NUESTRA REPRESENTACIÓN HISTÓRICA

VITALIDAD SERÁFICO ‑ CAPUCHINA .

La Reforma Capuchina representa en la historia general de la Iglesia un deseo sincero y, hasta cierto punto ingenuo, sobre todo en sus principios, de volver a las prácticas evangélicas y al espíritu del Poverello.

Hemos estudiado el origen, evolución y desarrollo externo de la Orden; réstanos ahora historiar su vida interna y la actuación de aquellos hombres que en ella adquirieron fama y renombre de santidad, o que a éste añadieron otros títulos hasta alcanzar el apelativo de verdaderas celebridades.

Varias son las manifestaciones de esa exuberante vitalidad y múltiples los ambientes y climas espirituales en que se ha desarrollado, en el transcurso de los cuatrocientos años de existencia.

Estas manifestaciones son:

a)     ascético‑místicas;

b)     científicas;

c)     culturales;

d)     artísticas;

e)     diplomáticas;

f)       misioneras;

g)     de beneficencia social, etc.

Nos da a conocer el gran historiador Pastor una frase de Benedicto XIV refiriéndose a la Orden Capuchina: "Religio Capuccinorum omnia meretur, cum sit unicum exemplar, quod hodiedum de perfectione evangelica remanet. Abundat illustribus concionatoribus, et melius in ore capuccini quam cuiuscumque alterius sonat veritates, quae ex pulpito, Papae, Cardinalibus, et Praelatis anuntiari debent".

CAPITULO IX

FISONOMÍA ESPIRITUAL

A. ‑ DEFINICIÓN DEI. CAPUCHINO.

En cuanto al espíritu que las informa, las tres órdenes franciscanas no deben diferenciarse entre sí, pues todas tres han heredado del Padre común S. Francisco, unas características inconfundibles. Estas vienen a reunirse en dos palabras: de la contemplación a la acción.

De la contemplación de la obra divina a la acción exterior, mediante la imitación de Jesucristo  en el desprendimiento, pobreza y simplicidad.

1. ‑ "El espíritu franciscano es un espíritu de retorno a la observancia primitiva del Santo Evangelio, un espíritu de paz, de sumisión profunda a la Iglesia; es un amor personal y apasionado a la humanidad de Jesucristo  (he aquí el elemento material), el todo, animado de un espíritu de desprendimiento absoluto llevado hasta la más extrema pobreza (he aquí el elemento formal).

2. ‑ Un esbozo de la espiritualidad franciscana hállase además en la Regla, que es común a toda la Familia Franciscana. Las diferencias accidentales se fijan por las constituciones particulares, organización, forma del hábito, etc.

3. ‑ Los Capuchinos, en tanto serán fieles hijos de San Francisco, en cuanto se distingan en la fiel observancia de la Regla. En ese sentido son una nueva floración de un mismo espíritu en sus líneas esenciales, pues los Capuchinos no podrán ser más que franciscanos. "Trium familiarum franciscalium Ministri Generales omnes sunt atque habendi sunt et dignitate et potestate pares, ut Vicarii atque adeo veri successores Sancti Francisci, nempe pro sua quisque familia:... iidem praedecessorum suorum perpetuam seriem ab ipso Patre Seraphico omnes jure ducunt". (Pío X, 4 oct. 1909) .

B.‑ RETRATO DEL CAPUCHINO.

4. ‑ Pero algunas características específicas deben distinguir a quienes han seguido el ideal religioso en la orden Capuchina. Esas características inconfundibles las hallaremos en el origen, evolución, desarrollo y finalidad la institución.

5. ‑ Como hemos visto, desde el origen de la Orden distinguiéronse los Capuchinos por la paciencia en soportar todo linaje de persecuciones, por el ardor en la predicación, y por el fervor en la acción y caridad en asistir los apestados.

"Era tal la condición de los Capuchinas, que nada era para ellos demasiado bajo ni demasiado elevado. Servir a clase ínfima y ser servido por los poderosos; entrar en sus palacios y en las chozas, con el mismo semblante de humildad y franqueza; ser a veces, en la misma casa, un personaje de nadie reparado y sin el cual no se decidía nada, n embargo; pedir limosna por todas partes, y darla a todos los que la pedían en el convento: a todo estaba acostumbrado un capuchino. Andando por la calle, lo mismo podía encontrarse con un príncipe que le besara reverentemente el extremo del cordón, que con un tropel de muchachos que, fingiendo reñir entre sí, le infiriesen algún agravio" (Manzoni, "Los Novios", Cap. III.).

6. ‑ Esto les valió el favor del pueblo: y amparados por esa simpatía general, han venido ejerciendo desde entonces un activísimo apostolado en todo el mundo. El capuchino está siempre pronto a recoger de en medio del pueblo toda iniciativa y todo anhelo de renovación para purificarlo y encauzarlo hacia la más alta perfección.

7. ‑ En su interior aspira a la más pura observancia de la Regla y Constituciones. En su exterior resulta una prédica constante de austera disciplina, celo incansable y abnegación sin límites; su porte y continente inspira simplicidad y nobleza; detesta la hipocresía y se sabe demostrar padre y defensor de los humildes.

8. ‑ Su desprendimiento de las cosas de este mundo, no es un obstáculo para que el burdo sayal con que se cubre sea aderezado y limpio; la pobreza y simplicidad no le autorizan para aparecer "sucio y harapiento".

9. ‑‑ "Es el capuchino de nuevo modelo, el hombre que respeta sus votos, que comparte las penurias de los pobres y que siempre está pronto para ayudar en la adversidad. Su desinterés y su bondad activa ejercen una influencia extraordinaria en el espíritu de las gentes, y son fuentes de una curiosa clase de poder no compulsivo. En los cincuenta primeros años de su existencia, los Capuchinos habían ganado ya completamente ese poder y esa influencia" (Huxley Aldous, o. c. pág. (66.).

C. ‑ ESPIRITUALIDAD CAPUCHINA.

10. ‑ Nuestra espiritualidad se condensa y encierra en este tríptico: humildad, moderación, optimismo. Las tres son virtudes educativas de la gran espiritualidad capuchina. Humildad con verdad; moderación con regla; optimismo sin exageración presuntuosa. Prefiere la teología de las virtudes a la teología de los milagros.

11. ‑ El cristocentrismo bonaventuriano, puesto a la luz por el historiador y filósofo Etienne Gilson, es el foco y la llama que abrasa nuestra devoción de franciscanos.

Lo mismo en "Las cinco festividades de¿ Niño Dios" que en el "Tratado de la Pasión" que compuso el Seráfico Doctor a ruegos del Rey de Francia San Luis, es San Buenaventura el intérprete auténtico del bienaventurado Padre.

D. ‑ PRÁCTICAS PIADOSAS.

12. ‑ De la viva consideración de la Pasión ha nacido la piadosa práctica del Vía Crucis, la devoción a Jesús Crucificado y el amor eucarístico, principalmente.

Es tradicional en la Orden el sentir encanto y amor a la Infancia de Jesús, sobre todo en "aquella noche que fue nuestro día" según frase elegantísima de Cervantes. La fiesta del Belén tuvo origen en la primitiva Iglesia, pero San Francisco la restituyó y sensibilizó en Greccio (1223).

La devoción al Santo Nombre de Jesús fue otra de las prácticas piadosas que predicaron con gran fruto espiritual los hijos de Francisco, especialmente San Bernardino de Sena y San Juan de Capistrano.

13. ‑ Dentro de la devoción a la Humanidad de Jesucristo  hállase la del Sagrado Corazón de Jesús, cuyos fervientes apóstoles fueron los hijos de San Francisco de Asís, dado por maestro a la bienaventurada Margarita María. San Buenaventura es también en esto un maestro admirable, aunque ya antes San Antonio había tratado estos temas en sus sermones.

14. ‑ En fin, el culto que los franciscanos propagaron a la Humanidad de Nuestro Señor, debía influir no poco en la declaración dogmática de su realeza universal.

Nuestras prácticas piadosas deben informarse en el fervor de un P. Miguel de Cosenza hacia la Eucaristía; en las extensas y substanciosas exposiciones del P. Martín de Cochem sobre el valor de la Santa Misa y en el ardoroso celo del P. José de Ferno, quien instituyó en colaboración con S. Antonio María Zacaría (+ 1536), fundador de los Barnabitas, la práctica saludable de las Cuarenta Horas.

Todo esto está en relación con la devoción básica a la Humanidad de Jesucristo , tradicional en la Orden.

Cristo centro de todo:

a)     Mediador entre Dios y el alma,

b)     Cristo Pontífice y Sacerdote.

c)     Rey del universo mundo.

E. ‑ OTRAS DEVOCIONES.

15. ‑ El privilegio concedido por Dios a María Santísima en el misterio de su Concepción Inmaculada, fue ardorosamente defendido por los teólogos franciscanos, desde la Edad Media hasta su proclamación como dogma de fe en 1854. La Inmaculada fue declarada Patrona de toda la Orden Seráfica ya desde 1645, y el 15 de Octubre de 1712 se la declaró Patrona principal de la Orden Capuchina.

16. ‑ San Buenaventura prescribió que se rezase el "Ángelus" tres veces al día en los conventos de la Orden. Posteriormente se extendió  esta práctica a toda la Iglesia.

El escapulario de San José divulgado por el capuchino P. Pedro de Reims; las tres Aves Marías; la Corona Franciscana en memoria de las siete alegrías de la Virgen y, por último, la advocación simbólica a María bajo el título de "Divina Pastora de las Almas", devoción propagada por el P. Isidoro de Sevilla, capuchino (+ 1615); son otras tantas irradiaciones de la piedad cristiana y mariana de los Capuchinos y Franciscanos,

F. ‑ EXTENSIÓN DE NUESTRA DEVOCIÓN.

17. ‑ La devoción debemos llevarla hasta el estudio, el cual debe corresponder en su desarrollo al crecimiento de la misma; pues como enseña San Buenaventura: "modus studendi debet habere quatuor conditiones: ordinem, assiduitatem, complacentiam et sursumactionem". Sin orden no hay virtud, sin asiduidad no hay provecho, sin complacencia no hay asiduidad y sin alteza de miras y elevación de espíritu no hay perfección de la obra. En la Orden la espiritualidad debe responder teórica y prácticamente a una supernaturalización de la vida, en el estudio cordial.

G. ‑ EDUCACIÓN.

18. ‑ Del espíritu de piedad y devoción, nace la delicada flor de la educación y buenos modales. Nuestra espiritualidad y devoción debe ser de cultura marcadamente franciscana. Las formas exteriores deben acompañar en lo posible a las interiores.

De San Francisco dice Celano que era "quasi naturaliter curialis ira moribus et in verbis yuxta cordis sui propositum". A nadie decía palabras injuriosas o torpes. Pero debe entenderse que la franciscana curialidad o cultura de formas, más que en detalles de urbanidad material, está hecha en el fondo de delicadeza cordial. Delicadeza: ¡esa es la palabra!. Procurar evitar todo lo que pueda ofender o humillar al prójimo. A veces, so pretexto de una regla material de urbanidad, se hace una herida a la caridad.

Todo este tesoro de espiritualidad está encerrada en las obras ascéticas de San Buenaventura.

H. ‑ LA SANTIDAD EN LA ORDEN.

La Orden Seráfica cuenta entre sus hijos muchos héroes de la virtud. Sólo en el mismo siglo XIII florecieron 54 de estas almas privilegiadas, elevadas al honor de los altares. La familia franciscana ha dado a la Iglesia 89 Santos y 206 Beatos hasta nuestros días.

Por lo que hace a la Orden Capuchina, daremos a conocer a grandes rasgos en los párrafos siguientes a aquellos de sus hijos que la Iglesia ha glorificado con la aureola de la santidad.

SAN FÉLIX DE CANTALICIO. (Hermano Lego).  (1515‑1587).

Es el primer fruto sazonado de la Reforma Capuchina. Ingresado en ella apenas iniciada, le imprimió el sello de su santidad. Fue san Félix de Cantalicio la expresión más alta de la Reforma, en su anhelo de retorno al primitivo espíritu de pobreza, humildad y candor verdaderamente franciscanos. Devoción seráfica y simplicidad angélica fue lo que esparció por las calles de Roma, en presencia de altos dignatarios del clero y de los nobles laicos, en los cuarenta años que en ella fue limosnera.

Gustaba repetir a menudo no saber leer más que cinco letras rojas y una blanca, significando con esta imagen su devoción a la Pasión del Señor y a la Inmaculada Virgen María. Fue beatificado por el Papa Urbano VIII, y canonizado por Clemente XI, el 22 de Mayo de 1712.

