TERCERA PARTE

LA ORDEN CAPUCHINA

La gran reforma de la Primera Orden Franciscana, realizada por los años 1525‑1528, lleva el nombre de Orden Capuchina o de los Frailes Menores Capuchinos.

CAPITULO I

ORIGEN DE LA REFORMA CAPUCHINA

No habían transcurrido muchos años de la Bula “Ite et vos" cuando nuevos deseos de renovación y reforma se manifestaron entre los mismos observantes.

Nos hallamos frente al fenómeno de la vida, que por un impulso interior y misterioso, tiende a conservarse y dilatarse sin que se pueda encerrar en los estrechos límites de la inacción o invariabilidad.

La meta alcanzada en 1517 no fue definitiva. La unión entonces lograda fue más aparente que real; pues muchos espíritus sentían ya la imperiosa necesidad de una vida más ajustada al primitivo ideal franciscano.

A. ‑ FRAY MATEO DE BASCIO. (1495‑1552).

1. ‑ Mateo de Bascio fue un sacerdote de la Provincia Observante de las Marcas. Nacido en 1495, habiendo ingresado en la Orden de Menores, ejercía un fecundo ministerio desde su convento de Montefalcone. Su abnegación y caridad durante la peste que asoló a Camerino en 1523, le granjearon grande estima y popularidad.

2. ‑ Desde tiempo atrás acariciaba un pensamiento y le atraía poderosamente una idea: el retorno a los primeros y fervorosos días del franciscanismo. Gran diferencia hallaba entre los conventos que habitaban los frailes y los humildes tugurios de Rivotorto y la Porciúncula; entre las comodidades y las exigencias de su época y la abnegación que traslucen las páginas de los  “Fioretti”.

3. ‑ Fray Mateo era un ejemplo entre muchos otros espíritus inquietos y ansiosos de reforma, diseminados por todas las provincias de la Observancia, deseosos de volver a los antiguos heroísmos. A eso se debe el hecho de que la Reforma Capuchina no parezca tener un fundador propiamente dicho. Obedeció a una exigencia vital que repercutía en todo el organismo franciscano, con carácter de irresistible espontaneidad.

4. ‑ Cupo a fray Mateo la gloria de enarbolar la bandera de comunes ideales, iniciando el camino que innumerables hermanos de hábito recorrerían. El ambiente observante perdía poco a poco la serenidad. No pocos sentían la necesidad de un retorno hacia una más alta espiritualidad, pero no todos podían libremente ejercitarse en ella en sus propios conventos, pues no siempre los superiores favorecían ese anhelo.

5. ‑ Cuando fray Mateo decidió  ejecutar sus planes, era Provincial de las Marcas fray Juan de Fano. Decía fray Mateo, haber oído la voz del mismo Seráfico Padre que lo exhortaba a abrazar una vida más perfecta, revistiéndose del rudo sayal con capucho cuadrado. Un ocasional encuentro con un mendigo le confirmó en esa voluntad, y sin pérdida de tiempo huyó de Montefalcone, vestido del nuevo hábito, dirigiéndose a Roma con el propósito de recurrir al Papa.

B. ‑ HACIA ROMA.

6. ‑ La entrevista de fray Mateo con Clemente VII (en la primavera de 1525) tiene algo de prodigioso, según (os cronistas.

Se generalizó en la Edad Media especialmente entre las órdenes religiosas. En la actualidad su uso se ha extendido también entre los seglares formando parte de alguna prenda de vestir, especialmente entre los niños.

En nuestra Orden, no dejará de ser un distintivo y característica inconfundible. Se lleva cosido a la túnica o hábito y de ordinario cuelga sobre la espalda. Pueden usarlo solamente quienes hayan profesado en nuestro instituto.

Su petición se reducía a los puntos siguientes: a) alcanzar el privilegio de usar el hábito según el modelo que llevaba desde su huida de Montefalcone; b) facultad de predicar por doquier; c) licencia de observar estrictamente la Regla de su Orden, especialmente en lo que atañe a la pobreza.

A todo esto accedió  el Sumo Pontífice con la condición de que cada año se presentara al Capítulo de la Provincia donde morara.

7. ‑ Sin esperar documento alguno que atestiguara la concesión de estos privilegios, fray Mateo regresó a las Marcas con la satisfacción de haber logrado su acariciado sueño.

Ni siquiera hizo mención al Papa de una pretendida reforma, ni de la facultad de agrupar a su alrededor a quienes quisieran seguirle. Nada de esto. Es un propósito personal, como más adelante lo afirmará con su proceder. Sin embarga, por su decidido gesto se le considera el iniciador de nuestra Reforma.

8. ‑ En Abril de 1525, se celebraba en Jesi el Capítulo Provincial, presidido por Juan de Fano. Era éste "varón sabio y prudente, predicador y escritor de vigoroso estilo, muy celoso de su instituto". (Waddingo).

Empeñado como estaba en renovar la observancia de su provincia, a la que regía por segunda vez, no llevó a bien la conducta de fray Mateo, quien por otra parte, no podía presentar documento alguno que acreditase ante el Capítulo todo cuanto él decía haberle sido concedido.

9. ‑ Juzgáronle fugitivo, y a tenor de las normas emanadas por el mismo Clemente VII el mes anterior, fue encarcelado en, el convento de Forani. Pero inopinadamente surgió una eficaz protectora de fray Mateo, cuya acción enérgica fue preciosa y favorablemente decisiva para la nueva familia franciscana: Catalina Cibo, duquesa de Camerino y sobrina de Clemente VII.

10. ‑ Sin duda recordaba la duquesa la generosa y abnegada labor realizada por fray Mateo en la peste que años atrás (1523) había asolado sus estados, y en consecuencia intervino con autoridad para lograr su inmediata liberación.

Libre de la prisión, se dirigió fray Mateo a Camerino, donde continuó ejerciendo su sencillo y fecundo apostolado.

Camerino está situada en una colina a 655 metros sobre el nivel del mar. Tiene en la actualidad unos 6.000 habitantes.

El antiguo Cameránum era una importante plaza de Umbría en la frontera del Piceno. En la Edad Media fue un ducado de Espoleto, y a mediados del siglo XIII pasó a poder de los Varani. Descendiente de esta familia fue Juan María, quien obtuvo el título de duque en 1515. Pasó después a los duques de Urbino, y finalmente se apoderó de Camerino Pablo III en 1539.

C. ‑ Los HERMANOS TENAGLIA.

11. ‑ El gesto de fray Mateo, con epílogo semejante y coronado con tan feliz éxito, animó a muchos observantes a buscar ocasión propicia para iniciar una vida de mayor austeridad.

Ludovico Tenaglia de Fossombrone y su hermano Rafael, fueron los primeros en seguir el ejemplo. Lego éste y sacerdote aquél, moraban ambos en el convento de su ciudad natal.

12. ‑ El Padre Ludovico de carácter enérgico y audaz, heredado de su padre el cual había sido famoso oficial, desempeñó un papel de suma importancia en el posterior desarrollo de la Orden Capuchina.

Viendo que no se les permitía morar en eremitorios, como era su deseo, los dos hermanos enderezaron sus pasos en busca de fray Mateo. En el ínterin buscaron refugio entre los Conventuales (Set., Oct., 1525). Por aquel tiempo llegaba a las Marcas el Ministro General, Francisco de Angelis Quiñones, el cual iba en gira por las Provincias de Italia. Celoso por la observancia, favorecía la formación de casas de "recolección", para aquellos que anhelaban mayor austeridad.

13. ‑ A instancias del Provincial de las Marcas, excomulgó a los tres religiosos como apóstatas y fugitivos. Y, para asegurarse mayor libertad de acción, obtenía de Clemente VII un Breve (8 de Marzo 1526) donde se ordenaba la inmediata detención y prisión de los tres fugitivos, recurriendo, llegado el caso, al mismo brazo secular.

Los dos hermanos huyen a los escarpados montes, y con ingeniosas estratagemas logran burlar las pesquisas de frailes y soldados, refugiándose por fin entre los Camaldulenses de Massaccio y Pascilupo sucesivamente, gracias a la benévola acogida que les dispensó San Pablo Justiniani (1).

14. ‑ No es aventurado pensar en una marcada influencia eremítica que ese contacto con los Camaldulenses reformados pudo ejercer en el ánimo de los primeros capuchinos. Tanto más, si se piensa que Ludovico y Rafael solicitaron ser admitidos en la comunidad; sin embargo a fin (le conservar la paz y evitar posibles conflictos, no fueron aceptados.

15. Fray Mateo, por otra no accedió al deseo de los dos hermanos de asociarse a él en su nuevo género de vida; y éstos, movidos quizá por el consejo de San Pablo Justiniani, emprendieron el camino de Roma. Allí les encontramos en Mayo de 1526. El P. Ludovico obtuvo para los tres, del Cardenal Penitenciario Lorenzo Pucci, el Breve donde se les absolvía de la excomunión y se les permitía la vida eremítica bajo la obediencia del Diocesano (18 de Mayo de 1526). Sin embargo, no podrían usar el propio hábito sino el de los Observantes. Se les recomendaba además a la protección y tutela del Obispo de Camerino, Mons. Juan Santiago Bongiovanni. Se había dado así un gran paso hacia adelante.

16. ‑ En Mayo de 1526 se reunía en la Porciúncula, el Capítulo General de la Observancia, presidido por el P. Francisco de Angelis, hombre sabio y prudente empeñado en la reforma de la Orden. Sin embargo no pudo consagrar todas sus energías a esa obra, pues, ocupado por la Corte Pontificia en negocios de mucha importancia, hubo de declinar prácticamente el gobierno en manos del Comisario cismontano, Pablo Pissotti de Parma.

17. ‑ De tendencia totalmente opuesta a la reforma, Pissotti obstaculizó en gran manera las sabias medidas del Ministro General. Esto no obstante, no hizo más que favorecer ventajosamente la expansión de los reformados de Camerino.

A pesar de todo, el P. Juan de Fano no cejaba en su decidida y temible oposición, y guiado por un recto sentido de responsabilidad, se creyó en el deber de salvar a toda costa la unidad de la Orden.

18. ‑ He aquí cuanto le decía la Beata Bautista Varani (+ 1526), hermana del duque de Camerino y abadesa de las Clarisas de aquella ciudad: "Si es de los hombres este afán, su obra vendrá al suelo; mas si viene de Dios, no lograrás destruirla". Aquella bienaventurada virgen hablaba con acento profético, cual lo hiciera Gamaliel en los albores del cristianismo.

Buscando el camino del convencimiento, apeló al sentido de la cordura y a ese objeto escribió el interesante "Diálogo entre el fraile inquieto y el fraile razonable". Fue impreso en Ancona en 1527 y resulta una ordenada y ceñida exposición de la Regla Seráfica.

E. ‑ LA BULA «RELIGIONIS ZELUS".

19. ‑ Bajo la protección de la duquesa de Camerino, el P. Ludovico maduraba sus proyectos, ansiando tener más libertad y serenidad para su nuevo género de vida.

La peste de 1527 proporcionó a él y a sus compañeros nueva ocasión de prodigarse en favor de la población de Camerino. Por ese tiempo con la licencia de los respectivos superiores y según la Bula “Ite et vos'', pasaron los Capuchinos bajo la obediencia de los Conventuales. De este modo veían allanarse los caminos para el logro de sus propósitos.

20. ‑ Roma era saqueada por el ejército del Condestable de Borbón (1527); y Catalina Cibo, después de perder a su esposo Juan José Varani (10 Agosto 1527), sufría algunos meses de prisión a causa de la entromisión en sus estados de ambiciosos vecinos. Esto entorpeció no poco la marcha y desarrollo de los acontecimientos.

A mediados de 1528, Catalina se aprestaba a visitar a su tío Clemente VII. No dejó de aprovechar Ludovico ocasión tan propicia, y acompañado de Rafael su hermano, y con licencia de su provincial, se presentó al Pontífice que a la sazón moraba en Viterbo.

21. ‑ Su primera gestión fracasó ante la oposición del Cardenal Protector de la Orden, Andrés del Valle. Esta negativa pudo muy bien ser motivada por la cláusula en que se pedía la facultad de admitir religiosos provenientes de cualquier Orden, sin exceptuar a los mismos Observantes. Entonces el P. Ludovico con gran habilidad reiteró la petición, pero en diferente forma. Solicitó participar de todos los privilegios de los Camaldulenses, estando en ellos comprendido el derecho de admitir a cualquier religioso.

22. ‑ El 3 de Julio de 1528 fue concedido el Breve “Exponi nobis". Al dorso se añadió  la siguiente advertencia preciosa para la posteridad: "Intercedente Ducissa Camerini...” (Arch. Secreto pont. Arm. 40, vol. 20, 1911. cfr. Pastor, x 348) .

La concesión fue otorgada solemnemente en la Bula Religionis zelus" (3 de julio 1528), que constituye la cartamagna y el reconocimiento oficial de nuestra Reforma.

El Obispo y la Duquesa celebraron el acontecimiento lo anunciaron con júbilo a la población de Camerino.

23. ‑ Bueno será analizar su contenido: va dirigido a Ludovico y Rafael de Fossombrone, y contiene las siguientes concesiones:

a)     Licencia de llevar el hábito que han adoptado.

b)     Llevar la barba.

c)     Practicar la vida eremítica.

d)     Vivir en dependencia de los Conventuales, debiendo asistir, mediante un delegado, al Capitulo Provincial de los mismos.

e)     Facultad de admitir clérigos y seglares a formar parte de la Congregación.

1.     f ) Participar de las gracias y privilegios concedidos a los Menores y Ermitaños Camaldulenses.

Digno es de notarse que la Bula está dirigida a Ludo rico y Rafael de Fossombrone, por haber sido ellos quienes la impetraron. De fray Mateo no se hace ni siquiera mención.

24. ‑ El uso de la barba respondió  sin duda al deseo de conformarse a los ermitaños. Sólo más tarde se hablará del ejemplo de Cristo y de N. S. Padre.

El hábito de los Menores Capuchinos fue reformado para conformarlo al modelo que se atribuye al Seráfico Padre.

Sobre estas y otras características exteriores de la nueva Orden Minorítica, se entablaron luego enojosas e interminables discusiones, que no hace al caso mentar en este resumen.

F. ‑ CAPUCHINOS.

25. ‑ La Bula no hace mención alguna del nombre que adoptaría la naciente Orden. Los primeros estatutos llevan por título: "Constitutiones FF. Minorum vitae eremiticae".

El vocablo "Capuchino''; traído en esa época para designar cualquier eremita, se convirtió muy pronto, por el frecuente uso del pueblo, en el nombre propio de los reformados de Camerino, siendo éstos desde entonces los Capuchinos por antonomasia. Sin embargo no es raro hallar el siguiente apelativo refiriéndose a los mismos: Frailes Menores de la Vida eremítica, llamados capuchinos: (Clemente VII, 9 de abril 1534) y "fratribus ordinis minorum capucciatis..." (Pablo III, 19 Dic. 1534).

De 1534 en adelante hallamos en los documentos pontificios ambos apelativos "Capucciati” "Capuccinus" empleados indistintamente (12 En., 14 Ag., 29 Ag. 1535). "Capuccini" son nombrados en el Breve "Expone nobis" del 25 de Ag. 1536. Este es el que prevalece en adelante.

26. ‑ En virtud de la Bula, fray Ludovico ejerció el gobierno de la nueva congregación, recibiendo numerosos aspirantes a la misma.

No están acordes los cronistas en determinar el nombre y número de los primeros capuchinos. Fray Mateo de Bascio y fray Pablo de Chioggia parece haber sido los primeros que se agregaron canónicamente a fray Ludovico y fray Rafael, después de obtenida la Bula "Religiones zelus".

27. ‑ Fue fray Pablo (1480‑1530), literato de nota; antes de conocer el movimiento de los eremitas de Camerino, es probable que ya hubiera iniciado privadamente una vida más rígida y austera; de ahí que no faltó quien pretendiera atribuirle el mérito de haber sido el iniciador de la nueva Reforma (2). Sin embargo no a él, sino a fray Ludovico se concedió  la Bula de 1528.

28. ‑ He aquí los nombres de los primeros capuchinos: P. Ludovico de Fossombrone, Rafael de Fossombrone, Mateo de Bascio, Pablo de Chioggia, Bernardo de Fossombrone, José de Collamato, Arcángel de Matelica, Ángel de S. Angelo in Vado, y otros. Casi todos procedían de los Observantes.

Muy pronto la diminuta simiente se convertirá en árbol frondoso.

G. ‑ EREMITORIOS Y CONVENTOS.

29. ‑ La profesión misma de la vida eremítica nos habla ya de la forma y carácter de los conventos donde moraban los primeros capuchinos.

Las buhardillas del palacio ducal de Camerino, sirvieron provisoriamente de asilo a la pequeña comunidad capuchina.

Buscando más soledad y mejor ambiente a su vida de ermitaños, se establecieron en Arcofiato, suave colina sita en los alrededores de Camerino, donde se elevaba una pequeña capilla dedicada a San Cristóbal.

