CAPITULO IX

Punta Carreta

 

SUMARIO

El Condado del Dr. Juan Zorrilla de San Martín. Primeras trabajos Apostólicos. La Liga de Damas del Uruguay. Las obras del Templo. La Casa Parroquial. Obras de Apostolado. El P. Agustín de Savona. El Colegio Juan Scanavino. Valores artísticos del Templo.

 

Punta Carretas es uno de los lugares más deliciosos de Montevideo.

Es una lengua de tierra, ‑ llamada Punta Brava, ‑ que, se interna por ayunos cientos de metros en el mar.

Está situada entre el Parque Rodó y la Playa de los Pocitos, y sus costas erizadas de escollos y rompientes, ofrecen un magnífico espectáculo de la lucha incesante y gigantesca de las olas, siempre inquietas y movedizas, que se estrellan contra las rocas negruzcas de la orilla...

En la extremidad de la lengua de tierra, se levanta majestuoso un faro, a luz intermitente blanca y roja, cuyos destellos indican la ruta a los grandes trasatlánticos que pasan al largo sorteando los innumerables escollos, que en toda esa zona esconden bajo la superficie de las aguas, sus insidiosas cabezas de piedra.

Llámase esa localidad Punta Carretas porque en un tiempo se detenían allí las carretas que venían del interior de la República trayendo efectos para la Metrópoli Uruguaya.

Hasta hace pocos años todo ese paraje era poco menos que desierto: algunas casas se levantaban en medio de las quintas en que estaba dividido el terreno.

Hoy en cambio es uno de los barrios aristocráticos de la ciudad; se han levantado hermosos "chalets" de líneas armoniosas y variadas, que dentro del marco del paisaje ofrecen un conjunto sugestivo de elegancia, y un cuadro que refleja toca la gama del color.

En esa localidad, y precisamente junto a la Rambla que ciñe la ciudad de Montevideo desde el puerto hasta el balneario de Carrasco, levantó su residencia veraniega nuestro insigne Poeta Dr. Juan Zorrilla de San Martín.

En su casa, de puro estilo colonial, el Vate pasaba gran parte del año

Allí, ‑escribía en Mayo del año 1917 la distinguida Sra. María García Lagos de Hughes, Presidenta de la Liga de Damas Católicas del Uruguay, ‑ en aquel torreón,‑ Zorrilla, el Conde de Punta Carretas, como se titula él mismo con espiritual sarcasmo, vive gran parte del año; allí sueña, allí descansas allí se inspira; y, a ratos perdidos, de jaquet gris, cava la tierra y le pide sus frutos, inclinándose sobre la madre común, embriagado y fortalecido por su aroma, como, tantos otros hombres grandes de la historia del mundo.

En esa localidad, desde el año 1912, nuestros Misioneros, por iniciativa del R. P. Esteban de Rialto, Director del Comité de la Liga de Damas Católicas, establecido en nuestra Iglesia de San Antonio, iban a celebrar la Santa Misa y proporcionaban los auxilios espirituales a aquellas gentes que vivían lejos de los templos.

La necesidad de cultivar esa zona se hacía más imperiosa por el hecho de vivir allí muchos protestantes y anarquistas que hacían una intensa obra de proselitismo.

Cuando el P. Agustín se instaló definitivamente en la Parroquia, como diremos después, hubo de vencer grandes dificultades por esta causa.

Un día el Padre fue a recitar un responso a un difunto.

‑El muerto no necesita eso, ‑ le contestaron los deudos: y le cerraron la puerta en las narices.

Los padres no permitían a sus hijos que fueran al Catecismo, un día una madre, con malos modos, vino a sacar a su chico de la Iglesia indignada porque había concurrido al Catecismo.

Estos hechos y mil otros análogos demuestran el estado de aquella barriada en materia de Religión.

Primero nuestros Religiosos celebraran misa a una capilla particular, bendecida el 8 de Setiembre de 1917, propiedad de la Sra. Nicolasa M. de Bonaldi, situada en la calle Legionarios; luego el Oratorio funcionó en la calle Williman, en una casa propiedad de la Sra. María M, de Baratelli. Atendía esa zona con regularidad el Padre Esteban de Rialto, quien fue después sustituido por el P. Evaristo de Castiglion Florentino.