SAN JOSÉ DE LEONISA. (Sacerdote Misionero), (1556‑1612).

Iniciado en la espiritualidad franciscana entre ,los Conventuales, pasó luego a la Reforma Capuchina. Brilló por su celo apostólico que confirmaba con gran número de milagros, tanto entre los fieles de Europa como entre los infieles de Oriente. Entre éstos, sin derramar sangre como era su deseo, obtuvo el mérito del martirio. Penitente y austero consigo mismo, rudo caridad con el prójimo, para conquistar las almas. Intrépido en su apostolado y evangélico en su decir, se granjeó triunfos entre los fieles y malos tratos de los infieles, en odio a las verdades que anunciaba, logrando muchas conversiones de entre los que se mostraban rebeldes.

El Papa Clemente XII lo beatificó en el año 1737, y Benedicto XIV lo canonizó en 1746.

SAN LORENZO DE BRINDIS. (Sacerdote predicador ) . (1559‑1619)

De noble familia y de vasta cultura; todo lo puso al servicio de la Orden. Humildad y prudencia fueron virtudes que brillaron en él cuando ocupó los cargos de Superior Provincial primero, y General luego (1602). Parece suscitado por Dios para combatir el protestantismo en Europa, haciéndolo con tanta eficacia y con tal fuerza de argumentos y espíritu de apostolado, que mereció el apodo de "martillo de los herejes". Si bien toda la vida de religioso la pasó en comisiones y embajadas apostólicas, tuvo una devoción tan firme y sólida que con ella dio  mayor éxito a todas sus obras. De su actuación en la incipiente reforma se puede decir que fue para ella otro San Buenaventura, tanto por sus dotes de buen gobierno como por la santidad de su vida. Murió en Lisboa el 22 de Julio de 1619. Lo beatificó el Papa Pío VI en 1783, y León XIII lo canonizó en 1881, el 8 de Diciembre.

SAN FIDEL DE SIGMARINGA. (1577‑1622). (Sacerdote misionero y mártir).

Dejó la toga de abogado por pan la estola de sacerdote y luego ingresó en la Reforma Capuchina.

Su celo por la causa de Dios y de las almas le valió el nombramiento de Prefecto de la Misión de Propaganda Fide en Rhecia (Suiza). Su actividad era fruto de su piedad y devoción al Señor y a la Inmaculada.

Sumiso y obediente a los Superiores, se mostró inflexible cuando se trató de defender los derechos de la Iglesia y la integridad y unidad de la fe católica; mereciendo, por este su ardor apostólico, la gloria de ser el Protomártir de la Propaganda Fide (1622).

Un lirio brotada sobre su tumba nos atestigua de su inocencia bautismal. Beatificado por Benedicto XIII en 1729, fue canonizado por Benedicto XIV en 1746. Clemente XIV lo declaró Protomártir de la Propaganda.

SAN SERAFÍN DE MONTEGRANARIO. (Hermano Lego).  (1540‑1604).

Profesa en la Orden, se le confió el oficio de limosnero. Se distinguió por su gran piedad hacia los menesterosos. Pasó de puerta en puerta pidiendo la dádiva de la caridad y dando a todos ejemplo de humildad y recogimiento franciscano. De espíritu de oración verdaderamente seráfico y de gran tacto en pacificar las discordias de partidos y facciones. Ardiente devoto de la Virgen Sma. en cuyos santuarios pasaba largas horas en arrobados éxtasis. Le dio  el título de Beato Benedicto XIII, y en 1767 fue canonizado por Clemente XIII.

SAN CONRADO DE PARZHAM. (Hermano Lego). (1818‑1894).

Portero ejemplar por su paciencia y puntualidad, cumplió su oficio con inimitable constancia por más de cuarenta años en el mismo convento, soportando con espíritu de penitencia las injurias y groserías de que era objeto por parte de los incultos que golpeaban a la puerta. Unió a su ir y venir de la celda a la puerta un espíritu de oración continua. Las horas libres las pasaba en visitas al Santísimo Sacramento y en el rezo del Santo Rosario. Lo beatificó el Papa Pío XI en el año 1930 y él mismo lo canonizó en 1934.

SANTA VERÓNICA DE GIULIANI. (Clarisa Capuchina). (1660‑1727 ) .

Esta Santa merece ser recordada entre los frutos de la Reforma Capuchina, porque también en la segunda Orden de San Francisco se sintió el deseo de volver al primitivo espíritu de pobreza, de fervor y de estricta observancia: anhelo de renovación que empezó a sentirse casi al mismo tiempo en las dos ramas del árbol franciscano.

Primera flor de ese retoño en la segunda familia de S. Francisco, es especialmente Verónica de Giuliani; por encarnar en su vida religiosa de pobreza, devoción, mortificación vida claustral, el verdadero y genuino espíritu del fundador y de Santa Clara. Sus dotes espirituales de contemplación y ardor de penitencia fueron excepcionales, unidas a grandes cualidades de gobierno y caridad para con los que a ella recurrían en busca de consejo iluminado y de ayuda espiritual y material.

Rasgo admirable de su vida, desde la más tierna infancia, fue su familiaridad con el Señor y la Virgen Santísima, con quienes conversaba y se entretenía confidencialmente con harta frecuencia.

Otra dote heredada del espíritu del Seráfico Padre, fue su amor al Divino Crucificado, mereciendo que los signos de la Pasión se imprimieran sensiblemente en sus miembros.

Comprobadas sus heroicas virtudes por los muchos milagros obrados por su intercesión, la canonizó Gregorio XVI el 26 de Mayo de 1839.

BEATO BERNARDO DE CORLEÓN. (Hermano Lego). (1605‑1667).

Espadachín y pendenciero en el siglo, fue en la Orden desde su ingreso, un modelo de penitencia; estudiaba las formas más variadas de mortificar su cuerpo y sentidos.

Su devoción a la Santísima Virgen le mereció de la Celestial Señora ser recreado con visiones y coloquios que lo arraigaron en su piedad. Cambió su natural violento por la más absoluta sumisión y obediencia. De caridad franciscana para con sus hermanos y para con todos los necesitados, siendo limosnero fue el ejemplo de quienes lo trataban, por su porte recogido y piadoso.

Lo beatificó el Papa Clemente XIII el 29 de Abril del año 1768.

BEATO BERNARDO DE OFFIDA. (Hermano Lego). (1604‑1694).

La característica de su vida de religioso nonagenario la constituye su proverbial caridad hacia el prójimo, que por ser tan ardiente, el Señor le concedió  el don de milagros, del que se servía para aliviar a los necesitados.

De porte angelical y piadoso, unió a estas virtudes altísima obediencia, pobreza seráfica y mortificación voluntaria, para asemejarse más a nuestro fundador. Lo beatificó Pío VI en 1795.

BEATO CRISPÍN DE VITERBO. (Hermano Lego). (1668‑1750).

El hermano alegre, el portero puntual, el cocinero caritativo y el limosnero edificante, pueblos, hacía correr las cuentas del rosario entre sus dedos. Bueno y suave con el prójimo, era austero consigo mismo, castigando su cuerpo sin piedad. "Rezo y trabajo" era su norma de vida, que nunca desmintió. Su confianza y tierna devoción hacia la Virgen Santísima le hicieron obrar muchos milagros aun en vida, con tan sólo tocar al enfermo o necesitado con la medalla de su rosario. Lo beatificó el Papa Pío VII en 1806, el 7 de Setiembre.

BEATO ÁNGEL DE ACRI. (Sacerdote predicador). (1669‑1739).

Incorporado definitivamente a la Orden, después de haberla abandonado por dos veces consecutivas por tentación diabólica, se dio  a la predicación del Evangelio. Acomodaba sus sermones a la capacidad de la mente popular; empero, valorizada su palabra por la oración, llegaba al corazón de todos sus oyentes. Tema preferido de sus sermones era la Pasión del Señor, que llevaba impresa en su corazón por la meditación asidua. Predicaba con tanta unción, de conmover hasta las lágrimas su auditorio. Lo beatificó el Papa León XII, el 28 de Diciembre del año 1825.

BEATO BENITO DE URBINO (Sacerdote predicador) (1669‑1739).

De noble prosapia, prefirió a los halagos del siglo y a los triunfos de su carrera doctoral la vida de religioso capuchino.

Si bien débil de salud, se impuso voluntariamente penitencias muy duras, dejando el cuidado de su salud en manos del Señor y de la Virgen Santísima. De predicación evangélica, personificaba el espíritu de San Francisco en sus sermones llanos y de fácil comprensión. Fue uno de los primeros religiosos de la Reforma que llegaron hasta Hungría. Pío IX lo elevó al honor de los altares, el día 15 de Enero del año 1867.

BEATOS AGATÁNGEL DE VENDOME Y CASIANO DE NANTES (Sacerdotes misioneros y mártires).  (+ 1638).

El celo por la salvación de las almas los llevó a tierras de cismáticos, para volverlos al redil de la verdad y de la unión. Primero es Egipto, luego Etiopía, el campo de sus correrías apostólicas. Mal vistos por algunos patriarcas coptos a quienes carcomía la envidia, fueron acusados al Emperador, quien los condenó a muerte. Recibieron la sentencia con alegría y se encaminaron al lugar del suplicio cantando salmos. Ofrecieron sus propios cordones para ser colgados. Coronaron las virtudes de verdaderos religiosos, con la aureola del martirio en 1638. Fueron beatificados por el Papa Pío X, el 23 de Octubre de 1904.

BEATO FÉLIX DE NICOSIA. (Hermano Lego). (1715‑1787).

Es singular y digna de notarse su obediencia a los superiores; hasta para morir pidió  permiso a su Guardián. Limosnero humilde y caritativo, emuló la pléyade de limosneros que pasaron sembrando el bien y la semilla del buen ejemplo. Habiéndose propuesto en su vida de religioso hacer revivir las virtudes de San Félix de Cantalicio, maravillosamente encarnó su silueta en Palermo, campo de su acción. Obró en su vida no pocos milagros de obediencia. Lo elevó al honor de los altares el Papa León XIII, el 12 de Febrero de 1888.

BEATO DIEGO JOSÉ DE CÁDIZ. (Sacerdote predicador). (1743‑1801).

El apóstol de España; de oratoria tan insinuante y persuasiva que las aglomeraciones le obligaban a predicar al aire libre, por resultar pequeñas las más grandes catedrales de ciudades como Valencia, Jaén, Zaragoza, etc.; poseía el don de una voz penetrante que en tales circunstancias se le escuchaba con toda claridad a larga distancia. Fue considerado el San Pablo de su tiempo. Menéndez y Pelayo dijo. de él: «Para juzgar de los portentosos frutos de aquella elocuencia, que fueron tales como no los vio nunca el ágora de Atenas, ni el foro de Roma, ni el parlamento inglés, baste acudir a la memoria y a la tradición de los ancianos. Ellos nos dirán que a la voz de fray Diego... se henchían los confesionarios; soltaba o devolvía el bandido su presa; rompía el adúltero sus lazos de la carne; abominaba el blasfemo de su prevaricación antigua, y 10.000 oyentes rompían a un tiempo en lágrimas y sollozos" (Hist. de los Het. Esp. vol. 3). Lo beatificó el Papa León XIII, el 10 de Abril de 1894.

BEATO APOLINAR DE POSAT. (Sacerdote y mártir). (1739‑1792).

Bto. Apolinar de Posat Es uno de los tantos mártires de la Revolución Francesa; pero a diferencia de muchos otros se distinguió por su intrepidez en sostener los derechos de la Iglesia por medio de la palabra y por escrito. Como religioso, sobresalió por su paciencia en tolerar las calumnias que contra él urdieron gentes de mal vivir. Fue elevado a los altares por el Papa Pío XI, el día 17 de Octubre del año 1926.

BEATO FRANCISCO MARÍA DE CAMPOROSSO. (Hermano Lego). (1804‑1866).

Por espacio de 37 años fue el limosnero silencioso y benévolo de iluminado consejo y de taumaturga mano que le valió ser apellidado por el pueblo con ‑el nombre de '"il Padre Santo''. Espejo de verdadero capuchino evocó en el siglo XIX las figuras venerables de los que vivieron en los primeros días de la Orden. Sobresalió por su caridad heroica.

Una epidemia general en la ciudad de Génova, le movió a ofrecer su vida a Dios ante el altar de la Virgen, para salvar a su querido pueblo; sacrificio que Dios aceptó, muriendo el limosnero de la "Superba" y salvándose ésta del terrible flagelo. Recibió los honores de los altares el 30 de Junio del año 1929, beatificado por el Papa Pío XI.