30. ‑ Los discípulos de la Reforma aumentaban, y era preciso proporcionarles lugares para que habitaran. La duquesa obtuvo de los monjes de San jerónimo el eremitorio de Colmenzone, dedicado a San Juan Bautista.

Un cronista de la época nos asevera haber visto el lugar y nos lo describe del siguiente modo: celdas de cañas y ramas cubiertas de barro y cal; puertas y ventanas muy estrechas; por pavimento, la desnuda tierra; en el coro apenas podían estar incómodamente siete religiosos; la puerta de la iglesita era tan estrecha, que por ella no conseguiría entrar una persona corpulenta. De ambos eremitorios no restan más que vestigios ruinosos.

31. ‑ La estrechez e insalubridad de Colmenzone movió a Catalina Cibo a buscar un lugar más saludable y apropiado para que habitasen sus queridos frailes; y así fue como surgió el convento de Monte Melone (hoy Pollenza, en Macerata), contiguo a la vieja iglesia de Santa Lucía.

En 1529 ya residían los Capuchinos en Santa María dell' Acquarella (Albacina). En una cima rocosa se levantaba la construcción con su torre esbelta en un ambiente solitario y rodeada de áridas montañas. Allí tuvo lugar el primer Capítulo General de nuestra Orden (1529).

32. ‑ En 1531 se abandonó definitivamente Colmenzone para ocupar Renacavata (Camerino). Es el primer convento que merece el nombre de tal, y cuyas características sirvieron en lo sucesivo de norma para las construcciones de esa índole dentro de la Orden. Las numerosas restauraciones no han podido borrar su primitiva fisonomía; un pequeño cuadrilátero con claustro interno, corredores estrechos, ventanas por las que apenas si se puede uno asomar hacia afuera, celdas pequeñísimas y pobres. En realidad no se diferencia de los primitivos eremitorios de la edad heroica del franciscanismo. También Fossombrone tuvo su convento del que el P. Ludovico fue superior después de 1529.

CAPITULO lI

CONSOLIDACIÓN DE LA REFORMA

Un instituto religioso necesita algo más que individuos y lugares donde morar. El vínculo moral que debe existir en quienes persiguen un ideal común, debe ser determinado por normas concretas que lo hagan prácticamente realizable; esto fue lo que hizo nuestra Reforma en el año 1528, no bien obtuve personería jurídica.

A.- PRIMER CAPÍTULO GENERAL.

1. ‑ Lo convocó el P. Ludovico, probablemente en abril de 1529. Los Capuchinos sumaban entonces una veintena, y habitaban ya cuatro conventos. Al reunirse los capitulares en Albacina, fue preciso construir refugios con sarmientos y ramas de árboles, dada la estrechez del lugar.

Al cabo de dos días pasados en ferviente oración, y habiendo escogido doce vocales de entre los asistentes, les fue confiada la designación de los primeros superiores de la Orden.

2. ‑ La elección de los cuatro Definidores arrojó el siguiente resultado: Ludovico de Fossombrone, Mateo de Bascio, Ángel de Tiferno y Pablo de Chioggia; como Vicario General fue elegido por unánime aclamación el P. Mateo de Bascio, a quien todos reverenciaban como al padre de la Reforma. Sin embargo, costó no poco hacerle aceptar el cargo al que se resistía.

B. – LEGISLACIÓN DE LA ORDEN.

3. ‑ La Orden Capuchina en su calidad de franciscana, al igual que la Observante y Conventual, conservó !a Regla como carta fundamental.

Con todo, es lógico pensar que se hiciera necesaria trazar normas prácticas, particulares y más detalladas, que rigieran la vida ordinaria conventual y de apostolado. Estas normas, llamadas "Constituciones", son el distintivo de cada una de las familias franciscanas.

4. ‑ El P. Mateo en colaboración con los tres Definidores redactó estas páginas fundamentales, echando así las bases de nuestra legislación. Por su característica sencillez y suave aroma de piedad que respiran, permanecerán siempre como la imprescindible fuente de las nuevas instrucciones para el régimen de nuestra Orden.

5. ‑ Las bases sobre las que se afianzará la nueva familia serán las siguientes:

a)     pobreza y simplicidad en la habitación, vestidos, utensilios etc.;

b)     frecuente oración, como requisito indispensable para adornar las obras de celo con la belleza de la contemplación;

c)     la soledad y guarda del silencio en el interior de los conventos de la Reforma;

d)     fidelidad a las leyes litúrgicas; dignidad de las funciones religiosas, decoro, brillo y esplendor del culto sagrado.

Basado en los primeros cronistas, así describe Pastor, el gran historiador de los Papas, la vida de los primeros Capuchinos (Vol. X, Pág. 349, Barcelona, 1911).

"Los hábitos de aquellos religiosos eran los más ásperos que pudieran hallarse; siempre, aunque en invierno, andaban con los pies descalzos y un crucifijo en las manos. Su alimento consistía en pan, agua, verduras y frutas; sólo muy raras veces gustaban la carne: observaban rigurosamente los ayunos y algunos ayunaban casi continuamente. Las residencias eran lo más reducidas y pobres que se podía, no empleándose en su construcción sino lodo y madera. Servíanles de lecho una tabla, y una estera para los más delicados".

6. ‑ Las Constituciones de Albacina fueron compuestas en lengua vulgar.

Fray Pablo de Chioggia se encargó de la redacción en lengua latina. Estas Constituciones, ampliadas y ordenadas en 12 capítulos en 1535, bajo la prudente y sabia dirección del P. Bernardino de Asti, han sufrido en el decurso del campo numerosas adiciones y modificaciones.

7. ‑ Retocadas sobre todo en los Capítulos Generales de 1549, 1552 (fecha de su primera impresión), 1564, 1567 etc., recibieron importante reajuste en 1909, siendo solemnemente aprobadas por S. S. Pío X con las Letras Apostólicas: "Vicarium Pastoris aeterni` (8 Set. 1909), muy laudatorias para nuestra legislación.

8. ‑ Finalmente en 1925 Pío XI, con el mismo documento de Pío X, aprobaba la actual redacción de las Constituciones, ajustadas al nuevo Código de Derecho Canónico. La versión oficial en lengua castellana fue editada en Barcelona en el año 1926.

La legislación de la Orden se completa con las "Ordinationes Capitulorum Generalium Ord. Min. Cap.", cuya última redacción se debe al P. Melchor de Benisa, en 19285 y con el "Statutum pro Missionibus", promulgado por el mismo Ministro General en 1928, previa la aprobación de la Sda. Congregación de Propaganda Fide.

CAPITULO IIl

VICISITUDES DE LA NUEVA ORDEN

A. ‑ LOS CAPUCHINOS EN LA CIUDAD ETERNA.

1. ‑ Muy pronto el P. Ludovico hubo de empuñar las riendas del gobierno, pues el P. Mateo, una vez que hubo visitado los cuatro conventos de la Orden, declinó en sus manos, como 1er. Definidor, el cargo de Vicario General. No había pasado todavía dos meses en el desempeño de su cargo, cuando sus propias inclinaciones y su carácter individualista le hicieron tomar esa decisión.

2. ‑ El P. Ludovico, nombrado Comisario General por Clemente VII, con su característica energía y decisión, se mostró dispuesto a llevar adelante la causa de los Reformados. Su sueño era establecerse en Roma. Consideraba que allí los Capuchinos estarían más a salvo, mejor defendidos y protegidos por la Roma papal. La duquesa Catalina empeñó toda su poderosa influencia para el logro de este propósito.

3. ‑ Parece que por medio de dos de sus hermanos, Juan Bautista y Lorenzo Cibo, lograron los Capuchinos introducirse en Roma y establecerse en el Hospital de Incurables, en calidad de Capellanes. También se habla de la intervención del sacerdote Francisco Vanuzzi, limosnero del mismo Hospital.

En Agosto de 1529 el P. Ludovico se instalaba en nombre de la Orden, en la pequeña iglesia de Sta. María de los Milagros y en la casa contigua; todo ello propiedad del Hospital, ubicado en las cercanías de la Plaza del Popolo.

Desde su llegada se dedicaron can caridad y abnegación al cuidado de los enfermos allí internados. Pronto se granjearon la simpatía del pueblo romano que los admirará y los defenderá siempre[1].

B. ‑ LOS REFORMADOS CALABRESES.

4. ‑ La actividad que desplegó en Roma el P. Ludovico estaba dirigida a divulgar y consolidar la Reforma. Allí vino a buscarle un cierto Padre Bernardino Molizzi de Reggio Calabria, de los Observantes Reformados, quien venía con el propósito de solicitar de él la admisión entre los Capuchinos, para un grupo de religiosos calabreses.

No es fácil determinar cuál haya sido la génesis y propósitos de ese movimiento de Reforma en Calabria.

5. ‑ Apenas realizada la unión de las distintas ramas observantes (1517), en varias provincias renació la observancia, y entre algunos religiosos una marcada tendencia hacia la práctica de una mayor austeridad y rigidez. Mucho favoreció esta tendencia el Ministro General Lichetto (151820), distinguido teólogo escotista. Dos discípulos suyos, los PP. Bernardino Molizzi y Ludovico Comi, ambos de Reggio Calabria, fueron los promotores entusiastas de la Reforma de aquella Provincia.

6. ‑ Ya hemos hecho referencia a la actitud del P. Francisco de Angelis, elegido Ministro General en 1523, y de su Vicario y luego sucesor, Pablo Pissotti (1529).

La oposición de éste último hizo que el P. Bernardino de Reggio, como otrora el P. Mateo de Bascio, se decidiera a recurrir directamente a Roma (Ag. (1529); obteniendo de la Sda. Penitenciaría el permiso de retirarse con algunos compañeros al eremitorio de S. Angelo en la diócesis de Reggio Calabria.

7. ‑ En Roma conoció al P. Ludovico de Fossombrone y su reforma, naciendo en él el deseo de aunar fuerzas para el logro de un ideal que al fin y a la postre resultaba idéntico. Llegaron a un acuerdo y se extendió  un documento en el que se consagraba la unión de los calabreses reformados con los frailes menores de la vida eremítica. El documento fue extendido por el notario apostólico Francisco Vanuzzi, (16 de Agosto de 1529),

8. ‑ No obstante, la decisión no entraría en vigor hasta que no fuesen informados los religiosos de Calabria, debiendo luego elegirse un Vicario Provincial, ajustándose en todo al nuevo tenor de vida común. Posteriores contratiempos vinieron a aplazar indefinidamente esta unión "de jure".

Mucho se debió luchar antes de conseguirla. Quizá el mismo Ludovico de Reggio no era tan partidario de una ruptura con la Observancia, cuanto de una reforma en su propio seno.

9. ‑ Algunos historiadores han pretendido ver en el movimiento de Calabria el origen de nuestra Orden. Pero es ésta una afirmación gratuita muy fácil de confutar, desde el momento que la Bula "Religionis zelus" se concede a Ludovico de Fossombrone y a su hermano, y no a los calabreses.

Mientras tanto la Reforma se iba extendiendo por todas las provincias italianas, como veremos en su lugar.

C. ‑ BREVES PAPALES.

10. ‑ Por elevadas que fueran las miras y rectas las intenciones de los reformados, no se vieron exentos de críticas y persecuciones. Se tildó a los frailes de la vida eremítica de inquietos y revoltosos, sin otro propósito que el de sembrar en la Orden el desconcierto y rebelión. De aquí que se les considerara y tratara como a indeseables. La prueba fue dura y en ciertos momentos, la Reforma pasó por trances tan críticos de peligrar su existencia como corporación; pero quiso la Divina Providencia disponerlo así para afianzar más la tierna planta en la firmeza del ideal seráfico.

11. ‑ Afines de 1529 Pablo Pissotti elegido Ministro General de su Orden en el Capítulo de ese mismo año, obtenía el Breve "Cum nuper", el que por estar redactado en términos demasiado genéricos, no pudo alarmar a los reformados, quienes ni siquiera se dieron por aludidos.

Pero el General no desistió; y en otro Breve del 27 de Mayo de 1530, se hace mención directa de los frailes de la vida eremítica y de los reformados calabreses. Figuraban los nombres de los promotores de aquella "escandalosa rebelión'': Ludovico, Rafael, Bernardino, etc. y bajo penas severas se les conminaba a volver al redil.

12. ‑ Evidentemente el golpe parecía mortal para la vida de la naciente comunidad. Pero no es menos cierto que el obtener Breves pontificios era en aquel tiempo empresa relativamente fácil, como también hacerlos derogar. En efecto: no era raro el caso de Breves contradictorios entre sí, dados en nombre del Pontífice y de los que el Papa no tenía el menor conocimiento, por haber sido expedidos por el Penitenciario Mayor en nombre suyo.

Ludovico de Fossombrone no perdió  la serenidad ni se descorazonó, pues según él la Bula "Religionis zelus” no quedaba abolida por un simple Breve pontificio; además, el consejo y acción de influyentes amigos le tuvieron bien a cubierto en esta peligrosa coyuntura.

D. ‑ SOBRE EL MONTE ESQUILINO.

13. ‑ El 7 de octubre de 1530 el Tíber, desbordada y saliendo de su cauce, amenazaba inundar toda la Ciudad Eterna. "A no haber mediado la eficaz intervención de la Virgen, toda Roma hubiera perecido".

El humilde convento de los Capuchinos, construido cabe el célebre río, quedó inhabitable.

14. ‑ Fue entonces cuando el Vicario General obtuvo del Cardenal Protector, Andrés del Valle, el permiso de trasladarse al antiquísimo monasterio de Sta. Eufemia sobre el monte Esquilino, por aquel entonces deshabitado. Algunos decenios más tarde (1566), el Papa Pío IV elevaba la iglesia de Santa Eufemia a título cardenalicio presbiteral; privilegio que conservó hasta 1587.

E. ‑ UNIÓN DE LOS REFORMADOS DE CALABRIA.

15. ‑ Así las cosas, Pissotti no dejaba de interponer toda su influencia para que la Reforma no prosperase.

El 2 de Diciembre de 1531 otro Breve de Clemente VII reproducía textualmente las imposiciones del anterior (27 de Mayo de 1530), exigiendo su fiel cumplimiento. Pero también éste quedó sin efecto.

A pesar de todo, numerosos Observantes pasaban a los Capuchinos en busca de una austeridad que no les era dado practicar en su propia comunidad.

16. ‑ En 1532 se hizo efectiva la unión entre los Calabreses reformados y Capuchinos; unión que había sido decidida en Roma en 1529.

En vista de la indiferencia con que fueron recibidos sus anhelos de más estricta observancia, en el Capítulo General de 1532, se retiraron en número de 30 a Filogaso, donde ajustaron la forma de sus hábitos según las instrucciones dadas por el P. Ludovico de Fossombrone.

17. ‑ De acuerdo con la tradición, la misma duquesa de Nocera, Dionora Conclubet, protectora insigne, al igual que su esposo, de los Capuchinos, se ocupó con sus damas en la confección de los capuchos, ya que los frailes no disponían aún de paño para hacerse nuevos hábitos. El 28 de Mayo de 1532, reunidos en un convento dominicano y según lo pactado en 1529, se procedió  a la elección del Vicario Provincial recayendo ésta sobre el P. Ludovico de Reggio.

Los Capuchinos calabreses ocuparon desde un principio dos eremitorios: el de San Antonio de Panaglia y el de San Elías, en los bosques de Galatri.

F. ‑ LA OPOSICIÓN.

18. ‑ El éxodo de los reformados de Calabria, no podía dejar indiferente al Ministro General Pablo Pissotti, reelegido en ese mismo año. Es así como el 3 de Julio de 1532, precisamente al cumplirse los 4 años de iniciada la Reforma, obtiene del Papa un fulminante rescripto, en el que además de renovar las disposiciones de los anteriores Breves, se imponía a los Observantes que habían pasado a los Capuchinos después del 27 de Mayo, la estricta obligación de volver de buen grado o por fuerza a sus respectivos conventos.

19. ‑ Estos contratiempos lograron, al menos en parte, disminuir el número de prosélitos a la vida eremítica. Además el nuevo Procurador General de la Observancia, P. Honorio Caiano, elevaba a Clemente VII un extenso memorial donde se pedía la disolución de la nueva Congregación, obligando a Ludovico de Fossombrone a volver a los Conventuales y a los demás religiosos a sus respectivas comunidades observantes.

20. ‑ El Papa quedó perplejo al considerar por una parte esa moción tan radical que se le presentaba, y por otra los informes favorables que de los Capuchinos le proporcionaba el duque Fernando de Nocera, por medio de un enviado especial. Antes de tomar una decisión, el Sumo Pontífice nombró una comisión integrada por el Cardenal Protector, Andrés del Valle, y el Cardenal Antonio del Monte, para decidir el enojoso pleito entre los reformados de Camerino y Calabria por una parte, y los Frailes Observantes por la otra.

21. ‑ El 14 de Agosto de 1532 la Comisión daba el siguiente fallo: los Observantes no deberán molestar a los Capuchinos (en cumplimiento del Breve del 3 de Julio), ni éstos podrán recibir a ningún religioso de la Observancia hasta tanto no se dicte una sentencia definitiva. Antes de concluir este año tan borrascoso, los Capuchinos se establecían en el convento de Monte Policiano (Etruria).