La mies que se recogía en estos oratorios era abundante: tan abundante que hizo concebir a la Liga de Damas que presidía la obra apostólica de aquel paraje el plan de levantar un templo para el servicio espiritual, de aquella localidad cuya población aumentaba milagrosamente cada día.

Esta idea fue llevada al seno del Consejo Superior de la Liga de Damas Católicas del Uruguay, donde encontró la más entusiasta acogida.

Se nombró una Comisión para patrocinar esa obra, que fue presidida por el R. P. Evaristo de Castiglión Florentino. Religioso de la Provincia de Toscana, quién después de haber pasado unos años en las Misiones de la India, fue mandado entre nosotros donde desarrolló por unos años un apostolado activo y fecundo. Por orden de sus Superiores fue más tarde trasladado a Norte América donde continúa entre los italianos de ese país, su obra de apostolado.

Transcribimos el acta de la sesión inaugural de ese Comité y en la cual veremos como se inició la obra, y como se le diera el carácter de un templo votivo nacional.

En Montevideo a seis de Mayo de mil novecientos diez y siete se reunieron en la sala de recibo del Convento los Padres Guardián y Evaristo, de la Comunidad, las Sras. María G. L. de Hughes, Francisca L. de Ponce de León, Elena G de Gómez. Beatriz G. de Durán, Juana M. E. de Mundo, Rosa M. de Maresca. María D. de Cacciatori, Ana C. de Brisco, Ángela R. de Pissano, Ana L. de Soto, Clara Sierra, María Esther Víctora, Manuela Rey. Catalina Fabiani, Sara Vilardebó, Gemma Anfossi y Lola Carve Urioste, quienes convocadas por el Consejo Superior de la Liga de Damas Católicas del Uruguay se reunieron para fundar el nuevo Comité de la Liga denominado, "Comité Pro‑Capilla Votiva de Na. Sa. del Sagrado Corazón de Jesús, compuesto por los miembros del Consejo, de los Comités de Punta Carretas y algunas adherentes de los mismos con el fin de recolectar fondas destinados a la Capilla que levantará la Liga de Damas Católicas del Uruguay a su Excelsa Protectora, en un terreno situado en Punta Carretas, cuya área es de seiscientos metros, comprados por la cantidad de .......... por el Comité antes citado. Declaró abierto el acto a las tres de la tarde el Reverendo Padre Guardián acompañado del Reverendo Padre Evaristo, Director de la obra. Después de implorar la Protección Divina dio cuenta en breves y elocuentes frases de la importancia de esta iniciativa, ponderando la necesidad que hay de un Templo en Punta Carretas, donde formidables agrupaciones de anarquistas y protestantes se han arraigado persiguiendo a los católicos por todos los medios a su alcance. Luego agradeció la cooperación prestada a todas las señoras presentes y muy particularmente a la Sra. de Hughes, promotora de la obra, quién hizo uso de la palabra detallando los trabajos realizados por el Consejo Superior, de acuerdo con los RR. PP. Capuchinos. Participó que había solicitado y obtenido la aprobación del Prelado, que la Capilla sería Votiva, es decir con limosnas prometidas en súplicas, en acción de gracias y en sufragios y especialmente en homenaje de amor a la Reina de los Cielos, y que los votos tendrían la forma de blocks, que costarían diez pesos cada uno, pudiendo llevar una inscripción, iniciales o fechas y que habla además listas llamadas Granos de arena, que se llenarían con suscripciones de diez centésimos, para facilitar la cooperación de todos los creyentes. Agregó que como se deseaba que la obra fuera de la Liga, se habían repartido listas a todos los Comités y a muchos adherentes habiendo recibido ya íntegra la lista correspondiente al celoso Comité de Pocitos y treinta pesos recolectados por ella en la lista número 2. Además habían entregado a cuenta sesenta pesos de la lista No 21, la Sra. de Serratosa; cuarenta y dos pesos ron sesenta centésimos de la No 18, la Srta. de Anfossi; veintidós pesos con cincuenta centésimos de la No 17, la Sra. de Brisco, y cinuenta centésimos para cinco granos de arena.