BEATO IGNACIO DE LÁCONI. (Hermano Lego). (1701‑1781).

Niño aún se distinguió por su profunda piedad y devoción hacia la Sagrada Eucaristía y a la Virgen Santísima. Por su integridad de vida y severidad de costumbres, era de todos admirado. A los 20 años ingresó en nuestra Orden. Hecha la profesión religiosa, ejerció por veinte años los humildes oficios del convento. La obediencia lo destinó luego al oficio de limosnero, el que desempeñó por espacio de cuarenta años; hasta su muerte. Ilustró con sus virtudes y prodigios las ciudades y aldeas de la isla de Cerdeña, su patria. Todos le vieron con su porte humilde y raído sayal recorrer calles y caminos tanto en verano como en la rígida estación, descalzo, descubierta la cabeza y baja la mirada, mendigando el pan de la caridad y al mismo tiempo exhortando y consolando a los miserables que acudían a él como a un padre. Infatigable en el trabajo, generosa para con los demás, austero y rígido para consigo mismo, pasó como el Divino Maestro "haciendo el bien" y derramando gracias y favores aún en vida. A su muerte se vio cuan sincero y profundo era el afecto que los sardos le profesaban; autoridades y pueblo participaron en los funerales que, habiéndose celebrado en la catedral de Cágliari, resultaron solemnísimos.

Pío XII lo elevó al honor de los altares el 16 de Julio de 1941.

BEATA MARIA MAGDALENA MARTINENGO. (Clarisa Capuchina). (1678-1737)

De noble familia en el siglo, no fue menos generosa en seguir su ascensión hacia la unión total con el Esposo de su alma, mediante una vida estrictamente observante acompañada de penitencias inauditas.

Heredó del espíritu franciscano un ardiente amor al Dios de la Eucaristía y a los Dolores de la Pasión, cuyos signos adorables se grabaron en su cuerpo; si bien invisibles no por eso menos dolorosos.

Se había propuesto ser discípula en lo espiritual de la Santísima Virgen, y el mismo Señor se le apareció, confortándola y animándola en el arduo camino de la perfección.

De grandes dotes de gobierno, que demostró especialmente en la iniciación de las almas a la vida religiosa, encaminándolas con sus sabios consejos y sobre todo con su ejemplo hacia el ideal de perfección.

El 3 de Junio de 1900, fiesta de Pentecostés, Su Santidad León XIII le confirió el título de Beata.

OTRAS PÁGINAS DE NUESTRA HAGIOGRAFÍA

Son representación de nuestra espiritualidad, además de los Santos y Beatos, los numerosísimos siervos de Dios y Venerables como: el P. Antonio de Módena de la ilustre familia de los Montecúcoli. Se distinguió por su ciencia y santidad; predicador de fama, gozaba de zona inmensa popularidad. María Lorenza de Longo ya mencionada, fundadora de las capuchinas (+ 1542), Honorato de París (t 1624), Rainerio de Santo Sepulcro (+ 1589), Francisco de Bérgamo (t 1626), Jeremías de Valacchia, lego (+ 1625), Francisco de Precetto (t 1645) sacerdote, Fiacrio de Kilkenny (+ 1656) sacerdote, María Ángela de Astorch (+ 1665), Esteban de Adoain (+ 1694) misionero en América y en España, Juan B. Ulster, sacerdote (+ 1710), Carlos de Metrone (+ 1763), Jorge de Augusta, lego (+ 1762), Rvmo. P. Pablo de Colindres (+ 1766) General de la Orden, Florida Cevoli (+ 1767), Delmita del Verbo Encarnado (+ 1768), Ignacio de Santhiá (+ 1770), Andrés de Burgio, lego (+ 1772), Lorenzo de Zibello, sacerdote (+ 1781), Nicolás Molinari, sacerdote (+ 1792), Gesualdo de Reggio, de Lagonegro sacerdote (+ 1804), P. José de Carabantes, sacerdote (+ 1803), Francisco de Lagonegro, sacerdote, Domingo A. de Roma, sacerdote, apóstol de Cuba (+ 1890), María Antoine de Lavour, sacerdote (+ 1907), y otros muchos.

Ilustran y confirman nuestra espiritualidad capuchina los mártires modernos, como: Tomás de Calangiano, Andrés de Loreto y Basilio de Novata, degollados por los judíos y mahometanos en Asia Menor a mediados del pasado siglo. Plácido de Villena (+ 1666), primer mártir de los misioneros capuchinos de América. Francisco de Puertovelo, Fr. José de Panamá y los mártires de Caroní (+ 1817) y de Damasco. No se puede recordar sino con admiración al P. George de Gele, mártir del Congo, gran filósofo belga (‑1 1652).

CAPÍTULO X

LA ORDEN Y LOS ESTUDIOS BÍBLICOS

El espíritu franciscano es espíritu bíblico y ante todo espíritu evangélico; esto aparece del primer capítulo de la Regla: "La Regla y vida de los Frailes Menores es ésta; conviene a saber: observar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo ".

El ideal de San Francisco era meditar, predicar, practicar, y vivir el Santo Evangelio, pues en él encontraba los latidos del Corazón de Cristo: "Cor ipsius, Scriptura ipsius". (San Buenaventura).

Los Capuchinos fieles a esta consigna de San Francisco y continuadores de la legítima tradición franciscana, en la Sda. Escritura hallaron el pan de la vida espiritual, la base de los estudios, la luz de la predicación y fuerza en el apostolado.

Entre los Capuchinos los estudios bíblicos se han mirado siempre con gran aprecio. En cada uno de los cuatro siglos de existencia, la Orden ha tenido hombres que han honrado a la Iglesia, destacándose por su ciencia escriturística .

Bastará una breve reseña para hacer resaltar las grandes figuras, cuya influencia trascendió  fuera de la misma Orden Capuchina.

A. ‑ SIGLO XVI.

1. ‑ Es el siglo en que comienza el período áureo de la exégesis católica, por reacción contra los protestantes y estimulada por el Concilio de Trento.

En este siglo, entre los Capuchinos sobresalen dos exégetas: el P. Francisco Titelmann y el P. Noel Taillepied de Pontoise.

P. Francisco Titelmann (+ 15 5 7 ) , nació en Bélgica (Hassel) a fines del siglo XV y fue uno de los primeros religiosos de la Orden.

En 1521 era profesor en Lovaina en el Colegio de Porc, y más tarde (1523) en el convento de los Observantes, donde explicaba la Sda. Escritura.

En 1535 trasladóse a Italia donde se unió a los primeros frailes de la Reforma Capuchina.

2. ‑ El P. Titelmann es tenido como uno de los más grandes exégetas de su tiempo, y fue además buen humanista, apreciado filósofo y conocedor de lenguas orientales, especialmente del hebreo.

El famoso Erasmo le apellidó, por sus escritos, "juvenis mire gloriosus", no obstante haber sido su contradictor. Su vasta erudición abarcó los más variados temas. De grande aprecio son sus obras exegéticas: Comentarios críticos sobre los Salmos, sobre el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, Job, San Mateo, San Juan y sobre algunas epístolas de San Pablo.

3. ‑ P. Noél Taillepied de Pontoise (1540‑1589). Ingresó a la Orden Franciscana entre los Frailes Menores de la Observancia. Enviado por sus superiores a París, se doctoró en filosofía. Más tarde ingresó entre los capuchinos.

Su producción literaria es variada: escribió de filosofía, de historia, y en especial de Sagrada Escritura en forma polémica contra los errores protestantes de su tiempo.

Sus obras de carácter bíblico son: "Brevis resolutio sententiarum S. Scripturae ab haereseos ad fulcimentum perperam adductarum (Paris 1574) ; Comentaríi in Threnos, nostris temporibus... accomodatissimi (Paris 1582) . Commentarii in Jeremiam (Paris 1583).

4. ‑ Otros autores de la Orden Capuchina de este siglo, dignos de mención son: el P. Alfonso Lobo: "In Isaiam", Anversa, 1538; el P. Miguel de Nápoles (t 1580) "In Prophetas Majores''; el P. Santiago Pancotto (+ 1561) (panis coctus) de Amalfi: "Expositio in Psalmum XIV'". Venecia, 1556; el P. Ludovico Filicaia, uno de los primeros capuchinos oriundo de una familia de patricios, tradujo en verso italiano buena parte del Nuevo Testamento.

B. ‑ SIGLO XVII

5. ‑ La nota característica de esta época, respecto a la Sagrada Escritura, es el comienzo de la búsqueda crítico-histórica de los sagrados libros, en cuanto al origen, cánon y transmisión del texto.

En este siglo descuellan dos grandes exégetas capuchinos: S. Lorenzo de Brindis y el P. Bernardino de Piquigny.

6. ‑ S. Lorenzo de Brindis (1559‑1619) fue hombre de gran santidad, de inteligencia perspicaz, de prodigiosa memoria y de portentosa erudición. Conocía tan profundamente y dominaba tan perfectamente las lenguas orientales (griego, hebreo y arameo), que sus contemporáneos y los mismos judíos vieron en él, un verdadero oráculo. Hasta los mismos rabinos le admiraban.

Sabía de memoria toda la Sagrada Escritura, no sólo en latín, sino también en hebreo. Se dice que si se hubiese perdido el texto hebraico, S. Lorenzo lo hubiera podido escribir todo de nuevo.

A su ciencia escriturística y lingüística añadía una óptima preparación filosófica, dogmática y patrística. Es por eso que su exégesis tiene gran autoridad crítica y teológica.

7. ‑ Se había propuesto comentar casi todos los Libros Sagrados, pero no pudo realizar su deseo por las múltiples tareas que de continuo reclamaban su atención.

Entre sus obras, publicadas por los capuchinos de la provincia de Venecia, encontramos una sola de carácter bíblico y es la "Explanatio in Genesim''. Trabajo en realidad de gran valor exegético.

El P. Dionisio de Génova afirma haber visto una “Explanatio in Ezechielem" de S. Lorenzo, pero hasta ahora no aparece entre sus escritos. También lo cita el "Dictionnaire de la Bible", París 1926, Vol. lI, col. 2386.

8. ‑ P. Bernardino de Piquígny (1633‑1709);. vivió siempre dedicado a los estudios bíblicos. Fue además apreciado filósofo, gran teólogo, buen conocedor de la Patrología y asiduo cultivador de las bellas artes.

Comentó los cuatro Evangelios y las Epístolas de San Pablo, desarrollando una triple exposición; paráfrasis (traducción explicada del texto), exégesis y reflexiones ascéticas.

Sus obras se titulan: "Epistolarum B. Pauli Apostoli triplex expositio'", Paris 1703, y Triplex expositio in Evangelium''.

De grande valor son especialmente los comentarios a las Epístolas de San Pablo. El mismo Papa Clemente XI le envió felicitaciones por estos trabajos.

El P. Bernardino se ciñó particularmente a San Pablo, a causa de las luchas con los jansenistas y los protestantes sobre la gracia.

En sus comentarios, no buscó la pompa de la ciencia, sino la claridad del expositor, la sencillez del capuchino, la firmeza del espíritu, la seguridad de la ortodoxia y la dulzura de la piedad.

9. ‑ Otros exégetas capuchinos del siglo XVII. En gracia a la brevedad nos limitamos a citar los siguientes: P. Alfonso de Chartres; P. Agustín de Voguera; P. Jerónimo Bocchi; Tomás Calona de Palermo; P. Celestino de Mont‑de‑Marsan; P. Francisco de Vietri; P. Máximo Gigot de Aix; P. Juan de Fossombrone; P. jerónimo de Arlés; P. Leandro Montan de Murcia; P. Eliseo de Bérgamo; P. Marcelino de Macón; merece notarse singularmente el P. René de Módena, judío de nacimiento; convertido al catolicismo, ingresó en nuestra Orden y fue censor de los libros hebreos, probablemente al servicio de la Inquisición.

No debe olvidarse al P. Benito de Paris autor de « L'esprit de la religion ou l'abrégé au livre de la science universelle des Saintes Ecritures" (París 1686) .

C. ‑ SIGLO XVIII.

10. ‑ En este siglo se afirma mayormente la crítica textual literaria. Entre los exégetas capuchinos se destaca el P. Luis de Poix (1714‑1782), conocido también con el nombre de Francisco Dubois; vistió el hábito capuchino en 1736. Desde muy joven se entregó al estudio de las lenguas orientales: griego, hebreo, arameo y otras, sobre todo desde 1742 en Saint Honoré. En 1570 fundó y presidio  entre los capuchinos de Paris la sociedad "Estudios orientales", llamada más tarde Academia Clementina.