G. ‑ LA BULA "IN SUPREMA".

22. ‑ El nuevo espíritu de reforma cundía y se intensificaba en las provincias observantes.

Numerosas súplicas afluían a Roma, solicitando la tan deseada independencia, para poder libremente y sin trabas llevar a cabo el ideal seráfico.

23. ‑ El co‑fundador de los Teatinos, Juan Pedro Caraffa (más tarde Pablo IV), enviaba a Roma al P. Buenaventura de Venecia, religioso observante, con un detallado y minucioso informe, donde abogaba por una reforma en el seno de la familia franciscana.

Al parecer, los mismos superiores observantes, no eran del todo contrarios a una reforma general, si se quería salvar a la Orden de la ruina.

24. ‑ Con la Bula "In suprema" (16 de Nov. 1532), Clemente VII indicaba el procedimiento a seguirse.

Se imponía a los superiores de la Observancia señalar en cada provincia cuatro o cinco conventos donde floreciese la perfecta vida común y austera observancia, adonde pudieran retirarse los religiosos más ganosos de observar la Regla pura y llanamente, según las declaraciones de Nicolás III y Clemente V.

25. ‑ Los partidarios de la reforma saludaron la Bula como el principio de una renovación radical en la Orden. Sin embargo muy pronto vieron que ello era imposible. Se supo que el Papa, ante la oposición de algunos superiores, aplazaba su ejecución hasta el Capítulo de 1535.

Este contratiempo convenció a muchos de que, si bien los Capuchinos habían adoptado medidas extremas al decidirse por la escisión completa, no dejaban por ello de haber seguido el camino más seguro. Y fue así como muchos se decidieron a pasar a ellos engrosando sus filas.

26. ‑ Mientras tanto Clemente VII relevaba de su cargo al Ministro General Pissotti en Diciembre de 1533. El 7 de Noviembre del siguiente año éste moría en su pueblo natal, Parma.

A pesar de las dificultades con que tropezaban, las Capuchinos se establecieron en Sicilia.

CAPITULO IV

PRUEBAS Y ÉXITOS

A. ‑ VALIOSOS ADEPTOS.

1. ‑ "Usando de indulgencia con los laxos y persiguiendo a los más austeros religiosos, había Pisotti conducido su Orden al borde del precipicio; por lo cual no es de extrañarse si los mejores elementos pasaran a los eremitas franciscanos". (Pastor Vol. X pág. 355). Descollaron entre ellos: Bernardino de Asti (+ 1554) y Francisco de Jesi (+ 1549), quienes, adornados con los dones de alta doctrina y sólida piedad, habían sido entre los Observantes, elementos de primer orden y promotores insignes de la ansiada reforma interna; pero ante la inutilidad de sus esfuerzos en pro de la misma, pasaron en 1534 a los Capuchinos, con Bernardino Ochino y otros religiosos eminentes.

2. ‑ Ambos desempeñaron un papel muy importante en el gobierno de la Orden durante los días aciagos de los principios y consolidación de la Reforma.

Bernardino de Asti fue el verdadero organizador y alma de la reforma capuchina. Sucedió  al P. Ludovico en 1535 y en tres distintos períodos gobernó laudablemente la Orden. Teólogo eminente, participó en el Concilio de Trento.

3. ‑ Francisco de Jesi, ilustrado y prudente, tomó el gobierno de la Orden luego de la defección de Ochino, siendo elegido poco después como Vicario General en el Capítulo de 1543. De sólida y acrisolada virtud, fue su acción sumamente preciosa en aquellos duros trances para el Instituto.

4. ‑ Bernardino Ochino (1487‑1564) coterráneo de la mística Catalina de Sena, ingresó en la Orden en el apogeo de su gloria como predicador de las más cultas cátedras sagradas de Italia. El Papa hubo de reservarse personalmente el derecho de asignarle el lugar donde debía predicar, para evitar conflictos, pues desde todas partes era, solicitado.

En la Observancia había ya ocupado cargos de responsabilidad, y en la Orden Capuchina fue elegido Vicario General en 1538 y reelegido contra su voluntad en 1541. Mas, en las alturas, sufrió el vértigo que suele ser fruto de la soberbia. Inficionado de herejía luterana, abandonó la fe apostatando en 1542.

5. ‑ Adhesión no menos valiosa para la causa de los reformados fue la de Juan de Fano (+ 1539), Provincial de las Marcas, en otro tiempo enérgico opositor de los iniciadores del movimiento reformista.

Predicador de fama, brillante y fecundo escritor, fue autor del primer trabajo literario sobre la Orden Capuchina, al hacer la enmienda de su anterior "Diálogo" contra los reformados. Dotado de gran prudencia y circunspección, ocupó altos cargos en el gobierno de la comunidad reformada.

6. ‑ Con él se afilió a la misma, en 1534, el P. Eusebio de Ancona (+ 1569), gran teólogo y orador de renombre y que renunció al cardenalato que más tarde se le ofreció. Tomó parte en el Concilio de Trento y fue Vicario General de la Orden en dos trienios sucesivos.

Con estas figuras que se sumaron al nuevo Instituto, se consolidó en lo interior, alcanzando gran prestigio en lo exterior.

B. ‑ TRANCE SUPREMO.

7. ‑ Muy bien se explica que la Observancia no llevara a gusto la pérdida de estas figuras eminentes. El Procurador Caiano, confesor de Clemente VII, se mostraba cada vez más contrario. El 9 de Abril de 1534 una disposición papal prohibía a Ludovico y a sus compañeros recibir en ,la Orden a ningún religioso observante.

8. ‑ Esto entorpeció el desarrollo progresivo de la reforma, al mismo tiempo que acrecentaba la audacia de los Observantes contrarios a ella. Es probable que se llegara a convencer a Clemente VII de que la única causa de las disensiones y desavenencias que turbaban la paz entre los Observantes, eran los Capuchinos; y así se pretendía disponerlo para que firmara la supresión. En ese sentido se extendió  un Breve.

9. ‑ El Auditor jerónimo Ghinnucci al presentar al Pontífice el Breve de supresión escribió al dorso, de su puño y letra esta breve cuanto valiente y justa advertencia: "No parece conveniente que un religioso sea obligado contra su voluntad a llevar una vida más relajada. Mas si así por algún motivo Nuestro Santísimo Señor lo dispusiese, no apruebo en modo alguno que tal cosa se haga por su Santidad directamente, sino que se confíe a otro; puesto que no sería digno que un tal proceso fuese tratado por el mismo Papa''. Jerónimo Auditor. (Arch. secr. pont. Arm. 40, vol. 47, n. 243).

10. ‑ Algo por lo menos se alcanzó con esta ponderada observación y ello fue que el Breve se dirigiera al Cardenal Protector para su ejecución. Fue publicado el 15 de Abril de 1534 y comienza así: "Pastorales officii cura"

Su contenido se reduce a cuanto sigue: todos los Capuchinos en el plazo de 15 días deberán volver a la antigua obediencia, y cada uno al convento de donde salió.

11. ‑ La Congregación de los frailes de la vida eremítica parecía tocar a su fin. Ignórase cuanto sucedió  a raíz de ese decreto de supresión, pues las crónicas son confusas e inciertas a este respecto.

Lo cierto es que el 25 de Abril, los 30 religiosos capuchinos que moraban en Roma, debieron abandonar la Ciudad Eterna. Precedidos de la Cruz procesional, de dos en dos y sin otro ajuar que su Breviario, se dirigieron a San Lorenzo Extramuros. Allí fueron recibidos "benigne" por los canónigos lateranenses.

12. ‑ El puebla romano amaba demasiado a los simpáticos frailes de Santa Eufemia para que impasible los viera partir. El destierro de aquellos beneméritos religiosos promovió una verdadera tempestad de protestas en el pueblo, el cual los tenía en muy alta estima, especialmente por la generosa asistencia prestada a los enfermos", (Pastor, Vol. X, pág. 3GG) .

13. ‑ El famoso ermitaño Brandano, recorría las calles de la ciudad, como otrora lo hiciera en vísperas del doloroso saqueo (1527), amonestando severamente y clamando entre otras cosas: "Guay de tí, Roma, que arrojas a los Capuchinos y nutres a los usureros y viciosos"...

Los amigos de la nobleza y del clero mostraron grande solicitud en favor de los proscritos. Victoria Colonna, Catalina Cibo, Orsini y otros insistieron decididamente ante el Papa, para lograr que revocara la sentencia. Por fin cedió  Clemente VII. Los Capuchinos volvieron a su convento a tomar pacífica posesión de él y el Breve del 15 de Abril quedó relegado a los archivos sin valor alguno.

C. ‑ PABLO III.

14. ‑ El Cardenal Alejandro Farnese fue elegido Papa el 12 de Octubre de 1534, y asumió el nombre de Pablo III. No tardaron los Observantes en interponer ante el nuevo Pontífice toda su influencia, para que se llevasen a la práctica las severas medidas y prescripciones dictadas contra los Capuchinos, durante el pontificado de su antecesor Clemente VII. A instancias del Vicario General Leonardo Publicio, se imponía una prohibición según la cual no podrían los Capuchinos admitir entre sus filas a religioso alguno, hasta el próximo Capítulo General de los Observantes (Pentecostés 1535), ni realizar nuevas fundaciones.

15. ‑ Poco después (12 de Enero de 1535) la prohibición se restringía tan sólo a los Observantes: lo que sin embargo no dejó de constituir un serio obstáculo para el rápido progreso y difusión de la Reforma.

El Capítulo General tuvo lugar en Niza, y en él fue elegido Vicente Lunello para el oficio de Ministro General. Se trató además seriamente el tema, tantas veces debatido, de la reforma interna de la Observancia, acordándose la creación y erección de conventos donde floreciese la perfecta vida común y el riguroso y austero cumplimiento de las reglas.

16. ‑ No obstante, se mostraron tan poco celosos por el cumplimiento de estas disposiciones y tan poco halagüeño fue su resultado práctico, que Pablo III, favorable a los promotores de la perfecta vida común, amenazó a los Observantes con dejar a los Capuchinos plena y omnímoda libertad de acción, en cuanto se refiriera a la admisión de religiosos observantes y a la fundación de nuevos conventos, si en el espacio de dos meses no se comenzaba a dar pleno cumplimiento a las prescripciones dictadas en el Capítulo General. (Breve "Dudum postquam", 29 Ag. 1535).

17. ‑ De todo lo cual se puede colegir cómo, a pesar de las dificultades y contratiempos con que tropezaba la Reforma Capuchina, no dejó de hacer sentir indirectamente su bienhechora influencia en la misma Orden Observante; y así, la piedra de escándalo se convirtió en principal sostén del edificio.

D. ‑ LAS "MADRES" DE LA NUEVA FRATERNIDAD.

18. ‑ La Divina Providencia deparó a la naciente Orden dos insignes protectoras en las ilustres damas Catalina Cibo, Duquesa de Camerino y Victoria Colonna, Marquesa de Pescara. A la nobleza de su origen y abolengo, unían su solicitud por el bien de sus estados; todo esto, unido a una vasta cultura y profunda religiosidad, las hacía acreedoras al aprecio común de las gentes.

19. ‑ Con el noble propósito de llevar a cabo la reforma católica en sus dominios, Catalina, esposa de Juan Ma. Varani, duque de Camerino, supo valerse de la influencia y favor de que gozaba en la corte papal, siendo allí la defensora y protectora de los piadosos reformados de su ducado.

Fueron estas dos mujeres de no común inteligencia y de temple excepcional, entusiastas partidarias de una reforma dentro del seno de la Iglesia. De aquí seguramente que no pudieran ocultar su profunda admiración y simpatía por el movimiento reformista en la Orden minorítica.

20. ‑ Merced a la decidida intervención de la duquesa ante su tío Clemente VII, obtuvo el P. Ludovico la Bula "Religionis zelus" y otros muchos favores. Rivalidades de familia le hicieron perder más tarde la influencia ante Pablo III. No obstante, no dejó de proteger a sus frailecitos, suscitando entre los nobles de Roma y de las cortes italianas, potentes amigos y admiradores de los nuevos heraldos del Evangelio.

21. ‑ Victoria Colonna, la célebre poetisa del Renacimiento, sucedió  a Catalina en el oficio de protectora y madre. En toda ocasión se mostró enérgica cuando se trató de tutelar la existencia amenazada de los Capuchinos, polemizando y dirigiendo numerosas y valerosas páginas a Cardenales y personajes influyentes en su defensa. La admiración que sintió por Bernardino Ochino, fue causa, infundada por cierto, de que se le considerara de tendencias favorables a la herejía luterana; pero su actitud posterior para con el famoso capuchino rebelde a la Iglesia, es prueba inequívoca de que no compartía sus ideas.

E. ‑ SEGUNDO CAPÍTULO GENERAL.

22. ‑ Del 1528 al 1535, la familia Capuchina había echado hondas raíces, no obstante la oposición y persecución de que había sido objeto. Se contaban ya centenares de religiosos (500) entre los cuales sobresalían no pocos de extraordinaria piedad, de no común ilustración y dotados de gran habilidad y prudencia.

23. ‑ Ludovico de Fossombrone ejercía desde 1520 un poder ilimitado en el gobierno de la Reforma. Se hacía pues sentir la necesidad de celebrar un nuevo Capítulo General. El primero y único databa de 1529; y para ser fieles al precepto de las Constituciones, no debía aplazarse más. A toda insinuación que a este respecto se le hacía, Ludovico mostrábase indiferente. Fue entonces cuando se recurrió a la influencia de Victoria Colonna y al Ministro General Conventual bajo cuya obediencia estaban los Capuchinos.

24. ‑ La Marquesa se valió de todos los medios a su alcance para convencer a Ludovico que convocara Capítulo, y ante la imposibilidad de doblegar la voluntad del Vicario General, apeló a Pablo III con el propósito de que le impusiera o conminara la convocación del mismo, lo que se hizo de inmediato. Fue celebrado en Santa Eufemia en el mes de Noviembre de 1535. Se eligieron 4 Definidores que fueron: Bernardino de Sena (Ochino), Bernardino de Asti, Juan de Fano y Eusebio de Ancona.

25. ‑ Por unánime consentimiento fue elegido Bernardino de Asti como Vicario General. Entonces vino a producirse un desagradable incidente. Irritado Ludovico de Fossombrone por haber sido desplazado del gobierno de la Orden, se enfrentó con los vocales, reprochándoles en público su ingratitud y la poca consideración con que había sido tratada su persona.

26. ‑ A pesar de la amarga sorpresa y haciendo caso omiso de estas incidencias, el nuevo Vicario General llevó adelante la ardua labor que le esperaba en el ejercicio de su cargo.

Importantes reformas fueron introducidas en las Constituciones: duración de tres años para el oficio de Vicario General; se insiste en la obediencia y sumisión al Papa y Obispos Católicos, y se adoptan como "vivo y auténtico comentario de la Regla, las declaraciones de los Sumos Pontífices Nicolás III y Clemente V".

27. ‑ La Orden fue dividida en 9 provincias: Las Marcas de Ancona, Nápoles, Milán, Roma, Venecia, Umbría, Sicilia, Toscana y Calabria. Esta última existía desde el año 1532.

El Capítulo de 1535‑36 marca un paso adelante y es de suma importancia en la organización de la Orden Capuchina.

28. ‑ Ludovico en adelante se empeñó en dificultar la obra que tantos desvelos le había costado y en cuya edificación tantos méritos había adquirido.

El momento era propicio y sus intrigas cundieron en algunos círculos de la oposición. Fue preciso volver a celebrar Capítulo, esta vez presidido por el Cardenal Domingo de Cupis.

Esta convocación fue hecha en Set. de 1536. En verdad que no deja de sorprendernos esta segunda convocación, siendo así que la anterior había sido perfectamente legal y válida la elección.

29. ‑ De común acuerdo fueron confirmados los mismos superiores y rechazadas las proposiciones del P. Ludovico, a quien se admitió en el gremio de los capitulares. Al no sujetarse a la obediencia de los nuevos superiores, fue expulsado de la Orden, según el mandato de Pablo III (10 Oct. 15 36) ; lamentable caída, provocada por su ciega ambición. Los cronistas no están acordes acerca de lo que fue de él en lo sucesivo.

En 1552 Eusebio de Ancona envió al P. Bernardino de Colpetrazzo (1514‑1594) ofreciendo a Ludovico el retorno a la Orden, lo que hizo gozoso; pero el Cardenal Protector Rodolfo de Carpi, por causas que desconocemos, ordenó que fuera alejado nuevamente de la misma. Parece que murió entre los Camaldulenses, ignorándose el año.

F. ‑ ILUSTRE DEFENSORA.

30. ‑ En los momentos difíciles por los que atravesó la Reforma con la rebeldía de Ludovico, Victoria Colonna fue la defensora de los Capuchinos, desvirtuando las calumnias que contra ellos se levantaban y desbaratando los planes y maquinaciones que se urdían para hacerles caer en desgracia de los grandes.