Agregó que había pasado una nota al Sr. Luis SupervieIle, Presidente de la Compañía de Mármoles, solicitando mármoles y granitos uruguayos para el Altar Mayor. Aprobándose todas estas resoluciones se repartieron listas entre las concurrentes y se procedió acto continuo al nombramiento de varias comisiones encargadas de solicitar el concurso de algunos almacenes de hierro, caleras y hornos de ladrillos, debiendo munirse cada una de las credenciales con que el Consejo las autoriza para hacer las peticiones. Se encargó de la Tesorería de este Comité a la Sra. Beatriz G. de Durán, facilitando así la tarea del Consejo de la Liga. Se convino que las reuniones se celebrarían en el mismo local, los primeros y terceros sábados de mes a las tres de la tarde y empezar a ocuparse de la organización de la Romería a Na Sa del Sagrado Corazón que se realizaría como en los años anteriores el treinta y uno de Mayo en la Iglesia de San Antonio, la que sería precedida de un triduo de preparación durante el cual predicaría el notable orador argentino Presbítero Doctor G. Franceschi, quién aceptó gustoso la invitación del Consejo. No habiendo para más el acto se levantó la sesión a las cinco de la tarde dando gracias a la Virgen Santísima por los beneficios concedidos. ‑‑ P. Evaristo de Castiglión Fiorentino. Mis. Capuchino; Lola Carve Urioste. Secretaria.

¡Venga a nos tu Reino!

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Como se desprende de esta acta, se inició una intensa propaganda, encargando a todos los Comités de la República la recolección de fondos para llevar a cabo la construcción del Templo votivo; y se interesaron a muchas personas, pudientes, piadosas y generosas para que prestaran su apoyo.

El triduo programado para hacer conocer más la obra y la devoción a N. S. del Sagrado Corazón de Jesús que la Liga de Damas hizo celebrar en nuestra Iglesia de San Antonio de Padua, ‑ donde la S. S. Virgen bajo la citada advocación tiene un altar dedicado, y donde florecía y sigue floreciendo la devoción desde mucho tiempo, ‑ predicado por Monseñor Gustavo Franceschi, tuvo éxitos halagüeños.

El tercer domingo de junio de ese mismo año se procedió a la colocación de la piedra fundamental del futuro Templo.

No pudiendo concurrir al acto el Ilmo. Monseñor Dr. Ricardo Isasa, Administrador Eclesiástico, se había designado para reemplazarlo a Monseñor José M. Serrería. Vicario General; se obtuvo asimismo que el Dr. Juan Zorrilla de San Martín prestigiara el acto haciendo uso de la palabra, y se repartieron más de ochocientas invitaciones entre el clero y católicos de la capital.

Ya se había adquirido un lote donde debía levantarse el nuevo Templo.

Pero después de maduras consideraciones, se decidió ubicar la nueva Iglesia en un predio situado en el cruce de las calles Ellauri y Solano Antuña; esta finca fue donada por el insigne bienhechor de la obra Don Bernardino Ayala.

El terreno ya adquirido, se rifó a dos pesos el número, destinándose el producto de la rifa a las obras del Templo.

En ese lugar se colocó la piedra fundamental.

Transcribimos parte del acta donde se registra este acontecimiento.

La Sra. de Hughes dio cuenta de las grandes proporciones que tomó la ceremonia que motivó la colocación de la piedra fundamental de la Capilla realizada el diez y siete del mes de Junio, a la que asistió una enorme y selecta concurrencia, oficiando el Ilmo. Señor Cura Rector de la Metropolitana Dr. José M. Serrería acompañado de los miembros principales de la Comunidad de los Rvdos. Padres Capuchinos. Actuaron en sus puestos todos los padrinos nombrados e hizo uso de la palabra con la elocuencia que lo distingue el Dr. Juan Zorrilla de San Martín, debiendo agradecerse al Sr. Guillermo Escot el obsequio de la piedra que se colocó.

Según datos que tenemos a la vista, los Comités de la República trabajaron con empeño y remitieron a la Liga de Montevideo numerosas donaciones.