11. ‑ Esta sociedad patrocinada por altas autoridades civiles, alabada por los Romanos Pontífices Benedicto XIV, Clemente XIV y aprobada por Pío VI en 1775, era una prueba palpable de la vitalidad científica de los Capuchinos, en lo que atañe a los estudios bíblicos. Su influencia se dejó sentir también fuera de la Orden, y aún entre los protestantes. Pero con la muerte del P. Luis, la sociedad empezó a decaer, disolviéndose totalmente, con el advenimiento de la Revolución Francesa.

12. ‑ Obras de la "Academia Clementina'". De esta sociedad de orientalistas han salido varias obras bíblicas de importancia, a saber: "Principes discutés pour faciliter l'intelligence des livres prophetiques, spécialement des Psaumes, relativement a la langue originale", (15/ en 12, Paris 1755‑1761). Esta fue la primera publicación. Traducción de los Salmos del hebreo al latín y al francés (1762). Traducción del Eclesiastés del hebreo al latín y al francés con notas críticas, morales e históricas (1771) . "Commentarium in librum Job" (1619), dedicado al Cardenal de Retz por el P. Jacques Balduc (+ 1626). "Essai sur le livre de Job” (1768, 2 vol.). Traducción de las profecías de Jeremías y Habacuc (1780, 6 vol.). Un diccionario armenio, latino, francés, italiano.

13. ‑ La sociedad había proyectado además una nueva edición de la Biblia Políglota inglesa, agregando cinco versiones orientales que le faltaban: la siriaca, la etiópica, la armenia, la liberiana y la copta. Pero este trabajo colosal no pudo llevarse a cabo, especialmente a causa de la muerte del P. Luis de Poix.

OTROS EXÉGETAS CAPUCHINOS DEL SIGLO XVIII

14. ‑ En la sociedad de los capuchinos orientalistas se distinguieron: el P. jerónimo de Arras, célebre orador; el P. Juan Bautista de Bouillon; el P. Hugo de París; el P. Sixto de Versoul; a más de éstos, merecen ser mencionados los siguientes exégetas: P. Miguel Ángel Carmeli, de la Provincia de Venecia, apreciado helenista y hebraicista: se distinguió también como filósofo, teólogo y humanista; fue profesor, en la Universidad de Padua; P. Francisco Antonio de Venecia; P. Jorge de Moyence; P. José María de Florencia; P. José Crisóstomo de Betún; P. Mateo de Lodi; Vicente de S. Braclio, célebre orador y humanista italiano; tradujo en verso italiano muchos libros de la Biblia. Su producción literaria fue muy vasta.

También el P. Romain de Saint Claude, autor de la "Geographie Sacre" (1772) en 15 volúmenes.

D. ‑ SIGLOS XIX Y XX.

15. ‑ Es el período en que la crítica bíblica llega a su apogeo mediante el estudio positivo de las investigaciones arqueológicas y filológicas.

También en este período descuellan grandes figuras de exégetas capuchinos; pero entre todas ellas sobresale la prestigiosa figura del capuchino austríaco P. Miguel Hetzenauer de Zell, (1860‑1928), gloria y prez de su provincia de Tirol, de la Orden Capuchina y de la Iglesia Católica.

1.6. ‑ Ingresó entre los Capuchinos en 1878: por muchos años (19) ejerció en su provincia el oficio de lector de Sda. Escritura y Teología. En 1904 Pío X le llamó a Roma para ocupar la cátedra de Sda. Escritura en la Universidad de S. Apolinar y durante su larga estadía (1904‑1928) en la Ciudad Eterna, fue también consultor (desde 1914) de la Pontificia Comisión Bíblica.

OBRAS DEL P. HETZENAUER.

17. ‑ Sus numerosas obras son el mejor monumento a su laboriosidad y a su ciencia. Las de carácter bíblico son unas cuarenta; tiene también otras de carácter vario hasta sumar el número de cincuenta. Escribió además numerosos artículos en las principales revistas bíblicas de Europa.

Entre todas estas obras, la principal es sin duda la edición crítica de la Vulgata: "Biblia Sacra Vulgatae editionis'', Oeniponte, 1906. Constituye el trabajo más perfecto que se haya hecho hasta ahora sobre el texto de la Vulgata.

OTROS EXÉGETAS MODERNOS DE LA ORDEN.

18. P. Lorenzo de Aosta: Estudios geológícos, filológicos y escripturístícos de la Cosmogonía Mosaica (1863). El Cardenal José Calazans Vives y Tutó: Compendium Hermeneuticae Sacrae. P. Ruperto de Manresa (+ 1939) : Traducción de los Salmos, (1935‑36) del hebreo al castellano, con un comentario exegético de gran valor; los PP. Eugenio Henne y Constantino Rosch, de la provincia de Westfalia, hicieron una de las mejores traducciones alemanas de la Biblia; P. Teófilo de Orbiso, profesor de la Universidad de S. Apolinar; P. Emanuele de S. Marco, primer capuchino laureado en Sda. Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma (1936); P. Kevino de Jonkers, miembro de la Comisión Norteamericana para la traducción de la Sda. Escritura del texto original al inglés.

19. ‑ Actualmente los estudios bíblicos en la Orden se hallan en gran auge y prometen un porvenir muy floreciente.

En el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, los alumnos capuchinos ocupan el primero o el segundo puesto en número, con un promedio de 4 o 5 diplomados por año.

CAPITULO XI

LOS ESTUDIOS TEOLÓGICOS EN LA ORDEN CAPUCHINA

San Francisco más quiso amar a Jesucristo  como modelo de paciencia, humildad y pobreza que como Maestro.

No obstante, es innegable que su original manera de sentir a Jesucristo  fue el inicio de un movimiento latente en las páginas del Evangelio, a las que imprimió vida en sí mismo dándoles una interpretación original, más práctica que doctrinal. Esto dio  ocasión al genio de San Buenaventura para iniciar un movimiento doctrinal que tiene más de un punto de contacto con la teología agustiniana, habiéndose inspirado ésta en los principios de la filosofía platónica. Con todo, esto no es obstáculo para que exista un espíritu franciscano original y propio como orientación de la vida hermana y como medio para elevarnos hacia Dios.

Ahora bien, la caridad y el amor, como principio de ética y como principio místico, tiene en la Escuela Franciscana una importancia fundamental; pues, según S. Buenaventura, todo acto que no responde a la caridad como fuente y principio, está desprovisto casi de todo valor.

Wadingo (t 1657) refiriéndose a nuestro instituto dice: Vere ella sodalitas ac tempestate viros habuit integritate ac prudentia doctrinaque praestantes".

En los comienzos de la Reforma no se habló de estudios en nuestra Orden; sin duda, porque los que venían de la Observancia eran por lo regular hombres sabios y doctos. Sin embargo, desde antes y sobre todo después del Concilio de Trento, cultivamos todo lo referente a las ciencias sagradas.

A. ‑ TEOLOGÍA DOGMÁTICA.

1. ‑ Los primeros lectores propendieron a la enseñanza de San Buenaventura; pero por lo general los teólogos tratan de conciliar la doctrina del Seráfico Doctor con la del Doctor Sutil y con la del Angélico. Son raros los teólogos que desde principios del siglo XVII, no busquen una armonización en las teorías de escuela.

2. ‑ El primero de nuestros grandes autores, en orden cronológico, es Francisco Titelmann (+ 1537) . Luego, Jerónimo de Pistoia (+ 1570); primer maestro de Teología en la escuela teológica de los capuchinos establecida en Roma en el año 1567, a raíz de las instrucciones emanadas por el Concilio Tridentino. Despierta en sus alumnos un gran aprecio por el sistema y doctrinas bonaventurianas.

3. ‑ Controversista y teólogo eminente, escribió sobre las formalidades de Escoto. Fue teólogo de S. Pío V. En una de las sesiones del Concilio de Trento, habló sobre la jerarquía eclesiástica contra los protestantes que afirmaban no existir tal jerarquía porque todos los fieles eran igualmente sacerdotes.

4. ‑ Teodoro Foresti de Bérgamo (1565‑1637); Pedro Trigoso o de Calatayud (1525‑1593); el primero que logró realizar una síntesis de la doctrina dogmática de S. Buenaventura, las que procuró armonizar y conciliar con las del Doctor Angélico. De la Compañía de Jesús, pasó a nuestra Orden.

5. ‑ Zacarías Boverio de Saluzzo (1568‑1638), insigne teólogo, apologista, canonista e historiador de la Orden. Francisco Largo de Coroliano (1562‑1625); autor de: "Sti. Bonaventurae Summa Theologiae ad instar summae divi Thomae Aquinatis" (1622) Juan de Udine (1579‑1629); Mario Antonio de Carpenédulo (1599-1665) ; Marcos de Baudonio (1606‑1692); Gaudencio de Brescia (1612‑1672); Bartolomé Barberis (1615‑1697) ; gran intérprete de San Buenaventura. José de Tremblay (1577‑1638), la "Eminencia gris", abiertamente tomista. Más cerca de nosotros Tomás de Charmes, (+ 1765); Bernardo de Bolonia escotista 1768); Knoll de Bulsano (' 1863); Hilario de Paris 1910) y otros varios.

B. ‑ EN EL CONCILIO DE TRENTO.

6. ‑ No obstante haber sido fundada la Orden apenas veinte años antes del Concilio, pues dicha ecuménica asamblea comenzó el 13 de Diciembre de 1545 bajo Pablo III. Los Capuchinos estuvieron activamente presentes en las discusiones sobre la justificación, en la persona del Padre Bernardino de Asti, entonces Vicario General de la Orden. Asistieron también: Juan Evangelista de Canobio, Juan de Valencia, Francisco de Milán, Jerónimo de Montefiore, el ya mencionado Jerónimo de Pistoia, Tomás de Tiferno, Ángel de Asti, Tomás de Città di Castello y probablemente Eusebio de Ancona, Juan de Ventimiglia y. Francisco de Espoleto.

7. ‑ Fr. Pablo de Rivarola (1628‑1692) quien permaneció clérigo toda su vida por haberle sobrevenido una sordera a los pocos meses de su profesión.

Es un ejemplo de silenciosa laboriosidad y de aprovechamiento conventual. Se hizo cargo de la biblioteca, que en nuestros conventos debe ser después de la iglesia el lugar preferido de los religiosos dedicados a los estudios.

Dotado de un raro talento, le aconsejaron que preparase sermonarios; pero respondiendo que no quería fomentar ni la vanidad ni la ociosidad de los predicadores, se entregó con la venia y bendición de los superiores al estudio de las Escrituras y de los Santos Padres.

8. ‑ Fruto de esta extensa labor fueron las siguientes extensas obras: "Amalthea Mariana'', "Alphabetum Marianum", "Virgo Deipara", "Index auctorum qui in sacras paginas scripserunt".

En estas obras nos ha dado a gustar las grandezas de la teología mariana; permanecen aún inéditas y están confeccionadas con un método excelente. Existían en la biblioteca del convento de San Bernardino de Génova, que fue en parte derruido por los bombardeos aéreos (1942 ) .

Solía decir este ejemplar religioso que el amor a los libros le había librado de muchos hastíos, proporcionándole dulces consuelos. Ya anciano, como alguien le dijese por qué se entregaba con tanto ardor al estudio, respondió: "La falta de amor al estudio fomenta la ociosidad y los vicios. Un libro es como un sacramento: nos confiere la gracia que tiene".

C. ‑ CONTROVERSISTAS.

9. ‑ El Seráfico Doctor en sus "Determinationes" se pregunta: por qué los frailes han de dedicarse al estudio? Y responde que para la predicación y provecho de los frailes. De la predicación se ocupan muchos: pero hay una predicación de cultura y de elevación apologética, que se impone en muchas ocasiones, y para esto hace falta mayor estudio y oración.

La Orden Capuchina, dada al mundo para ser luz y guía y sal de las almas, ha tenido no sólo muchos y grandes predicadores, sino muchos y grandes controversistas, que le han tejido una corona de laureles.

La controversia tiene entre los Capuchinos una finalidad eminentemente práctica, y gira de preferencia en torno de los errores que se iban manifestando contra la doctrina de .la Iglesia. Tales son: Protestantismo y sus derivados, Jansenismo, Quietismo etc.

D. ‑ PROTESTANTISMO.

10. ‑ San Lorenzo de Brindis, modelo de controversistas se distinguió también en esta rama del saber. Su "Hypothyposis luteranismi" (2 vol.), es una refutación del luteranismo dirigida a Laisero.