El Ministro General de los Observantes, Vicente Lunello (elegido en Mayo de 1535), todavía esperaba la anexión de los Capuchinos a la Observancia. Por instigación suya, el Emperador Carlos V solicitó del Papa que se prohibiese a los Capuchinos salir de Italia y sobre todo establecerse en España.

"Muy Sancto Padre, Señor R.mo: Entendiendo que en la Provincia de Italia se ha comentado a instituyr nuevamente una cierta secta que se llama de los Capuchinos eximiéndose de la obediencia del ministro general de la Orden de Sant Francisco, y conociendo por experiencia quánto más escándalo que edificación en nuestra sancta fee Cathóliça engendran estas novedades, nos ha patescido scrivir a V. S. ad. y suplicarle lo mande mirar, y no permita ny délugar que se proleda adelante en esto, y specialmente no consienta que en ninguna manera se introduzga en España por el escándalo que en la Religión podría traer, remytiéndonos al muy R.do. Cardenal de Sancta Cruz protector della que le hablará más largo acerca destos, a quién supplicamos a V. S. ad. dé entero crédito, cuya muy sancta persona nuestro Señor conserve por muchos annos para el felice regimiento de su sancta y universal yglesia. De Nápoles a III. de Deziembre Año de M.DXXXV".

31. ‑ Pero la varonil Marquesa no abandonó a sus frailes en esta nueva prueba.

Sus numerosas cartas dirigidas a grandes personajes civiles y eclesiásticos forman una acabada y brillante apología de los perseguidos religiosos.

El mismo Carlos V hubo de rectificar sus juicios respecto a los Capuchinos: "No suelo revocar nunca ‑dijo el Emperador‑ mis decisiones, pero revoco aquella carta por haber sido mal informado".

Los resultados no se hicieron esperar. Con fecha 25 de Agosto de 1536 expedía Pablo III la Bula "Exponi nobis" donde reconociendo los bienes promovidos por la nueva Orden, y las grandes posibilidades que ofrecía para lo porvenir, confirmaba la Bula "Religiones zelus" de Clemente VII. Prohibía al mismo tiempo el uso del hábito capuchino por aquellos que no formasen parte de la nueva Orden.

33. ‑ Esta disposición puso a fray Mateo en la dolorosa disyuntiva de tener que renunciar a su apostolado ambulante, o al hábito que con tanto cariño llevaba. Por fin se decidió  seguir con su ministerio y parece que volvió a los Observantes. Murió santamente el 5 de Agosto de 1552.

34. ‑ A fin de conciliar a Capuchinos y Observantes, Pablo III creó una Comisión de 9 Cardenales. La comisión se reunió en Enero de 1537 y entre otras resoluciones, tomó con aprobación del Papa, la de prohibir a los Capuchinos pasar los Alpes, ocupar nuevos conventos y aceptar nuevos religiosos observantes sin licencia de sus respectivos superiores, hasta el próximo Capítulo General de la Observancia ("Dudum siquidem" 3 de Enero de 1537).

35. ‑ El Capítulo que debía celebrarse en 1538, fue aplazado hasta el 1541, tal vez con miras de mantener en pie las prohibiciones, con el consiguiente detrimento de la vida interna y externo desarrollo de los Capuchinos. Hasta se pensó en diseminar a los Capuchinos por los conventos observantes, para impulsar así la reforma interna, que no pasaba de ser una aspiración de algunos espíritus bien intencionados en el seno de la Observancia.

36. ‑ Así las cosas, Bernardino de Asti elevó al Papa un extenso memorial en el que se desbarataban todas las intrigas y acusaciones propaladas contra su Orden.

37. ‑ Por súplica del Cardenal Sanseverino, el Papa les autorizó ocupar Monte Casale (Marzo de 1537) que había sido morada del Seráfico Padre.

El Cardenal Folinari les dio  la iglesia del Monte de San Juan, en la diócesis verulana.

G. ‑ LA PRUEBA DE FUEGO.

38. ‑ El trienio 1538‑41 pasó con relativa calma; pero fue ello una tregua solamente. Gobernaba a la sazón la Orden el famoso Bernardino Ochino, el célebre predicador que ponía en conmoción las ciudades enteras de toda Italia, y a cuyos sermones acudían cardenales y príncipes.

39. ‑ Elegido por primera vez Vicario General en 1538, fue reelegido en 1541, al mismo tiempo que se le señalaba como candidato a la púrpura cardenalicia. Su renombre hacía exclamar al pueblo: “Felices los Capuchinos que poseen un tal hombre".

40. ‑ Su prestigio al par que su austeridad, mezclada a su prudencia, contribuyeron en gran manera al desarrollo de nuestra Orden. Sin embargo todo ese renombre y gloria no tardaría en desmoronarse con deplorable estrépito. El P. Bernardino de Sena abandonó la fe católica ira adherirse al luteranismo en Agosto de 1542, con cándalo de los fieles y descrédito para sus hermanos hábito.

41. ‑ La defección no fue instantánea. En 1536 ya había despertado alguna sospecha entre los Teatinos de Caraffa, tanto más que era sobradamente conocida su amistad y frecuentes entrevistas celebradas con Juan Valdéz, gentilhombre castellano, quien mantenía un círculo social, intelectual y religioso a la vez, en Nápoles. En este círculo, al que Ochino estaba estrechamente vinculado, tuvieron fácil aceptación las teorías del monje agustino de Witemberg.

42. ‑ En julio de 1542 se le llamó a Roma. No sin algún temor emprendió  viaje hacia la Ciudad Eterna; pero encontrándose en Florencia con Pedro Mártir Vermigli, agustino del círculo de Valdéz, e incitado por su ejemplo, se decidió  por fuga. Acompañado de tres legos, llegó a la frontera suiza y entregando los sellos de la Orden a uno de ellos, fray Mariano, abandonó la Orden dirigiéndose a Ginebra. Con él huyeron algunos religiosos de la Orden.

Establecióse allí pasando luego a Basilea Hamburgo, Estrasburgo y por fin a Londres, como predicador de la comunidad evangélica italiana. En 1553 regresó a Zurich donde, por sus opiniones originales, se puso en oposición con los calvinistas. Murió de peste, desterrado en Moravia, en 1564.

43. ‑ Entre la consternación general, Bernardino de Asti ordenó redoblar los ayunos y oraciones para conjurar el peligro que les amenazaba y para sobrellevar semejante desgracia.

No tardaron en recaer las sospechas sobre los Capuchinos y sus más ilustres bienhechores: los cardenales Pole, Morone y sobre todo la ilustre Victoria Colonna.

44. ‑ Pablo III exclamó en cierta ocasión a la vista del convento capuchino de Espoleto: "Pronto no habrá ni Capuchinos ni conventos de Capuchinos''. Estos eran burlados e insultados en las vías públicas, habiéndose llegado hasta el extremo de negárseles el pan de la caridad.

El Pontífice expuso el caso en público Consistorio. La mayoría de los cardenales se pronunciaron con el Papa a favor de la supresión de la Orden. Sólo el cardenal San Severino no aprobó tal decisión, saliendo en defensa de los frailes: "Santo Padre, ‑exclamó‑ creo que debemos tener sumo cuidado de no arrancar con la cizaña también el buen grano".

Su consejo fue oído, y se convocaron ante el Papa los superiores de la Orden.

45. ‑ Fueron confiados al Cardenal Carpi, como Protector que era de la Orden Franciscana, el cual designó a Francisco de Jesi Comisario General, hasta el próximo Capítulo. Les retiró hasta nueva orden la facultad de predicar, como medida prudencial y también para protegerlos contra la hostilidad e indignación popular. Deberían además ser examinados sobre la fe.

H.- HORIZONTES MÁS SERENOS

46. ‑ En el Capítulo de Pentecostés del año 1543 fue elegido Vicario General el mismo Francisco de Jesi, hombre de Dios, quien con su paternal benevolencia recorrió las provincias animando y confortando el ánimo afligido de los religiosos. Era este santo religioso el retrato del verdadero fraile menor según el espíritu de San Francisco; tenía láurea doctoral; había sido propuesto para obispo, mas renunció a todo para ser capuchino.

47. ‑ El Vicario General buscando la orientación al par que el consuelo de la afligida grey, convocó una reunión en Asís en ocasión de la fiesta de la Porciúncula. Los religiosos allí reunidos sumaban unos 200. Nuevo examen hubo de sostener Francisco de Jesi en 1545, contestando a 19 artículos sobre los puntos de doctrina católica impugnados por los protestantes. Fueron tan satisfactorias sus respuestas, que Pablo III no dudó en volver a toda la Orden la facultad de predicar.

48. ‑ Bernardino de Asti, elegido en 1546, continuó con excelentes resultados la obra de consolidación iniciada por Francisco de Jesi, en tanto que figuras como la de Ángel de Savona (+ 1556), predicador insigne, devolvían a la Orden el aprecio y estimación ante la tornadiza e inconstante opinión popular, siempre de cortas y menguadas entendederas.

49. ‑ En el Concilio de Trento (1545‑63) se decidió  conceder al Vicario General de los Capuchinos, P. Tomás de Cittá di Castello, un lugar entre los Superiores Mayores de Ordenes religiosas. Y al tratarse de la propiedad en particular y en común de las Ordenes, reclamó el Vicario General, y se excluyó de la potestad de poseer a la Orden Observante y Capuchina.

Varios Capuchinos ilustres por su ciencia, tomaron parte activa en este Concilio en calidad de teólogos, y son: Bernardino de Asti, Tomás de Cittá di Castello, Tomás de Tiferno

Probablemente tomaron parte otros tres que serían: Eusebio de Ancona, Juan de Ventimiglia y Francisco de Espoleto.

1. ‑ BAJO LA OBEDIENCIA DE LOS CONVENTUALES.

50. ‑ A tenor de las disposiciones pontificias ("Exponi nobis" 1536) los Vicarios debían ser confirmados por el Ministro General de los Conventuales. Así se procedió  con regularidad hasta principios del siglo XVII.

51. ‑ Gregorio XIII el 6 de Mayo de 1574, con el Breve "Ex nostrí pastoralis officii” revocaba el decreto de Pablo III (Enero de 1537), que se refería a la prohibición de salir de Italia; esto abría para la Orden una época de amplios horizontes y de magníficas posibilidades para su posterior desarrollo.

52. ‑ Finalmente Pablo V con el Breve "Alias felicis recordationis" (23 de Enero de 1619) nos constituía en familia independiente, y nos eximía de toda dependencia del Ministro General Conventual. Decía así el Papa: "Dirigiendo la mirada de Nuestra consideración a los abundantes frutos que los frailes Capuchinos reportan en la viña del Señor, y deseando enriquecerles con especiales favores y gracias... concedemos a tenor de las presentes letras que en el futuro no estén obligados a presentar la elección de su Vicario General al Ministro General de los Conventuales, ni obtener de él la confirmación de esa misma elección".

Desde entonces nuestro Superior mayor tomó el nombre de Ministro General de la Orden Capuchina.

53. ‑ Se había llegado por fin a la consolidación e independencia oficial de una Orden "en la que tuvo la Iglesia un poderoso instrumento para la reforma y restauración de los siglos XVI y XVII. Por efecto de las muchas probaciones, quedó la Orden radicalmente purificada y tan fortalecida que ya no tuvo nada que temer en adelante, por más que continuara viva todavía la hostilidad de los Observantes. Los Capuchinos se distinguieron pronto por su apostolado en medio del pueblo al que conmovían profundamente por medio de sus predicaciones de penitencia. Siendo ya una viva predicación por su mismo aspecto exterior; los más pobres de los pobres, se hallaban los más cercanos a las clases inferiores del las cuales vinieron a ser sus consejeros y favoritos declarados". (Pastor Vol. XI, pág. 459).

CAPÍTULO V

EXPANSIÓN EN EUROPA

Para ponderar el prestigio de nuestro Instituto, bastaría recordar su estadística y las relaciones con los hombres más conspicuos en santidad, de su época. En el siglo XVII llegamos a tener 57 Provincias. En 1605 teníamos 757 casas con 9.525 religiosos. Antes de fin de ese siglo teníamos 1.192 conventos con 17.000 religiosos. Este número subió en el siglo XVIII en que contábamos 63 Provincias, con 1715 residencias y 32.821 frailes. Como consecuencia de la Revolución Francesa y de la secularización de las Ordenes religiosas, en el siglo XIX bajó a 10.000. Ese número arrojaba la estadística de 1908. Hoy debemos ser unos 14.000 religiosos.

A. ‑ EN ITALIA.

1. ‑ No es cosa fácil determinar con precisión el aparecer de las provincias capuchinas en Italia.

Nuestros predicadores y misioneros populares fueron muy pronto conocidos en toda la península itálica, donde se gestaron los primeros capítulos de nuestra historia.

En el Capítulo General de 1535 se crearon nuevas provincias (probablemente 12) que estuvieron representadas en el Capítulo del siguiente año.

2. ‑ La de Calabria fue fundada en 1532 (hoy reducida a los Comisariatos de Cosenza y Reggio).

La de Las Marcas se constituyó en 1528, si bien no como provincia propiamente dicha. De ella procedieron los primeros capuchinos. En ella se halla Camerino, cuna de nuestra Reforma.

Las de Roma y Venecia se comenzaron a formar en 1529. Génova, Nápoles y Umbría en 1530. Toscana en 1531. Sicilia en 1533. Esta a su vez se dividió  en tres provincias en el año 1535: Siracusa, Palermo y Mesina. La de Milán se fundó en 1535.

Todo esto se llevó a cabo en el primer decenio de nuestra reforma (1525‑1535).

3. ‑ En la actualidad hay en Italia 21 provincias y 5 comisariatos con sus respectivas misiones y custodias de ellas dependientes, en tierras africanas, asiáticas y americanas. Están formadas por unos 5.000 religiosos que habitan en 520 conventos.

B. ‑ EN FRANCIA.

4. ‑ Los Capuchinos, sumisos al decreto de Pablo III (3 de Enero de 1537), pasaron medio siglo confinados dentro de los límites de la península itálica. Gregorio XIII con el citado Breve, "Ex nostri pastoralis oficii" (6 de Mayo de 1574) abrió a la Orden los amplios horizontes de la conquista espiritual de Europa y del mundo.

Ya en 1563 el Cardenal Carlos de Lorena (1525‑74) pidió Capuchinos para su obispado, pero no se puede saber con certeza si se establecieron o no en su Diócesis.

5. ‑ Mientras tanto, circunstancias providenciales preparaban el terreno para la entrada de los Capuchinos en Francia.

Un joven religioso observante, Pedro Deschamps, del convento de París, empapado en el espíritu de las antiguas crónicas de la Orden, anhelaba seguir los ejemplos de estricta observancia.

Renovando las aventuras de fray Mateo de Bascio, interrumpió sus estudios para dirigirse a España (1564), atraído por el aroma de las virtudes admirables de S. Pedro de Alcántara, y por la fama de su apostolado de reforma.

6. ‑ Fallaron sus planes y fue encarcelado como fugitivo. Por último logró escapar y estuvo tres años en España. De allí pasó a Roma (1567), donde conoció a los Capuchinos; y entusiasmado por la forma de vida que se llevaba en el nuevo instituto, pidió  ser admitido. Había pensado regresar luego a Francia e introducir la Reforma en su patria; pero debido a la prohibición de Pablo III, se le aconsejó volver a París y vivir en el espíritu capuchino hasta que la Providencia lo dispusiera todo según su voluntad y beneplácito.

7. ‑ Una vez en Francia, con su compañero fray Miguel se establecieron en el barrio parisiense de Picpus; de aquí el nombre que asumiera la nueva comunidad. Allí se le unieron dos sacerdotes: Pedro Beson de Dreux, quien derramó más tarde su sangre por la fe; y Daniel de Chaumont, piadoso eremita de Argenteuil.

8. ‑ Los Observantes, al descubrir a fray Pedro Deschamps, lo encarcelaron nuevamente como fugitivo; pero esta vez el Obispo de Sisternon, Aymeric de Rochechouart, defendió  y tomó bajo su protección a los cuatro ermitaños. Fray Pedro fue ordenado sacerdote y la Capilla de Picpus fue consagrada, recibiendo como titular a la Virgen Sma., bajo la advocación de Santa María de los Ángeles.

9. ‑ La pequeña comunidad fue aumentando; sus miembros vestían el hábito capuchino y en los labios del pueblo sonaba con afecto y estimación el mismo nombre.

Sin embargo, la posición de los reformados de Picpus era ilegal, pues no existía un vínculo jurídico que los uniese con la Orden que en Italia era ya realidad histórica al par que jurídica. Todo esto lo sabían los Observantes de París, que no miraban con buenos ojos a aquellos austeros eremitas.

10. ‑ El Obispo Aymeric alcanzó de Carlos IX un decreto de protección para los Capuchinos de Picpus (1572).

Mirados con simpatía por el Rey, no pudieron menos de gozar también de la protección de Catalina de Médicis, la reina Madre, quien se interesó grandemente por ellos.

EN ROMA.