Muchas personas pudientes prestaron su valiosa cooperación; el Arquitecto Elzeario Boix donó los planos; los Esposos Gallinal‑Hebert Jackson donaron los ladrillos necesarios para la construcción; la Sra. María R. de Chiarino donó el portland para los cimientos, el Sr. Félix Buxareo hizo también una valiosa donación.

En Abril del 1918 se terminaron los, cimientos; poco después se levantaron las paredes y se techó el Sancta Sanctorum.

El día 23 de Diciembre de 1919 se libró una parte del templo al culto público, oficiándose la Santa Misa.

He aquí la relación de la fiesta que hemos entresacado del prestigioso periódico católico “El Amigo del Obrero":

Martes 24 de Diciembre, 1918. ‑‑ Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

Como estaba anunciado el domingo último se inauguró el Santuario de N. S. del S. Corazón, que la Liga de Damas Católicas del Uruguay hace construir en Punta Carretas. A las 8 se celebró una Misa cantada por el R. F. Damián Cap., acompañado por los R.R. P.P. Sixto y José María. Después del Evangelio, el R. P. Evaristo, Director del Comité de Damas de Punta Carretas, pronunció unas hermosas palabra, alusivas al acto que se realizaba.

Asistieron numerosas personas a esta sencilla y hermosa fiesta, las que llevaron una impresión muy grata de la misma.

De esta ceremonia queda una lápida conmemorativa existente en el bautisterio del templo cuya inscripción, compuesta por el R. P. Agustín de Savona, reza así:

D. O. M.

quod

nunc fere absolutum

sexque ante annos

paraeciale munere ditatum

in honorem D. N. A. Corde Jesu

Dominae Catolicae fratresque Capulati

Reipublicae hujus

Patronae et Matri

Collecta undique stipe Votivum hoc templum

erexerunt

Die XXVII Junii MCMXVII

Auspicali lapide statuto

ingentiquae omnium laetitia

sacro hic primum litato

XXIII Dec. MCVIII

Desde que se empezaron a celebrar los cultos, en forma definitiva, fue enviado para atender las necesidades espirituales de la localidad, el R. P. Agustín de Savona, quién vivía en una pequeña casita alquilada en la calle Solano García N° 27.

El R. P. Agustín de Savona ha dejado vinculado su nombre a esta obra por haberse dedicado a su terminación y adorno con celo de Apóstol. A los méritos adquiridos por la labor constante que este Religioso desarrollara en Concordia: como hemos dicho historiando nuestra fundación en esa Ciudad, agregó este importante jalón. Organizó colectas, y él mismo pedía prestaciones para el Templo. El púlpito de la Iglesia, inaugurado durante la Rectoría del R. P. Esteban de Rialto, fue costeado por el producto de una colecta iniciada por él. El altar mayor, los vitraux y demás adornos del templo se deben a su incansable actividad.

El hermoso templo está hoy casi terminado. Faltan algunos detalles de ornamentación que serán poco a poco agregados a la construcción.

Cuando el Templo quedó terminado, la Comunidad pensó construir la casa para los Religiosos.

El R. P. Nicolás de Cártari, ‑ a quien tantos servicios debe la Misión por su celo en el desempeño de los distintos y elevados cargos que desempeñara, y que a la sazón era Superior Regular, ‑ hizo construir una pequeña pero cómoda casa, contigua a la Iglesia que fue bendecida el 28 de Diciembre del año 1927.

Más tarde los Esposos Brena‑Scanavino, en memoria del Sr. Juan Scanavino, hicieron construir un Colegio Parroquial que fue bendecido e inaugurado el 9 de Noviembre de 1930.

Fueron sucesivamente Superiores y Párrocos de la Iglesia los R.R. P.P. Agustín de Savona, Esteban de Rialto y José de Montevideo, quién regentea la Parroquia en la actualidad.

Florecen en el Templo la V. O. Tercera de San Francisco, la Congregación de N. S. del Sagrado Corazón, la Congregación de Hijas de María y la Congregación de San Antonio para niños, y para niñas. Guardia de Honor y Conferencia de San Vicente.