La publicación de sus obras iniciada hace pocos lustros bajo la dirección del Rmo. Padre Vigilio de Valstagna, comprenderá más de diez volúmenes que atestiguarán el valor teológico y patrístico del gran capuchino. Se trabaja para que sea oficialmente declarado Doctor de la Iglesia.

11. ‑ El P. Valeriano Magno (1586‑1661), gran teólogo y diplomático distinguióse además como controversista insigne. Escribió muchos opúsculos filosóficos, dotados de originalidad. Desde sus quince años leía con asiduidad la obra del Seráfico Doctor "Itinerarium mentis in Deum" y la trascribió, dándole la forma de un ensayo filosófico.

"Es el más grande y robusto pensador escolástico entre los Capuchinos, formado en la tradición bonaventuriana.

Comisario Apostólico en Polonia, sostuvo grandes controversias con los herejes.

12. ‑ Precisamente el haber logrado la conversión del Landgrave, le ocasionó muchos disgustos y dificultades.

Escribió contra los protestantes las "Reglas de creer" que lograron mucho éxito. Sus controversias eran de estilo acerado: fuente llena de doctrina y de pasión católica. Fue contemporáneo de Descartes (1596‑1650), Pascal (16231662) y de Bacón de Verulán (1561‑1626).

13. ‑ El P. Querubín de Mauriene (+ 1611) íntimo colaborador de San Francisco de Sales. Fue modelo de controversistas, elogiado por el mismo Santo Obispo de Ginebra; encargado por Clemente VIII de la defensa de la fe en Valois (1602).

14. ‑ El P. Silvestre Laval (t 1616), escribió en aquellos tiempos de galicanismo y de hugonotes, un libro en defensa del Papado, que hizo inmenso bien; porque exponía las verdades de fe y del orden social en estilo nuevo y ágil, apropiado a la inteligencia de todos.

15. ‑ Ángel de Raconis (+ 1630), hugonote de nacimiento, logró escapar de la trágica noche de San Bartolomé. Desde muy joven era dado a la polémica y controversias con los católicos. Al fin se convirtió a la fe y tuvo grandes discusiones con los hugonotes. Su conocimiento de los hombres y de la herejía le daban nuevas armas de combate. Condujo muchos herejes a la fe católica, entre ellos a su sobrino Carlos, profesor de la Sorbona y más tarde obispo. También convirtió a su hermana, la cual se hizo amiga de la célebre Madame Acarie, la reformadora de los conventos carmelitas de Francia.

Fue el P. Ángel capellán de la Embajada francesa en Londres. Escribió un "método para convertir toda clase de herejes" que se imprimió en 1640. Tiene además: "Examen et jugement". París, 1644.

16. ‑ El P. Rafael de Dieppe (t 1640). Famoso apologista, escribió una obra contra los errores de la época: "Método muy fácil para convencer a toda suerte de herejes".

Se publicó en Rouan (1640) del que se hizo un compendio para los hugonotes. Hizo su carrera misionera sobre todo en Nueva Inglaterra.

17. ‑ P. José de Morlaix (+ 1661), fue célebre colaborador de la Eminencia gris en su campaña contra los herejes hugonotes. Llamado por el duque de Bouillón, fue a combatir a los herejes de Sedán, donde refutó en pública controversia al famoso Pierre Moulain (c. 1640). Corno consecuencia, se levantó en Sedán un convento capuchino, favorecido por Luis XIV y costeado por el mariscal Fabert, cuya primera piedra puso el mismo Rey Sol.

E. ‑ JANSENISMO.

18. ‑ El jansenismo tuvo en los capuchinos unos temibles y valerosos adversarios. Uno de los opositores de esta secta que negaba o rebajaba los más bellos y consoladores atributos de Dios, fue el P. Ivo de París (+ 1649), quien con su genial "Theologie Naturel" (en 4 volúmenes) echó por el suelo las ridiculeces depresivas del jansenismo.

El P. Ivo puso de relieve el valor de la naturaleza humana, despreciada por los jansenistas, que exageraban las miserias del hombre; les hace ver que en nosotros hay más energías sobrenaturales; haciendo así justicia a Dios que nos dio  cuanto poseemos, pero que no por haberlo recibido deja de ser nuestro.

19. ‑ Contra el jansenismo combatió el P. Alejandro de la Ciotat (+ 1706) en su libro "Parfait dévoument de l’ame contemplatíve" editado en París (1680) y por segunda vez en Marsella (1681) .

20. ‑ El capuchino Francisco María Casini (1648-1719), cardenal del título de Santa Prisca, contribuyó poderosamente a la condenación de esta herejía, por Clemente XI con la Bula "Unigenitus" en 1713.

21. ‑ Adeodato Turchi de Parma (1724‑1803) piadoso obispo capuchino, fue acusado de jansenismo en el folleto que llevaba el título "Non praevalebunt", sin duda como en revancha a nuestra actuación antijansenista. El P. Plácido de Pobello demostró resueltamente que el jansenismo del P. Adeodato, no era sino la enemistad de sus acusadores.

Este obispo contribuyó a la abolición de las leyes leopoldinas, y en sus pastorales declara abiertamente y sin ambages, que la verdad declarada por boca de Pío VII contra el Sínodo de Pistoia, es la de Jesucristo .

F. ‑ QUIETISMO.

22. ‑ El protestantismo cundía y se ocultaba bajo las más variadas formas. Pero asimismo, los capuchinos se distinguieron como opositores en todos los campos, y en los lugares donde se había diseminado esta falsa doctrinan

El jansenismo no podía menos de ser contrario al espíritu franciscano hecho de dulzura evangélica: y también al quietismo, cuya absurda pasividad era totalmente opuesta a su fundamento activista. Nuestra espiritualidad está lejos de parecerse al quietismo del alma, de sabor molinocista. La ascética y mística capuchina, dirá Honorato de París, "es la antítesis del quietismo y enemiga de la ociosidad"

Indiferente a la eternidad y a la recompensa, los principios del quietismo no podían hermanarse con la justicia y la caridad, ideas ambas a dos igualmente fuertes.

23. ‑ Ya el P. José de Tremblay nos había dado una introducción a la vida espiritual perfecta y seráfica con su "Método de oración activa" libro escrito en 1614, publicado en 1616 y reimpreso en 1620.

Más abiertamente combatió el quietismo el P. Casimiro de Marzale (c. 1750) en sus "Dissertationes mystico‑scholasticae".

Se distinguieron también en otros campos de la controversia:

24. ‑ Vital Gonçalvez de Oliveira (1844 ‑ 1878), obispo de Olinda, insigne apologista del Brasil. Es considerado como el San Atanasio brasileño. Fue perseguido por la masonería, calumniado y encarcelado. Murió a los 33 años de edad y 7 de obispado.

25. ‑ Luis Yacchini (+ 1882), obispo de Urbuniu, gran prelado, predicador y escritor brillante; más que sus sermones nos admiran sus pastorales de doctrina apologética y de controversia. Expuso el dogma y la moral; nos habla además del gran afán de León XIII por la V.O.T. En sus escritos gozaba en tratar preferentemente temas franciscanos relacionados con la Orden a que pertenecía.

G. ‑ ASCÉTICA Y MÍSTICA.

26. ‑ La ascesis franciscana exige el gradual despojo de nosotros mismos mediante una lenta pero progresiva transformación en Cristo. La imitación de Jesucristo  debe ser considerada, no ya como un estado de extraordinaria contemplación, sino como una regla n norma práctica de vida.

27. ‑ Nuestros esclarecidos maestros en la Ascética y en la Mística se distinguieron siempre por su sana ortodoxia y segura orientación aún en tiempos en que, por los errores y falsas teorías en boga, eran causa de no poca desorientación y confusión en los espíritus. El caso de Ochino fue, al mismo tiempo que una excepción, una seria advertencia para la Orden.

28. ‑ Los dones divinos convierten en oro el vaso en que se depositan. La sed de perfección no se apaga con la ciencia ni con el agua del mundo. Hay que beberla perfección en libros selectos.

Poco después de iniciarse el proceso de decadencia del siglo de oro de la Mística española, (damos a esta palabra una acepción muy amplia) comienza para Francia la época de los grandes oradores sagrados y de los escritores espirituales. En este vigoroso movimiento renacentista de la espiritualidad francesa, tienen buena parte los capuchinos a quienes podemos considerar como los portadores de esa "invasión mística" al decir de Brémond.

29. ‑ Como capuchinos debemos sentir amor a nuestros libros más primorosos como: "El arte de unión con Dios", del P. Juan de Fano (1536) (1536); “La práctica de la oración mental'', del P. Matías de Saló 0. M. C. (2); "El caballero cristiano" y la "Regla de la Perfección" del P. Benito de Canfield, (1561‑1610), tildado injustamente de quietista por este último libro a causa de una mala traducción, pero muy apreciado por S. Francisco de Sales.

30. ‑ "L'Academie Evangelique" del P. Honorato de Champigny (1566‑1624), a pesar de su gusto anticuado; un compendio de Teología Mística y "Los secretos sentires del amor" del P. Constantino Barbanzón, que andan en Francés desde 1623 y que últimamente han merecido ser editados bajo la dirección de los benedictinos de Solesmes.

El P. José de Tremblay fue especialista en esta asignatura y escribió el "Traité de L'amour de Dieu” y otras numerosas obras de carácter ascético.

31. ‑ El P. Francisco María de Reíms (+ 1660) escribió "Vida arreglada de las damas que quieren santificarse en el mundo" (París, 1635) obra inspirada en la doctrina espiritual de San Francisco de Sales, y que enseña metódicamente los sólidos principios de la devoción y de la vida interior.

32. ‑ El P. Luis d'Argentan (1615‑1680) nos dejó "Las grandezas de Jesucristo", obra traducida y refundida al castellano por el P. Ruperto María de Manresa, capuchino. Compuso también: "Las grandezas de María" de mucho mérito.

33. ‑ Recordemos por último al P. Alejandro de la Ciotat (t 1706) fiel intérprete de las doctrinas místicas de San Buenaventura. Se le llama el "San Juan de la Cruz capuchino" por su libro: "Parfait devouement de l'ame contemplative'', con tratado de éxtasis, raptos, revelaciones e ilusiones místicas.

34. ‑ El P. Martín de Cochem (1634‑1712) misionero en el Rhin, expuso en forma popular y en 66 obras, toda la doctrina cristiana y religiosa referente a la Santa Misa.

35. ‑ El P. Cayetano de Bérgamo (1672‑1753) compuso sus célebres "Meditaciones sobre la Pasión'", "La humildad de corazón", el precioso libro del "Retiro" y otros muchos.

En el antiguo libro del franciscano David de Augusta (+ 1272): "La reforma interna y externa", se inspiraron muchos otros, y en especial el capuchino P. Ambrosio de Lombez (17081778) que tiene un "Tratado sobre la paz interior", traslucido al castellano por el P. Miguel de Esplugas, capuchino.

36. ‑ El P. Ludovico de Resse (1831‑1910) de un espíritu de sorprendente lucidez a quien se debe la ingente tarea de explicar al místico San Juan de la Cruz.

37. ‑ Digno de mención en el campo de la Mística, es por último el cardenal Vives y Tutó. Escribió varios tratados de gran valor escriturario y patrístico, especialmente dedicados a la formación de sacerdotes y religiosos.

H. ‑ TEOLOGÍA MORAL Y DERECHO CANÓNICO.

38. ‑ La moral. La ciencia que analiza y estudia los actos humanos libres para conformarlos a la ley en orden al último fin, tuvo también entre los capuchinos eximio cultores como: Francisco Largo de Coroliano (+ 1625 ) , Jesualdo de Bolonia, (i' 1625) quien escribió un curso íntegro de Teología Moral; Pedro Marchant (+ 1663) insigne probabilista; Eligio de Basolus, Gabriel de Varceno, Hilario de Sexten, Vives y Tutó y otros muchos. En la actualidad merece citarse el P. Serafín de Loiano, por su "Institutiones Theologiae Moralis" adaptación de la obra del P. Gabriel de Varceno publicada en (5 vol.) Taurini, 1934‑1942.

I. ‑ DERECHO CANÓNICO.

39. ‑ Es de todos conocido el espíritu de obediencia profesado por S. Francisco y su Orden a la Iglesia Romana. No es pues extraño que las leyes o normas jurídicas, que tienen como único fundamento y. origen a la Iglesia, encontraran entre los capuchinos, comentadores e intérpretes inteligentes al par que sumisos. Fieles a la observancia de los principios jurídicos que informan la Iglesia como sociedad perfecta y externa, se dieron muy pronto al amoroso y concienzudo estudio de los sagrados cánones.