11. ‑ Entre tanto, Pedro Deschamps emprendió  viaje a Italia con el propósito de legalizar su situación y la de sus compañeros; para ello contaba con recomendaciones de gran consideración y peso. Una vez allí, asistió al Capítulo General de Ancona, (1573) donde se decidió  enviar a Francia a dos religiosos. Ellos fueron: el P. Dionisio de Milán y fray Remigio de Lodi, hermano lego; iban con el propósito de examinar e inspeccionar la nueva fundación de Picpus.

12. ‑ Fueron recibidos con grandes muestras de aprecio por la Corte y por el Cardenal de Lorena. Salvadas algunas dificultades que se relacionaban con la pobreza, se llegó a un acuerdo satisfactorio.

En cuanto a fray Pedro y fray Miguel, debían hacer un año de noviciado en Roma.

PASAN LOS ALPES.

13. ‑ La Corte de Francia y el Cardenal de Lorena, por medio del Embajador francés en Roma, desarrollaron una eficaz acción diplomática tendiente a la abolición del decreto que prohibía la salida de los Capuchinos de suelo italiano.

En 1574 Gregorio XIII les concedió  plena libertad de expansión. Diez capuchinos se aparejaron inmediatamente para partir hacia París, bajo las órdenes del P. Pacífico de San Gervasio, ex Comisario Provincial de Milán y Comisario General de Apulia.

14. ‑ La Orden Capuchina se pone así en contacto con un mundo nuevo, un nuevo estado de cosas, y entra a ser factor importantísimo en el desarrollo de los acontecimientos históricos de esa época turbulenta de la vida de Francia.

Los Capuchinos se hospedaron en Saint Honoré, residencia donada por la Reina Madre, Catalina de Médicis. El convento de Picpus fue abandonado, quizá por los recelos que suscitaba en otras comunidades.

EL COMISARIO GENERAL DE FRANCIA.

15. ‑ Después de aquella fundación, otras se llevaron a cabo. La nueva Orden prosperaba y daba óptimos frutos también en tierras de Francia. El Cardenal de Lorena quiso que fueran a Meudon. Otros fueron enviados a Lyon en 1575, donde echaron los cimientos de una floreciente provincia.

Mientras tanto, el P. Pacífico pasaba a mejor vida en medio de la más fervorosa admiración popular.

16. ‑ Para sucederle fue enviado el P. Matías Bellintani de Saló (1535‑1611), Definidor General, con el título de Comisario General para Francia. Poseedor de una extensa y profunda erudición teológica, se distinguió desde joven como orador de sólida doctrina y celo incansable. Las más variadas obras de que era promotor, hacían perdurar el éxito de sus cuaresmas.

17. ‑ Nos ha legado escritos de gran profundidad y brillante estilo. En los distintos oficios que desempeñó, se distinguió por u laboriosidad y prudencia. Fue fundador de numerosas Cofradías del Santísimo Sacramento, y gran promotor de las Cuarenta Horas, las que resultaron poderosa arma de apostolado contra los calvinistas.

18. ‑ Llegó a Francia en 1576, habiendo fundado a su paso por Chambéry (Saboya), un convento que debía servir como puesto de avanzada contra los herejes, quienes tuvieron en los Capuchinos temibles adversarios.

A pedido del Obispo de Aviñón, se fundó un convento en aquella ciudad. En 1578 se constituían dos Provincias con sus respectivos centros en París y Lyon. El P. Matías volvió a Italia en el mismo año, previo el nombramiento de ambos Comisarios.

19. - En 1580, estas provincias elegían ya sus propios superiores. Fueron a su vez, madres de otras provincias hasta alcanzar el número de diez.

Por el año 1582 se fundó la Provincia de Languedoc, cuyos religiosos tuvieron no pocas dificultades y contratiempos, debido a las luchas religiosas y políticas.

20. - A Lorena llegaron en 1585 a ruegos de Enrique de Lorena, Obispo de Verdún, quien luego pidió vestir el hábito capuchino, sin haber obtenido lo que él consideraba una gracia especial.

Las humildes iglesias de los Capuchinos eran elegidas para sepultura de los grandes.

A fines del siglo XVI se contaban ya en Francia no menos de 52 conventos. En 1650 los Capuchinos franceses sumaban unos 5.300, en 287 conventos.

SAINT HONORÉ.

21. - No podemos pasar en silencio este vivero de espiritualidad capuchina en la Francia de los siglos XVI y XVII.

Fundado este convento por voluntad y munificencia real en 1574, se convirtió en el retiro predilecto de aquellas grandes almas que llevaron tan alto el nombre capuchino, al par que dieron ejemplo luminoso de vida santa y laboriosa.

22. - El convento de Noviciado de Meudon, erigido en 1574, abrió la etapa de una gloriosa floración de religiosos ilustres: Honorato de Champigny, sabio, prudente y santo; Leonardo Favre, gran superior; Ángel de Joyeuse, el capuchino mariscal; Benito de Canfield, el noble puritano convertido allí en el gran maestro de espiritualidad; José de Tremblay "la petite Eminence grice"; Ivo de París, Zacarías de Lisieux, Pablo de Lagny, Arcángel de Pembroke, Alejandro de la Ciotat, etc.

23. - La Revolución Francesa dejó en dolorosa postración a nuestra Orden en Francia. Recién en 1845 se volvió a constituir la única provincia de San Luis, que en 1870 se dividió en 3: París, Lyon y Tolosa.

Las actuales provincias capuchinas en Francia son cinco a saber: Lyon, París, Saboya, Tolosa y Estrasburgo (Alsacia). Suman un total de 1203 religiosos en 55 casas entre conventos y hospicios. Atienden cinco misiones en Asia Menor y África.

C. - EN SUIZA.

24. - Desde 1550, Suiza y Austria eran verdadero campo de lucha entre católicos y protestantes.

Los Capuchinos tuvieron buena parte en esta porfiada liza en defensa de la fe.

En el Norte de Italia, San Carlos Borromeo, celoso y solícito pastor, quiso proveer al bien espiritual de la región fronteriza de Valtelina, llamando a tal efecto al P. Francisco de Bormio hijo de aquel "rincón de nadie" por medio del Vicario General en 1575.

Valtelina es una región de Lombardía. Los valtelineses se rebelaron contra los suizos en 1620. Durante más de 20 años fue teatro de enconadas luchas, en las que, españoles, franceses, suizos y alemanes, se disputaron en ella su soberanía.

25. - En el Capítulo General de ese mismo año, se dispuso que el P. Francisco con 5 compañeros pasara los Alpes y se dirigiera a los cantones suizos, infestados de herejía, para allí realizar su apostolado. Con la elocuencia de su predicación y el. ejemplo de su vida austera, reportaron buenos frutos.

26. - La Orden se extendió desde el convento de Altdorf hasta Stans, Lucerna y otros lugares.

El P. Francisco moría en Altdorf hacia 1582. San Carlos Borromeo, al saber la noticia de su muerte, exclamó: "¡Nos ha sido arrebatado un gran hombre! Un gran siervo de Dios, deja muchos fieles afligidos ante su tromba. ; Grave e irreparable pérdida!". . .

27. - En 1560 sumaban 450 los capuchinos suizos, distribuidos en 32 conventos. En la actualidad la provincia suiza cuenta con 702 religiosos, 32 residencias entre conventos y hospicios y dos misiones en África.

El Cantón de Ticino forma Comisariato aparte con 64 religiosos y 6 residencias entre conventos y hospicios.

D. - EN LOS PAÍSES BAJOS.

28. - Los Capuchinos de la Provincia de París, fueron a fundar a los Países Bajos. El primer convento fue el de Amberes, edificado en 1586 con el apoyo prestado por el gobernador español Alejandro Farnese, a quien se debe que los Capuchinos fijaran su residencia en Neerlandia.

29. - Siguió luego la fundación en Bruselas (1587) y la de otros conventos en diversas ciudades. Estas fundaciones permanecieron bajo la obediencia de la provincia parisiense; pera en 1587 se separaron, siendo en lo sucesivo gobernados por el Comisario General.

Su primer Comisario General, Hipólito de Scalve (+ 1619) imprimió una fisonomía indeleble según el carácter neerlandés, pero dentro del genuino espíritu capuchino.

30. - En 1595 fue constituido aquel territorio en provincia, de la que hasta 1783 se desmembraron sucesivamente cinco provincias más, que fueron después suprimidas y destruidas por la Revolución Francesa. En 1845 surgió una Custodia Provincial bajo el título de la SSma. Trinidad.

31. - En 1857 fue creada la provincia belgo-holandesa, que a su vez se dividió en 1882, formando dos Provincias.

La provincia belga cuenta 531 religiosos, y 17 entre conventos y residencias. Obra de esta Provincia es la Custodia de Canadá; además sostiene dos misiones: una en Asia y otra en África.

La provincia holandesa consta de 599 religiosos. Los conventos son 17. Tienen a su cargo las misiones de Padang y Pontianak en Oceanía.

E. - EN ESPAÑA.

32. - Ya en 1570 se intentó instaurar la Orden en España. Poco después, (1575) en una carta dirigida a Roma por el- Consejo de nobles de Barcelona, se pedía el envío de los Capuchinos a España. Ello se llevó a cabo con la venia del gobierno de Madrid y de la Santa Sede.

En el Capítulo General de 1578 se decidió enviar-allá al P. Arcángel de Alarcón, religioso español, que se hallaba en Nápoles en calidad de Maestro de Novicios.

33. - Se dirigió a la Península Ibérica con cinco compañeros: Mateo de la Guardia, Serafín de Nápoles, sacerdotes; Rafael de Nápoles, Pacífico de Génova y Querubín de Nápoles, legos. No bien llegaron a España (17 de Abril de 1578) realizaron una visita o peregrinación al santuario de Montserrat. Por el mismo tiempo se establecieran en Toledo.

34. ‑ No se les permitió edificar el primer convento en lugar apartado, sino cercano a la ciudad: Monte Calvario (en Sarriá). Con tal rapidez se fueron sucediendo las fundaciones que, doce años más tarde, habían ya 16 conventos; y cuando San Lorenzo fue a España (1609), eran ya cuarenta.

Muchos nobles y algunos de los mismos religiosos observantes vistieron el sayal capuchino; entre los cuales se cuenta el P. José de Rocaberti, quien introdujo en la Península la práctica de las Cuarenta Horas.

35. ‑ En 1596 el P. Juan, hermano del P. Arcángel, iniciaba en Valencia la fundación de un convento, al que siguieron otros varios.

En 1597 se realizaba también la fundación en Aragón; siguió la de Navarra en 1606; en Madrid se fundó en 1609 por obra de San Lorenzo de Brindis; entre 1612 y 1613 se realizó la fundación de Andalucía.

36. ‑ En 1726 se establecieron en las Islas Baleares; en la actualidad éstas dependen de la provincia de Cataluña; pero ya antes habían ido allí a fundar los aragoneses en el año 1667.

Muchas vicisitudes hubieron de sufrir las provincias españolas durante la dominación napoleónica, guerras de independencia, en la supresión de 1836, y en las frecuentes revoluciones a través de toda una centuria.

37. ‑ Pío VII creó con la Bula "Inter graviores" (1804), el cargo de Vicario General para España a fin de facilitar el gobierno de aquellas provincias tan desvastadas por el huracán. Gregorio XVI, por decreto del 20 de Mayo de 1836, abolió ese título creando el de Comisario General. El Rvmo. P. Joaquín de Llevaneras, hermano del Cardenal Vives y Tutó, fue el último Comisario General. El mismo procuró y logró la abolición del Comisariato (1885).

38. ‑ Se creó entonces la provincia española, que a su vez se dividió  luego en tres, a saber: Aragón, Castilla y Toledo.

La actual división es la siguiente: Castilla, Navarro Cantabro‑Aragonesa, Andalucía, Cataluña y Valencia, con un total de 1114 religiosos en 49 residencias entre conventos y hospicios.

Las provincias españolas tienen a su cargo varias misiones en América y Asia. Además, dieron origen a los Comisariatos de Ecuador‑Colombia, Chile y Argentina, hoy en floreciente estado.

F. ‑ EN ALEMANIA.

39. ‑ Grato recuerdo guardó siempre la Orden franciscana de la gran misión llevada a cabo en 1221 por Cesáreo de Espira; expedición cuya crónica fue hecha por Jordán de Jano con gracia y riqueza de detalle.

40. ‑ La primera fundación capuchina en Germania data de 1593, año en que los capuchinos venecianos se establecieron en Insbruck, a pedido del archiduque Fernando.

Vinieron luego las fundaciones de Salsburgo (1596), de Mónaco (1600) y de Franconia algo más tarde.

SAN LORENZO DE BRINDIS (1559‑1619).

41. ‑ Desempeñó un papel preponderante en las fundaciones de Bohemia. El Arzobispo Zbyneck de Praga se dirigió al General de los Capuchinos, pidiéndole religiosos de la Orden, para predicar la fe católica a los apóstatas y a los católicos débiles que fluctuaban o flaqueaban en ella.

Las luchas religiosas estaban en pleno auge, siendo por consiguiente, un terreno muy árido y solamente fecundo en disensiones y persecuciones, el que esperaba a estos fervorosos apóstoles.

42. ‑ En 1599, San Lorenzo hizo un viaje a Praga con el propósito de preparar alojamiento y todo lo necesario para albergar a doce religiosos. La residencia se fijó junto a los jardines imperiales.

La aparición en aquella ciudad de unos hombres que, por su porte exterior y por la forma de predicación, no se sabía a primera vista si pertenecían a una nueva secta protestante o si eran católicos, suscitó más bien desprecio y antipatía. Ocasiones hubo en que el Santo sólo por una gracia especial del cielo se libró de una muerte segura.

43. ‑ Se abrió un convento en Viena y otro en Gratz; un nuevo grupo de misioneros italianos fue enviado, entre los que se encontraba el Bto. Benito Passionei de Urbino.

En 1601 el ya creciente prestigio de los Capuchinos vino a aumentar aun más con la milagrosa intervención de San Lorenzo en la batalla de Alba Real (Belgrado) contra los turcos.

Nombrado Ministro General en 1602, el Santo designó para sustituirle en Praga al ya anciano predicador Matías de Saló; volvió luego a Praga en 1606, ocupándose en el apostolado y en una ininterrumpida labor diplomática hasta el 1613 en que regresó otra vez a Italia.

45. ‑ Otro gran capuchino trabajó también desde 1606 en Alemania: el P. Jacinto de Casale (1575‑1627). Fue plenipotenciario del Papa en varias ocasiones. En tanto el P. Valeriano Magno (1587‑1661), atraído por el ejemplo y apostolado de San Lorenzo en Praga, se hizo capuchino en 1602. Gran lumbrera de la Orden en Germanía, fue insigne teólogo, filósofo y diplomático. Después de una vida llena de trabajos y persecuciones, falleció en 1661. La corte imperial lo tenía en grande veneración y estima; a su muerte, el pueblo le dispensó un cálido homenaje. Al igual que al P. Jacinto de Casale, le fue ofrecido el capelo cardenalicio, dignidad que ambos a dos recusaron por humildad.

46. ‑ Al término de la guerra de los 30 años (1648) , había en Alemania no menos de 130 conventos y cerca de 4.000 religiosos. Mucho debieron sufrir las provincias alemanas en los siglos XVIII y XIX, a consecuencia de las vejaciones de los príncipes primero, y luego en tiempos del canciller Bismarck, por el Kulturcampf (lucha por la cultura).

47. ‑ Poco a poco fueron renaciendo las antiguas fundaciones, hasta alcanzar un estado floreciente después de la guerra (1914‑1918).

Del antiguo y amplio territorio germánico se desmembraron distintas provincias capuchinas; varias de ellas políticamente pertenecen hoy a otras naciones.

48. ‑ Las provincias capuchinas de la Alemania actual son las siguientes: Reno‑Westfalia y Baviera con 1039 religiosos, los que habitan 56 residencias entre conventos y hospicios. Sostienen la floreciente Misión de Araucania en Chile a cargo de los bávaros; y la Misión de Tsinchow en China a cargo de los de Westfalia.

G. ‑ EN IRLANDA.

49. ‑ La entrada de los Capuchinos en Irlanda tiene algo de epopeya y sabe a leyenda.

El P. Francisco Nugent, (1569‑1635) irlandés de nación, laureado en París y Lovaina, se hizo capuchino a los 22 años. Hizo el noviciado en Bruselas y ocupó más tarde puestos de responsabilidad en la Orden, siendo alma y vida de las nuevas fundaciones en Renania, Islas Británicas, etc. Había soñado siempre y suspirado porque se llevara a cabo la instauración de la Orden en su patria y en Inglaterra.

50. ‑ El P. Francisco fue primero Comisario de las provincias renanas. Enviado por el Papa a Irlanda, dio  estabilización definitiva a la orden en aquel país. Pablo V le llamó: "Columna de la Iglesia y luz de la verdadera ortodoxia".

Los jóvenes capuchinos irlandeses y futuros misioneros de su tierra, fueron cuidadosamente educados por él mismo, gran teólogo y culto humanista, versado en los clásicos griegos y latinos. Pero sobre todo, fueron formados en el espíritu de la Orden y de su legítimo fundador, San Francisco.

