidad. No es un interpelador con palabra fuerte. Religiosidad leve, por tanto poética, musical, danzante, fluctuante, vaporosa, usando a Dios como decoración. Corre el riesgo de ser la forma más refinada de egocentrismo.

Hay un peligroso esfuerzo de superación de la saturación y del vaciamiento a través del fundamentalismo: acepta instituciones autoritarias para ampararse en ellas. O lanza el presente saturado y vaciado contra el futuro: luego llegará la catástrofe,el apocalípsis final. Y pasa a vivir de la ansiedad por la catástrofe inminente.

Una nota final: la posmodernidad acontece sólo en sociedades posindustrializadas, en los paises ricos. En nuestro país acontece en las clases más ricas, las que poseen los bienes y los medios de las sociedades de consumo.

Ella influencia, asimismo, toda la sociedad, pero en medio del pueblo, sobre todo entre las mujeres del pueblo, hay mucho de "no-modernidad" que resiste en la educación familiar, en la religiosidad, en la moral, en la cura de los enfermos,, en la sabiduría popular, en la expresión afectiva y en el buen sentido. Son tesoros que fascinan y hacen sentir a los turistas posmodernos una buena envidia de los pobres.

(*) Aparecido en: "CADERNOS DA ESTEF" 13; ESTEF, Porto Alegre, Brasil, 1995, pp. 63-65. Traducción: Patricio Grandón