40. ‑ Merecen citarse: Bonagratia, Felipe de Bictis, Dídimo Sgroi, Segismundo de Bolonia, Vives y Tutó uno de los más insignes canonistas de principios de siglo.

En la actualidad descuellan en el cultivo de esta disciplina, los PP. Mateo de Coronata de la Provincia de Génova, Timoteo Scheffer, alemán y Gomaro Michiels, belga.

41. ‑ Entre los comentadores de nuestra Regla y legislación propia, debemos hacer mención de: Santiago Raggi, Piat des Monts, Alberto de Bolzano, Agustín de Gabrielis, Bartolomé de Vecchio, Bernardino de Gand, Bernardino de Bolonia, Bernardino de Brescia, Buenaventura de Vic, Caste, Cipriano Croucers, Godofrido Turnhelt, Hilario de París, Victorio de Appeltern, cte.

CAPITULO XII

CIENCIAS Y ARTES EN LA ORDEN CAPUCHINA

También en el cultivo de las ciencias y de las artes se distinguieron los Capuchinos.

A. ‑ FILOSOFÍA.

1. ‑ En esta disciplina, siguen los Capuchinos las corrientes tradicionalistas. Hay en la Orden firmes y representativos filósofos como los Padres Gervasio Brisachi, Francisco de París, Ivo de Paris, Enrique de Gresse, Heliodoro de Paris, Francisco Titelmann, cuyo manual de Filosofía tuvo 16 ediciones; Miguel de Esplugas y muchos otros de positivo valor, que figuran de preferencia entre los teólogos.

13. ‑ CIENCIA.

2. ‑ No pocos fueron los que se dedicaron con éxito a la lingüística, filología y ciencias afines; y especialmente al estudio de lenguas orientales.

3. ‑ El P. Justo de Beauvois, misionero de Asia (1638) fue muy versado en lenguas orientales.

4. ‑ El P. Juan Bautista de Abranches, gran teólogo grecista nacido en humilde cuna; llegó muy alto por la virtud y el mérito. Clemente VIII le invitó a ir a Roma para confiarle los escritos griegos y la librería vaticana.

5. ‑ Inocencio de Caltugirone (1585‑1655), gran hebraísta escribió una gramática de esta lengua. Los PP. Renato de Módem, hebraísta insigne y Evangelista Solehine versado en lenguas sabias.

6. ‑ El P. Hilario de Barentón (contemporáneo) gran orientalista; escribió amplios tratados sobre los orígenes de las lenguas, de las religiones y de ,los pueblos. “'L'Origine des langues, des religions et des peuples'', estudio a la luz de los jeroglíficos cuneiformes; apareció en 1932 y 1933.

7. ‑ Los PP. Querubín de Udine y Bruno de Verona escribieron sobre astronomía; este último escribió un tratado: "De horologiis conficiendis” (1617) .

Los mártires Btos. Agatángel y Casiano fueron aficionados a la astronomía y estaban relacionados con Gasendi.

8. ‑ El P. Esprit de Ivoy colaboró con el P. Francisco de París en la elaboración de la carta intitulada: Idea scientiae universalis dedicada a Inocencio XI.

9. ‑ El P. Francisco de París (+ 1714) eminente filósofo y teólogo, fue el inventor del fotómetro.

10. ‑ El P. Antonio Araiz, arqueólogo de nata, puso en claro la civilización megalítica de Abisinia.

11. ‑ El P. Bernardo de Castrocini, fue el precursor de Kneipp (+ 1896) sacerdote bávaro fundador de la hidroterapia.

12. ‑ El P. Julio Mamens, físico, de quien se ocupó la revista "Cosmos" en 1897, examinando un estudio sobre l gasómetro.

13. ‑ El P. Angel Fiorini, profesor de física en el Seminario de Piacenza, y más tarde obispo de Pontremoli (1895).

14. ‑ El P. Antonio Cavazzi (i 1680) geógrafo, misionero en el Congo; describió aquella región de África.

C. ‑ REPRESENTACIÓN ARTÍSTICA.

15. ‑ La Orden Capuchina no desmintió nunca su afición por el arte. En su seno florecen poetas como el P. Procopio de Templim, gran vate del siglo XVII; se le deben gran número de himnos y cánticos espirituales de sabor litúrgico. Otro capuchino cultor de la poesía latina fue el P. Gisbert de Suiminat; en sus limpias y tersas estrofas se refleja la espiritualidad franciscana.

16. ‑ El P. Lorenzo de Schsnifis (1633‑1702), es un poeta citarista del Tirol. A los 15 años se dio  al estudio del latín, del alemán y de la cítara. Se captó la simpatía de un aristócrata, quien le ofreció su castillo. Al artista le agrado la vida áulica, pero se vio lleno de remordimientos y la muerte repentina del archiduque Fernando de tal manera le impresionó, que volvió a su patria lleno de graves pensamientos. En el camino, un ermitaño le aconsejó hacerse religioso y entró en la Orden Capuchina. Con permiso de sus superiores utilizó su arte como medio de apostolados

Dícese que de él empezó la costumbre de consagrar el mes de Mayo a la Virgen María.

En nuestros días merece, citarse el P. José Antonio de San Sebastián (P. Donostia) en la música; cultiva el género popular.

Sobresalieron en el arte de la pintura:

17. ‑ Bernardo Strozzi (1581‑1644), verdadero genio de la pintura, el más grande pintor de la escuela genovesa: una de las más originales y fuertes personalidades del Settecento italiano. "Pictorum splendor et Liguriae decus'', como reza la inscripción de su sepultura. Su arte se asemeje al de Murillo en España.

De mucho mérito fueron los pintores:

1 S. ‑‑ Cosme Piazza, Esteban de Carpi, Camilo de Milán, Luis de Crema, Máximo Mainardi, Hipólito de Florencia etc.

En nuestros días el P. Efrén de Kcynia, polaco, es notable pintor y escultor.

19, ‑ Merecen citarse como arquitectos: el P. Carlos do Aremberg (1596‑1669) que edificó el Castillo de Aremberg y delineó el más hermoso parque de los Países Bajos.

20. ‑ El P. Miguel de Bérgamo, arquitecto pontificio y sobreintendente de los Palacios Apostólicos en tiempos (le Urbano VIII. Cleto de Castelleto, Honofre de Milán, Pacífico de Génova y Angel de Cassano.

21. ‑ Fray Francisco María Lorenzoni de Vicenza, lego capuchino y arquitecto ilustre, muerto en 1880, después ele haber trabajado sin tregua en trazar y dirigir construcciones de iglesias, conventos, puentes y obras públicas en el Véneto, en Istria, en Herzegovina, en Córcega y en el Brasil.

“No puedo pensar ‑dice Zanella‑ en la dócil resignación con que se desprende del campo de su actividad y de su gloria, sin admirar era él uno de los mayores caracteres que se han visto de cristiano y de artista".

CAPITULO XIII

ACTIVIDADES DIVERSAS DE LA ORDEN

Fue inmenso el bien realizado por los capuchinos en los países católicos; allí donde el protestantismo ganaba prosélitos y naciones enteras apostataban; en la evangelización de las remotas regiones de infieles; y por último en el campo de la acción social y de la caridad.

A. ‑ DIPLOMÁTICOS CAPUCHINOS.

asegurar la unión electoral contra la liga protestante, que pretendía obtener del Emperador Matías la libertad para su credo en un estado católico. Con su prudencia y convincente oratoria consiguió que no se accediese a las pretensiones calvinistas, logrando el predominio de los electores católicos para la designación del Emperador. Se le debe también la fundación de la orden de los Caballeros de la Pasión, para propagar el culto de la Divina Eucaristía. El mismo elaboró sus estatutos aprobados en 1624 por el Arzobispo de Michelen. Esta aprobación fue seguida de la confirmación de Urbano VIII, por medio de una Bula en Marzo de 1626.

4. ‑ El P. Celestino Eymerích (162 3 ‑ 168 5 ) , siendo primer ministro del Emperador, hizo en Austria lo que Cisneros en España. Fue obispo de Viena

1. ‑ Los humildes capuchinos fueron no pocas veces reclamados por los príncipes europeos, para llevar a cabo difíciles misiones diplomáticas y zanjar diferencias entre ellos.

2. ‑ San Lorenzo de Brindis es uno de ellos. Actuó como mediador entre Baviera y España adonde se dirigió en 1609 con el fin de obtener la participación de España en la Liga Católica, que había formado Maximiliano de Baviera en colaboración con los príncipes católicos alemanes. En 1617 desempeñó el oficio de pacificador entre en 1680. En sus días tuvo Saboya y Mantua. Por último los estados napolitanos, oprimidos par la tiranía del Virrey Duque de Ozuna, le comisionaron a la corte de Felipe III. Falleció en el desempeño de esta misión (1619). En reconocimiento a sus relevantes méritos, el rey le había concedido el título de "Grande de España" (1609).

3. ‑ El P. Jacinto de Casale (1575‑1627), fue legado de Gregorio XV en Alemania, Francia y España a fin de asegurar la unión electoral contra la liga protestante, que pretendía obtener del Emperador Matías la libertad para su credo en un estado católico. Con su prudencia y convincente oratoria consiguió que no se accediese a las pretensiones calvinistas, logrando el predominio de los electores católicos para la designación del Emperador. Se le debe también la fundación de la orden de los Caballeros de la Pasión, para propagar el culto de la Divina Eucaristía. El mismo elaboró sus estatutos aprobados en 1624 por el Arzobispo de Michelen. Esta aprobación fue seguida de la confirmación de Urbano VIII, por medio de una Bula en Marzo de 1626.

4. - El P. Celestino Eynaerich (1623-1685), siendo primer ministro del Emperador, hizo en Austria lo que Cisneros en España. Fue obispo de Viena en 1680. En sus días tuvo lugar la liberación de aquella ciudad, por obra del Venerable Marcos de Aviano y Juan Sobieski.

5. - El P. Inocencio de Caltagirone (1589-1655) intervino en la paz de Westfalia (1647-8). Buenaventura de Caltagirone, mediador de paz entre Carlos Manuel de Saboya y Francia, fue luego uno de los negociadores de la paz de Vervins (hacia 1597-1604).

6. ‑ El P. Francisco de Londres (c. 1572), fue por dos veces embajador de Felipe II en Alemania y Roma. Le fue otorgado el título de doctor en todas las universidades de la nación alemana.

7. ‑ El P. Angel de Joyeuse (1563‑1608) de familia de mariscales y casado con Catalina Lavalette de Nogaret (1581) . Enviudó pronto, y en 1587 entró en la Orden Capuchina. Apenas se ordenó, ocurrió la muerte de su hermano el duque gobernador de Languedoc; el P. Angel se vio precisado a dejar el hábito para acudir a las necesidades de la gobernación ante las reclamaciones del clero y con autorización de la Santa Sede.

8. ‑ Fue providencial esta medida, pues logró contener la herejía, ordenar la cosa pública y sobre todo influir, como amigo, sobre Enrique IV para que, abjurando el calvinismo, francés (1593). Normalizada la situación política, abandonó secretamente palacio y cortesanía, presentándose en Saint Honoré a la hora de maitines (media noche) vestido de capuchino (1599).

Fue elegido más tarde provincial, y como tal asistió al Capítulo General en Roma, donde se le tributaron grandes honores. En el viaje de retorno a su patria, dejó de existir a los 45 años de edad el humilde religioso que había sido Mariscal de Francia y gobernador del Languedoc.

9. ‑ El P. José de Tremblay. (1577‑1638): Por su celebridad no dejaremos de consignar aquí la obra grandiosa realizada por la "Eminencia gris" en el campo de la política y de la diplomacia. Hábil diplomático al par que religioso de alma eminentemente franciscana. A los 22 años, estando de vuelta de un viaje a Inglaterra a donde había ido en misión oficial, con sorpresa de toda la corte se resolvió a abandonar sus esperanzas mundanas, vistiendo el hábito capuchino en Saint Honoré. No obstante la protesta de su madre, que era protestante, llevó a cabo su determinación, logrando más tarde convertir a su propia madre al catolicismo.

10. ‑ Se le considera como el brazo derecho y secretario íntimo de Richelieu. Aunque rigurosamente fiel a la Iglesia, su actuación política pareció a veces excederse en el sentido de haber preferido alguna vez los intereses nacionales a los de la catolicidad. No se le puede negar con todo el honor de ser uno de los hombres que más influencia ejercieron en su tiempo. Se ha criticado su acción diplomática tanto en Francia como en el extranjero; pero si examinamos bien los acontecimientos, comprenderemos que el más hábil y bienintencionado de los diplomáticos de su época no hubiera procedido en otra forma.