51. ‑ Del Colegio de Charleville (Bélgica), salió el primer grupo de apóstoles en 1615.

El P. Esteban Daly (+ 1620) con 5 misioneros más se dirigió a Irlanda en 1615. Allí por su prudencia y habilidad mereció ser el consejero del Obispo de Ossory, David Rothe.

56. ‑ Los capuchinos irlandeses compartieron con los católicos las dolorosas alternativas de cortos períodos de calma y persecuciones de que fueron objeto en el siglo XVII, por parte de los anglicanos, Isabel, Cromwel, etc.

"Consagraban corazón y acción al pueblo de su tierra; y su gloria fue la fe misma del pueblo; fe que ni la más despiadada opresión logró extinguir".

57. ‑ Una vez erigida la provincia irlandesa, sus religiosos sufrieron la crueldad de la persecución desde 1754 a 1829. En 1856 se llevó a cabo la restauración, con la erección del Comisariato; en 1864 fue Custodia y por último Provincia en 1885.

Hoy cuenta con 215 religiosos; 7 conventos; 12 residencias ‑en América Septentrional (California y Oregón) y con la Misión de Victoria Falls en Rodesia Septentrional (África).

H. - EN INGLATERRA.

58. ‑ Debido a la situación creada por la apostasía de Enrique VIII, fue difícil y tardío el acceso de los Capuchinos al reino de Inglaterra. En París se habían refugiado algunos capuchinos ingleses que esperaban poder penetrar en su patria. Tales fueron: Benito Canfield, Arcángel de Pembroke, Ángel de Raconís y otros. En 1618 encontramos ya en territorio británico a los Capuchinos.

59. ‑ La fundación capuchina en Escocia está ligada a la extraordinaria y legendaria figura del P. Arcángel de Leslie. Hechos sus estudios en Italia, logró penetrar en Escocia en 1623. En medio de persecuciones y calumnias, sumido en la más extrema pobreza, inició su apostolado.

60. ‑ En 1630 hubo de justificarse antela Congregación de Propaganda por las calumnias de que era objeto por parte de sus adversarios. De las investigaciones hechas, no se sacó en limpio sino su inocencia y la conducta santa y ejemplar del acusado. Falleció en Escocia hacia el año 1637, después de haber convertido a buen número de protestantes, entre ellos a su propia madre.

Antes ya le había precedido en el apostolado entre gentes pobres y humildes por espacio de 30 años, el P. Epifanio Lindsay quien llegó a Escocia en 1620; aunque el P. Crisóstomo Scots es aún anterior.

61. ‑ La misión inglesa dependió  durante el siglo XVIII de la provincia irlandesa hasta 1873, año en que fue erigida en provincia independiente. Cuenta hoy con 12 conventos, 153 religiosos y la misión de Delhi‑Simla en la India.

1. ‑ EN POLONIA,

62. ‑ Hasta 1680 no se establecieron los capuchinos en Polonia. Ya el P. Valeriano Magno había sido consejero e íntimo amigo de Vladislao III de Polonia, coronado n 1635. Desde 1754 existió una provincia, la cual por las vicisitudes políticas, mucho hubo de sufrir.

63. ‑ En la actualidad cuenta Polonia con un comisariato y una provincia capuchina: el Comisariato de Varsovia y la Provincia de Cracovia. Los capuchinos poloneses suman 281 que habitan en 17 residencias. El comisariato sostiene una misión de rito bizantino‑eslavo.

ACCIÓN MISIONERA DE LA ORDEN CAPUCHINA

Heredera del espíritu de su fundador, la Orden refleja en su legislación una constante preocupación por las misiones.

Aún no se había consolidado la Reforma Capuchina en Europa, cuando ya el celo apostólico de los Capuchinos los llevó a tierras de infieles para ejercer acción misionera.

Las misiones capuchinas dependen de la Congregación de "Propaganda Fide" y del Rvmo. P. General, quien trata los negocios que a ellas se refieren por medio del Secretario General de Misiones. Se rigen por el Estatuto de Misiones aprobado por León XIII el 17 de Julio de 1893, y luego por Pío XI el 23 de Enero de 1929.

Como se ha visto, la Orden tuvo no pequeña parte en la institución de la Congregación de Propaganda Fide, por la actuación que cupo al P. Jerónimo de Narni, siendo el capuchino San Fidel de Sigmaringa, el protomártir de esta saludable institución.

El P. José de Tremblay desplegó como Prefecto de las misiones de Oriente (nombrado a tal efecto por Urbano VIII en 1625), una actividad hasta entonces no conocida ni desarrollada en el campo de las misiones, tanto en su patria como en el extranjero.

Se entregó de lleno al apostolado; lo acertado de sus proyectos llamaron pronto la atención. Creó la misión de Poitou contra los hugonotes que eran todavía fuertes. Cuando llevaba sólo diez años de sacerdocio, sostenía controversias públicas con los hugonotes quienes ocupaban altos cargos públicos. Contando con la oposición de la nobleza levantó un convento en Poitou, siendo este hecho el principio de la regeneración de aquella y otras comarcas.

En 1617 planeó una gran iniciativa apostólica, ampliando sus ideales y organizando una verdadera cruzada misionera en Francia y en Oriente. Al P. José y a sus misioneros les fueron concedidas por la Sda. Congregación del Sto. Oficio, amplias facultades para absolver a los herejes y malos católicos, desarrollando su función ministerial con inmenso fruto espiritual. Los nombres de los Padres Ivo de Evreux. Claudio de Abbeville, Arcángel de Pembroke, Lorenzo de París, Eusebio de Meudon ,Rafael de Dieppe y otros, van indefectiblemente unidos a esta gran campaña apostólica.

La magnitud e importancia de esta cruzada recuerda las andanzas apostólicas de San Pablo. Se extendió  a Turquía, Grecia, Siria, Armenia, Mesopotamia, Persia, Palestina, Egipto, Abisinia, Túnez, Marruecos, Inglaterra e incluso a las dos Américas.

CAPITULO VI

MISIONES CAPUCHINAS EN EUROPA, ASIA ÁFRICA Y OCEANÍA

A. ‑ EN EUROPA.

1. ‑ Quedará marcada con caracteres indelebles en los anales de la Orden, la misión llevada a cabo por San Fidel de Sigmaringa en el cantón suizo de los Frisones, donde se vio coronada su misión con la gloria del martirio (1622).

2. ‑ Por ese tiempo los Capuchinos penetraron en Turquía y Grecia.

Parece ser que los PP. Juan de Metymna y Juan de Troya iniciaron la epopeya misionera en tierras de infieles. En efecto, en 1551 se trasladaron a Constantinopla para pasar luego a Egipto, donde perecieron en dura prisión defendiendo y predicando la fe católica.

3. ‑ En Constantinopla se inició oficialmente una misión en 1587, con 4 misioneros entre los cuales S. José de Leonisa. Fue de breve duración. Diez frailes murieron asistiendo apestados. San José de Leonisa fue expulsado del territorio, después de haber sufrido cruel persecución, pasando tres días y tres noches suspendido de un patíbulo.

4. ‑ Actualmente la Orden tiene a su cuidado tres territorios europeos de misiones propiamente dichas: en Bulgaria (Vicariato Ap. de Filipópolis); en Grecia (las Diócesis de Candia y Santorin) y en Constantinopla. Unos 60 capuchinos misionan en estas regiones.

B. ‑ EN ASIA.

ASIA MENOR

5. ‑ En Siria estableciéronse los Capuchinos en 1625 en la ciudad de Sidón. Allí realizaron un intenso y proficuo apostolado por medio de la predicación y de la ciencia apologética y filológica.

Tradujeron al árabe la "Imitación de Cristo"; "Guía de Pecadores” del P. Granada; “Las grandezas de Jesucristo" del P. Luis de Argentan; y escribieron además obras originales en árabe especialmente de carácter pastoral.

6. ‑ Propagaron también la devoción a la Santísima Virgen bajo la advocación de "Auxilium christianorum", y para ese fin fundaron una confraternidad que, después de Lepanto, llegó a sumar en Europa un millón trescientos mil asociados.

El P. Pacífico de Provins fundó las misiones de Persia (1626) y Mesopotamia (1628 ) .

7. ‑ En Bagdad, de donde fueron expulsados por los turcos en 1701, cultivaron las ciencias matemáticas y astronómicas, además de ejercer la medicina como medio de apostolado. Allí mismo fundaron una biblioteca, que en tiempo de la expulsión estaba muy bien surtida.

INDIA Y CHINA.

8. ‑ Nuestros misioneros penetraron en el Indostán hacia el año 1651. Los primeros fueron los valientes y esforzados misioneros: Padres Efrén de Nevers y Zenón de Baugé. Se establecieron en Surate y Madrás; allí sufrieron persecución y cárcel. En la India permanecieron los capuchinos franceses hasta 1811, año en que fueron sustituidos por capuchinos de nacionalidad italiana. Actualmente el Arzobispado de Agra, confiado a nuestra Orden, está en estado floreciente.

9. ‑ A principios del siglo XVIII se fundó la misión del Thibet. Se organizó en Roma una expedición a cargo de Propaganda Fide. Después de un largo y penoso viaje que duró más de dos años, llegaron, no sin haber lamentado la pérdida de tres misioneros fallecidos a causa de las fiebres malignas, al lejano destino.

10. ‑ En 1707 se establecieron en Lhassa. Una vez en el campo de su apostolado, se dedicaron con ardor a la instrucción y predicación, al mismo tiempo que al estudio de la lengua, en la que hicieron grandes progresos. Tradujeron obras del tibetano al italiano y del italiano al tibetano. Redactaron obras originales, y compusieron diccionarios, vocabularios, gramáticas, etc. Los Capuchinos fueron los primeros en introducir los caracteres tibetanos en Europa. La misión dejó de existir en 1745; y nadie más pudo entrar en ella. Su más ilustre misionero, único sobreviviente de la primera expedición, fue el P. Francisco Horacio de Penna, muerto en el año 1745, en Napal.

11. ‑ En las Indias Orientales se distinguió, en la segunda mitad del siglo pasado, el sabio y piadoso obispo Anastasio Hartmann de Lucerna (+ 1866) Vicario Apostólico de Patria y Bombay, cuya santidad espérase ver un día coronada por la gloria de los altares.

7 2. ‑ Ese extenso territorio fue más tarde dividido en varias otras misiones que se confiaron a los Padres de la Compañía de Jesús y a los Capuchinos. La jerarquía está debidamente establecida. Los Capuchinos tienen a su cuidado dos Arquidiócesis: Agra y Simla. Cuatro Diócesis: Ajmer, Lahore, Lucknow y Allahabad; una Prefectura Apostólica: Jhansi.

Hay allí una provincia capuchina india que cuenta ya con 95 religiosos.

13. ‑ La Congregación de Propaganda Fide, confió a los capuchinos de la provincia renana la misión de Tsinchow (Kansu oriental). En 1930 se desmembró este territorio para formar la Prefectura Apostólica de Pingliang (Kansu occ.) cedida a los capuchinos navarros.

En Manchuria existe desde 1933 la Prefectura Apostólica de Kiamuze, a cargo de los capuchinos tiroleses.

C. ‑ EN ÁFRICA.

14. ‑ En Túnez encontramos en 1588 al P. Francisco de Couçón, cautivo de los piratas argelinos. En el mismo año Gregorio XIII enviaba allí a los PP. Pedro de Vicenza y Felipe de Roccacontrada, habiendo muerto ambos víctimas de la peste al siguiente año.

15. ‑ Distinguióse allí el P. Ambrosio, antes Marqués de la Stampa de Soncino y Senador de Milán, quien como tantos otros no vaciló en ponerse al servicio de los cristianos esclavos de los piratas argelinos.

16. ‑ En 1624, enviados por Propaganda Fide se establecieron de nuevo allí los Capuchinos; la misión estuvo regida sucesivamente por religiosos de las provincias genovesa, romana y maltense respectivamente, hasta que en 1843 fue erigida en Vicariato Apostólico, desempeñando este oficio el celoso P. Fidel Sutter de Ferrara (+ 1883). Después de 38 años de labor apostólica regresó a su patria en 1881 con el título de Arzobispo.

Más tarde los Capuchinos dejaron esta misión a los Padres Blancos (en 1891) de quienes fue fundador (en 1868) el benemérito Cardenal Lavigerie.

17. ‑ La misión de Egipto se remonta al 1631, iniciada por el P. Egidio de Loches, que se estableció en el Cairo.

De allí salieron, en 1638 seis misioneros para Abisinia, entre los cuales los Beatos Agatángel (1598) y Casiano (1607), los que fueron a fundar aquella misión enviados por Propaganda Fide, y por el P. José de Tremblay, Prefecto de las misiones de Oriente. Penetraron disfrazados de coptos, pero descubiertos, fueron encarcelados y después conducidos a la ciudad de Gondar, donde un tribunal los condenó a muerte por no haber abjurado de la fe católica. Era el 6 de Agosto de 1638. La primera narración de su martirio la escribió otro mártir, el P. Antonio de Virgoletta menor reformado, en 1639.

18. ‑ Ya tendremos ocasión de referirnos al cardenal Massaia quien desplegó su actividad misionera en estas mismas regiones. También los capuchinos franceses tuvieron gran parte en la evangelización de Abisinia, donde se distinguieron especialmente Monseñor Taurin Cahagne y Monseñor Jarousseau. Los capuchinos canadienses se ocuparon desde 1913 al 1936 de la misión de los Galas. A raíz de la conquista de Abisinia (1936), diversas congregaciones italianas tomaron a su cargo las misiones etiópicas; entre ellas nuestra Orden.

19. ‑ En Marruecos estuvieron desde 1624 los capuchinos franceses. Luego los españoles en el litoral, ya en 1644.

Importante resultó ser la misión del Congo. Confiada a la Orden por Pablo V en 1618, mucho costó su fundación. El éxito estaba reservado al virtuoso lego Fr. Francisco de Pamplona, quien renunció al puesto de General de la Armada de Cataluña para vestir el humilde sayal.

20. ‑ Desembarcaron en el Congo el 21 de Mayo de 1645 los primeros misioneros. Mucho hubieron de sufrir a causa del clima insalubre y de la oposición de los enemigos.

Se hizo célebre el capuchino belga P. Jorge de Gele, martirizado en Moló en 1652. Muchos fueron víctimas de las inclemencias del clima.

En 1834 hubo de abandonarse esta misión que fue nuevamente reabierta en 1911, y confiada a los capuchinos belgas.

21. ‑ En el Sur de África tenemos la Prefectura Apostólica de Victoria Falls; en el centro, el Vicariato Apostólico de Ubanghi belga. En Tanganica, el Vicariato de Daressalaam; en Madagascar, la Prefectura de Ambanja y en las islas Seychelles, la diócesis de Port Victoria. En el continente africano se cuentan once misiones a cargo de los Capuchinos.

D. ‑ EN OCEANÍA.

a. ‑ CAROLINAS Y MARIANAS.

22. ‑ Los primeros misioneros que evangelizaron las islas Carolinas a principios del siglo XVIII, fueron los PP. Jesuitas. En 1886 se erigieron dos misiones que fueron confiadas al cuidado de los capuchinos españoles: Carolina Oriental y Carolina Occidental.

Su labor se desarrolló en un clima espiritual adverso debido a las intrigas y mala voluntad de los metodistas. Al tiempo que Alemania comenzó a ejercer el mandato sobre estas islas, los capuchinos de nacionalidad alemana tomaron a su cargo el cuidado espiritual de la misión (1904) . Después de la ocupación de las Marianas (1907), estos territorios formaron un Vicariato Apostólico erigido en 1911. Pasada la primera guerra mundial (19141918) los capuchinos alemanes abandonaron la misión y fueron en su reemplazo los PP. Jesuitas españoles.

b. ‑ GUAM.

23. ‑ Esta misión fue constituida en 1911 y confiada a los capuchinos de la provincia de Cataluña; luego pasó a la provincia de Navarra y por último, pocos años ha, a la provincia del Calvario

C. ‑ FILIPINAS.

24.‑ Los misioneros españoles que misionaban en Carolinas, abrieron en Manila (1886), la casa de la Procura de las misiones capuchinas de Oriente.

En 1904 fundaron la misión de Filipinas. La iglesia de los capuchinos en Manila restaurada y ampliada en 1910, es uno de los templos más frecuentados de la capital.

En 1908 fue esta misión confiada a la provincia de Cataluña. Nuevamente (1914) se entregó a la provincia de Navarra. La Custodia de Filipinas depende de esta provincia que tiene allá unos 30 religiosos.

BORNEO.

25. ‑ Los PR. Jesuitas misionaron en el Vicariato de Batavia hasta 1905.

En este mismo año se confió a los capuchinos holandeses la Prefectura Apostólica de Borneo (Pontianak), elevada a Vicariato Apostólico en 1918. Misionan allí unos cincuenta religiosos que hallan no pocas dificultades al predicar la verdadera fe, debido al proselitismo de las sectas protestantes.