Existe también un floreciente Centro de Jóvenes bajo el nombre de "Pío XI", fundado por el P. Urbano de Montevideo el día 16 de Marzo de 1930.

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Como complemento de estas líneas históricas agregamos una descripción del Templo, que nos ha sido proporcionada por su proyectista y constructor, el buen amigo nuestro y distinguido profesional Arquitecto Elzeario Boix.

La Capilla Votiva de Nuestra Señora del Sagrado Corazón está inspirada en la arquitectura italiana de la Edad Media. Recuerda tanto en su planta como en su aspecto exterior las pequeñas iglesias románicas construidas en ladrillo y cubiertas de bóvedas tabicadas, sostenidas éstas fácilmente, en razón de su poco peso, por columnas esbeltas en vez de los recios pilares de las estructuras de piedra coetáneas francesas y españolas. Esta disposición usual en gran parte de Italia mantiene, como es sabido, la tradición de las viejas basílicas sin abovedar de los primeros siglos. En nuestro caso: tres naves sin crucero, separada la central de las colaterales por columnas (6 de cada lado) simbolizando los 12 apóstoles, sobre las que descansan los arcos que soportan a su vez el muro sobrepuesto donde se abren los ventanales de iluminación. Estos están, a su vez, formados por triples vidrieras, cubiertas interiormente por lunetas que forman penetraciones en la bóveda central. En ella arcos torales que a modo de fajas acusan los cinco tramos en que está dividida: En el fondo el ábside de cierta profundidad, abovedado también y cubierto en su extremo semicircular por el correspondiente nicho en cuarto de esfera.

La arquitectura interior es de gran sobriedad. Surge naturalmente de la disposición de los elementos descritos, realzados con ornamentos que falta todavía hacer: las ménsulas en que rematan los arcos torales y los capiteles de bronce que habrán de envolver la parte superior, ahora en rústico, de las columnas de granito. Un amplio friso sobre los arcos será campo propicio para el desarrollo pictórico de un posible e interesante tema de iconografía franciscana.

El exterior acusa tanto en la fachada principal como en las laterales con toda claridad la estructura interna, acentuada por los elementos arquitectónicos característicos del estilo románico bizantino. Techos de teja rematando en cornisas de fuerte saliente sostenidas por arquitos en serie, contrafuertes adosados al muro para contrarrestar los empujes de la bóveda alternando con los ventanales: tales son los elementos principales de las fachadas laterales. En cuanto a la principal, además de las cornisas y arcos rampantes que acentúan su silueta, el gran ventanal de iluminación, los recios pilares que lo encuadran y el pórtico por fin, que falta todavía construir. Este presentará la disposición de un pequeño pabellón exento, formando martex constituido por columnas, tres en cada uno de los ángulos extremos y dos más (una a cada lado) en la puerta de entrada, sobre las que descansarán arcos que a su vez sostendrán una cubierta a dos vertientes adosada al muro de fachada por debajo del gran ventanal.

Realzando la silueta y como elemento en cierto modo independiente si bien adherido a la construcción, la torre‑campanario, de forma cuadrada, que por encima de un friso decorado en sus ángulos con los emblemas de los Evangelistas  remata en dos pisos: un tramo ochavado que forma la transición del cuadrado al círculo y finalmente la "loggia” cubierta por el cupulín donde descansa la cruz a 35 metros del suelo.

Como elemento estético, obtenido por la policromía resultante de los materiales empleados, el contraste entre el blanco de los elementos arquitectónicos con el rojo del ladrillo que forma los fondos.

Tales son, en síntesis, los caracteres resaltantes de esta obra aún inconclusa en que se ha buscado traducir con elementos arquitectónicos adecuados el programa de una parroquia adaptada en su interior a las necesidades del culto y que refleja en su exterior claramente la índole de su destino acentuado con la esbelta silueta del campanil vertical, tendida al cielo en contraste con la horizontal del vasto horizonte de mar que desde ella se divisa, faro espiritual, emplazado en un saliente de nuestra costa Sur, que lleva con su voz de bronce el nombre de Dios a loe navegantes que a ella se acercan.