11. ‑ Astuto y hábil, cuando se trató de los intereses políticos de Francia, se deslizó con suma destreza por entre los laberintos de la diplomacia, adivinando las intenciones de sus adversarios y penetrando en los más recónditos secretos de .estado.

En La Dieta de Ratisbona (1630) hizo fracasar los planes del Emperador Fernando, quien admitió con tristeza que "un pobre capuchino les había vencido con su rosario y que, angosta como era la capucha del fraile, había metido dentro de ella seis bonetes electorales".

12. ‑ En la reducción y conversión de los herejes, protestantes, se mostró siempre contrario a los métodos de intimidación y de violencia. "La religión por la fuerza ‑solía decir‑ no es ya religión". Y si combatió a los hugonotes en el campo política, no fue precisamente por ser protestantes, sino por sus pretensiones de constituir dentro del Estado de Francia un estado casi independiente. No podemos concebir cómo se haya afirmado que si la guerra de los treinta años (1618‑1648) se prolongó tanto, fue por su acción tendiente a debilitar el poderío de los Habsburgo, pues la guerra acarreó iguales o peores calamidades para Francia, y el P. José como patriota que era, debió sentir como ninguno sus dolorosas consecuencias.

13. ‑ Fue un estadista en el sentido más amplio y completo de la palabra. Colbert ha dicho de él: "En nombre de los más grandes colonizadores y marinos de Francia, debemos saludar en el persona del P. José a uno de los precursores más atrevidos y de mayor visión en el camino del poderío marítimo".

Desplegó una labor inmensa en los más variadas y dispares campos de actividad.

En el sitio de la Rochela, dice un contemporáneo, fue el único hombre que se mantuvo firme en la esperanza de reducir la ciudad a la obediencia y fue quien inspiró confianza y firmeza en los demás.

14. ‑ Patriota y monárquico en forma decidida, propuso una alianza de las naciones cristianas, y a la cabeza de ellas Francia, para combatir contra los infieles, especialmente contra los turcos: "Gesta Dei per Francos". Con tal propósito escribió en latín un extenso poema titulado "Turciada".

En misiones diplomáticas recorrió casi toda Europa, trabando amistad con los grandes hombres de la época. Su obra magna será siempre la organización de las misiones extranjeras.

15. ‑ El Vble. Marcos de Aviano (1631‑1699), hombre de gran ciencia, santidad y heroísmo. De noble familia, abandonó el mundo en su primera juventud para hacerse capuchino.

Su elocuente palabra iba de los más estupendos y ruidosos milagros. Ejercitó su ministerio en Italia, Suiza, Bélgica, Austria y Alemania. Tomó parte en los principales acontecimientos de su época. El piadoso Emperador Maximiliano reclamó su ayuda en el momento más peligroso por el que atravesó la Europa cristiana.

16. ‑ El Papa lo envió como Legado Pontificio a la corte de Viena. Por voluntad del Emperador tuvo una actuación decisiva en la lucha por la liberación de Viena (1683 ) llevada a cabo por Sobieski, rey de Polonia contra los turcos que quedaron deslumbrados por los resplandores que despedía la cruz que agitaba el brazo incansable del misterioso fraile.

El mismo Emperador quiso que se publicase una vida del P. Marcos en italiano, latín y alemán, haciendo resaltar la importancia histórica y religiosa del célebre capuchino.

17. ‑ El P. Roberto de Dreux (+c. 1670) fue embajador de Francia, en Grecia entre los años 1668‑69.

18. ‑ El P. Severiano de Sellaro (t 1720) fue enviado (1699) por Inocencio XI en misión diplomática a Persia En 1702 daba cuenta al Papa de su expedición.

19. ‑ El P. Ludovico de Ámsterdam (1643‑1720) confesor del Rey Juan III de Polonia y de la Reina María; durante 34 años ejerció sabiamente su influencia y talentos diplomáticos al servicio de su rey. Después de acompañar a la Reina María en sus viajes a Roma y Francia hacia el año 1683, volvió a Roma donde declinó la púrpura que le ofrecía Clemente XI.

20. ‑ El P. Agustín de Neuroni (1695‑1760), fue ministro de Carlos VI, emperador de los romanos; consejero y geólogo suyo, y diplomático en la corte de Portugal.

21. ‑ El P. Eckard de Radkersburgo (1743‑1798), hombre de carrera diplomática, fue elegido por unanimidad Ministro General de la Orden en 1775. De mucha influencia en las cortes europeas, Carlos III le concedió  título de nobleza.

22. ‑ El Cardenal Pérsico (1823‑1896), antes de su promoción al cardenalato (1893) fue legado papal a la India para alcanzar la abolición del cisma siro‑caldaico en Malabar. También fue legado en Irlanda en 1887.

B.- PREDICADORES.

23. ‑ Benedicto XIV decretó (2 de Marzo de 1743) que el predicador de la Cámara Apostólica se eligiese siempre de entre los capuchinos; como para dar a la pobreza el derecho de amonestar a la más alta jerarquía eclesiástica. Predicador apostólico es quien tiene a su cargo los sermones que en Adviento y Cuaresma se predican ante el Papa v los Cardenales.

24. ‑ Siempre y en todos los tiempos hubo en la Orden apóstoles de la palabra en todos los países "Los capuchinos con su cordón y sus pies desnudos, ‑dice el P. Lacordaire‑ son los apóstoles del pueblo. La Iglesia había preparado en su fecundidad bocas de oro, lo mismo pero boca pobre que para los reyes; había enseñada a sus enviados la elocuencia de la cabaña lo mismo que la de los palacios... Si vosotros, habitantes de las ciudades, necesitáis acentos que no hayáis oído jamás, también los necesita el campesino. El cobre necesita, como vosotros el atractivo de la palabra; tiene entrañas para conmoverse, lugares del corazón donde duerme la verdad, y donde debe sorprenderla la elocuencia y despertarla el sobresalto. Dejadle oír a Demóstenes, y el Demóstenes del pueblo es el capuchino". (Conf. 36 en Notre Dame) .

25. ‑ Baste recordar, aunque en distintas épocas, al irlandés Arturo O. Leary, Nicolás Barzoto, bohemio; Izaac Ochingen, bávaro; Nicolás de Lyón; Matías Valdi, veneciano; Baltasar Regueux; Buenaventura Gargialo, Roberto de Nove, veneciano; en España el P. Santander, Valencina y otros.

26. ‑ Fue célebre asimismo en España el P. Alfonso Lobo (+ 1593). Primero descalzo y luego capuchino. Afirmaba Gregorio XIII: "Toletus docet, Panigarola delectat, Lupus movet". Se escribió de él, que en una Cuaresma predicada en Salamanca, atrajo al buen camino más de 700 estudiantes, haciéndose religiosos muchos de ellos.

27. ‑ El P. Anastasio Mole (+c. 1608) era del grupo de los aristócratas capuchinos que, con Angel de Joyouse estuvieron muy ligados a la corte. Era hombre de sabiduría, amable presencia y conversación agradable, con la que fácilmente atraía las almas a la fe. Su memoria además de perdurar como predicador, está ligada a una obra enteramente nueva y no conocida hasta entonces, a saber: la institución de las Magdalenas: casa fundada para el retiro de mujeres extraviadas; fue éste un preservativo y la primera tentativa para alejar del peligro a las jóvenes que de otra manera se hubieran perdido, irremisiblemente.

28. ‑ Predicando contra los hugonotes se distinguieron los Padres: Miguel Angel de Avignon y Arcángel de Luynez, quien rehusó varias veces el episcopado y murió en 1627 en una travesía entre Martinica y Marsella. Conducido a Languedoc su cadáver, se le hicieron honras públicas en la Catedral.

29. ‑ El P. Jerónimo de Narni (1562‑1632), Gravesó dice de él: "Floreció en Roma un gran predicador, el P. Jerónimo de Narni, que mereció por la santidad de su vida, la veneración general. Desplegó en el púlpito tal grandeza de pensamientos, tanta elegancia al expresarlos, tal majestad y vehemencia al exponerlos, que el cardenal Bellarmino volviendo de oírle dijo: "Creo que de tres deseos que tenía San Agustín, se me ha otorgado uno: escuchar a San Pablo".

30. ‑ A él se debe en gran parte una de las mayores instituciones de la Iglesia: la Congregación de Propaganda Fide, que ha hecho inmortal a Gregorio XV y en que también tuvieron parte algunos célebres carmelitas.

Fue uno de los primeros en ejercer el honroso carga de Predicador Apostólico.

31. ‑ El P. Serafín de Rouen (+ 1672) durante 14 años evangelizó la Normandía atrayendo a la Iglesia más de 3.000 hugonotes. Ejerció el doble apostolado de la palabra y de la pluma. Se hizo célebre por sus sermones y controversias.

C. ‑ MISIONEROS INSIGNES.

De entre las numerosas figuras de nuestro campo misionero, queremos presentar algunas de singular relieve.

32. ‑ El P. Pacífico de Provins (1588‑1649), modelo admirable de misionero. Nacido de una ilustre familia, se hizo capuchino en 1605. Con el propósito de rescatar a un hermano suyo caído prisionero de los turcos y que se había hecho mahometano, se dirigió con una expedición de misioneros a Constantinopla desde donde pasa a Persia, estuvo en Damieta, Tierra Santa, etc.; en todos estos lugares echó los cimientos de las misiones que posteriormente debían allí desarrollarse.

33. ‑ Vuelto a París (1623), fue enviado a dirigir una expedición de misioneros capuchinos, protegidos por el cardenal Richelieu, a las posesiones francesas de América; Canadá primero y después las Antillas le vieron desplegar su ardiente celo, muriendo en la evangelización de la Martinica; se presume que fuera asesinado por los caníbales hacia el 1649.

34. ‑ El P. Angel Powers. De familia ilustre se dio  a una vida lujuriosa en la herejía; luego se convirtió a los 24 años. Lleno de deseos de expiación, tomó el camino de un convento capuchino, y bajo el magisterio del P. Fulgencio de Novoporto hizo grandes progresos en la espiritualidad. Se ordenó de sacerdote en 1677. Ganoso de entregarse al apostolado para ganar almas para Cristo, pidió  ir a tierras de infieles en donde se presume que murió víctima de los enemigos de la fe.

35. ‑ A estos jefes de expediciones se unen otros Misioneros ilustres como el P. Justo de Edimburgo (+ 1675), que en Georgia convirtió al Rey Arzobispo Ortodoxo y parte del clero a la fe católica.

36. ‑ El P. Silvestre de Penícola ganó para la causa del catolicismo, al Monje Sabas, de inmensa influencia en las Indias Occidentales.

37. ‑ El Cardenal Ignacio Pérsico, además de diplomático fue también ejemplar heroico de misionero.

En 1859 pisaba por segunda vez tierra tibetana: muriendo en 1896. León XIII para recompensarle de sus grandes trabajos en pro de los intereses de la fe, habíale creado cardenal en 1893.

38. ‑ Otro capuchino misionero honrado con la púrpura cardenalicia, fue Ludovíco Mícara, primer Vicario Apostólico del Thibet, aunque no llegó a pisar esta tierra por cuanto al año siguiente fue requerido para primer Vicario Apostólico del Congo. Llegó a Agra en 1824; ganóse la voluntad de la princesa de Begún, por cuyas preces el Papa Pío VII creó la misión de Sartana.

39. ‑ El Cardenal Guillermo Massaia piamontés de antigua alcurnia, consejero de Carlos Alberto y confesor de Silvio Pellico, pasó 35 años de su vida en Etiopía, realizando una obra admirable en pro de la religión y la civilización.

Fue nombrado obispo "in partibus" y Vicario Apostólico en 1846. A su partida Gregorio XVI hallábase moribundo, más aún pudo bendecirle. Salió de Roma en compañía de otros religiosos y con grandes dificultades avanzó por el Mar Rojo hasta que llegó por fin a su destino, el país de los Galas, con el P. Justino de Jacobis (hoy Beato, lazarista).

En 1850 regresó a Roma a dar informes al Papa Pío IX, dirigiéndose luego a Londres en donde se entrevistó con el cardenal Newman y Palmerston; y en su segundo viaje, con Napoleón III en París. En 1851 volvió al África por el Nilo para eludir las persecuciones del pérfido Salama. En 1852 llegaba al país de los Galas, pero al año siguiente hubo de abandonar aquella floreciente misión. Hasta 1866 estuvo en Francia en donde levantó un colegio para la ayuda de sus cristiandades.