SUMATRA.

26. ‑ Nos fue confiada esta misión en 1911. Actualmente es Vicariato Apostólico (Padang) con cuarenta y cuatro religiosos holandeses.

CAPITULO VII

EN NORTE Y CENTRO AMÉRICA

Franciscanos y Dominicos acompañaron a los conquistadores de América. Pronto el suelo del Nuevo Mundo se vio también hollado por la sandalia del capuchino, quien ha merecido no pocos méritos en la evangelización del continente.

A. ‑ CANADÁ.

1. ‑ Puede afirmarse que los Capuchinos sostuvieron espiritualmente y ayudaron materialmente a los primitivos colonos radicados en la Península de Acadia (hoy Nueva Escocia). Arribaron allí en 1632 con el almirante De Razilly. Su acción benéfica y caritativa se prolonga en aquellas tierras por espacio de 23 años, hasta que, a causa de las guerras y consiguientes tratados entre las potencias europeas, tienen que abandonar su querida misión en 1654.

2. ‑ A fines del siglo XVIII los capuchinos irlandeses reinician las tareas apostólicas; de entre ellos merece ser recordado Mons. Luis Connolly, Arzobispo de Halifax desde 1859 a 1876.

De Acadia los Capuchinos se internaron tierra adentro, penetrando hasta Quebec, en donde imprimieron huellas indelebles de franciscanismo. Vemos en efecto (por no citar más que un solo ejemplo) al P. Columbano Messner, tirolés, ejerciendo durante quince años su ministerio entre los inmigrados alemanes de Ontario.

3. ‑ El ejemplo de aquellos humildes y austeros, frailes y la edificante vida del P. Luis de Lavagna (+ 1857), amovieron a Mons. Charbonnel (+ 1891) a hacerse capuchino; lo que en efecto realizó en Italia en 1860. A causa de las persecuciones de que fueron objeto las órdenes y congregaciones religiosas en Francia, en el período que va de 1880 a 1889, muchos capuchinos franceses se ven obligarlos a inmigrar a América.

4. ‑ En el año 1890 hallarnos a los capuchinos tolosanos en Otawa, donde gracias al espíritu fraternal y generoso de los PP. Dominicos, lograron que se les confiara la parroquia que se llamó de San Francisco de Asís, en aquella ciudad. Allí por su actuación alcanzó muchos méritos el P. Moisés de Chatillón.

5. ‑ El Rvmo. P. Andermatt visitaba la misión canadiense en 1891. Por varios años la misión albergó a los estudiantes de la Provincia de Tolosa, que en 1895 llegaron al número de treinta y dos.

6. ‑ La fundación capuchina en Quebec es relativamente reciente (1902). En 1908 erigieron una Escuela Seráfica. En 1921 se implantó la comunidad capuchina en Montreal, y en ese mismo año se instauraron los estudios regulares.

7. ‑ El Comisariato canadiense fue creado en 1934; finalmente en 1942 (24 de julio) fue elevado a la categoría de provincia, con el nombre de Provincia Oriental del Canadá.

8. ‑ A los PP. Alejo de Barbezieux (+ 1932) y Leonardo de Saint Pé (+ 1934) se debe en gran parte el éxito alcanzado en sus principios (siempre difíciles), y el haber llegado la fundación a una forma de vida estable y próspera.

9. ‑ Desplazándose hacia tierras de infieles, fundaron la misión de Ristigouche (Terra Nova), donde merece especial mención el P. Pacífico de Valigny, apóstol de los "micmacs" desde 1894.

En Abisinia permanecieron los capuchinos canadienses hasta 1936. En la actualidad tienen a su cargo desde 1939, la misión de Allahabad en India.

B. ‑ ESTADOS UNIDOS.

10. ‑ Del Canadá los Capuchinos se desplazaron hacia el sur, diseminándose por las provincias que en 1776 habían de constituir la República de Estados Unidos de América: Maine (1642) Maryland (1632‑49), Luisiana, etc., donde hallamos capuchinos franceses, españoles, etc. Después de no pocas dificultades, se llegó por fin a la creación del Comisariato en 1864. Fue elevado a la categoría de provincia en 1882, con sede provincial en Detroit.

11. ‑ La provincia del Calvario cuenta en la actualidad con 326 religiosos y 16 entre conventos y hospicios.

Tiene a su cargo las misiones de Guam (isla de Oceanía) y Bluefields (Nicaragua), que hasta poco ha eran atendidas por capuchinos españoles, navarros y catalanes respectivamente.

12. ‑ En la misma fecha (1882) se constituyó canónicamente la Provincia de Pensylvania, gracias a la abnegada labor que los capuchinos bávaros ejercieron allí desde el siglo pasado (1874). La sede provincial está en Pittsburgh. Tiene 260 religiosos y 20 residencias entre conventos y hospicios. Mantiene además la custodia de Puerto Rico. Ambas provincias han logrado un grande y promisor arraigo.

Existe una custodia: la de California y Oregón, dependiente de la provincia irlandesa. Esta provincia tiene también a su cargo la Custodia de Nueva Jersey,

C.- AMÉRICA CENTRAL,

13. ‑ Ya en el siglo XVII estas costas habían sido visitadas por los Capuchinos. En 1900 fueron confiados estos territorios a la provincia de Cataluña. En 1918 se nombró Superior Regular erigiéndose la custodia de Centro América, que comprende en la actualidad a Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Panamá.

Cartago (Costa Rica) es la residencia del Superior Regular, quien tiene bajo su obediencia unos 20 religiosos aproximadamente.

14. ‑ Misión de Bluefields (Nicaragua). En la región atlántica fue creado un Vicariato Apostólico, confiado por Propaganda Fide a la provincia de Cataluña en 1913. Tiene allí el apostolado un doble aspecto: el que se debe ejercer entre inmigrantes anglicanos y de otras muchas sectas protestantes en la costa atlántica; y el que se lleva a cabo entre infieles, catecúmenos, especialmente la tribu de indios llamados "Mosquitos".

En la actualidad esta Misión está a cargo de dos capuchinos de las provincias calvariense y catalana.

CUBA ‑ PUERTO RICO.

15. ‑ En un principio, los capuchinos residentes en Venezuela extendieron su acción también a estas islas.

En 1927 tuvo un Superior propio, español. Hoy la provincia de Pensylvania mantiene allí unos 20 religiosos.

SANTO DOMINGO

16. ‑ La fecha de fundación de esta misión se remonta a 1659, y prolonga su existencia hasta 1704. Se renueva en 1768 para volverse a extinguir en 1894. Finalmente en 1909 fue confiada a los religiosos de Andalucía. Unos 15 religiosos trabajan en la isla.

En calidad de Prefecto estuvo allí el célebre P. Krieger de Luxemburgo que, vuelto a Francia, formó parte del clero constitucional y murió en 1807 como párroco concordatario en Varçong.

17. ‑ Merece también citarse el autorizado escritor capuchino P. Roque de Cesinale, autor de "Storia delle missioni cappuccine". Siendo Vicario Apostólico de Sto. Domingo, ordenó y dirigió las excavaciones que, llevadas a feliz término, dieron por resultado la identificación de los restos de Colón, hallados en la Catedral de Sto. Domingo el 20 de Diciembre de 1795.

El acta que se levantó a raíz de tan magno acontecimiento, está encabezada por fray Roque Cocchia, Obispo de Orope, Delegado Apostólico de Sto. Domingo, Haití, Venezuela y Vicario Apostólico de Sto. Domingo. A continuación firma fray Bernardino de Emilia, Secretario.

LAS ANTILLAS.

18. ‑ Los capuchinos de la antigua Provincia de Normandía llegaron a las islas antillanas hacia en año 163.3.

El Cardenal Richelieu y el mismo Rey de Francia tuvieron palabras de encomio para estos valientes obreros de la viña del Señor que no sólo enseñaban la doctrina, sino que también elevaban el prestigio y el nombre de su patria.

19. ‑ De San Cristóbal pasaron a Guadalupe y Martinica. Distinguiéronse allí el P. Francisco de Provins, y el P. Carlos Francisco de Constanza, quien en 1768 fundaba escuelas con autorización del rey de Francia, sosteniéndolas hasta 1790.

Luis XIV expresó el aprecio y veneración que sentía por los apóstoles del archipiélago caribe.

Los capuchinos españoles, desde 1645 hasta 1890, sostuvieron allí numerosos centros de misión hoy desaparecidos.

CAPITULO VIII

LOS CAPUCHINOS EN NUESTRO HEMISFERIO

A.‑ ANTIGUAS MISIONES EN SURAMÉRICA.

1. ‑ Entre las provincias capuchinas que sobresalieron en la evangelización de América Meridional, tienen un lugar de preferencia las españolas. Ya en el siglo XVII habían fundado misiones que alcanzaron un muy alto nivel. Así en el Río Amazonas, Urabá, Darién, Cumaná, Caracas, Trinidad, Guayana, Orinoco, Maracaibo, Santa Marta, Río Hacha y en el Valledupar.

2. ‑ En el siglo XVIII subsistían las misiones del Apure y Meta, Bogotá y Habana. Los apartados llanos, la tupida y enmarañada manigua, las regiones más peligrosas y pobladas por fieras y tribus salvajes, fueran los campos preferidos de su apostolado; han impreso sus huellas en el desierto, en la selva virgen y en la estepa. Les vemos en efecto en la región amazónica en 1645; en 1646 fray Francisco de Pamplona, lego capuchino, funda la misión del Darién; en Cumaná brilla por su celo el Vble. Padre José de Carabantes en 1650.

Actualmente los capuchinos de la provincia de Valencia están radicados en las islas de San Andrés y Providencia, pertenecientes a Colombia.

B. ‑ ECUADOR ‑ COLOMBIA.

3: ‑ A raíz de la supresión y usurpación de los conventos, en una de las frecuentes revoluciones en España durante la segunda mitad del siglo XIX, algunos capuchinos españoles refugiáronse en Ecuador, poniendo los fundamentos del Comisariato Ecuador‑Colombia, que fue a su vez como un foco preliminar para la penetración a las vastas y selváticas regiones de la amazonía colombiana, en el sur de esta nación. Este Comisariato fue creado en 1907 con su sede en Pasto, capital del Departamento de Nariño.

4. ‑ En la actualidad cuenta con 72 religiosos y 5 conventos. Últimamente obtuvieron licencia para establecerse en Ecuador, siendo al mismo tiempo reclamados por el Obispo de Ibarra, de donde faltaban desde que se les expulsó en el pasado siglo, después del vil asesinato perpetrado en la persona de García Moreno (1875).

MISIÓN DE CAQUETÁ.

5. ‑ La región del sur de Colombia ya había sido evangelizada por los franciscanos en el siglo XVI y XVII, donde alguno de ellos recibieron la palma del martirio.

A partir de 1896, fue atendida por los capuchinos de Pasto. En 1904 fue erigida en Prefectura Apostólica, y confiada a la provincia de Cataluña en 1916.

6. ‑ Posteriormente fue elevada a Vicariato Apostólico (1930). El personal de la misión suma unos 30 religiosos entre Padres y Hermanos Legos; hay además algunos sacerdotes seculares y 15 residencias.

7. ‑ Digno de mención es el centro de investigaciones lingüísticas y etnológicas fundado en esta misión por el P. Marcelino de Castellví, para el estudio de los dialectos aborígenes y de las razas que pueblan esos extensos territorios. Goza ya de merecida fama entre las sociedades de ciencias americanistas.

MISIÓN DE GOAJIRA.

8. ‑ Pintoresca región situada al norte de Colombia en los límites con Venezuela, formando una pequeña península entre el mar Caribe y el lago de Maracaibo. Los Capuchinos ya habían estado allí en el siglo XVIII, habiéndose de nuevo establecido a fines del siglo XIX. La provincia de Valencia tomó a su cargo esa misión en 1898; en 1905 fue erigida en Vicariato Apostólico. Tanto la misión de Goajira como la de Caquetá dependen de Propaganda Fide.

9. - Tienen además los capuchinos valencianos una parroquia en la ciudad de Barranquilla, y ejercen el ministerio sacerdotal en el concurrido templo eucarístico de la Concepción de Bogotá, donde el Sino. Sacramento, está permanentemente expuesto durante todas las horas del día.

C. ‑ VENEZUELA.

10. ‑ En el territorio que comprende la actual república de Venezuela, sostuvieron las Capuchinos florecientes misiones desde 1645 hasta 1814, época de las guerras de independencia, en que se vieron precisados a abandonar el campo de su apostolado.

11. ‑ En 1841 el gobierno venezolano se mostró decidido protector de los misioneros entre los aborígenes. Para obtener misioneros envió a Roma en 1842 al senador Manuel Alegría, con el fin de solicitar el envío de religiosos capuchinos al territorio nacional.

Al siguiente año se contaba ya can 60 religiosos capuchinos españoles que ejercían el ministerio en las provincias de Cumaná, Barcelona, Caracas, etc. y en las regiones de Apure, Maracaibo, Guayana y Río Negro. En la Guayana y Trinidad ya habían penetrado los capuchinos catalanes hacia fines del siglo XVIII.

12. ‑ Como predicadores eminentes se distinguieron los PP. Arcángel de Tarragona y Valentín de San Juan. Mucho hubieron de luchar los misioneros contra la inhumana trata de negros y esclavos, debiendo sufrir por ellos vejaciones sin cuento.

13. ‑ Nuevos misioneros vinieron de Castilla en 1892, para dar nuevo impulso a la extensa misión venezolana, haciéndose también cargo de las residencias en las islas de Cuba y Puerto Rico, separadas luego de la misión de Venezuela en 1927. La Custodia venezolana cuenta con 40 religiosos.

MISIÓN DE CARONÍ (Venezuela).

14. ‑ En la vasta región que se extiende en el Delta Amacura, bañada por el gran río Orinoco, fue creado por Pío XI un Vicariato Apostólico en Marzo de 1922, y confiado a los capuchinos de la provincia de Castilla.

Territorialmente, además del Delta Amacuro, comprende el Estado de Bolívar y parte de la Guayana. El personal misionero asciende a 30 entre Sacerdotes y Hermanos Legos y hay 11 residencias.

D. ‑ BRASIL.

15. ‑ En 1612 los Capuchinos pisaron por primera vez tierra brasileña. Cuatro religiosos franceses desembarcaron en la Isla Marañón (Maranhão) con la expedición del Almirante Francisco De Rasilly.

A los dos años, debido a las frecuentes incursiones portuguesas se vieron obligados a regresar a su patria.

16. ‑ En 1642 otro grupo de misioneros capuchinos que viajaban con destino a Guinea, fueron apresados por los holandeses y conducidos a Pernambuco, donde fundaron una misión en Olinda.

Muchos malos tratos hubieron de sufrir por parte de los protestantes holandeses, a pesar del favor que les dispensó Juan IV de Portugal, bajo cuyo mandato se hallaba el Brasil.

En las luchas que sostuvieron los colonizadores portugueses y nativos contra los holandeses, cabe gran parte a los Capuchinos.

17. ‑ Un lego capuchino fue quien dirigió las tropas lusitanas en el cerco de Pernambuco, último baluarte de los invasores holandeses. Se les consideró como los paladines de la fe católica; v podríamos añadir, los colaboradores en la formación del entendimiento patrio. No tardaron en fundar nuevas y prósperas residencias.

Hacia el año 1650 se habían ya instalado en Recife, Pernambuco, Olinda y Río de Janeiro. La fundación de Bahía data del 1679.

Los capuchinos italianos habíanse establecido en Lisboa (Portugal) desde 1648.

18. ‑ La labor fue ingente, pero fecunda y de halagüeños resultados: evangelizaron y civilizaron numerosas tribus; fundaron pueblos que pronto se convirtieron en prósperas y florecientes ciudades. Si lograron levantar muy alto el nivel de instrucción religiosa, no fue menos consolador el resultado en el terreno material y social.

Al P. José de Barbarola (Bolonia) se le considera con justicia como el primer abolicionista de la esclavitud y trata de negros en Bahía, ya a fines del siglo XVIII.

19. ‑ Entre el 1694 y 1701 los capuchinos franceses hubieron de abandonar el campo de tantos sudores, a causa de las dificultades surgidas en las relaciones diplomáticas entre el gobierno de Francia y Portugal.

En su reemplazo se enviaron misioneros italianos quienes gradualmente volvieron aquellas misiones a su primitivo esplendor, comunicándoles nueva vida e impulso.

A principios del siglo XVIII fueron erigidas tres prefecturas: Bahía (1712), Pernambuco (1.725), y Río de Janeiro (1737), las que en breve extendieron su radio de acción a los estados limítrofes.

20. ‑ Las ideas en boga y las luchas por la independencia, dieron como resultado revueltas políticas al par que movimientos hostiles a la religión; debido a todo esto, el estado de las misiones y Prefecturas decayó mucho de su primitivo nivel de prosperidad. No obstante, el gobierno hacia 1840 solicitó de Propaganda Fide nuevos misioneros capuchinos. En 1846 se creaba el Comisariato General de las misiones capuchinas en Brasil. Este organismo funcionó hasta 1893 (el imperio había dejado de existir en 1889) ; entonces, a tenor del Estatuto de las Misiones, todas las existentes en Brasil fueron confiadas a distintas provincias capuchinas para proveer a su mejor cuidado.