40. ‑ En dicho año volvió a su querida misión que hubo de abandonar definitivamente en el año 1880, en que le vemos de nuevo en Roma. León XIII quiso recompensar sus desvelos haciéndole Cardenal (1884). Vivió el resto de sus días en el convento de los capuchinos de Túsculo (Frascati), pobre y humilde. Por encargo del mismo Papa redactó su magnífica obra "Mis treinta y cinco años de misión en la Alta Etiopía",

41. ‑ El P, Pedro María Bernard (+ 1901). Ante este valeroso capuchino recordamos la herencia franciscana más preciada del Seráfico Fundador: el amor a los leprosos y el cuidado de ellos. Hemos hablado de la obra del Cardenal Massaia en Etiopía; la empresa del gran misionero la continuaron los capuchinos de la Provincia de Toulouse (Francia), y de entre esos misioneros se levanta la figura gallarda y apostólica del P. María Bernard, con todas las características de un hermano de los leprosos.

42. ‑ Dicen que la Abisinia es el país originario de este terrible mal que según el Evangelio, obligó a Jesús a mirar con compasión a los que lo padecían. La lepra les hace semejantes a Aquel que apareció leproso por los verdaderos leprosos y desde entonces la piedad cristiana ha considerado a los leprosos como cosa sagrada. San Francisco los llamaba "hermanos cristianos''. La historia capuchina tiene una tradición gloriosa, lo mismo en Etiopía que en Brasil, donde hemos tenido mártires de la caridad para con los leprosos.

43. ‑ En América del Sur merece citarse el P. Francisco de Orihuela (1849‑1914) por muchos años misionero en Goajira. En 1902 fue nombrado Vicario Capitular de Santa Marta (Colombia) y luego obispo. Murió en olor de santidad.

44. ‑ El P. Esteban Eckert (+ 1923), famoso apóstol de América del Norte. Desde 1904 evangelizaba a los Negritos en un pueblo donde el 98% eran protestantes. Hizo un apostolado personal; en una semana visitó 1.400 personas para hablarles de la religión. Fundó escuelas y centros de cultura, pero carecía de recursos. Era difícil perseverar en el trabajo en esas condiciones, mas el P. Esteban Eckert era un héroe. "Predicavit, mendicavit, in Deo speravit''. Eso es ya misionar con sudor y con fruto. Al fin, aunque entonces no triunfara, sembró abundantemente el bien y ahora se recoge la cosecha. Era oriundo de Canadá, nacido en Ontario el 28 de Abril de 1869 de padres de origen bávaro, agricultores. Estudio  en el Colegio de S. Jerónimo en Kitchener. A los 22 años, se hizo capuchino. Ordenado de sacerdote, en 1896 fue desterrado de New York Durante 14 años fue Párroco; en 1904 pidió  ir a misionar entre los Negritos emancipados de los Estados Meridionales. Su labor fue entre metodistas y baptistas protestantes. El impulso de dicho apostolado le vino del ejemplo del inglés Herberto Vaugham que luego fue Cardenal. Arzobispo de Westminster.

El P. Esteban murió en olor de santidad.

45. ‑ El leproso P. Daniel de Samarate (1 1924) Digno de admiración es el gesto heroico de este sacerdote, que consagró toda su vida de misionero al cuidada de los leprosos, muriendo él mismo leproso entre ellos. En 1908 se vio atacado por el mal, viajó por Europa; pero ni la ciencia ni el milagro sanaron su cuerpo. Nos cuenta él mismo que en Lourdes, al recibir la bendición con el Santísimo, había hecho la oración del leproso del Evangelio: "Domine si vis, potes me mundare'", pero una voz interior le dijo: "No, no te quiero curar".

46. ‑ Aquella lepra era pues providencial, era lepra misionera. Regresó al Brasil y se reintegró a su leprosería de Tocumduba donde llevó a cabo un fecundo apostolado en la instrucción religiosa y administración de sacramentos a los leprosos. Su enfermedad fue realmente para gloria de Dios. En 1924 al cumplir 25 años de sacerdocio, murió víctima del terrible mal.

D. ‑ FUNDADORES DE CONGREGACIONES RELIGIOSAS.

47. ‑ El P. Esteban de Olot (+ 1828), quien indujo a la Madre Joaquina Vedruna para que fundara la Congregación que hoy se llama de la Caridad (Carmelitas de la Caridad).

48. ‑ Exmo. Sr. Luis Ferrer y Amigó (1854‑1934) obispo de Solsona (España), fundó la Congregación de Terciarios Capuchinos Regulares que, autorizada por el gobierno en 1895, fue aprobada por Roma en 1910. Cuenta en España y otras partes con varias casas‑reformatorios, donde se corrigen paternalmente a los jóvenes indisciplinados.

Reformó también y dio  constituciones propias a la Congregación de Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, que se dedican a la educación de huérfanas y desamparadas. Fueron aprobadas por Pío X.

49. ‑ El P. Juan Bautista Tagiasco (+ 1905) fundó en Roma el Instituto de los Hermanos Terciarios Concepcionistas, que se dedican al servicio de los enfermos en los hospitales. Esta fundación mereció el aplauso y apoyo del Papa Pío IX.

50. ‑ El P. Angélico de Sestri ( t 1920), en colaboración con la Madre Francisca de Jesús, fue fundador de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de Loano, consagradas al cuidado de los enfermos y a la enseñanza, en Liguria (Italia) y en los países del Plata (Uruguay‑Argentina).

E. ‑ ACCIÓN SOCIAL.

51. ‑ La historia de la beneficencia y caridad, no puede prescindir de los Capuchinos. Ellos fueron quienes en Francia abrieron numerosas farmacias en el siglo XVII. Distinguióse como farmacéutico el P. Angel de París.

52. ‑ El P. Clemente de Castelleto (1545‑1639), fue uno de los fundadores, apóstoles y propagadores de los montes de Piedad para combatir la usura de los judíos y cristianos sin escrúpulos.

En los siglos XVIII, XIX, y XX, se multiplican los capuchinos fundadores o directores de numerosas Congregaciones o Institutos de Beneficencia y caridad: Colegios, Horfanatorios, Asilos, Hospicios, etc.

53. ‑ El P. Teobaldo Matheiv (1790‑1856), el apóstol irlandés de la templanza; mediante sus populares instituciones de "La Templanza" contó al poco tiempo de su institución nueve millones de afiliados, y se extendió  rápidamente por Inglaterra, Escocia y América.

54. ‑ El P. Teodosio Florentini de Münster (1808-1865), fue el apóstol de los niños abandonados, para cuyo cuidado fundó la institución de las Hermanas de la Sta. Cruz.

55. ‑ El P. Cypriano de Baviera, fue fundador en Alemania de la obra "Caridad Seráfica" para atender a la educación de los niños expósitos.

56. ‑ El P. Rafael Cataldi de Bolonia (1813‑1843), santo y ejemplar religioso, de noble y rica familia; antes de profesar legó su patrimonio para la fundación de las Escuelas Rurales gratuitas y elementales. Los maestros, sacerdotes, debían al mismo tiempo que enseñar a los niños, ayudar al respectivo párroco y estar provistos de un diploma o título.

57. ‑ El P. Ludovico de Bese, fue el primero que se ocupó de las obras sociales de crédito. Dos de sus discípulos fueron los propagandistas de las Cajas Rurales.

58. ‑ El P. Marie Antoine promotor de la obra de S. Antonio; "El pan de los pobres''.

59. ‑ También hacia los que sufren la condena de la justicia humana se inclina con benevolencia y caridad el capuchino, para que no se hagan dignos igualmente de la pena eterna. En las cárceles han ejercido su apostolado de instrucción religiosa y moral entre los penados.

En Génova se distinguieron en esta humanitaria tarea llevando el consuelo y aliento a quienes, por sus crímenes y desmanes, son privados de su libertad, los Padres Pacífico de Grimaldi y Bernardino de Génova.

60. ‑ Honorato de Biola (1829‑1910). Vamos a bosquejar la vida de este hombre maravilla de nuestra época.

Héroe de Polonia, grande en medio de las persecuciones rusas y entre las calumnias mayor.

Se llamaba Wenceslao Kerminski. Después de estudiar en Plack, empezó en Varsovia academia de artes. Lamentando la opresión de su patria, mereció ser encarcelado. Salió de la prisión casi por milagro; con el diploma de estudios en la mano, ingresó en la Orden Capuchina en 1848. Profesó, fue lector de teología y Secretario Provincial. Al empuje de la revolución rusa y de la supresión de las congregaciones religiosas en 1864, se dio  a alentar a los perseguidos y fundar nuevas congregaciones generalmente a base de la V. O. T. Se le conocen 26 fundaciones de las que han sobrevivido 19, 3 de hábito y 16 de seglares de vida oculta.

61. ‑ Durante el exilio y la persecución que duró largos años, fue nombrado en 1894 Comisario General, puesto que ocupó durante 23 años. "Vir et impiger". Su espiritualidad fue toda seráfica. Eximio propagador de la devoción eucarística y al Sagrado Corazón. Compuso oficio y Misa en honor de la Patrona de Polonia. Fue realmente el apóstol del siglo XIX. Mientras el gobierno le impedía trabajar públicamente, se dio  al apostolado de la pluma. Las obras que escribió son muchas; de ellas vieron la luz pública 23; pero su característica fue la dirección de almas. La secta mariavita cayó en errores y herejías por no haber atendido los consejos del P. Honorato.

Murió a los 88 años, 68 de religioso y 64 de sacerdote.

62. ‑ Sería prolongar demasiado nuestra tarea si quisiéramos enumerar todas las obras de asistencia social, sostenidas o dirigidas. por capuchinos. Georges Goyau, académico francés, ha podido decir con verdad: "Un convento de capuchinos en medio de una ciudad, es una oficina central de caridad".

F. ‑ ENFERMEROS Y CAPELLANES MILITARES.

63. ‑ "Los ángeles de los ejércitos" pudo llamarse a los Capuchinos por el espíritu con que ejercían su divina misión entre los soldados.

San Lorenzo de Brindis, el Venerable Marcos de Aviano, el P. José de Tremblay, muchos otros de su siglo, en lo sucesivo y aún en nuestros días, han llevado el consuelo y la esperanza cristiana a los campos de batalla.

El P. Anselmo de Pietru Molara fue el superior de los 30 capuchinos que acompañaron la flota cristiana compuesta de 200 naves, guiadas por el gran Capitán Juan de Austria, en la batalla de Lepanto (1571) .

64. ‑ No menos heroico fue el apostolado que ejercieron los capuchinos entre los enfermos y leprosos desde el comienzo de la Orden; pues en todo tiempo hemos tenido pruebas nobilísimas de la caridad de los mismos.

En la peste de Milán (1576), de Génova (1579), en la de Provenza (1580), en la de Paris (1586), en otra de Francia (1629) , en Camerino y posteriormente en las pestes de Italia y España (1589), de Suiza (1609), de Alemania (1611), de Milán (1630), de Marsella, Friburgo, Sena, del Franco Condado (1636), demostraron una solicitud que les valió gran estima del pueblo.

Manzoni en su inmortal romance "Los Novios'', nos ha pintado en estilo inimitable ese cuadro de la caridad franciscana en la persona del P. Félix Casati de Milán, figura de muchos otros que, en circunstancias análogas expusieron sus vidas con generosidad en favor de los apestados.

En los lugares de peligro y doquiera hubiese un dolor que aliviar y una pena que suavizar, vemos en primer lugar a los capuchinos.

CAPÍTULO XIV

DIGNIDADES ECLESIÁSTICAS

Los cardenales que han honrado a la Orden Capuchina por sus inapreciables servicios prestados a la Iglesia, son los siguientes:

1. ‑ Anselmo Marzati (1543‑1607), de la provincia romana, Predicador Apostólico creado cardenal en 1604.

2. ‑ Antonio Barberini (1569‑1646), de la provincia toscana, hermano del Papa Urbano VIII. Bienhechor insigne de la ciudad de Roma. Fundó un convento en Loreto para que los Capuchinos cuidasen aquel Santuario Mariano. Fue creado cardenal en el año 1624.

3. ‑ Francisco María Casini de Arezzo (1648‑1719); alumno de la provincia toscana. Predicador Apostólico, célebre por sus sermones. Clemente XI le creó Cardenal en 1712.

4. ‑ Ludovico Mícara de Túsculo, en la Romania (1809‑1889); (1775‑1847), Predicador Apostólico y General de la Orden, aún después de su elevación al cardenalato por León XII en 1826.

5. ‑ Justo Recanati (1789‑1863), de la provincia de Las Marcas, creado cardenal por Pío IX en 1848. Prefecto de numerosas congregaciones romanas y el última cardenal de la Inquisición, luego denominada Santo