21. ‑ Muy pronto los misioneros suscitaron la más sincera admiración por parte del pueblo, captándose la simpatía de las autoridades civiles y eclesiásticas.

a)     Los religiosos de la provincia de Tiento estableciéronse en San Pablo en 1889. Hay allí en la actualidad un centenar de religiosos.

b)     Los capuchinos lombardos se instalaron en Marañón en 1891. Asciende hoy su número a 60 entre Padres y Hermanos Legos.

c)     Los capuchinos saboyanos se hicieron cargo de la Misión de Río Grande do Sul en 1895 o 1896. En 1942 fue erigida la primera provincia capuchina de América del Sur por decreto del 24 de Julio, con el nombre de Provincia de Caxias. Tiene en la actualidad dos Escuelas Seráficas, seis conventos, unos 90 Sacerdotes y 30 Hermanos Legos, y les han sido confiadas 23 parroquias.

d)     En Río de Janeiro se establecieron los capuchinos siracusanos en 1897; hoy son unos 25 religiosos.

e)     Los de Luca en Pernambuco (Recife) que suman unos 20 religiosos.

f)       La provincia de Las Marcas envió misioneros a Bahía en 1892. Hoy esta misión cuenta con 85 religiosos aproximadamente; hay noviciado y estudiantado.

g)     Los de la provincia de Mesina ejercen en Minas Geraes; y en el Alto Solimoes (Amazonas), los de la Provincia de Umbría. Misionan allí unos 30 religiosos.

a)     b) La provincia veneciana tiene a su cuidado la Custodia de Paraná (desde 1919) con 50 religiosos.

22. ‑ "Las Primicias del siglo" llamó León XIII a los capuchinos que con 7 Hermanas Capuchinas de Loano y algunos terciarios seglares, fueron bárbaramente asesinados en Alto Alegre (Marañón), mientras se hallaban celebrando los divinos oficios (1901) .

Por sobre todos los apóstoles capuchinos en el Brasil, sobresale Don Vital Gonçalvez Oliveira, Obispo de Olinda de quien ya hablamos en otro lugar.

F. ‑ ARGENTINA.

23. ‑ Cuando por primera vez los Capuchinos se presentaron en los parajes de Pompeya donde se levantó la actual iglesia y convento, aquello era un barrio más que pobre, miserable, sucio y alejado de todo comercio; se le llamaba por burla el "bañado de flores'". Hoy la iglesia de Ntra. Sra, de Pompeya es sin duda la más conocida y concurrida de toda la Argentina, centro de continuas peregrinaciones.

24. ‑ En el entonces abandonado barrio, pensaron algunas damas y personas caritativas edificar una iglesia. Después de muchos embrollos y enojosos problemas de administración de la naciente fundación, se pensó en llamar a los capuchinos de Montevideo.

En 1897 (5 de julio) tomaron bajo su custodia la obra iniciada, los capuchinos genoveses; como superior suscribió el contrato el P. Alipio de Alba, habiéndose inaugurado la iglesia el 29 de junio de 1900.

25. ‑ A causa de dificultades que surgieron en orden a la administración, los genoveses quisieron deshacerse de ella, y desde Roma vino la solución del conflicto, tomando a su cargo la fundación la provincia de Navarra. El 24 de Enero de 1909, desembarcaron en Buenos Aires los primeros capuchinos navarros, presididos por el P. Guillermo de Morentín que había sido misionero en Colombia y Ecuador. La iglesia de Ntra. Sra. de Pompeya es cuna de la misión argentina y chilena.

26. ‑ La Virgen ha bendecido la obra. En 1922 se celebró la solemne coronación de la venerada imagen de Ntra. Sra. de Pompeya.

La Sociedad Euskalechea en 1903 acordó confiar el colegio de Llavallol ala misión capuchina; en 1908 se tomaba posesión de él, obligándose a explicar humanidades, bachillerato, comercio y agricultura.

Con el tiempo el Instituto cobró gran prestigio. Hoy, en el colegio de Llavallol, hay un lucido profesorado que compete con cualquier otro centro educacional.

El 1° de Octubre de 1936, el Ministro General Vigilio de Valstagna decretó la división de la Custodia, creando dos comisariatos independientes: el de Argentina con sede en Buenos Aires, y el de Chile con su sede en Santiago.

27. ‑ El comisariato argentino comprende las provincias de Buenos Aires, Córdoba etc. y cuenta en la actualidad con un centenar de religiosos. Tiene además todos los adelantos modernos: grandes colegios, seminarios, casas de estudios superiores y conventos en Llavallol, O'Higgins, Córdoba, Villa Elisa, La Cumbre, Mar del Plata, etc. El Rvmo. P. Pascual de Pamplona es su Com. Provincial y al mismo tiempo Com. General para toda América Meridional, en vista de las dificultades surgidas por causa de la guerra mundial (1939‑1945).

F.‑ CHILE.

28. ‑ La composición étnica de la raza chilena en la época de la conquista por los españoles, nos es conocida por sus caracteres genéricos y por los estudios del antropólogo Ricardo Latcham. Hay aquí fusión de raza indígena y española.

La región chilena de una superficie de 755.101 kms., fue conquistada por D. Pedro de Valdivia que fundó su capital (Santiago), el 12 de Febrero de 1541. Está situada al extremo suroeste de América Meridional entre la cordillera andina y el Pacífico. D. Toribio Medina calculó que en la época de la conquista tendría una población de 300.000 habitantes. Hoy tiene varios millones y constituye un estado católico floreciente. Pero tenía Chile un sector que todavía estaba sumido en el paganismo, cuando en 1848 se llegó a un acuerdo entre el gobierno de Bulnes y Roma, para que vinieran capuchinos italianos a evangelizar la Araucania. Doce .llegaron ese mismo año a Valparaíso.

29. ‑ Debemos considerar este origen de la misión chilena, aunque luego forman dos misiones distintas: Araucania y Chile.

El P. Urbano de Casola, nombrado Prefecto de la misión de Araucania en 1886, se entrevistó en España con el P. Joaquín de Llevaneras y éste se comprometió a enviar misioneros españoles en ayuda de aquellas. El P. Llevaneras es fundador de la mayor parte de las misiones capuchinas españolas de América. El abrió las misiones de Chile, Goajira (Colombia), Esmeraldas (Ecuador), Caracas, etc.

30. ‑ El 11 de Abril de 1889 se dio  el decreto por el que se cedía a España la misión de Araucania. El, Rvdo. P. Pedro de Usúm (1 1911) llegaba en el mismo año con la primera expedición española (22 Julio 1889) . Luego por dificultades que no es del caso mencionar aquí, se reservó la provincia navarro‑cantábrica la parte chilena, dejando a un lado la región araucana.

Cuando el Rvmo. Andermatt dividió  la Provincia española en tres (Nov. 1889), a la de Castilla confió el cuidado de la mitad de Chile. Después que se separaron Castilla y Navarra, quedó ésta con la Misión: y en 1900 se hizo cargo de ella; de la misión argentina en 1901. El convento de Santiago que estaba aún en poder de los italianos se entregó a Navarra el 3 de julio de 1903. El último superior de la comunidad italiana en Santiago, fijé el P. Nicolás de Castiglione, venido de Montevideo en 1891.

31. ‑ La misión chilena de Navarra consta actualmente de los conventos de Santiago, Concepción, Constitución (1900), los Ángeles (1889), Viña del Mar (1913) y Paine. El último prefecto italiano fijé el P. Alejo de Barletta (1902) y el superior que recibió de ellos el convento de Santiago en 1903 fijé el P. Gabriel de Adiós. Todavía permanecieron con los navarros los PP. italianos Urbino y Fortunato de Liorna y otros.

32. ‑ La labor de los PP. fue extensa. En Constitución y los Ángeles se hacía incluso clases en el Liceo hasta 1924: Entre los miembros de la misión capuchina de Navarra, descolló por su santidad fray Miguel de Cirauqui que murió en Los Ángeles en 1904.

G. ‑ ARAUCANÍA.

33. ‑ El convenio del gobierno de Bulnes que trajo a Chile aquellos doce misioneros italianos en 1848, perduró en sus efectos hasta hoy. El objeto era evangelizar la Araucania que está situada al septentrión del Río Imperial y Cautin y al oriente dentro de los Andes. Al occidente tiene el Pacífico y al mediodía el lago Llanquihue.

34. ‑ Los franciscanos fundaron muchos puestos misionales entre los araucanos desde mediados del siglo XVI. El 1° de Enero de 1849 estaban los capuchinos italianos en Valdivia, dispuestos a emprender su obra. Tomaron a su cargo las estaciones misionales de Valdivia, S. José de Mariquina, Quinchilca, Río Bueno, Daglipugli, Quilacahuin, Coyunco, San Juan de la Costa, Filmayquén y Trumagh. La mayor parte eran misiones asoladas a causa de las continuas irrupciones de los indios. Es heroica la historia de su apostolado. El P. Octaviano de Niza (+ 1903) se retiró a una montaña con los indios para vivir con ellos; aprendió  el araucano y les hablaba familiarmente en su propia lengua. Escribió una gramática, que no se imprimió.

35. ‑ El P. Plácido de Varceno se ahogó al atravesar un río en julio de 1881; esa suerte tuvieron también otros misioneros; pero la evangelización fue progresando gracias a las expediciones evangelizadoras que luego vinieron. La segunda expedición formada por unos diez religiosos, llegó en 1853.

Las provincias italianas muy castigadas por las revueltas políticas como ya se dijo, entregaron esta misión a los capuchinos españoles en 1889.

Finalmente (1893) se ofreció la Misión a los PP. de Baviera que la aceptaron y vinieron en 1895.

36. ‑ Si entre los italianos hubo hombres como el P. Pablo de Rojo (+ 1886) que creó un pueblo próspero y cristiano que lleva su nombre, entre los alemanes hubo igualmente hombres heroicos. Pero con mejor organización y mayores recursos, su obra fue gigantesca y es hoy día admirada por todos. De ella se ha hablado varias veces en el Parlamento chileno. El primer Prefecto Apostólico alemán, fue el P. Bucardo de Roettingen, nombrado en 1901. Ahora tiene un Vicario Apostólico que es el P. Guido Beck de Ramberga elegido en 1928. Han pasado por esta misión médicos y filólogos como el P. Félix de Augusta, y sabios como el P. Sebastián, que visitó varias veces la isla de Pascua en tren de estudios arqueológicos.

37. ‑ Con los PP. alemanes trabajan en la Misión las religiosas de la Sta. Cruz, fundación del eminente sociólogo capuchino Teodosio Florentini. Estas religiosas dirigen un Sanatorio en S. José de Mariquina y tienen colegios, liceos e internados de niñas en muchos puntos de la Misión. Citemos Temuco (1895) , liceo completo. Talca (1929), Lincocho (1912), doble instituto; etc. Tienen un noviciado en Victoria. Hay además otras dos Congregaciones religiosas. Una de ellas, creación de Monseñor Guido, tiene un noviciado en Boroa casi en el corazón de la Araucania. El P. Sigfrido de Franenhamsel, es el gran defensor de los indígenas.

En Santiago se formalizó una "Sociedad Protectora de indígenas", obra de los Capuchinos.

Actualmente cerca de un centenar de religiosos evangelizan el Vicariato Apostólico modelo.

H. ‑ EL COMISARIATO CAPUCHINO RIOPLATENSE.

38. ‑ Los primeros apóstoles y evangelizadores de la ribera oriental del Uruguay y del Plata fueron los franciscanos. Fray Bernardino de Guzmán, fray Aldao y fray Villavicencio, son figuras relevantes del apostolado franciscano en estas tierras durante el siglo XVII. Con el andar del tiempo ellos serían los educadores de los próceres de la independencia uruguaya. Los nombres de José Benito Lamas, José de Monterrosso, fray Ascarza y otros, como Mamerto Esquiú en Argentina, están ligados a las gestas de la época emancipadora o al período de consolidación de estas repúblicas como naciones soberanas e independientes.

39. ‑ Los Capuchinos vinieron al Uruguay en 1864. El P. Juan José de Montefiore, capellán del ejército brasileño, que participó en la guerra contra el Paraguay, llegó a, Montevideo, en donde se dedicó a la asistencia espiritual de los enfermos en los hospitales. Al término de la contienda. se radicó en esta ciudad definitivamente, fundando 1a primera comunidad capuchina.

40. ‑ Esta misión estuvo incorporada a la Prefectura de Brasil desde 1867 al 1878; pasó luego a depender de la Prefectura de Chile. Por último en 1891, la Provincia de Génova aceptó el ofrecimiento de la reciente fundación, que se le hizo por insinuación del P. Emilio de Strevi, enviando el primer contingente compuesto de seis misioneros.

41. ‑ El convento de San Antonio, en calle Canelones, fue la primera morada, el mudo testimonio de sus virtudes religiosas; y Montevideo el campo de su actividad apostólica. Se elevó un hermoso templo (hoy Santuario Arquidiocesano) que constituye el centro de la piedad antoniana, iniciado en 1870 y consagrado en 1885.

Se considera a fray Pablo de Camerino coma el principal propulsor de la obra, digna del gran Taumaturgo de Padua.

42. ‑ Merecen citarse los nombres de los Padres: Emilio de Strevi, Cayetano de Messina, Celestino de S. Colombano, Mansueto de Puerto Mauricio, Nicolás de Castiglione, Benito de Moano, Querubín de Ceriana, fray Nazario de Nese virtuoso hermano lego y el popular portero fray Marcelino de Endine.

La iglesia y convento de S. María de los Ángeles, en Buenos Aires (Nuevo Asís), está bajo la jurisdicción del Comisario Provincial como Delegado General.

43. ‑ Aumentó el número de religiosos y muy pronto se dilató el campo de su acción. Nuevo París (1896), Concordia (1906), Maldonado (1906), Villa San Diego (1914) , Punta Carretas (1917) , Cerro (1928) , Punta del Este (1946), ciudad balnearia, son las fundaciones que siguieron a la de San Antonio. Los religiosos se dedican a la vida de apostolado externo de la palabra y de la pluma, a la cura de almas y a la enseñanza.

44. ‑ Cuentan con dos Escuelas Seráficas y con los Estudios de Filosofía y Teología, en donde se cursan debidamente las materias propias de la carrera eclesiástica. En la actualidad están en construcción dos conventos que serán dedicados a la formación de los jóvenes que aspiren y se sientan llamados por Dios a la vida capuchina. Para recabar los fondos y recursos necesarios para está gran obra, cuentan solamente con la generosidad de los devotos de San Francisco y de sus frailes.

45. ‑ El 17 de Setiembre de 1943 la Custodia de Uruguay‑Argentina fue erigida por los superiores mayores de la Orden, en Comisariato independiente con el título de "Comisariato Rioplatense del Corazón Eucarístico de Jesús”.

Fue designado primer Comisario Provincial el M. Rvdo. P. Bernardo M. de Buenos Aires.

46. ‑ El territorio confiado al nuevo Comisariato Provincial se extiende a las provincias del norte argentino. Está constituido por más de sesenta religiosos, de los cuales cuarenta y seis son sacerdotes, en su mayor parte oriundos de Uruguay y Argentina.

El P. Antonio M. de Montevideo, otrora Superior Regular, fue consagrado Arzobispo Coadjutor de Montevideo con derecho a sucesión en 1936. Desde 1940 ocupa la Sede Metropolitana del Uruguay.


 

[1]        "I nuovi arrivati trovarono cosi una buona accoglienza nell' ospedale ed ottennero la Chiesetta della Madonnina dei Miracoli, poco distante di S. Giacomo, oltre una piccola casa accanto, per abitazione".

Erano i primi Cappuccini.

L' Ospedale offrí loro un largo campo di attivitá, nella scia ancor fresca del Divino Amore. Essi cominciarono a versare "la serenitá e la dolcezza dello spirito serafico tra i derelitti piagati".

II bisogno non mancava. Alle lamentele del Carafa il cronista dei Cappuccini aggiunge che, sia per l'incuria di chi presiedeva, come per il cattivo governo e la mancanza di elemosine, ora a mala pena si trovara chi volesse servire gli ammalati. Sicché i Cappuccini si assunsero con animo lieto ogni ufficio, della pulizia della casa all' assistenza spirituale degli infermi. Erano essi che nettavano le piaghe, preparavano i farmachi, li somministravaño, senza badare a nausea od a fatica; e siccome non si poteva piú resistere al fetore di que¡ locali, cominciarono a bruciare sostanze odorose, a spargere sul pavimento fiori ed erbe che profumavano tutta la casa.

Erano gentili industrie suggerite dalla caritá, ed il popolo, in quotidiano contatto con gli ammalati cominció qui a comprendere lo spirito de¡ nuovi frati e ad amarli'.

("Gli Ospedali degli Incurabili" P. Cassiano de Langasco O.F.M. Cap,, pág. 181).